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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Impostura Social

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ESTUDIOELEM

Calcule el lector cuántos de los personajes de la foto cobran un sueldo.

Que no le doy ningún valor al premio Pritzker, al que en esta casa llamamos premio Hoteles Hyatt, no es a estas alturas ninguna novedad. Olvidos, bandazos y una cierta tendencia a premiar “lo que se lleva” componen un cuadro –gótico- en el que lo menos importante parece ser la arquitectura y lo más mantener ese estatus de “nobel de la arquitectura” tan falso como impostado y que está en realidad más próximo a los Oscars que a los premios suecos: se trata de defender un equilibrio de fuerzas y poder inamovible empleando como excusa la excelencia (artística o técnica para los primeros, de otros tipos –según va tocando- para los segundos).

No resulta pues extraño que el premio de este año haya recaído en Alejandro Aravena, antiguo jurado del asunto –hasta 2014- y director de una Bienal de Venecia que promete ser una exaltación de nuestra capacidad para redescubrir la rueda a bombo y platillo desde las posturas más desmemoriadas posibles. Simplemente es un escalón más en una pérdida de valor de un galardón que únicamente mantiene vivo el hecho de ser de las pocas cuestiones relacionadas con la arquitectura que la prensa generalista tiene a bien recordar. Un poco más pronunciado quizá, y un poco más revelador de los mimbres estomagantes con que se construye la estructura del relato profesional.

Analicemos la cuestión….

Como señalaba en una reciente conferencia el siempre claro Antonio Miranda, es importante saber quien maneja el foco de iluminar cosas (O por qué sabemos de Mies y no de Meyer, sin ir más lejos). También Domenico de Siena se preguntaba en una conferencia en 2013 a la que tuve la suerte de asistir por el inusitado interés del poder establecido (Y en arquitectura lo hay, y es tan rancio como puedan imaginar) por tener siempre ese foco bien sujeto. Por ser el relator de la historia de estos años convulsos en los que el interés de esos poderes es que todo cambie para seguir igual.

Pone el dedo en la llaga Anatxu Zabalbeascoa en la entrevista que hace al premiado cuando le pregunta por la resignación implícita en asumir como válido un urbanismo que mantiene –levemente revisado- enormes carencias. En reeditar –al construirlo de nuevo- el sistema y sus causas. Hay algo en este premio de esa resignación que se impone a los demás en la glamourización de ciertas soluciones altamente continuistas que, lejos de cuestionar el statu quo o las profundas razones sociales, económicas y reales que lo han originado para desafiarlas (y en buena medida condenarlas), las mantienen llevadas a una suerte de banalización de la acción social radical que creo necesitan ciertas cuestiones. Si, asustados por la crisis, los arquitectos del poder decidieron que un buen camuflaje era lo sostenible (Masdar, Hadid, Gehry…) parece que la conciencia social inmovilista que no cuestiona las causas y asume dócil y silente es el nuevo adobe, como el adobe decorativo fue el nuevo icono.

A este respecto, conviene revisitar los postulados –y los resultados- de los programas de poblados de colonización o de los dirigidos hace ya más de 50 años, los de mejora de infravivienda en muchas comunidades autónomas y un largo etcétera de experiencias en vivienda que no solo son anteriores sino que son mejores ejemplos de lo que es arquitectura social que entiende su contexto y su tiempo. Sin caer en el chovinismo, resulta peculiar que un joven estudiante de arquitectura conozca la quinta Monroy de Elemental y desconozca Caño Roto o Esquivel. Parece que el eterno retorno es algo propio de la arquitectura, y que el eterno olvido y el redescubrir lo que ya sabemos lo es de nuestra época, tan olvidadiza como pronta al bandazo y a la mitificación de lo simplificado.

Tampoco es extraño en este panorama de alfombra roja y Lords  –ah, las casualidades- que un asunto que tiene entre sus jurados a quien presume de tener “trabajadores altruistas” (Bello eufemismo para explotados) premie a quien replica esta conocida practica de mercadear con el aprendizaje. Es conocido el supuesto intercambio de correos entre la oficina de Aravena y un arquitecto que se interesó por las prácticas. Es el mercado, amigos.

Sin entrar en si el intercambio es o no real, lo cierto es que la página del estudio ofrecía la “oportunidad” (perdonen que me ría) de trabajar gratis durante 3 meses. No entrare de nuevo en lo equivocado de un planteamiento que entiende la formación como mercancía o como algo que beneficia exclusivamente al trabajador y por lo que este debe penar con su esfuerzo gratuito ni voy a hacerles ahora una relectura del concepto de plusvalía, de fuerza de trabajo, de competencia ventajista, de desestructuración del mercado laboral y de lo que es el valor y el arma de cualquier proletario (Y en esto, no se equivoquen, somos proletariado), aunque visto el asunto algunos necesitan un repaso o que les den con El Capital en la cabeza varias veces.

