n+1

Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Bicicletas [No] Comunales.

with one comment

Donde quiera que esté, mi bici es mia.

Donde quiera que esté, mi bici es mía.

¿Saben el chiste de la bicicleta comunal? ¿No?

Dejen que se lo cuente. No por nada -ya les advierto que lo cuento mejor con unas cañas delante y que así pierde- sino porque tengo para mí que es la definición perfecta de la impostura que nos gobierna en esta sociedad y, específicamente, en el mundo de la arquitectura.

Y dice el chiste:

En un pequeño pueblo andaluz (O inserten aquí su lugar de preferencia) allá por la segunda republica, los lugareños deciden que están del cacique hasta el moño y se plantean la colectivización de los medios de producción.

Reunidos en asamblea, los líderes locales enardecen al respetable:

–         Y para arar la tierra… ¡Los tractores serán comunales!

A lo que la población contesta como un solo hombre:

–         ¡BIEN!

Y sigue, cada vez más en su papel, uno de los jóvenes:

– ¡Y como tenemos que almacenar el grano, yo propongo que los silos sean comunales!

Los allí reunidos contestan con alborozo:

–         ¡CLARO! ¡MUY BIEN!

Llevados ya por la felicidad, los oradores continúan:

–         Y como hay que llegar a la era, ¡Las bicicletas serán también comunales!

Cuando de repente, en vez del esperado “Bravo”, se escucha la voz del tío Nicasio, desde el fondo, grave como un trueno:

–         Ah no. No jorobemos. ¡Que yo bicicleta tengo!

Un poco como el tío Nicasio, ávidos por colectivizar tractores pero reticentes a prestar la bicicleta, son nuestros queridos compañeros los ICCP y las Ingenieros Industriales, o –permitan que corrija- lo son sus líderes.

Y ello, en vísperas de la jornada organizada por el COAM y EXPANSION sobre Los Profesionales ante la Ley de Servicios y Colegios Profesionales.

[Dos cosas, Decano:

1.- El formato es más rígido que un muelle de madera. Con preinscripción, preguntas previas… ¿Qué son los ponentes? ¿Justin Bieber? Un poco mas de flexibilidad es siempre de agradecer aunque entienda uno que la idea es ofrecer puntos en común (Y dude, de paso, de que haya muchos).

2.- Decano, el titulo…. esa repetición de “Profesionales”. ¿No quedaba mejor “Los Profesionales ante la FALSA liberalización de un mercado ya liberalizado”? O igual no…déjalo]

Una de las mesas de…. ¿Comunicación? (Dudo que sea de debate) es la que más nos interesa y lleva por nombre:

Las Profesiones de la Edificación. Con ponentes de los Colegios de Arquitectos, Ingenieros de Caminos, Ingenieros Industriales y Aparejadores.

No vamos en este caso a adelantar acontecimientos. Así que el articulo gordo vendrá después de que el miércoles tuiteemos y asistamos por streaming a la mesa, pero desde ya avisamos que ese “compartimos los objetivos de la ley” que buenistamente anuncia el COAM en su pagina, se nos antoja más “whisful thinking” que realidad. (A menos que lo apliquemos a las colegiaciones obligatorias extensivas, único punto en el que todas las instituciones –aunque no sabemos si sus colegiados- coinciden)

Como prueba, e independientemente de las buenas palabras que los representantes de los ICCP o de los Industriales lleven a la mesa, caben dos ejemplos claros.

Procedamos.

El primero cursa con sello de registro de entrada ministerial: Son las alegaciones a la LCSP presentadas por el Colegio de Ingenieros de Caminos firmadas por el señor Santamera en su calidad de Presidente del mismo. Léanlas enteras, pero concéntrense sobre todo en las páginas 16 y 17, donde se especifica:

La posición del colegio es defender la necesidad de asegurar atribuciones de actividad, unas exclusivas y otras compartidas, para garantizar la seguridad de los ciudadanos, así como la calidad y competitividad de los proyectos, lo que genera un evidente beneficio económico en la propia construcción de las obras y en su conservación y explotación. Tal reserva de actividad está indisolublemente ligada a la necesidad de la colegiación para el ejercicio de la procesión, que es, en definitiva, un elemento necesario de índole preventiva y de evitación de consecuencias negativas para la ciudadanía.

Considera el colegio que es preciso preservar las atribuciones de actividad a los ingenieros de caminos en, al menos, carreteras e infraestructuras del transporte, presas y obras hidráulicas, puentes, estructuras y obras subterráneas, costas, puertos y obras marítimas.

[Nota del autor: Las que –curioso- les son exclusivas a día de hoy. Es decir: No tocarme mis cositas]

Respecto a la edificación, no tiene sentido la reserva “por usos” a los arquitectos prevista en la Ley de Ordenación de la Edificación. Dado que los ingenieros de caminos, canales y puertos tienen competencia para la edificación de determinados usos (naves; polideportivos…) [Nota del autor: Falso. Naves sólo si están ADSCRITAS A SU AMBITO DE ACTIVIDAD, polideportivos en ningún caso] tal competencia debe extenderse a los demás usos. Debe abrirse de una forma clara la competencia en actividades profesionales relacionadas con la edificación: inspecciones técnicas de edificios, coordinación y planificación de seguridad y salud, tal como ya ha sucedido con la certificación energética.

O, para que nos entendamos: El tío Nicasio (Santamera) tiene una bicicleta. La bicicleta es suya y muy suya. Y lo demás, claramente comunal por supuesto. Lo que viene a ser querer lo propio… y lo de los demás.

El texto sigue (permitan que me ahorre copiarlo) justificando Santamera el mantenimiento de sus atribuciones a través de su formación que es la que permite la obtención de unos conocimientos mínimos que garantizan la calidad de las obras exclusivas de los Ingenieros. Es nuestra opinión que supone una falta de educación indecorosa en el presidente de un Colegio como el de Caminos escribir semejante justificación (Que compartimos) cuando previamente se ha pasado uno la formación de otros profesionales por al arco del triunfo: Tan necesaria e inevitable es la formación de los ICCP para sus atribuciones exclusivas como lo es la de los Arquitectos para las suyas (Siendo además iguales en créditos y solo coincidentes en menos de un 30% de lo estudiado) y jugar a lo contrario es una mezcla de avidez indisimulada, hipocresía y falta de respeto.

Para el segundo ejemplo, relativo a los dirigentes de los Ingenieros Industriales, baste decir que en su día ya publicamos un artículo en el que quedaba claro como jugaban exactamente a lo mismo que juega el señor Santamera con su bicicleta “no comunal”.

Por su interés les copiamos aquí el texto en lo fundamental, incluidas sus conclusiones, que hacemos extensivas a este artículo, dado que al no haberse modificado las posturas, estas siguen siendo validas. Convendría irse con esto muy leído a la mesa en cuestión en el COAM, (Sea presencialmente, sea en streaming) para tener claro con quien nos jugamos las castañas y que castañas nos estamos jugando:

1.- Donde Dije Reserva, Digo Monopolio

El empleo de las palabras “Monopolio”, “corralito” u otras no por coloquiales más reales –“chiringuito” entre ellas- cae de nuevo en la representación agit-prop de quienes pretenden caldear un debate en periodo pre-legislativo a base de falsedades con poco soporte real. Una mentira, mil veces repetida…

Lo que se define –rabiosamente a veces- como “monopolio” para los arquitectos podría aplicarse para los médicos, los pilotos de avión, los notarios o cualquier otra profesión –incluidos los ingenieros-. Baste decir que, al respecto, cuando hace poco más de un año [NOTA: Hablamos de 2011] se planteaba la cuestión de la horizontalidad de competencias entre ingenieros (Otro dislate que no tenemos reparos en denunciar) los propios representantes de las ingenierías se pronunciaban en los siguientes términos:

“Basta con un análisis de las diferentes órdenes que establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habilitan para el ejercicio de las diferentes profesiones de ingeniero (aeronáutico, minas, navales, caminos, canales y puertos, montes, industrial, telecomunicación y agrónomo) para percatarse de que el núcleo general de conocimientos académicos es sumamente específico en cada una de las ramas de ingeniería. De esta forma, parecería absurdo que alguien que haya obtenido los conocimientos que le habilitan para ejercer una concreta profesión regulada de ingeniero -naval, industrial, de montes, etc.- pudiera disponer de atribuciones profesionales sobre un área ajena a sus conocimientos”

Unión Profesional de Ingenieros, referido en un artículo del Presidente del Colegio de ICCP Juan Antonio Santamera Sánchez 14-12-2012

De la lectura de los documentos ministeriales se puede anticipar que la futura Ley pretende una nueva regulación de las atribuciones de las ingenierías estableciendo un  nuevo modelo donde cualquier ingeniero está habilitado para cualquier actividad profesional de las que ahora  están reservadas a los ingenieros en sus distintas ramas y especialidades, partiendo de que todos los titulados en ingeniería comparten un núcleo común de conocimientos suficiente para habilitarles a realizar todas las funciones que tienen los ingenieros, sin alterar el modelo académico siguiente.

Todo ello nos lleva a preguntarnos dónde ha quedado la preocupación por la seguridad de los ciudadanos ya que el objetivo de la reserva de actividad que a cada profesión corresponde, no es más que una garantía de futuro para el ciudadano, que debe tener claro a qué profesional se dirige y en demanda de qué servicio.

Web del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunidad Valenciana. 2011

“El principio de eliminación de las competencias propias de cada rama de la ingeniería basándose en el núcleo común de conocimientos a todas ellas raya en el absurdo y solo muestra la ignorancia absoluta de la complejidad de la técnica de quienes la promueven”

Jesús Rodríguez Cortezo, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid 11-02-2011

“Efectivamente, todas las ingenierías tenemos sólidos conocimientos de matemáticas, física, química… ¿Y qué? ¿Son lo mismo las estructuras, la navegación aérea o marítima, los procesos industriales, las redes de comunicación, el movimiento de tierras, la minería etc.? ¿Nada de eso exige conocimientos específicos?”

Jesús Rodríguez Cortezo, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid 11-02-2011

Debemos tener en consideración que el entonces Gobierno de España había elaborado un borrador de Ley de Servicios Profesionales con la cual textualmente se pretendía “admitir expresamente que TODOS los titulados en ingeniería tendrán reconocidas facultades para realizar CUANTAS funciones le atribuya la normativa vigente a CUALQUIER rama de la ingeniería. Un modelo dónde CUALQUIER ingeniero estará habilitado para CUALQUIER actividad profesional de las hasta ahora reservadas a los ingenieros en sus distintas ramas y especialidades”. Es decir que, cómo según el entonces Gobierno, un Ingeniero de Montes y otro Industrial tienen un núcleo común de conocimientos, el Industrial podría dirigir la reforestación de un bosque, el de Montes la construcción de una central nuclear, ¿y por qué no el de Edificación, siendo ingeniero, podría, además de hacer todo eso, incluso, edificar un avión?. Desde luego hacía bien el Presidente de los Aparejadores al traducir que el llamarse ingenieros les posibilitaría “entrar en ámbitos que antes no eran de su incumbencia”. No lo digo yo, lo dijo él. Entenderá que, por tanto, nosotros defendiéramos los ámbitos que consideramos que son de nuestra competencia.

Luis-Manuel Tomas Balibrea, Presidente de la asociación de Ingenieros Industriales de España. 17-1-2012.

Parece por tanto claro que no están los Ingenieros en contra de las normales competencias establecidas en función de los planes de estudios correspondientes.

Al menos no lo están de las suyas, claro.

De hecho, el Colegio de Industriales llega a editar un informe al respecto, en el que compara esos “núcleos comunes” formativos, Léanlo aquí, paginas 13 a 16.

Parece pues necesario abrir un pequeño paréntesis: ¿Qué coincidencias existen entre, por ejemplo, los Ingenieros Industriales y los Arquitectos?

Analicemos los planes  de estudios de Ingeniería Industrial (Plan 2000) y Arquitectura (Plan 1996). Ambos planes están a extinguir, pero se emplean por ser los correlativos pre-Bolonia y posteriores al 79 y 75 respectivamente. Se escogen estos por ser los últimos en que las titulaciones eran “Ingeniero Industrial” y “Arquitecto”, por no retrotraernos mucho y por ser la generación que los ha cursado la más afectada por la actual situación del país. Ingeniería Industrial tiene 400 créditos. Arquitectura 450. De ellas se seleccionan las especializaciones correspondientes.

A estos efectos hemos representado (Para ambos casos) solamente las asignaturas específicamente relacionadas con la reserva de actividad en disputa según viene expresada en la LOE. Hemos sido especialmente estrictos en ambos casos. Asignaturas como física, matemáticas o álgebra e incluso descriptiva o ideación gráfica arquitectónica se han eliminado por constituir cuerpo común (O similar) de todas las carreras técnicas (Y por tanto para hacer más sencillo el análisis).

De hecho, y para mantenernos del lado de la seguridad, no se han computado las asignaturas optativas y de libre configuración en la carrera de Arquitectura y si en la de Ingeniería Industrial. Repetimos: NO SE HAN COMPUTADO NI OPTATIVAS NI LIBRE CONFIGURACION EN ARQUITECURA Y SI EN INGENIERIA INDUSTRIAL.

El resultado, estructurado por grupos de asignaturas, es el siguiente:

Las cosas claras.

Las cosas claras.

[El grupo H+E+C+OTRAS incluye historia, estética, composición, jardinería etc]

Se muestra, claramente, como ambas series no son sustitutivas sino, todo lo más, complementarias (Destacable es la abrumadora diferencia en Proyectos).

Item más: si consideramos que la carrera de arquitectura es de 450 créditos y los créditos totales “compartidos” (Y hemos sido altamente generosos con las descompensaciones en ese “compartidos” dado que la convalidación real es mucho menor) por la especialidad analizada de Industriales son un total de 127’5, una sencilla operación establece que:

(127,5 / 450) % = 28,33 %

Tomando este 28,33% como coincidente, ese “núcleo común de conocimientos” al que refería Don Jesús Rodríguez Cortezo, podemos emplear las propias palabras del informe antes reseñado (Cuya comparativa más halagüeña entre ingenierías llega al 30%, es decir, por encima de la que nos ocupa) [Pagina 15, último párrafo, cambiada la palabra “Ingeniería” por la palabra “arquitectura”, en negrita] para expresar que:

Consideramos que este dato deja absolutamente en evidencia la afirmación que se hace el informe respecto a la existencia de un núcleo común de conocimientos suficiente para justificar la no reserva de actividad que se pretende y ponemos de manifiesto la irresponsabilidad que esta afirmación y esta medida podrían acarrear cara a la sociedad, a los ciudadanos y usuarios de los servicios profesionales de la Arquitectura y el daño irreparable que se haría a la propia profesión y por ende la perdida de prestigio de la misma frente a la Arquitectura europea y mundial y su repercusión económica negativa.

Nosotros no lo hubiéramos expresado mejor. Gracias, compañeros.

3.- CODA 1: El Gusto Para los Jamones, La Sensibilidad Para Jane Austen.

