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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Los Energéticos

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Al mismo nivel estamos

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Triste futuro le espera a un país que, como parece ser ocurre en este, los gobiernos sucesivos consideran que todo se soluciona a golpe de decreto y que la educación de la ciudadanía (O una sociedad civil educada y consciente) es un elemento perfectamente olvidable sin papel alguno en la ecuación.

Así, la publicación del RD 235/2013 en el que se aprobaba el procedimiento básico para la Certificación Energética sigue en buena medida el espíritu de ese otro dislate procedimental que fue el Código Técnico, demostrando de nuevo la casta gobernante que está convencidísima de que la publicación de un tocho legal y su obligatoriedad no necesitan de ayuda ninguna para llevarnos a Un Mundo Feliz que lamentablemente suele acabar más en 1984 y sin pastillas de Soma.

O lo que viene siendo convertir una muy necesaria actualización de la realidad edificatoria y energética en el clásico, tan español y nunca suficientemente denostado: Conseguir un papelito.

Veamos lo que hay, y veamos quien medra.

La aprobación del CTE fue en su día ejemplo de atropello a la razón. No porque no fuera necesario –que lo era- unificar la normativa y adaptarla a un modelo prestacional que tuviera en cuenta la sostenibilidad como parte fundamental de su estructura, sino porque se llevo a cabo de forma acelerada, plagada de errores y con un redactado que en su afán de dejar contento a todo el mundo quedo en un caldo clarito de fácil digestión y poca sustancia. Item más, su aceptación –absurda- al completo y de una vez, como si de mana del cielo se tratara, auspiciada por un Ministerio de Vivienda que nada tenia que hacer y al que había que cargar artificialmente de contenido y la colaboración de un presidente del CSCAE (Entonces Carlos Hernández Pezzi) cuyas declaraciones al respecto aun chirrían, provocaron una dislocación del mercado que devino en un aumento descomunal de las peticiones de licencia (Lo que marco el punto álgido de la burbuja inmobiliaria) con la poco edificante intención de que “No nos pille lo de las placas solares” [Sic] –pues a eso había quedado reducido el CTE- y en sus consecuencias en cuanto a la calidad de los proyectos, la propia estructura laboral de unos estudios que ya eran precarios y lo fueron aun más y un largo etcétera de atropellos a la razón.

Y si con el CTE se trataba de “evitar el papelito”, se repiten los mimbres con el CEE, cambiando el verbo por el de conseguir el papelito. Y como.

Pocas dudas teníamos en esta santa casa de que las certificaciones energéticas iban a convertirse en merienda de negros atrayendo a lo peor de un país que nada con regocijo en el lodazal de la picaresca que, lejos de hacernos la mínima gracia cómplice y permisiva, es una lacra que el jiji-jaja popular y tontaina ha tolerado demasiado tiempo. A ello contribuye un legislador completamente fuera de lugar que, a la hora de redactar el texto legal, elude completamente la claridad de la LOE y escribe:

p) Técnico competente : técnico que esté en posesión de cualquiera de las  titulaciones académicas y profesionales habilitantes para la redacción de proyectos o  dirección de obras y dirección de ejecución de obras de edificación o para la realización de  proyectos de sus instalaciones térmicas, según lo establecido en la Ley 38/1999, de 5  de noviembre, de Ordenación de la Edificación, o para la suscripción de certificados de  eficiencia energética, o haya acreditado la cualificación profesional necesaria para  suscribir certificados de eficiencia energética según lo que se establezca mediante la  orden prevista en la disposición adicional cuarta.

q) Técnico ayudante del proceso de certificación energética de edificios: técnico que  esté en posesión de un título de formación profesional, entre cuyas competencias se  encuentran la colaboración como ayudante del técnico competente en el proceso de  certificación energética de edificios.

