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Espuma de Interés Público

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La legislación urbanística, o la ley del embudo.

La legislación urbanística, o la ley del embudo.

Después de sorprendernos con el redescubrimiento de la wikipedia (a bombo y platillo y cambiándole algo el nombre) Ferrán Adrià presentaba la semana pasada ElBulli Fundation acompañado de Enric Ruiz Geli. Sin tener muy claro exactamente en que consiste el asunto (aparte de lo ya dicho de la wikipedia), lo que si parece evidente es que en este país hay dos tipo de leyes cuando de urbanismo se trata y –sobre todo- dos vías de gestión.

No se si han intentado trabajar alguna vez en un parque natural protegido (Una rehabilitación de un cortijo preexistente sin ampliación, por ejemplo). Si lo han hecho sabrán que el asunto roza los parámetros de un relato de Lovecraft y que en buena medida no puede ser de otra manera para mantener esos espacios libres de una presión urbanística que por épocas ha sido brutal. (recuerden el maravilloso caso de El Algarrobico, en el parque Natural de Cabo de Gata).

Así que entenderán que resulte como poco curioso que hayamos venido viendo los sucesivos proyectos de ampliación de ElBulli sin que a nadie (o a casi nadie, siempre hay honrosas excepciones) le haya parecido conveniente recordar que este se encuentra el Parque Natural del Cap de Creus.

Veamos con detenimiento.

Estando próximo el momento de sacar la retro y hacer el agujero, las administraciones se aprestan a poner la tirita antes que la herida y a explicarnos –en palabras de la alcaldesa de Roses, que:

En principio, el plan especial del Parque solamente contempla que las edificaciones que se encuentran en su interior puedan ampliar su superficie en un 20%, pero contempla una excepción para todas aquellas edificaciones que sean de interés patrimonial, cultural o que sirvan para promocionar el mismo Cap de Creus, como sería el caso de El Bulli de Ferran Adrià.

¿Es esto lo que dice el Plan Especial?

Comprobémoslo acudiendo a la RESOLUCIÓ MAH/2618/2006, de 28 de juliol, per la qual es fa públic l’Acord del Govern de 20 de juny de 2006, pel qual s’aprova definitivament el Pla especial de protecció del medi natural i del pai- satge del parc natural de Cap de Creus, o en más sencillo y sin la faramalla burocrática: El Plan Especial del Parque Natural de Cap de Creus (En adelante P.E.).

En su artículo 47, Zona de Ordenación Especifica (CLAU 5), al que pertenece Cala Montjoi (donde se encuentra el actual edificio) se especifica, Articulo 47.3.1.- Condiciones de Edificación, claramente que lo que se admite, aparte de edificaciones asociadas a usos agrícolas, ganaderos y forestales y el mantenimiento de lo existente antes de la aprobación del P.E., es (resumido, del articulado):

c) Podrán autorizarse ampliaciones de las edificaciones existentes antes de la aprobación inicial del P.E. con la correspondiente cobertura jurídica, cuando se estime que el volumen edificado no es suficiente para el desarrollo de los servicios y equipamientos de uso público admitidos en esta zona, hasta un máximo de un 20% del techo edificado en el momento de la aprobación del P.E. o por su rehabilitación como equipamientos al servicio de la gestión pública al servicio del espacio natural protegido (hasta un máximo del 50%).

Esto es, que no se trata de esa simplificación (tan política y tan populista) de “que sean de interés patrimonial, cultural o que sirvan para promocionar el mismo Cap de Creus” sino que se requiere que lo que se haga sea, literalmente, UN EQUIPAMIENTO –aparentemente de uso público- DESTINADO A LA GESTION PÚBLICA del PARQUE.

Sin tener muy claro –repito- lo que vaya a hacer allí Adrià, con la inestimable ayuda de Mr. Geli, sospecho mucho que no se trata de un uso público y mucho menos de que esté destinado a la gestión del parque, mucho menos si esta gestión debe ser pública.

Y es que lo que no nos cuenta la alcaldesa, pero subyace, es que el Parlamento de Cataluña salvará esta eventualidad declarando ElBulli Fundation (que repito, aun no sabemos que va a hacer salvo los vivas al sol de las sucesivas presentaciones, todos bastante poco claros) una actuación de interés público y social. Acabáramos.

