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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Una de Terror (Urbano)

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Ni una de la RKO, double feature, picture film.

Ni una de la RKO, double feature, picture film.

Pongamos como escenario un pueblo, uno de tantos, pongamos que está en Andalucía. Pongamos que la acción se desarrolla en la “mágica” década maravillosa, esa que va del 98 al 2008 y en la que el dinero crecía en los árboles, atábamos los perros no ya con longanizas sino con jamones Joselito 5 jotas, el sol no se ponía en el euribor y España “iba bien”.

Pongamos que en el municipio gobiernan los independientes. Aclararemos que los independientes no lo son porque hayan definido una ideología propia, un programa político diferenciado y una acción de gobierno novedosa, sino que lo son porque no tienen –precisamente- nada de lo anterior más allá de una pasión desmedida por el mobiliario clásico, léase “la poltrona”, y una habilidad pasmosa para haber descubierto que los dos partidos mayoritarios están dispuestos a vender el poco oremus, léase “la dignidad”, que les queda con tal de que nuestros protagonistas no se pasen al contrario (Dado que lo de la ideología hace tiempo de que dejo de ser trendy).

Sigamos para oscar!

Ahora imaginemos, por imaginar, que al gobierno de la Junta de Andalucía le da la vena –como es habitual en campaña- y decide que una vez aprobada la LOUA (Ley de ordenación Urbanística de Andalucía) todos –y cuando decimos todos, es TODOS- los municipios andaluces tienen que tener un PGOU (Plan General de ordenación Urbana).

El objetivo, supuesto, es manejar una herramienta común para todos los Ayuntamientos. Un instrumento integrado que evite el galimatías de modificaciones, normas y estudios de detalle en que se ha convertido el planeamiento general. Sin embargo donde la Junta ve “ordenar”, los municipios (TODOS) ven otro verbo de la primera conjugación y que suena a caja registradora con fondo musical de Pink Floyd:

CLASIFICAR.

Clasificar suelo. Cuanto más mejor. A saco-Paco. A cara de perro. Como si no hubiera un mañana. Tonto el ultimo y corre que se acaba.

Poco importa aquello del crecimiento sostenible, de la protección del medio, de la preservación del paisaje. De no dejar las cosas peor de cómo nos las encontramos. De analizar si podemos equipar dotacionalmente todas esas viviendas que traducimos exclusivamente en el coste de sus licencias, su IBI y la monetarización de los convenios urbanísticos, léase “vender la estufa para pagar la leña”. Esto es: En dinero.

Eso son cosas de jipis.

Así, nuestros independientes, deciden que aunque su municipio tiene un total censado de 2.000 habitantes, ellos van a clasificar suelo como para meter allí unos 20.000, con la peregrina excusa de que en su día, minas de hierro, cítricos, caras de Bélmez u otros eventos ya agotados de por medio, llegaron a tan excelsa cifra y están dispuestos a repetir, pero con chaletes apareados, que es lo suyo.

Y para aclararse, y dado que tienen pedanías a mansalva y que llevan años sin figura de planeamiento (dejación de la Junta), pero por allí hay un señor que lleva ladrillos en la “ratona” y en algún sitio los pone (dejación del Ayuntamiento y de la Junta) dando lugar a la conocida tipología de “Nave de aperos con geranio en la ventana y escalera imperio” (True story) … deciden al alimón hacer una Delimitación de Suelo Urbano para ver lo que hay, lo que no hay y lo que te rondaré, morena de la copla.

¿Y como hacen la delimitación? Pues oigan, sin miserias. Para que nos vamos a poner finos, que total esto se mide en kilómetros. La delimitación de suelo urbano replica la línea del término municipal, es decir: TODO EL SUELO ES URBANO. Patatales, eras, pedregales, rastrojeras y el famoso campo donde San Pedro perdió el mechero y Cristo la alpargata. Todo urbano por obra y gracia.

Y así, con un cuajo digno de encomio –todo sea dicho- la delimitación se envía a la Junta y el Ayuntamiento la considera aprobada. La Junta, que tampoco es Speedy González, se lleva las manos a la cabeza. Pero poco. O al menos se lleva las manos a la cabeza la parte técnica (Que la hay y muy buena) y hace el ademán pero no acaba  de mesarse los cabellos esa casta de cargos de confianza a los que en los titulares preocupa “la sostenibilidad esa” pero que en realidad están más preocupados por ser año electoral y no ponerse demasiado en contra de unos independientes que –laxitud moral mediante- lo mismo podrían acabar en los brazos del partido contrario.