Dejando de lado lo absurdo de definir un “técnico ayudante” [Dado que el objeto del Decreto no es regular el mercado laboral ni establecer quien ayuda a los técnicos competentes, por ejemplo, a medir un piso –actividad esta sin reserva de actividad- y que quedaría asumida por los primeros con su firma al final del certificado]   lo cierto es que si bien se hace referencia a la LOE, como es lógico, y parecería por tanto -racionalmente-  que las CEE se atribuyen competencialmente a sus correspondientes proyectistas habilitados en la citada ley, huelga esa coletilla en la que se añade un “o” (como si fueran alternativas) y en la que se menciona haber acreditado la cualificación profesional necesaria para suscribir certificados de eficiencia energética.

Y huelga porque esa cualificación profesional ya existe. Ya está reconocida. No es nueva y dimana de los títulos competenciales habilitantes establecidos por el ministerio de Educación y recogidos en la LOE por usos. Así, la cualificación profesional necesaria para certificar en viviendas corresponde a quienes estén en posesión del titulo de arquitecto que –empleemos el mismo termino- acredita que se poseen los conocimientos necesarios para asumir la responsabilidad (Civil, penal, social) del certificado.

De la misma forma obraría para los edificios Industriales con los Ingenieros Industriales en su ámbito de actividad, los Aeronáuticos en el suyo, etc.

La disposición adicional cuarta es escasamente clarificadora de las intenciones del Ministerio… lo que es en realidad muy clarificador de las intenciones de los lobbies que estamos seguros han presionado y cabildeado para que el redactado sea esta suerte de disfunción aleatoria y poco clara.

Disposición adicional cuarta. Otros técnicos habilitados.

 Mediante Orden conjunta de los titulares de los Ministerios de Industria, Energía y Turismo y de Fomento, se determinarán las cualificaciones profesionales requeridas para suscribir los certificados de eficiencia energética, así como los medios de acreditación. A estos efectos, se tendrá en cuenta la titulación, la formación, la experiencia y la complejidad del proceso de certificación.

se tendrá en cuenta la titulación, como parece lógico, estaremos en que la competencia en el caso de viviendas corresponde a los Arquitectos. Si no por otra cosa porque una Certificación Energética no es meter datos en un programa, de la misma forma que tener un diploma de un curso de Autocad NO ES ser Arquitecto, o hacer un curso de Inroad NO ES ser Ingeniero de Caminos. Hablamos de cuestiones mucho más complejas que requieren de un conocimiento amplísimo de la materia en cuestión y que no pueden y no deben ventilarse con esa absurda referencia a una futura orden conjunta en la que por cierto no se incluye al ministerio de Educación, el único con capacidad de habilitar profesionalmente. Baste como ejemplo el hecho de que el Certificado incluye la propuesta de dos mejoras que SOLO SON COMPETENTES para ejecutar los Arquitectos en el caso de viviendas y que suponen un dislate mayúsculo cuando se incluyen en un certificado (De nuevo, el termino no es baladí) con el que se asume una responsabilidad que, para el caso, no se puede atribuir quien no esté en condiciones de hacerlo. Así, con estos mimbres y la colaboración inestimable de un gobierno que sin saber de lo que habla se aventura a fijar un precio “tipo” para los certificados (Unos exiguos 80 euros que no cubren ni los desplazamientos), una casta política que no cree en la educación, y si en la rueda de prensa de presentación del decreto independientemente de lo que ocurra al día siguiente, abre las puertas a dos situaciones complementarias y preocupantes:

La primera es la indefectible precarización del contenido de unos CEE que pasan de ser necesarios, y un documento completo, técnicamente sólido y de utilidad, a simples “papelitos” firmados por cualquiera que haya logrado subirse al carro sin saber mucho más del tema que manejar el programa en cuestión y sin que haya un control garantista (Estatal) sobre sus capacidades como el que establecen los títulos habilitantes y la LOE redactada en función de las formaciones respectivas que conducen a la obtención de los citados títulos. Certificar no es ninguna broma. Se asume con el hecho una responsabilidad grave sobre aquello que se asegura es cierto y que requiere de unos conocimientos nada sencillos.

