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Cualificaciones, Recursos y Certificaciones

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Como lo traigooo! como lo vendooo!

Como lo traigooo! como lo vendooo!

Nos sorprendía la semana pasada el titular con el que nos deleitaba el presidente de ASECE en un articulo publicado en su pagina web (Para los no iniciados, ASECE son las siglas de Asociación Española de Calidad en la Edificación, quiera esto decir lo que quiera decir y sin tener muy claros sus objetivos, más allá de saber que comparte por lo visto dirección con una empresa dedicada a los seguros de responsabilidad civil).

El titulito de D. Adrián Sánchez Molina, que así se llama el presidente (¿Vitalicio?), no es otro que:

Los Arquitectos no están cualificados para la Certificación Energética, según el CSCAE

Dejaremos de lado la sintaxis, obviamente mejorable y el hecho de que la intención es tan evidente como para haber figurado en aquel “Curso de ética periodística” del primigenio “Caiga quien Caiga” para ver a que se refiere exactamente la cuestión.

El “artículo” –por llamarlo de alguna manera- se asienta sobre la premisa de que Carlos Hernández Pezzi (antiguo presidente del CSCAE) “dijo” a un directivo del gobierno sobre la no inclusión de los edificios preexistentes en el RD de Certificación de Eficiencia Energética que:

“La ausencia de la formación necesaria para la Certificación Energética de los Edificios en los Planes de Estudio de arquitectura, hacía que la mayoría de los arquitectos no tuvieran los conocimientos suficientes en la materia”

Y a partir de ahí comienza un aburridísimo histórico de aprobaciones, fechas y datos para rematar con lo que realmente interesa a Don Adrián, que no es otra cosa que desprestigiar las alegaciones al RD 235/2013 basadas en su conflicto evidente con la LOE y con la lógica más racional. No nos engañemos. Esto es lo que duele a D. Adrián: Que el Consejo haya recurrido ante el Tribunal Supremo por esa lista de profesionales consideradas “competentes” para –ojo- CERTIFICAR y que suponen aparte de una denigración del contenido técnico real del CEE, una cantidad enorme de personal demandando cursos para manejar el dichoso programita.

Es nuestra opinión que esto es lo que pica y molesta, y no otra cuestión.

Por empezar por el principio, Carlos Hernández Pezzi ha sido en nuestra opinión uno de los peores presidentes del CSCAE (Que ya es decir). Con una labor opaca, poco transparente y falta total de comunicación, durante su presidencia se gestionaron (es un decir) chapuzas tales como el proceso de Bolonia, el visado telemático (Aun no coordinado en toda España) o la aprobación del CTE.

Es esta la que nos interesa para este caso. Una aprobación cargada de errores, rectificaciones y lo que es peor: en bloque, motivada por razones políticas puramente propagandísticas y a la que se avino el Consejo de forma absolutamente inconsciente.

Lo que no cuenta D. Adrián es que el CTE, la “bicha” del Ministerio de Fomento, fue el regalo envenenado de este ente al recién creado (Y absurdo) Ministerio de la Vivienda con el doble objetivo de quitárselo de en medio y de cargar de contenido “real” a un ministerio que prácticamente carecía de atribuciones estando las competencias en materia de vivienda transferidas a las comunidades (Quedan para el recuerdo las Keli Finders y algunas licitaciones inexplicables como la rehabilitación de ciertos castillos –porque como todo el mundo sabe, cuando hablamos de vivienda, lo que pega es rehabilitar castillos-).

Así, tras dos años de lo que podríamos definir sin temor a equivocarnos como pelar la pava y reinventar la VPO de 40 m2 reducida a 30 m2, Vivienda aprueba el CTE en 2006, plagado de errores, sin procedimientos aun claros (Técnicamente) para aplicar algunos de sus DB’s, y para darle pisto a la señora ministra que ya empezaba a ser cuestionada por su inoperancia.

Es en esas circunstancias cuando la desafortunada frase de Carlos Hernández Pezzi (Me gustaría ver EXACTAMENTE de donde sale y el contexto), explica a hachazos –es decir muy mal- lo que supuso para la profesión (E incluyo a los estudiantes) la renovación de TODA la normativa de aplicación, cambiando no solo los parámetros sino el mismo concepto (De prescriptivo a prestacional).

Quizá a D. Adrián, cuando se permite esas alegrías, se le olvida que hasta el momento de su aprobación NADIE manejaba ni estaba formado en la normativa en cuestión y que costo un esfuerzo ímprobo (Y una considerable CANTIDAD DE DINERO) a la profesión (Desde el ultimo arquitecto autónomo hasta el primer funcionario) readaptarse, formarse y reciclarse sobre un documento que cambiaba día si y día también.