Con lo que la cosa va tomándose su tiempito, y mientras –con conocimiento de todas las partes implicadas- en el Ayuntamiento, el señor concejal se dedica a firmar certificados de suelo urbano sobre patatales en los que lo más parecido a algo urbano que hay es una lata de sardinas de un picnic que alguien hizo allí allá por 1983. Ni encintado de aceras, ni acceso pavimentado, ni dotaciones, ni alumbrado público, ni redes… ni nada que se le parezca.

Con ese certificado los promotores se buscan un arquitecto. O mejor digamos un tipo que tiene un titulo que dice “arquitecto” y de paso una moral que clasificaríamos siendo generosos como “distraída”. O se buscan –modalidad esta muy extendida- un ingeniero agrónomo/industrial/caminos (O por repetir, uno que tiene el título y la misma moral que el anterior) que tiene a su vez un socio, léase arquitecto “firmón” y/o “negro”, que por unas perras está dispuesto a firmar ante notario que el mato a Kennedy con saña y con alevosía y que L.H. Oswald pasaba por allí pidiendo tabaco.

Y hete aquí que el proyecto se redacta. Y no amigos, no se trata de una casa en medio del campo para un tipo de carácter huraño, un eremita al que la presencia humana ajena enfada hasta lo insospechado. Hablamos de bloques. De líneas de acosados y apareados como si no hubiera mañana. De “retondas” (Híbrido asilvestrado de “redondas” y “rotondas”) en medio de la nada y con una estatua en el centro dedicada a San Clasificador Mártir, patrón del urbanismo andaluz.

¿Y como pasa eso por el Colegio se preguntan? Agarrense a lo más sólido que tengan a mano: Pasa porque nada impide que ustedes redacten un proyecto de, pongamos, rascacielos en la luna. Eso si, siempre que incluyan una hojita (AY los papelicos) en la que pongan que el proyecto es a día de hoy inviable en tanto en cuanto no se apruebe el ¿Plan general de ordenación selenita? y el promotor a su vez lo firme tomando conocimiento. Precioso. Pasa por eso, y porque el visado urbanístico está vigente… pero no se hace o no hay forma de hacerlo dado el carajal chapucero en que se ha convertido el planeamiento después de 4 años de redactar PGOUs que no se aprueban ni a la de 50. Bellísimo.

Y así, con su proyecto “in the patatal” visado, con el certificado de nuestro “independiente” concejal (Que no junta dos neuronas, pero que querer un CLK lo quiere igual) el promotor se va al Ayuntamiento, donde obtiene licencia, ojo aquí, por silencio administrativo a los tres meses de entregar aquello por registro. ¿Informes dice usted? Eso debe ser también de jipis.

Con las mismas, comienzan las obras. El arquitecto no va, claro, porque sabe que en esas si le pueden pillar. No va, pero está. Los móviles han avanzado mucho y ya hasta los patatales -en urbano, claro- tienen cobertura. O eso o manda un minion que le haga la cosa sucia y con el que se le pueda relacionar poco. O mejor aun, cobra por no ir y dejar al constructor y al promotor a su anchas, que ya se sabe que un arquitecto en una obra lo que hace es más que nada molestar. Cobra menos, claro. Como un 25% de lo que debería. ¿Dumping anyone?

Pueden ustedes imaginar que el tío que construye fosas sépticas en Almería les ha pagado a sus hijos la universidad, pero no ya la pública…. Eton, Harvard… the works.

Las obras se acaban, y se pide licencia de primera ocupación….. que se obtiene también por silencio administrativo. Con el silencio administrativo se va el promotor a las compañías suministradoras que -OJO A ESTO- le dan conexión a luz y agua. Se la dan mal, claro, porque aquello de “con potencia y caudal suficiente” como que no. Otro día quizá. Ya pondremos unos aljibes o nos ducharemos por turnos que total esto es para los guiris y tengo yo visto en un documental de la Dos que los ingleses son de ducharse poco.

El señor Registrador de la propiedad -que es para echarle de comer muy aparte- registra aquello con la licencia de primera ocupación (Obtenida por silencio) y el certificado del concejal y la cosa se vende como si no hubiera mañana.

El resultado: 500 familias viviendo en un puñetero páramo en el que solo faltan Humungus y Mad Max para estar a tono. Con agua gota a gota, luz de “no me enchufes algo caro que explota” y una fosa séptica como Mordor el día de San Orco al lado dando ambiente. Ambiente bucólico, claro. ¿O era botulínico? Bueno una de dos.

Ni servicios de basura, ni de limpieza, ni colegios, ni dotaciones, ni correo, ni alumbrado público ni nada que se le parezca levemente. Y la cosa va bien…. los primeros días.