La segunda es la aparición de lobbies e intereses particulares que acuden al olor del cadáver como buitres en manada, olvidado todo criterio racional, lógico, técnico o el mínimo respeto por las competencias profesionales establecidas (Y por sus formaciones y el esfuerzo que conllevan), y cuya única labor es la de pescar en río revuelto, agitando aun más la corriente para convertir el CEE en una banalización atroz de lo que debe ser un documento responsable. Así, observamos el movimiento de fichas con la cada vez menos disimulada intención de que cualquiera que pueda hacer clic en una casilla de un ordenador (O que suene a manejar calculadoras, muy en la línea de la LSP) pueda certificar escudándose en la indefinición de la D.A. Cuarta. Así parece que ha ocurrido, lamentablemente.

Y creanme, nada tiene uno contra un lobby salvo que este ejerza su labor desde una posición paternalista en la que se deja ver que son únicamente lobbies de si mismos y del puro beneficio económico interesado, en un terreno cuyo futuro o su misma calidad parecen importarles bastante poco. Y ello porque el fin último es asegurarse pingues beneficios (¿Cursos? ¿Masters?) impartidos al mayor numero posible de interesados, incluso empleando para ello reclamos de difícil digestión sobre un final de la crisis traído por el CEE que no se puede creer nadie con dos dedos de frente.

A este respecto, merece la pena leer los dos informes lingüísticos que cierta asociación que se llama a si misma “para la Calidad en la Edificación”, permitan que el nombre –leído lo leído- me parezca desacertado, ha puesto a disposición de Gobierno con, según ellos, la intención de “ampliar con más detalle la figura de la persona que tiene las competencias necesarias para suscribir la certificación” y que es en nuestra opinión un intento a las claras de ampliar no la figura sino el numero de figuras.

En ninguno de ellos, redactados por lingüistas, se aborda la realidad –inevitable- de que por muchos intervinientes que haya en un proceso edificatorio de vivienda (a analizar esto se dedican, con denuedo y con una infinitud digna del Palmos de Calvino –en malo- ), es el técnico competente habilitado (El Arquitecto, en este caso) quien tiene la responsabilidad de comprobarlas, firmarlas y asumirlas como parte de sus atribuciones competenciales establecidas por el estado, a través de su titulo habilitante, para cuestiones de este calado y que implican graves responsabilidades civiles, económicas y penales.

Por otra parte, no me negaran lo curioso y lo kafkiano de que haya que aclararle al Legislador lo que ha escrito –él mismo- hace solo unos meses en un juego de empleo de la neolengua que dejaría al Syme de Orwell encantadísimo de lo muy doblebueno del asunto. A esto hemos llegado. A sustituir la formación universitaria, las competencias, la solidez técnica que soporta cualquier documento certificado por técnico competente,y la racionalidad  de ciencias y disciplinas cuyo ámbito era lo especifico, por malabarismos lingüísticos interesados, redactados por quienes lo más parecido a un puente térmico que han visto en su vida es el de Bilbao los días de calor

[Por cierto, no es la primera vez que lo decimos, pero el CSCAE y los COA deben actuar en estos casos y con premura defendiendo la racionalidad y ejerciendo su labor de protección a la sociedad, denunciando el dislate que suponen estos procesos. Ya están tardando demasiado en estar todos los decanos y el presidente del CSCAE dejando negro sobre blanco que, y admítanme lo truculento del ejemplo pero este es mi estado de animo, por mucho que un muerto sea un muerto y el pulso lo pueda tomar casi cualquiera, la muerte la certifica SIEMPRE un medico]