Y, mientras la chapuza se tramitaba y nos aguardaba el “no quieres sopa, toma dos tazas”, se venia tramitando en paralelo el decreto sobre Certificación Energética. Es a este al que se alego en 2005 y lo que se alego es bien sencillo: No podía existir un control externo NO INCLUIDO EN LOS PARAMETROS DE LA LOE para certificar un edificio de nueva planta -del que según los casos son únicos técnicos competentes los Arquitectos- que, en aplicación de futuro CTE que se aprobó posteriormente, YA INCLUIRIA dicha documentación (Que no la haya encontrado D. Adrián en algunas viviendas no es óbice para que sea de obligatorio cumplimiento desde su entrada efectiva en vigor). En otras palabras: Es el redactor del proyecto de nueva planta el encargado de certificar el edificio en el proyecto.

Recordemos que en el momento de alegar, aun no está aprobado el CTE. No existen pues ni LIDER ni CALENER. No está definido en su totalidad el procedimiento prestacional para calificar energéticamente una vivienda (Se aprobaría en 2006 y seguimos en 2005). Así que no se trata de que los arquitectos –como parece apuntar demagógicamente D. Adrián- no fuéramos “especialistas cualificados” para aplicar criterios de ahorro energético y sostenibilidad a las viviendas (Que a la postre es lo que cuenta, y no tanto el puñetero papelito) sino que no lo era nadie respecto a los parámetros que estableció posteriormente el Ministerio de Vivienda (La primera versión de LIDER data de 2006. la de CALENER es de finales del 2007).

Una vez aprobado el CTE, con fecha 17 de marzo de 2006, se aprobó el procedimiento de Certificación Energética (19 de enero de 2007, 10 meses después) que INCLUIA LA REFERENCIA A CALENER COMO CONSENSO TECNICO A NIVEL NACIONAL.

Y es que no se debe confundir COMPETENCIAS O CUALIFICACION con el procedimiento técnico particular que establece el gobierno para cada cuestión –de nuevo- técnica que afecta al proceso edificatorio. Quizá a D. Adrián esto se le escape, pero si mañana el ministerio cambia el DB-EA por otro nuevo documento con parámetros COMPLETAMENTE diferentes, y además pretende un sistema unificado –mediante un programa encargado por Fomento, por ejemplo- de consenso para la comprobación de –pongamos- el pandeo de los soportes metálicos cuando son de la serie IPE, no se tratara de que los arquitectos (O cualquier otro profesional según corresponda) no seamos los agentes cualificados –que lo somos- sino de un cambio de normativa al que adecuarse. Y ambas cosas son completamente distintas salvo para quien gusta de mezclarlas en su interés.

Ante la pregunta sobre la certificación energética de los edificios existentes, volvemos a lo mismo. CE3x y CE3, que representan el procedimiento TECNICO consensuado, datan de 2013. Quizá resulte difícil de entender –creemos que no, a menos que se esté empleando la demagogia más pedestre- pero resulta complejo reciclar a una profesión completa para certificar algo según unos parámetros QUE NO ESTÁN AUN APROBADOS. [De hecho, el Decreto 235/2013, de 5 de abril, ni siquiera menciona CE3 y CE3X sino solamente “programas” que se pondrán –en futuro- a disposición del público]. En cualquier caso no es un problema de los arquitectos certificar energéticamente una vivienda o un edificio (Ni como hemos dicho, construirlos energéticamente eficientes con la normativa que sea), es un problema, de nuevo, de un gobierno que no ha establecido el parámetro consensuado mínimo que exige el decreto.

Y tras estas explicaciones, llegamos al meollo de la cuestión y lo que realmente molesta a D. Adrián y que junta con lo anterior aunque no case ni con cola.

El CSCAE ha alegado al RD 235/2013. Y ha alegado –en espíritu- sobre lo que ya alegó en su día: Contra los conflictos –claros- con la LOE. Cito (De la web del Consejo):

En mayo de 2013, tras publicarse el Real Decreto 235/2013, por el que se aprueba el Procedimiento Básico para la  Certificación de la Eficiencia Energética de los Edificios, donde se abría la puerta a que cualquier Técnico pudiera firmar estas certificaciones, el CSCAE presentó un Recurso Contencioso-Administrativo contra el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, a fin de que se modificase dicho Decreto en el sentido de que solo los Arquitectos, Arquitectos Técnicos y Aparejadores, Ingenieros Industriales e Ingenieros Técnicos Industriales fuesen considerados competentes para su firma; en lugar de las 18 titulaciones que en la actualidad reconoce el propio Ministerio.