Pero a los tres meses de estar aquello ocupado, el personal empieza a pedir. Que le vamos a hacer la gente es así de inconsecuente cuando les vendes algo como urbano, aunque lo hayan visto antes y aquello tenga de urbano lo que yo de Obispo de Mondoñedo-Ferrol. Y piden con unas ganas que ni un fraile benedictino oigan: Correo. Una guardería para los niños. Un centro de salud. Colegios. Luces. Lo normal del… OH SORPRESA… SUELO URBANO. Ni el ayuntamiento -ni mucho menos la Junta- tienen dinero para hacer frente a este diseminado absurdo y deslocalizado y a la infradotación que padece y lo que parecía un negocio seguro para el Ayuntamiento (Sobre y bajo cuerda, ejem) empieza a convertirse en un peñazo soberano o en un pozo sin fondo. A elegir.

Para acabarlo de arreglar esa primavera llueve. Mucho. Todo lo del año en dos días. Y claro, aquello que ha pasado a urbano sin que nadie le haga ni un mínimo análisis (Porque como sabemos los estudios de inundabilidad son, lo han adivinado, de jipis), resulta que es más inundable que la parcela de Noe en la Biblia donde tenia el taller de barcos. Asumiendo que no haya que lamentar victimas… el agua llega al techo y entonces empieza la petición de ayudas. Zona catastrófica. La paguica. “Como se puede permitir esto”. Manos a la cabeza y hasta El Follonero de visita con la cámara al hombro.

La Junta, que a populismo no le gana nadie, destina chorrocientos millones de euros a arreglar algo QUE EN PRIMER LUGAR NO DEBERIA ESTAR ALLI, pero que inexplicablemente… está. Mientras tanto, en el urbano, el que si lo es de verdad, los colegios se caen a cachitos y los centros de salud parecen de la posguerra,…. porque, en su mayoría, lo son. De becas y tal ni hablemos. De investigación menos. De los cascos antiguos que parecen ya el escenario de “Scape From N.Y.” con Snake Plissken pegando Barrigazos tampoco.

En el ínterin, cuando algo llega a un juzgado (Poco) los jueces emplean un termino de mucha risión: La protección del bien construido, esto es, de las 500 viviendas ilegales. Porque, amigos, donde teníamos un problema urbanístico ahora tenemos un problema SOCIAL: 500 familias con los churumbeles en la puerta del juzgado y/o la Junta, que es una cosa que ningún político quiere ver en los telediarios, claro. Del patrimonio no construido (El paisaje, el entorno, el medio ambiente, el futuro) y del presupuesto de la Junta que se va en estas cositas… no se acuerda nadie.

Así, para rematar la película en lo más alto –que diría Cecil B. De Mille-, pongamos que se acercan unas elecciones.

Y que la señora Presidenta sale, revestida de populismo del bueno y probablemente aconsejada por las mismas lumbreras que mandan a su secretario general a Sálvame, y anuncia la legalización masiva de lo construido (que no es, ni siquiera, la primera). Sin miserias también. Muerto el perro se acabo la rabia.

Del aftermath ya nos ocuparemos, o no la verdad, pero primero vamos a renovar la poltrona que ya hemos cogido la postura.

Y no, no se crean que en la bancada contraria la cosa es diferente (Con la excepción de IU, pero sin pasarnos, que de la mano siguen). Es peor. Lo que aquí es populismo por rozamiento, en Madrid es por impacto con esa ley de Viviendas Rurales Sostenibles, que parece pensada en el Club de Campo de la Moraleja o en el palco del Bernabeu y que llega a los mismos repulsivos resultados por otros caminos no por más aparentemente “legalistas” menos tortuosos. Con estos mimbres se imaginan ustedes que el voto de la oposición será una abstención en toda regla. Manga ancha. Y principios pocos.

La película llega a su fin. O al menos al fin de la primera parte. Se prevén secuelas. Muchas, casi tantas como de “Loca Academia de Policía”. Y con la misma calidad. Pueden ustedes imaginarlas: Destrucción del entorno, del paisaje, venta del patrimonio rural al mejor postor, populismo a raudales, falta de principios y acción trepidante son sus ingredientes principales. Mientras tanto, antes del fundido a negro y los créditos, una poética imagen de la ley de ordenación urbanística y del reglamento de disciplina (Con sus preámbulos llenos de la palabra “sostenibilidad”), mojándose mucho, hasta deshacerse, bajo la lluvia –en plan bodegón de Michel Malka- y un grupo de ciudadanos con cara de que les han engañado. Otra vez.

Y las que les quedan. Nos quedan.