Lo que también es cierto es que la –lamentablemente- escasa repercusión que aquellos correos tuvieron, provocaron aparentemente un cambio en la página del estudio en cuestión que a día de hoy luce así:

Practicas

Me perdonaran pero no tiene desperdicio. Y replica, de forma bastante literal, ese mantenimiento del statu quo maquillado del que les hablaba. El texto está absolutamente plagado de eufemismos (“proceso de aprendizaje”, “Venir a aprender”, “trasferencia de conocimiento” “Espacio de trasferencia”) del que el más repugnante es sin duda la frasecita lapidaria de “formar por medio de hacer” que, por otra parte, es lo que se hace en cualquier trabajo donde no es lo normal que el empleado desconecte el cerebro al llegar con la sana intención de no aprender absolutamente nada. A la postre un maquillaje poco sutil en el que no queda claro si hablamos de un estudio de arquitectura (Uno asociado con una petrolera, COPEC, además y para más inri) o una suerte de universidad cuando se afirma sin rebozo que “Como normalmente en los procesos académicos, el financiamiento de esta formación debe ser asumido por el aprendiz […]”. Precioso.

[Sobre este tema, recomiendo la lectura de un artículo de Multido en el que el siempre afilado Julen Asua narraba su experiencia en una reunión en el COAM, en la que hubo quien pretendía hacerse pasar por centro académico para incluso cobrar a sus explotados, para entender lo perverso de este camuflaje “académico” tan en boga]

Resulta sin embargo la principal diferencia con el texto antiguo la exigencia –implementada, así lo creo, a raíz de la aparición de los supuestos correos- de demostrar una fuente de ingresos paralela (beca, grant etc…) que posibilite la subsistencia. O dicho de otra forma, el mantenimiento y financiación de una estructura en la que, como ejemplo, en 2014 hubo 27 becarios –entendemos que sin cobrar- por (aprox.) 10 empleados, se sustenta en la capacidad de los trabajadores de ingresar por otros medios. Peculiar, como poco.

El sistema, ya lo conocemos, es el de mercadeo del aprendizaje. Habrá –no lo dudo- a quienes les parezca fantástico que los becarios no cobren parapetados tras la excusa de que se están “formando” y esa formación hay que valorarla. La realidad es que lo único que se hace es asumir un sistema neoliberal perverso en el que la formación es moneda de cambio para engordar currículos con los que ponerse en situación de replicar (ad-eternum) el proceso.

En resumidas cuentas, y como pasaba para quien esto escribe con ciertos urbanismos, ciertas arquitecturas que pretenden ser de cambio social y son en realidad continuismo decorado y simplificación easy listening de postulados mucho más interesantes y necesarios, todo sigue igual pero con mucha palabrería y con mucha desmemoria. Y por tanto, antes que seguir igual, va a peor.

Nada nuevo bajo el sol pero con trampantojo social (el más doloroso de todos por lo que tiene de perverso) y con un jurado que nos cuenta que el ganador de la flamante medalla tiene la capacidad de [y cito]:

[…] conectar responsabilidad social, demandas económicas, el diseño del habitat humano y la ciudad.

Y que después añade,

El papel del arquitecto está siendo desafiado para servir a mayores necesidades sociales y humanas, y Alejandro Aravena ha respondido a este desafío de forma clara, generosa y completa.

Generosa. Sobre todo generosa.

Mucho.

[La imagen que ilustra este artículo es un pantallazo de una entrevista en video a Aravena publicada en ArchDaily]

Written by Jose María Echarte

enero 13, 2016 a 22:38

15 comentarios

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  1. El dedo en la llaga (como siempre).Enhorabuena