Es esto y no otra cosa lo que se alega. Y es esto y no otra cosa lo que en nuestra opinión molesta a D. Adrián en lo que nos parece su –por otra parte muy encomiable- afán de venderle cursos a todo quisque, tengan o no competencias en el asunto, sean o no técnicos capacitados para ello. No nos olvidemos la alegría con que D. Adrián mandaba aquellos “informes lingüísticos” de aurora boreal al ministerio de industria para que este interpretara al dictado (Y según convenía) las muy claras definiciones de la LOE de forma que aquí pudiera CERTIFICAR (Y la palabra no es banal) todo hijo de vecino con el nimio aval de un curso para mecanizar datos que –en muchos casos- ni se entienden ni se es capaz de cuestionar con solvencia. [O en otras palabras, para que subterfugios de “neolengua” de por medio quienes no tienen una sola asignatura de construcción o instalaciones en sus planes de estudios formativos, quienes no podrían firmar una instalación ni vivienda de ningún tipo…. ¡Puedan CERTIFICAR SU EFICIENCIA!]

[NOTA: A esto hemos llegado. A que se empleen “informes lingüísticos” pare explicarle al gobierno… SU PROPIA LEGISLACIÓN. Y para que se deje en alguna medida en manos de lingüistas (Tan respetables como estos puedan parecerme EN LO SUYO) la discusión TÉCNICA sobre competencias profesionales]

En lo personal, el artículo remata de forma –para nosotros- absolutamente ESTOMAGANTE. Paternalista hasta el almíbar más envenenado y en nuestra opinión ejemplo perfecto de una actitud que a fuer de interesada acaba pareciendo de un pasivo-agresivo que haría temblarle las canillas al mismísimo Freüd. D. Adrián pide respeto para los profesionales de la arquitectura, que lo están pasando muy mal.

Extraña esa petición de respeto en quien estaba encantadísimo de que la lista de técnicos reconocidos para certificar incluyera profesiones tan respetables, pero tan dispares en este caso, como las de Topógrafo, Ingeniero Naval o Ingeniero de Telecomunicaciones. Extraña en D. Adrián con quien tuve el gusto de intercambiar algunos mensajes en un foro de Linkedn (Hasta que a D. Adrián le molesto lo que decía un servidor… vaya usted a saber por qué) a costa de un mensaje en el que se permitía preguntarse si un abogado podía CERTIFICAR la eficiencia energética de un edificio sabiendo manejar el programita de marras.

Quizá el respeto primero proviene de conocer las competencias de los arquitectos y de –en este caso si- respetarlas. El hecho de ponerle el sobrenombre “Española” a una asociación no supone –al menos para nosotros- viso de imparcialidad alguno cuando los intereses son en nuestro parecer tan claros y sobre todo cuando parecen cursar adobados en un paternalismo demagógico y titulares grandilocuentes y vacíos.

Quizá el respeto de los que entendemos el valor real de la CEE y su implicación en el sector de la edificación, proviene de asumir que la NO ES UN PAPELITO MÁS salido de la mecanización inconsciente y acrítica de datos en un programa sino que implica un análisis mucho más serio y profundo. Uno que como tal debe cobrarse sin que esto deba convertirse en un mercado fenicio al socaire de quienes quieran venderle un curso hasta a los niños de teta y de quienes –mezcla de desconocimiento y desvergüenza- son capaces de certificar por 30 cochinos euros que a Manolete lo mataron ellos con una caldera de biomasa, negra, bragá y meana.

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Written by Jose María Echarte

octubre 31, 2013 a 9:47

Publicado en Actualidad, profesión

Una respuesta

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  1. Ya era hora que a este señor tan demagogo, populista y vende cursos le pusieras en su sitio. No para de hacer daño a nuestra profesión por interés propio. Lo impresionante es que se gastara 8 millones de las antiguas pesetas en publicidad impresa antes de la aprobación de la Ley de Certificados Energéticos para hacer su lobby; que pedazo de interés económico debe tener para hacer este gasto, Lo de “Asociación Española” pretende lo que pretende y que es confundir. Una Asociación ¿de qué? de el y su empresa porque los asociados suelen ser sus asegurados en RC, Y mientras uno se piensa que está tratando con la Asociación Española de la Carretera,, o con AENOR o con tantas y tantas asociaciones que no hacen lobby contra parte del sector que dicen defender. El gran problema de este señor es querer dar un tipo de cursos bajo la tutela de su “asociación” a un colectivo que no tiene competencias. Jose María, gracias por hacer mucho más que nuestro querido decano de Madrid, del que sigo esperando no se qué…

    Daniel

    noviembre 2, 2013 at 1:32


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