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Archive for noviembre 2015

You Can Call Me Susan

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A Bullet Tooth Tony le pagan con contrato.

A Bullet Tooth Tony le pagan con contrato.

Avi: Should I call you Bullet? Tooth?

Bullet Tooth Tony: You can call me Susan if it makes you happy.

Snatch. Guy Ritchie, Columbia TriStar Home Entertainment, 2000.

Hace años vi el documental “NOMA, at boiling point”, en parte llevado por un cierto interés –que permanece- según el cual las concomitancias entre la deriva hacia una concepción simplificadamente artística de la arquitectura y de la cocina de alta gama han recorrido caminos paralelos en lo mediático y, lamentablemente, en lo laboral.

La hipótesis, que conocerán si son lectores habituales de esta santa Casa, es que la elevación impostada de dos profesiones –que pueden, alguna vez, llegar a ser sublimes, pero que son a priori y ante todo técnicas- a los altares de un concepto banalizado de lo artístico traería aparejada –y estaría sustentada en- la existencia de un meritoriaje laboral próximo al de los guilds medievales en el que la mejora del personal y su aprendizaje se emplea como moneda de cambio perverso para sustituir al justo pago por el trabajo realizado.

Así, en un mecanismo de traslación de la explotación, se asume la “necesidad” de ser explotado –oculta falsamente tras el ambiguo nombre de “formación”- para poder incluir en el currículo un hito que se considera necesario para llegar, a su vez, al nivel donde uno pasará de explotado a explotador.

El sistema, a la par que repugnante, se demuestra evidentemente falso (Solo hay que mirar los números de explotados en arquitectura o de stagiares en algunos tres estrellas) y sólo favorece a aquellos que lo han establecido. Cuestiona además la viabilidad de un modelo que necesita para ser funcional –y por tanto rentable- de mano de obra altamente especializada y gratuita, una disfunción difícil de soportar en cualquier otro sector y que se obvia en estos campos escudándose en la cuestión artístico –formativa.

¿Qué encontré en el documental?

Veámoslo.

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Written by Jose María Echarte

noviembre 10, 2015 at 13:53

Contratos Asombrosos

with 3 comments

A la derecha el contrato tipo Foster. A la izquierda el de cualquier arquitecto español.

A la derecha el contrato tipo Foster. A la izquierda el de cualquier arquitecto español.

No estaba muerto, estaba de parranda.

Quiero decir… el contrato de Norman Foster. Sí, el de la ciudad de la justicia. Que no estaba desaparecido. Es que se había traspapelado. Lo que viene a querer decir en román paladino que era un contrato tan DE VERGÜENZA que era mejor decir que lo habían perdido y aguantar el chaparrón. [Aquí lo tienen para su solaz]

Pero ojo, no me entiendan mal. Déjenme ponerlo claro en una sola frase que espero pase al eterno mármol de la historia:

Norman, eres mi ídolo.

Así, negro sobre blanco. Me ha salido del alma oigan. Las cosas claras y el chocolate espeso. No te beso, Norm (permite que te tutee) porque me pillas lejos, pero estaría dispuesto a ello. Con lengua. Que hayas pedido lo que has pedido y sobre todo QUE TE LO HAYAN FIRMADO, eso, Norm, es como conseguir que diez tostadas de mantequilla caigan por el lado que no está untado mientras un gato cae de espaldas. Como hacer que se ría el señor Spock. Como que Mark Hamill actué. Como conseguir que Calatrava haga un cubo. Dentro de otro cubo. Es sangre de unicornio hecha contrato. Es el vellocino de oro. Es lo más. Lo último. Lo insuperable.

Más allá de ese contrato, Norm, no hay nada. Ese contrato es el Nirvana. Yo quiero vivir en ese contrato. Morir en el si fuera menester. Me lo estoy imprimiendo y lo voy a tirar sobre la cama para restregarme con sus cláusulas. Desnudo. En plan sucio, lo admito, tal es el poder erótico-administrativo que ejerce sobre mí.

A partir de ahora, Norman, en mi mesilla de noche estarán El lobo estepario, El guardián entre el centeno…y este contrato. Estoy por tatuármelo en plan Prison Break, no te digo más Norm.

Dicho esto, y mirando ahora a nuestros queridos representantes electos…

¿EN QUE NARICES ESTABAN USTEDES PENSANDO PARA FIRMAR ESTO? ¿Se puede ser más paleto? ¿Más snob? ¿Más inculto? ¿Más negado y más absolutamente irresponsable?

Yo también sonreiría Norman.

Yo también sonreiría Norman.

Porque oigan, contra el vicio de pedir está la virtud de no dar. O, todo lo más, de aplicar la ley. O, ya puestos, de tirar de experiencia y usar los contratos que nos hacen a los demás.

Pero no desesperemos, compañeros arquitectos -ahora os miro a vosotros-. Sepamos ver la oportunidad que se esconde ante semejante hallazgo. ¿Cómo, se preguntan? Lean, lean.

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Written by Jose María Echarte

noviembre 2, 2015 at 11:24

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