    iago lópez

    enero 14, 2016 at 0:05

  2. Hacia mucho que no te leia, lo que hace estar de joven aventurero. Adoro tu entradas!

    Lucas

    enero 14, 2016 at 1:27

  3. Pues lo cierto es que yo fuí uno de esos estudiantes que fue a unos “encontros de Arquitectura” y a los que se le mostró la arquitectura social de Aravena y con ello se quedó hasta el día de hoy en que me alegré porque recibiera el premio este arquitecto y no uno de los espectaculares. La verdad es que, he visto la carta y me he sentido identificado. Sin embargo los que hemos acabado hace poco y estamos deseosos por empezar a hacer algo, tenemos muy pocas oportunidades de demostrar que podemos hacerlo bien. Se aprocechan de nosotros y nos otros un poco también dejamos que se aprovechen. Nos decimos que bueno, si lo hago bien igual me ”contratan”, y si no pues por lo menos no estoy en casa mirando. Por la otra banda estan los estudios que mantienen una postura ética como la que se mantiene aquí. No te contratan si no te necesitan lo que significa que en el periodo en el que estás nadie necesita a alguien que acaba de terminar,asi que te quedas basicamente igual. Por lo tanto padres de profesión ya me dirán ustedes que es lo que podemos hacer porque siendo sinceros, y al menos en mi caso no tengo ni la menor idea. Fdo: otro arquitecto huérfano. ;)

    Diego

    enero 14, 2016 at 4:00

  4. lo malo de los que trabajan gratis es que sólo una elite tiene la capacidad de hacer eso. Los que nos hemos tenido que pagar dónde vivir y qué comer quedamos en desventaja.
    Me pasó y vi cómo arquitectos de buena situación económica podían hacer más horas que yo y por lo tanto dejando una mejor impresión con jefes que no sólo te pagan una miseria, si no que además te tratan mal.
    Ojo que las malas prácticas no se relacionan sólamente con dinero.

    marcele

    enero 14, 2016 at 11:52

  5. […] Alejandro Aravena, arquitecto visible y cara más visible del estudio Elemental, fue ayer premiado con el Premio Pritzker de Arquitectura, galardón que los medios generalistas acostumbran a identificar como “Nóbel de Arquitectura”, aunque en el sector es mucho más controvertido. […]

  6. He estado buscando las referencias que mencionas “Caño Roto o Esquivel”. Caño Roto ha sido fácil, pero se me escapa que proyecto es Esquivel. Estoy empezando con esto de la arquitectura, seguro que es un proyecto archiconocido (pun intended). ¿Serías tan amable de aclararlo? ¡Gracias!

    Marce

    enero 15, 2016 at 13:22

  7. Gracias Lucas y Iago.

    Ese circulo vicioso que mencionas Diego es para mi una espejismo. No me refiero a que no sea real, que lo es, sino a que esta mayoritariamente basado en una de las miles de cosas que puede hacer un arquitecto: trabajar en un estudio haciendo proyectos. No es la única salida y hay formas de adquirir experiencia muy diferentes (La administracion, consultoria, estructuras, obras de ingeniería, obra, etc…) Asumo que no esta facil en ningun campo, ojo, pero el sistema de mercado y explotación se basa como principio en la transmisión de que hay una única salida que supone ser Arquitecto (así, con mayúsculas) y que lo demás es para los que no sabem. ¿Resultado? un mercado laboral descontrolado y desproporcionado en el que los más desvergonzados se aprovechan de la situación.

    Dicho de otra manera, la fuerza del trabajador es controlar su trabajo. Es tan básico como eso. La solución es decir NO. Siempre NO. Todos NO. No es tan utópico como puede parecer, los sanitarios se unen para estas cosas y son más que nosotros. Entienden que el control de su trabajo es su arma principal. Si todos estos explotadores se vieran SIN UN SOLO explotado, tendrían que rebajar sus márgenes, o darse cuenta de que no puede mantenerse un estudio que quiere hacer obras enormes a base de precariedad. Eso los llevaría a desaparecer o a cambiar, y con el cambio a contratar mejor y por tanto a exigir unos honorarios más normales (Recuerdo que los proyectos han aumentado en tamaño, responsabilidad, normativa y trabajo… y cobramos igual que hace lustros!!!!).

    Hace años que defiendo que la madre del cordero de muchos de nuestros problemas es, precisamente, la precariedad.

    Marce, Esquivel es un poblado de colonización de Alejandro de la Sota. Entrevías y Caño Roto eran poblados dirigidos. Las ideas de ambos programas eran bastante similares y dieron como resultado ejemplos de vivienda social barata y muy digna a los que ya querría acercarse Aravena en algún momento. Lo que hicieron fue no asumir que lo que había era lo mejor a lo que se podía llegar, no glamourizaron la precariedad, la eliminaron. Es bien distinto.

    Aquí puedes encontrar información. http://archivo.alejandrodelasota.org/es/original/project/146

    Jose María Echarte

    enero 15, 2016 at 13:53

  8. ¡Muchas gracias! Me lo miraré con atención, me parece un tema interesantísimo.

