n+1

Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Si Una Peseta Me Diera…

with 4 comments

Puestos a querer la ley a medida... al menos menear la bata de cola ¿No? ¿Norman?

Puestos a querer la ley a medida… al menos menear la bata de cola ¿No? ¿Norman?

Procedamos por partes.

La Fundación de Norman Foster, personalmente, me importa lo mismo que el color de los calcetines del portero del Real Club de Bollullos Par del Condado. O sea, poco.

Dicho lo cual me importa menos aun si está en Madrid, en Pekín de la China o en Alburquerque.

O en Masdar, que creo que lo cobran barato. [¿En Masdar corrigen los planos los funcion… en fin.. no se que tonterías digo a veces]

Por tanto, entenderán que no comparta este absurdo concepto que los ayuntamientos patrios (De cualquier color) han venido en llamar: Urbanismo a la carta / de inversión estratégica.

Quizá me quedo corto. No es que no lo comparta. Es que me parece repugnante.

Estratégica, no lo duden. Pero de las estrategias de Von Clausewitz. De las del músculo, traducido aquí en el grosor del talonario. O peor aun… traducidas en la fama mediática del interesado.

Y esto, amigos, es lo que me importa. Veamos porque.

Entenderán que, con los años que lleva uno en esto, ha visto sus planos entregados a la administración toqueteados, tachados, con notas, con rayas, con círculos. Con tinta roja, verde y hasta azul cielo. Con prístinas y detalladas mediciones (Que se llegaban a agradecer) y con marcas de vasos de café.

Les haré saber, también, que uno –jugando al otro lado de la cancha- ha marcado cosas en planos de otros. Que ha medido sobre ellos. Anotado. Trazado rayas y cotas.

Que, en definitiva, uno entiende que sus planos, y más si se entregan a una administración para revisarlos, son un documento de trabajo técnico. Y que como tales, su destino no es encuadernarlos, sino usarlos. Llámenme nostálgico, llámenme formalista, pero tiene uno un cierto amor por esos planos gastados, con el pliegue ya pidiendo la hora, sobados, trabajados…

Por tanto, a quien esto escribe le resulta desopilante que en este país volvamos… o mejor dicho, seamos incapaces de salir del “por ser vos quien sois”. De declaraciones tan turbadoras como las publicadas por vozpopuli, o de los comentarios (algunos) leídos a las noticias de el País en los que los mismos españolitos que –cayendo del guindo algunos- se llevan las manos a la cabeza con las salvajadas en obra pública de la década anterior, se las llevan ahora porque [Y cito]:

“Que un funcionario enmiende la plana con displicencia a una eminencia mundial de la arquitectura que viene a instalar su fundación en Madrid y no en otro lugar del mundo ¡y que ha comprado él mismo!, no tiene nombre”

No nos resulta extraño que la prensa generalista se haga eco de esta noticia… olvidando por el camino su propia cruzada –impostada- contra los dispendios de los años anteriores (Unos dispendios de los que nos dimos cuenta nosotros, blog de andar por casa llevado entre tres amigos sin medios, pero ellos por lo visto no) siendo peor que lo hagan los ciudadanos de a pie como prueba evidente de que todo es cíclico y de que, aquí, no aprendemos ni a golpes. O dicho de otra manera: Que te engañen es malo, pero dejarse a sabiendas es peor.

Lo que ha trascendido, seamos sinceros, es el día a día de cualquier administración que revisa planos y emite informes.

[Informes muy suavitos, Norman, dear]

Miento, el día a día de la vía prioritaria. De esa que llamábamos estratégica y que consiste en tener derecho de pernada o, por ser claros, un talonario bien gordo, acceso a ciertas cenas con alcaldesas y otros manejos capaces de convertir lo privado en interés público con dos pases de manos que harían llorar de envidia al mismísimo David Copperfield.

Porque, pregúntense ¿Cuántos de ustedes creen que podrían conseguir que el Ayuntamiento, de Madrid nada menos, les tramite un PE como si fuera suyo, con las ventajas propias del procedimiento? Ya les respondo yo. Ninguno.

Pregúntense también ¿Qué pasaría si quien aumenta la edificabilidad –me da igual el porcentaje- o altera los volúmenes con el aire acondicionado… no es Foster en una “fundación” sino El Pocero en una urbanización? ¿Qué les hace diferentes ANTE LA LEY?

Así pues, corrijamos. No se trata de enmendar la plana. Se trata de un informe.

La displicencia (Sea real o no) entenderán que no entre en valoración. No se juzga aquí si el funcionario era malo, bueno, regulero, simpático o más sieso que un ajo. Tampoco si la ley a aplicar (Que ojo, existe y está por escrito) es buena, mala o medio centro.

[Pues, para esto, la solución no es, ni puede jamás ser, la aplicación personalizada de la legalidad en función del peso del ego del interesado, de gustos o de una bondad o una fama difusa, definidas quien sabe por quien. Existen pies de recurso. Existe el contencioso. Existe promover una modificación de la ley. Existe su denuncia. Existe, a la postre y como gesto ultimo, votar a otros. Triste destino el de un lugar que ni siquiera emplea la poca democracia de que disfruta]

Corrijamos. Lo que se discute es la aplicación ininterrumpida y costumbrista del “por que yo lo valgo / él lo vale” capaz de convertir un rutinario informe técnico en motivo de debate solo por quien sea el receptor del mismo. Se discute la absurda capacidad de la  casta política para ser impermeables al aprendizaje y para seguir transitando por el camino de bizcochar las leyes y regulaciones en función de a quien se le apliquen y de intereses escasamente defendibles.