A tenor del grafico anterior, podría afirmarse -y de hecho se hace con una patente ignorancia- que si bien las diferencias están muy claras (De nuevo, vean la columna Proyectos) estas provendrían no de las capacitaciones en edificación (Reduccionismo este muy al gusto) sino de el “gusto y la sensibilidad”, cliché muy extendido y no por más simplón menos falso y malintencionado.

Ya hemos referido en anteriores post la soberbia falta de respeto que apareja esta afirmación que considera que más de la mitad de la carrera de arquitectura, (el 71,67%, según hemos visto) es un ejercicio de diletantismo para “artistas” manirrotos y caprichosos.

Antes al contrario, cabe señalar que las asignaturas más humanistas (Aunque esta definición nos parece precaria), forman parte indisoluble del carácter técnico de la profesión. Son, sencillamente, técnicas diferentes. Negamos pues esa diferenciación simplista (E inculta) entre “lo técnico” (Ridículamente entendido como aquello que se hace con una calculadora, o que atañe a estructuras, construcción etc) y lo “artístico” (Todo lo que no incluye ese 28,33%): Tanta técnica requiere saber composición como saber de instalaciones. Es este uno de los principales puntos a aclarar y en el que basan sus irresponsables comentarios algunos representantes de otras profesiones: La arquitectura no es “lo de los Ingenieros Industriales y un poco de arte, que es prescindible”. No. Es una carrera técnica completa, con técnicas y saberes diferentes e indisolubles, no troceables, y por tanto con competencias diferentes. Exactamente tan poco troceables como las ingenierías entre si, como los propias instituciones que los representan afirman categóricamente.

Los recursos a “cumplir el código técnico”, “que no se caiga” y un largo etcétera de lugares comunes son, por su obviedad, simples excusas de mal pagador. Van de suyo. Son un mínimo. Es, sencillamente, obligatorio cumplir el CTE y “que no se caiga” por lo que no son estas las condiciones que definen la labor de los arquitectos (ni por supuesto la de los ingenieros). Cuestiones diferentes, complejidades diferentes, formaciones diferentes: Competencias diferentes que no se adquieren con “una colección de libros” ni vienen dadas de forma espontánea por un supuesto buen gusto nacido por generación espontánea, dado que esto no es una cuestión de gusto –no estamos catando jamones- ni una mal definida sensibilidad que dejaremos para lectores tardíos de Jane Austen. Los contenidos de la carrera de Arquitectura van bastante más allá de esta simplificación más propia de la revista “el Mueble” que de un debate serio.

Y si, es cierto que hay arquitectos muy malos. Parafraseando de nuevo a Cano Lasso, tan malos como lo son muchos de sus clientes. Y no menos malos que otros profesionales, ingenieros entre ellos. De nuevo, se está legislando el cuerpo de conocimientos formativos establecidos, su control en materias de especial afección a la ciudadanía y las competencias que de ellos dimanan, y no el uso particularizado por individuos que de ellos se haga ni su actuación (Que seria objeto, todo lo más, de cuestiones deontológicas que no vienen al caso en este momento).

Por decirlo de forma sencilla: Lo que es aplicable a una profesión, ese absurdo o esa  muestra [de] la ignorancia absoluta de la complejidad de la técnica, que tan beligerante -y con razón- expresaba el presidente de los Ingenieros industriales de Madrid, es aplicable –como hemos visto, empleando el mismo análisis- a los demás. Lo contrario tiene varios nombres: Uno de ellos es interés. El otro es hipocresía, que es mucho más feo, claro.

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RECUERDEN: El MIERCOLES 12 de MARZO (Pasado mañana). Horario de mañana (No especifican más, permanezcan atentos). En el streaming y en twitter nos vemos. (Hashtag: #debateLCSP)

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Written by Jose María Echarte

marzo 10, 2014 a 16:38

Publicado en Actualidad, LSP, profesión

Una respuesta

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  1. Reblogueó esto en crisarquitectónica.

    crisarquitectónica

    marzo 10, 2014 at 23:33


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