    Marce

    enero 15, 2016 at 14:00

  9. Para Diego y demás aspirantes a arquitectos no muertos de hambre:
    Posiblemente lo mejor en estos tiempos sea abrir la mirada a diferentes campos en los que podemos trabajar como arquitectos. ¿Que cuáles?
    Para empezar, te recomiendo echar un vistazo a esto: http://www.elenadefrutos.es/101-salidas-profesionales/
    Y con un poco de imaginación, aún encuentras más opciones.
    La de hacer proyectos en una oficina de arquitecturas no es, a día de hoy, una opción fácil ni rentable, generalmente.

    Laura

    enero 21, 2016 at 14:56

  10. Artículo valiente. ¡Vaya sistema mafioso hay montado!. Y no sobre la base de eludir la acción de la justicia -básicamente de esconderse, como hacía Don Vito Corleone- sino, inversamente, sobresaliendo socialmente adjudicándose los más elevados valores profesionales y humanos (o éticos).

    javier ruiz recco

    enero 24, 2016 at 0:34

  11. Sin tener relacion directa con la entrada, aprovecho para compartir otras condiciones denigrantes, en este caso de un concurso.

    http://miesbcn.com/wp-content/uploads/2016/01/column-esp.pdf

    Extraido de las bases:
    ” 5. Premio
    Se reconocerá la autoría del diseño, plasmándola en la realización de la propuesta y en todas
    las comunicaciones que se realicen desde la Fundació Mies van der Rohe .”

    Suponiendo que lo haya entendido bien, el presupuesto para el concurso es hasta un máximo de 15.000€ para la ejecución material y 0€ para la ejecución intelectual.

    Anselmo

    enero 30, 2016 at 17:30

  12. No creo que para aportar al urbanismo se tenga que tratar exclusivamente de “hacer cosas nuevas” -algo que nos inculcaban en la Escuela- sino que más bien el problema está en conocer y comprender los problemas y las dinámicas de las ciudades desde las muchas perspectivas que se ven involucradas, algo en lo que la formación de arquitectos está bastante coja. A este caballero no lo conozco mucho, pero por lo menos sé que tiene una visión crítica sobre el modelo urbano en Chile, en particular en Santiago, que sus propuestas pasan por crear diversidad de polos urbanos, antes que la ciudad extensiva basada en el coche, y sobretodo se ha enfocado en diseñar propuestas de viviendas sociales, un tema central en Chile, con una visión crítica sobre el modelo que emplea el Ministerio de la Vivienda, y en que por ejemplo propone dotar de una infraestructura edificatoria básica mínima a estos barrios, que pueda ser modificada, y ampliada, por los usuarios escasos de recursos -y que de este modo pueden emplear su tiempo libre autoconstruyéndose y ampliando sus casas. Sin ser mucho, ya es más de lo que hacen muchos arquitectos-estrella que han ganado el Priztker recientemente.

    Respecto a lo de su compromiso social -y la crítica que se hace en el artículo-, me parece que el autor lo hace desde una perspectiva de escaso conocimiento de la realidad chilena. Cuando se habla de compromiso social de este y otros arquitectos, se valora que dediquen parte de su esfuerzo a proyectos públicos y de vivienda social y ciudad bastante poco espectaculares en principio, y no altamente remunerados. El hecho de que tenga becarios estudiantes en su estudio trabajando por casi nada, en realidad es una práctica de casi todos los estudios del mundo, o al menos de los que se lo pueden permitir; yo no acabo de verlo tan criticable: primero, nadie les pone una pistola en el pecho, los chavales pensarán que les compensa a la larga la formación que reciben, supongo; segundo, el aprendizaje de la arquitectura se ha basado históricamente en la maestría, es decir, aprender de prácticas en el taller de un maestro; y tercero, los que se ven en la foto no es que aparenten precisamente unos desarrapados; en todo caso como digo es una alternativa legal que ofrecen estos estudios, y dudo que ganen dinero con ella; más bien pueden ampliar su volúmen de trabajo y abarcar más, dándoles trabajo machaca como se ha hecho toda la vida, pero entiendo que será un beneficio mutuo, pq tampoco hay que sobrevalorar el aporte real de un estudiante de últimos años, o recién acabado..
    Saludos

    miguel

    febrero 10, 2016 at 23:03

  13. Buenas tardes y enhorabuena por el artículo, Jose María. Creo que viene muy bien en estos tiempos que corren mantener y transmitir un espíritu crítico con la profesión, con el sistema y con nosotros mismos. Sólo así se consigue ver la realidad de una manera más nítida y poder evolucionar en consecuencia.

    Respecto al premio Pritzker no cabe más que pensar que se trata de la punta del iceberg de una profesión que, siendo lo maravillosa que es, se enseña, se fundamenta y se transmite mediante discursos poco honestos capaces de defender una cosa y la contraria en función de un beneficio individual que siempre favorece a unos pocos. Falta honestidad y sobran privilegios.

    Quizá mi discurso suene demasiado pesimista pero no me convencen ni el premio Pritzker, ni Aravena, ni su discurso, ni gran parte de su obra. Creo que tras la cortina de humo de la arquitectura social se pueden esconder muchas cosas, es fácil defender una obra argumentando que lucha por el bien social y por la igualdad mientras en realidad andas buscando otras cosas. Y éso precisamente creo que es lo que va a pasar en el paronama arquitectónico internacional a partir de ahora; se hablará mucho de arquitectura social pero se estarán ocultando muchas cosas tras ese velo. Lo dicho, falta honestidad.

    AOlayca

    febrero 11, 2016 at 22:41

  14. AOLayca,

    Gracias.

    Miguel,

    Por donde empezar… Construir bolsas de exclusión no integradas no es la solución en absoluto al problema de la vivienda y de la integración social. Es simplemente la asunción de que no se puede mejorar la favela y entregarla como modelo de excelencia. Me perdonaras pero esto es una falacia. Es pensar que la vivienda es CARIDAD y no UN DERECHO FUNDAMENTAL. Tan sencillo como eso. Baste un ejemplo: Aravena construye núcleos de viviendas incrementales en los que no existe tejido urbano, ni relación con el mismo. No hay lugar donde la comunidad pueda socializar ni encontrarse. Esto, que puede parecer un efecto a posteriori, es para mi una cuestión aprioristica: Es la eliminación del lugar del encuentro, la gestión comunitaria y -en ocasiones- la protesta civil. Y es un síntoma claro de que Iquique y el resto de falacias de Aravena son caridad del poder poco dispuesto a que el estatus quo se modifique en lo mas mínimo.

    Respecto a los estudiantes, y aplicando de forma estricta su razonamiento, de “esto siempre ha pasado”, deberíamos estar aun aplicando el derecho de pernada medieval. Exagero… quizá. Aunque la verdad no tanto cuando te refieres a esta profesión como una “maestría”. Niego la mayor: Es una carrera reglada, con un plan de estudios formativo y no un guild medieval con un artesano-dominador.
    El sistema de artesanías y maestrías se mantenía -por otra parte- mediante la promesa de la herencia del taller del maestro o de sus clientes, cuestión que en absoluto va a ocurrir aquí. Repito lo dicho en el texto: EN TODO TRABAJO SE APRENDE. Cambiar -mercadear- aprendizaje por sueldo es una vergüenza antitética y repugnante. Y es ademas competencia desleal para con el resto de compañeros que se niegan a ejercer este tipo de explotación [Vea usted a todos los efectos la web de REX donde se NIEGAN a esto] en los siguientes términos:

    “REX does not accept offers for unpaid internships. This practice devalues our profession and provides lawbreakers an unfair market advantage”.

    Los ejemplos sobre si los que aparecen en la foto tienen pinta o no de desarrapados son falacias ad hominem de libro. Pura demagogia.
    La pistola en el pecho es otro ejemplo de ese discurso neocon en el que se olvida que el sistema (Aravena, el Pritzker, los estudios de fama internacional, el currículum, las escuelas en las que se valoran estas cuestiones por encima de la ética, los profesores de escuelas que tienen a explotados en sus estudios…) ejerce esta presión que usted niega (Mejorar el currirculum ¿En qué? ¿En algo que no podrá demostrar porque no firmará nada? ¿En ser un engranaje servil de una maquinaria de explotación? ) y lo hace de forma muy consciente para seguir nutriendo a los explotadores de mano de obra barata.
    Niego por otra parte la mayor. NO ES CIERTO QUE ESOS CURRICULUMS sean los ideales. Lo son para seguir formando parte de ESE MISMO SISTEMA pero no para otras cuestiones.
    Para terminar, me resulta repugnante que se emplee la excusa de que “tampoco hay que sobrevalorar el aporte real de un estudiante de últimos años, o recién acabado”. La solución es muy sencilla, si no le aportan nada… no los contrat…. OH WAIT.
    [Es lo que me faltaba, que encima de funcionar a base de mano de obra gratuita (Le aconsejo que mire otra vez la web para comparar el numero de “becarios” con el numero de los que no lo son) se use el cliché de lo poco que aportan como falaz excusa].

    Jose María Echarte

    febrero 14, 2016 at 15:48

  15. […] tiene un poco distorsionado y generalizado. Y si no mira la polémica del post sobre Impostura Social de N+1   donde habla sobre esto. La polémica está servida …y gratis no hay […]


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