Se discute el estado mental y moral de un país y su ciudadanía cuando viniendo de donde venimos (Y la lista es larga) no hemos sido capaces de aprender que la ley debe ser para todos y que los atajos de este tipo crean monstruos. Algunos son blancos y se les cae el acabado. Algunos han costado millones de euros más de lo previsto. Algunos no se usan, pero se inauguran.

Se discute, y no por ultimo menos importante, nuestra incapacidad como profesión para explicar que este mercadeo del arte, esta endeblez de la ley en función de la firma al pie del plano, es intolerable. Y peligrosa.

Porque, recordemos y pongamos algunos ejemplos, que siempre clarifica.

¿No era el señor que cobraba en Suiza una eminencia? Incluso más… ¿No era Dios? Puestos a aplicar el criterio de “No enmendar la plana por ser una eminencia” entenderán que para Dios mismo la cosa debería andar por los mismos términos. Y, oh sorpresa, ciertamente lo hizo. ¿Qué era pagar a alguien en Suiza comparado con el orgullo de exhibir su firma? Había una ley de contratos, claro. Quizá tan mala como la de patrimonio de Madrid… pero oigan… ¿Qué es la ley cuando de estrategias se habla, y más si son para favorecer a ciertos “reconocidos prestigios”? Y ¿No tenia el tal un premio Príncipe de Asturias entre otros? ¿Cómo nos atrevemos a cuestionar sus planos?

¿Creen acaso que es distinto el asunto? ¿Qué lo es porque la obra de Foster se la paga él? No se trata en última instancia del dinero (Que también) sino de la asunción –sin cuestionamiento- de un sistema antidemocrático y corruptor. De atajos. De políticos que prometen lo que no deben por intereses poco edificantes (Básicamente: Seguir en el machito). De la anestesia general de la sociedad para defender la aplicación de la ley (Sea esta buena o mejorable) de forma igualitaria. De convertir a los ciudadanos en “beliebers” dispuestos a sacrificar aquello que jamás debe tocarse en aras de adorar al santo por la peana de la fama impostada y vacía.

Recuerda uno que, hace muchos años, a Lola Flores Hacienda le pillo en un renuncio (Versión fina de no haber hecho la declaración en unos años) y la broma le costo –aparte del juicio y el circo asociado- unos –creo recordar- 70 millones de pesetas de entonces. No hubo mucha defensa… no se trataba de ingeniería financiera, de las Islas Caimán o de Suiza. España aun no “iba bien”. Como les digo la Faraona no había presentado sus declaraciones de 1982 a 1985.

El caso paso al imaginario colectivo por una rueda de prensa, esta de aquí abajo, en la que Lola Flores hizo famosa la frase:

“Si una peseta me diera cada español”

 

Pedía así la folclórica que la ciudadanía, llevada por el amor ciego a su fama y figura, entregara en masa un óbolo en forma de rubia de la época en Hacienda, para costear la sanción.

Pues oigan, lo mismito. La ley a la medida. La sorpresa de quien cree que la ciudadanía circula por varios niveles y que la fama (Supuesta) o la calidad (Subjetiva) deben ser atenuantes en su aplicación.

Pues de eso se trata. No del proyecto. Ni de Norman Foster. Ni de los funcionarios. Se trata de la ley. Una. Para todos. Se apelliden Foster o Pérez. Sean Sir of the Thames o campeones de petanca de su barrio.

Porque miren, por este camino… conocemos ya los resultados. Quizá no en esto. Quizá no hoy. Ni mañana… pero tan seguros como lo fueron en el erial en que hemos convertido la obra pública. Porque quien no aprende de su historia está condenado a repetirla.

Y porque en este país no nos van quedando muchas pesetas “a cada español” para repetir la orgía. Ni aunque nos inviten a copas después.

 

Anuncios

Written by Jose María Echarte

abril 14, 2014 a 22:04

4 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Chapó D. José María.

    JCM

    abril 14, 2014 at 23:12

  2. Buen artículo, como los anteriores. Ánimo y a seguir.

    raul

    abril 15, 2014 at 8:57

  3. Qué osadía la del funcionario jeje . Me parece una reflexión de un gran valor ético y estético . Felicidades

    Gloria

    abril 18, 2014 at 14:24

  4. que un arquitecto de “tan elevado nombra y sabiduría” arremeta contra el hecho en sí de que dibujaran sobre sus planos (que fueron entregados para revisarlos, no para enmarcarlos) y no contra las posibles correcciones (que sí entendería en algún caso – a pesar de que por lo general cualquier arqutecto estrella parece ser superior a los presupuestos, normativa, planes de conservacion, ejem amilio ambasz y un largo etc- que no cumpliera sus espectativas) deja mucho que desear. En pocas semanas probablemente apoye una propuesta de koolhaas, o algo parecido en la que dice que la creación de arquitectura a partir de diferentes fuentes variadas -el cooworking- aportan una gran riqueza al proyecto y lo alzan a una categoría superior

    Javier

    abril 23, 2014 at 23:58


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: