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Castillos de Playa

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Nada como los clásicos

Nada como los clásicos

El verano ya llego. Los mosquitos, como la escuadrilla del Barón Rojo en día de cobro, el calor, pegajoso, y las chicas que desnudan sus cuerpos al sol. Aunque poco. Los chicos también ¿eh? Aquí no hacemos distingos.

Y entre las cosas veraniegas ya saben: la playa. Con su arena, su mar, su espuma, sus banderas de colores, sus neveras, sus tortillas de patata que pueden o no llevar cebolla pero que llevan tierra seguro. Y no en plan top-chef.

Yo, les confesaré, soy poco de playa. Precisamente porque soy de playa. A mi dame una piscina… bueno… o alicátame la playa, que también me vale.

Bromeo, ya lo saben. Aunque no del todo.

Lo cierto es que ahora soy más de playa. Cosas de la paternidad: a Jimena le gusta enterrarme y –tiembla padre arquitecto- hacer castillos. Yo soy mucho de suspender la arquitectitis en la vida civil y los hago churriguerescos. Incluso modernistas. Y no me tiembla el pulso ni me siento sucio ni nada. Feliz como una perdiz. Hacemos hasta el torreón de la bruja.

Pero ay amigos, como los arquitectos es que somos muy nuestros, Renzo Piano ha sacado unas instrucciones para hacer el castillo de arena perfecto. Están muy bien pero los castillos de arena son como los smartphones de tus cuñados: Los suyos siempre son más baratos. A renzo le parece que el suyo es perfecto y a mí me parece que el mío es mejor. Nada nuevo en esto.

Pero claro, pongámonos a fantasear, al fin y al cabo es verano y las meninges patinan: ¿Y si el “consejero castillista” no fuera Renzo Piano sino otro señor? ¿Otro señor también bastante… euh… mediterráneo?

Comprobémoslo:

Estimado señor:

Le escribo con motivo de comentarle que hemos estado este verano haciendo un castillo siguiendo sus instrucciones, tal y como se publicaron en internet. Lejos de mi intención parecer desagradecido pero tengo una serie de preguntas que si no le importa a usía, paso a formularle.

¿Es necesario que el castillo mida 200 metros de alto y unos 500 de radio en la base?

Que yo le entiendo ¿Eh? Que lucir luce muchísimo más, donde va a parar. Pero claro, vea, es que con la tontería nos hemos montado encima del parking de detrás de la playa, del chiringuito y de un chalet de una señora que por lo visto no sé qué de la ley de costas.

Porque si, al principio todo son aplausos oiga. Vinieron hasta de la Gaceta de Denia. Encantadísimos. Y hasta el alcalde vino. Y Rita Barbera. Pero claro al poco tiempo que si ya está bien. Que si menudo mamotreto. Y yo en plan oiga que soy el mismo de antes de ayer… y ellos haciéndose los olvidadizos.

Hombre, tampoco nos vamos a engañar, es que las cosas esas que le salen arriba al castillito… mi hijo el mayor las llama las barquillas de warp (Que dice mi mujer que mejor que las llame así y no se fije en el montículo del centro porque está el chiquillo en esa edad que todo es o Darth Vader o tetas ¿sabe?) pues como le decía, que las cosas esas… pues que dan sombra. Pero a medio Denia ¿eh? Y el foso también ha traído problemas. Porque tiene 20 metros de ancho y ha habido que ponerle algo a escala porque lo que yo digo, que ya que te pones pues habrá que hacerlo bien ¿no? Cocodrilos le he puesto. El otro día se nos cayó un socorrista y casi se lo merienda. Los gritos que pegaba el hombre.

Bueno y otra cosa, de verdad que sin ánimo de ofender se lo digo. Que lo de cubrir todo el castillo de conchas blancas para que quede así como más marinero… pues oiga al principio la idea nos parecía bien pero claro, a los tres días es que teníamos ya a mi mujer que parecía un esclavo egipcio, cubo de conchas va, cubo de conchas viene… los jipis estos de los puestos de la playa que hacen cosas de conchas nos empezaron a mirar con una cara que asustaba oiga. Y luego que no se lo tome usted a mal… pero que se caen. Que se ve que se seca la arena y la concha no agarra. Y que si el castillo fuera pequeño pues mira… pero es que el otro día se cayeron unas pocas y casi descoyuntamos al señor que pasa vendiendo las latas. Mi mujer dice de pintarlo de blanco que va a dar igual pero no sé yo…

Luego, otra cosa, la cosa esta de 200 metros hecha con palos de polo trenzados que dice usted que hay que ponerle en la punta-arriba ¿Tienen que ser 200 metros? Y ya que estamos ¿Es necesario que gire en movimiento pulsante? Es que mire, de verdad se lo digo, a mi suegra le gusta un polo de palo como a un tonto una chaqueta de cuadros, pero es que hemos hecho el cálculo y se tiene que comer la mujer 350.000 frigopíes. Que por ella no hay problema y yo la veo a la mujer capaz, pero mi mujer dice que a ver si vamos a tener un disgusto y que en realidad lo que quiero es cargarme a mi suegra. ¿Y si pongo uno? ¿Usted cree que quedará mal? Porque además visto como se están poniendo los vecinos con que les hemos ocupado más de media playa con el castillo… igual lo de que gire… a ver si por enchufarlo a la farola del paseo marítimo vamos a montar un apagón y entonces ya sí que nos queman a lo bonzo o en espeto.

Y sin abandonar el tema de los palos de polo… ¿La cosa está en plan visera? ¿Se tiene que plegar? Igual mejor lo dejamos fijo ¿No? Total quien se va a dar cuenta.

Pues nada. Le dejo con sus cosas, que bastante tendrá usted. Además es que a las cuatro me vienen 50 tráileres de arena y conchas a ver si apañamos un poco el lado que da para el acantilado que se nos está desmoronando un poco. Le voy a ser sincero… está todo muy espectacular… pero ya hemos hablado mi mujer y yo y el año que viene va a hacer castillo Rita la cantaora. Le tenías que haber comprado la Tablet al niño, dice ella, y al final es que va a tener razón porque esto parece la obra del Escorial.

Solo una cosa para terminar. Normalmente yo los castillos que había hecho antes eran más… como decirle… más de escala palita, no como este que vamos ya por el cuarto bulldozer. Y claro, los de antes con dejar que subiera la marea pues ya estaba todo hecho. Se reciclaban solos. Para este lo veo algo más difícil. Mi suegra dice que como no venga un tsunami no hay nada que hacer y mi mujer que el año que viene nos vamos a la montaña aunque sea lo último que haga en su vida y aunque venga el big-foot y nos coma a bocaos.

Le pregunto esto del tsunami porque como en las instrucciones del castillito que daba usted ponía abajo en letra pequeña que si se modificaba algo que estaba usted muy por la labor de reclamar daños y perjuicios… pues eso, que a ver si encima nos va a costar un disgusto la broma.

Sin otro particular, quedo atentamente suyo.

Written by Jose María Echarte

julio 20, 2015 a 20:00

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