To be continued. Créditos. Música de Queen.

DISCLAIMMER

Este guion no tiene ninguna relación con eventos actuales. Con personajes reales. Vivos o muertos. Es solo fruto de la calenturienta imaginación de su autor, ese sindicalista envidioso. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Ya saben. Hay gente que es muy picajosa. Maldita banda de reaccionarios. Malditos…. por qué no decirlo… JIPIS!

Written by Jose María Echarte

octubre 2, 2014 a 13:58

6 comentarios

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  1. Magnífica descripción (ficticia) de la realidad más real. Es muy gracioso el nuevo intento de regularización, supongo que va a ser tan exitoso como el anterior. Ahora se regularizarán las viviendas también en parcelaciones ilegales, no obstante, la parcelación ilegal en si mismo seguirá siendo eso, ilegal. Recordemos que es uno de los delitos más graves que se pueden cometer urbanisticamente hablando. Pues que me lo expliquen.
    Hace tiempo que creo firmemente que el suelo no urbanizable no tiene solución vía encorsetamiento regulatorio y prohibicionista. Los españoles, y especialmente los andaluces, solo entendemos de que nos toquen el bolsillo; el ecologismo, el paisaje y el interés general son cosas de jipis. Desde que cobran 5 céntimos por bolsa en los supermercados, todas las señoras, hasta las de 80 años, han “entendido” a la perfección el problema ecológico. Antes de los 5 céntimos, las tortugas se tragaban las bolsas, pero al ciudadano medio español se le sudaban aquellas partes de la tortuga y de toda su casta.
    Pues con el SNU lo mismo. Proteger lo verdaderamente necesario, parques naturales y similares. En el resto, permitir edificar (vivienda unifamiliar, claro, de “acosados” y similares nada) y COBRAR (bien, muy bien) por ello. ¿Qué solo podrán hacerlo los ricos? Pues mire usted, si. Si tengo que elegir entre que el SNU esté como está o que esté ocupado (menos) por edificaciones que no insulten a la vista y dejen en las arcas administrativas lo que tienen que dejar, elijo lo segundo. Qué le vamos a hacer, no todos podemos tener un Mercedes como el del sr. Concejal.
    Y no es necesario hacer elucubraciones en la comparación, el resultado del “prohibicionismo” está a la vista. Y no crean que ha parado del todo la construcción ilegal, se ha ralentizado, pero ahí sigue y ahí siguen las consecuencias para los que las llevan a cabo; en el 99% de las veces, ninguna y en el 99% de las veces somos los demás los que tenemos que afrontar los costes que generan a posteriori.
    Como Bankia, pero en local y con los culpables infiltrados entre toda la población.
    Perdón por el ladrillo y saludos.

    JCM

    octubre 2, 2014 at 14:36

  2. Es una saga de terror en toda regla.
    Ayer estuvimos en esta santa casa echando un vistazo al cinturón de Madrid por google maps, y acabamos como si nos hubiéramos metido entre pecho y espalda un maratón de cine postapocalíptico, o como la mitad de esas urbanizaciones megalómanas: desolados.

    Carabiru

    octubre 2, 2014 at 15:29

  3. lo terrible de todo esto es que dirán que nunca ocurrió
    y que, efectivamente, es ficción
    y que, puesto que es ficción, la verdad es otra
    y la verdad es que los jipis hundieron el pais al no dejar desarrollarlo suficiente
    desarrollarlo urbanisticamente, claro, de lo demás ya tenemos…

    por suerte (y por desgracia) no hay dinero para más
    y nos toca aprender el duro coste de oportunidad que supone dedicar millones a construir basura
    en lugar de dedicarlos a… cosas jipis…
    pero claro, es lo que tiene que el sentido común sea el menos común de los sentidos
    éso y que hay una casta de incapaces que lo tienen secuestrado
    porque si no, cómo puede alguien comprar un “algo” en tales condiciones y a tales precios

    jonasgomez

    octubre 3, 2014 at 11:21

  4. Felicidades, brillante comentario. La realidad supera la ficción

    Gloria

    octubre 3, 2014 at 23:24

  5. buenísima la entrada, José María. Solo falta que engalanen la brillante urbanización para la entrada triunfal de Mr. Marshall….

    adrmallol

    octubre 8, 2014 at 17:10

  6. […] independientes ha sido, a lo largo de las últimas décadas –y en especial durante el Boom Inmobiliario-, el modelo a seguir para los nuevos desarrollos urbanos. El edificio, hasta no hace mucho pensado […]

    Público - F3 Arquitectura

    octubre 19, 2015 at 8:19


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