A título personal, no deja de parecerme curioso que un sitio elitista de menú de a unos 200 euritos por cabeza al que en su jornada de cierre llegaba el famoseo en helicóptero (medio de transporte social, como todos los que hemos visto “El Trueno Azul” sabemos) sea el origen de considerar cualquier cosa “De interés público y social”. [Socialísimo nos parecía también hasta decir basta el sistema de trabajo en el antiguo ElBulli]

Dejando de lado esto último, lo peculiar del caso es que el urbanismo (sea para construir El Algarrobico, 2000 “acosados” en primera línea, o para deconstruir anémonas de mar) sigue transitando por los terrenos del puro oscurantismo y la doble vía: La que marca que hay una ley para unos y una –más selecta y acomodaticia- para otros. Si la primera marca el caso general al que la ley (cualquier ley) debe referir, la segunda está compuesta por legislación a la carta, diseñada a la medida de los intereses de unos pocos y –generalmente- en contra de los de muchos y que además sienta peligrosísimos precedentes respecto a la discrecionalidad establecida por los motivos menos convenientes.

Entenderán que a cualquiera con una mínima perspectiva de lo que este país ha sido (y es) a efectos legales y urbanísticos, las explicaciones de la Generalitat sobre la contribución del resultado de la tropelía “a la internacionalización de la cultura catalana y a la proyección y promoción de Catalunya y del Alt Empordà” le resulten tan huecas como demagógicas. Con los mismos mimbres podría justificarse la declaración como “de interés público y social” de El Algarrobico (Puestos de trabajo, hotel lleno, promoción de la zona) o incluso la de Eurovegas. O por llegar al absurdo la autorización para construir un chalecito en pleno parque natural a –pongamos- Justin Bieber, dado que su presencia en los posibles titulares en plan “Justin’s holidays at Cala Mont Joi” y las previsibles avalanchas de beliebers aportarían a partes iguales turismo y publicidad.

[A este respecto la cesión de la edificación a la administración no es, como podría parecer, un extra. Dicha donación “en un plazo a convenir” podría aplicarse a los tres ejemplos anteriores haciendo una cuenta bastante sencillita, obteniendo el periodo de amortización y haciéndolo coincidir (et voila!) con el citado plazo]

No, no se trata de no reconocer la excelencia. Adrià puede ser (O no) un genio. Un profesional excelente. Un tipo que ha triunfado aquí y fuera. De lo que se trata es de que se sea un genio o más tonto que Abundio, buenísimo o más malo que la quina, excelente o más bien mediocre, la ley tiene su sentido cuando lo es para todos sin atajos, y no cuando se redacta mirando la hoja de servicios de cada cual.

A estos efectos, y con los mismos ingredientes del “por ser vos quien sois” obsérvense las actuaciones icónicas en el campo de la arquitectura en España, para el que la excepcionalidad (revestida falsamente de arte, muchas veces) y los impostados intereses públicos nos condujeron a lo que solo ahora comenzamos a atisbar. Obsérvese a su vez como en nuestra profesión han proliferado como hongos –venenosos- las indignidades laborales escudadas en el “prestigio” de sus desvergonzados y deshonestos perpetradores.

Y es que el fin, de nuevo y hasta el hartazgo, no justifica los medios y la legislación, y mucho más la urbanística, debe ser generalista (esto es, sin atajos, igual para todos) por una razón: Porque debe servir a la sociedad y no favorecer los intereses de unos pocos. O de uno.

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Written by Jose María Echarte

febrero 12, 2014 a 12:42

Publicado en Actualidad, urbanismo

2 comentarios

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  1. De esto, al carpaccio confitado de riñones de lince ibérico sobre espumarajo de huevos de quebrantahuesos, ni medio paso.

    JuanL

    febrero 12, 2014 at 21:13

  2. Un servidor se rindió hace tiempo, pasó desde Isabel II, pasa con la operación Canalejas y pasó con las 4 torres del Madrid, donde todos debemos estar agradecidos a Don Santiago Bernabeu de no haber puesto su ciudad deportiva de los 50 cerca de Barajas porque habrían cambiado el aeropuerto con tal de que Florentino pudiera dar su pelotazo particular ¿Que coño pintan cuatro torres en la nada?. Siento mi pesimismo pero coincido con un forero de un periódico digital el cual contaba que su abuela decía que todos los españoles NO tienen un chorizo dentro, pero que la mayoría TIENEN LA GUITA… Solamente hace falta asomarse al espectáculo hispano para salir corriendo y darle la razón.

    Daniel

    febrero 14, 2014 at 19:09


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