¿Se extrañan por tanto de donde estamos? ¿Se extrañan que el CEE no vaya a cambiar nada o lo haga con cuentagotas y mal? Ambas consecuencias se persiguen la una a la otra en un ciclo infernal en el que se infravaloran los conocimientos necesarios para certificar para acto y seguido asumir como normalidad que –por ejemplo- un I.T. en Topografía (Con todos mis respetos), sin UNA SOLA asignatura en TODO el plan de estudios relativa a instalaciones o construcción, pueda firmar un CEE. Así, si la comprensión del calado, la seriedad y las consecuencias de aquello que se está certificando cursa con esos escasos y aberrantes fundamentos, lo lógico es la precarización del CEE. Su transformación en un “papelito” más, que nadie mira y que a nadie importa y que –y no es esto ultimo menor- nadie aprecia y por tanto nadie valora en lo que debe costar un documento técnico redactado con seriedad y responsabilidad, dando así paso a quienes los subastan, quienes están dispuestos a certificar unos datos ajenos recogidos por el usuario o quienes los redactan para empresas de bricolaje a precios de hambre.

[No perdamos de vista tampoco que, como sucede en la película que da titulo a este articulo, nadie es inocente del todo. No lo son Pajares y Esteso, remedos de ese español pícaro que por gracioso no debe resultarnos menos despreciable… ni lo somos los arquitectos, una profesión que puesta a devorar a sus propios miembros [Bajadas de precios que insultan a la lógica, competencia desleal, dumping…]  sabe hacerlo con inusitado denuedo]

De nuevo este país pierde la oportunidad de valorar los muy necesarios cambios en el panorama inmobiliario y técnico que podrían beneficiarnos a todos a expensas de una versión cortoplazista, banalizadora y mercantilista en la que se busca (Y hasta se apadrina) el beneficio ciego de unos pocos en detrimento de la calidad, la racionalidad y la educación.

Ya saben, ciudadanos informados, educados, conscientes de su entorno y de sus responsabilidades sociales, que valoran y aprecian lo que reciben y su fin ultimo… frente a ciudadanos asustados y picaros (Que harto estoy) que piden papelitos, que es por lo visto lo que gusta a los gobiernos de este país.

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Written by Jose María Echarte

julio 22, 2013 a 13:29

14 comentarios

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  1. Harta estoy yo también! Últimamente no tendré mucho trabajo, pero sermones didácticos doy unos cuantos… Como siempre muchas gracias por estos estupendos artículos, que sirven para que una se reafirme en sus argumentos.

    Precaria

    julio 22, 2013 at 15:33

  2. Acabo de hacer mi primera Certificación Energética, en plan favor, a un amigo que vendía su casa. Me ha preguntado si de verdad era competente para firmarla. Le he indicado que la casa tenía serias deficiencias en cuestión de ahorro energético, pero él me respondía con lo que le había costado la casa y con los buenos materiales que tenía, entendiendo por ello, el que el pavimento era de mármol e incluso tenía una bañera de hidromasaje….No se enteraba de para que servía “el papelito”, sólo que se lo pedía el notario y que el propio fedatario público le había proporcionado el teléfono de varios técnicos competentes, tipo adicional cuarta………….En fin, he salido como he podido y para celebrarlo me he ido a tomar un gin tonic, pero los honorarios no me han alcanzado y he tenido que poner la diferencia…..Moraleja, nunca aceptes trabajos de un amigo….., pero es que los enemigos nunca me encargan nada….

    Francisco Camino

    julio 22, 2013 at 20:28

  3. Algunas informaciones recogidas de aquí y de allá:
    – Mi madre (79 años) me llamó feliz para contarme que había oído en las noticias que el gobierno había aprobado “nosequé” certificado que iba a proporcionar mucho trabajo a los arquitectos… ¡pobre infeliz!
    – Todos los cursos que se ofertan para aprender a hacer CEEE están petados y con grandes listas de espera ¿Realmente hay tanta gente que espera encontrar en esta merienda de negros una salida profesional digna?
    – Todos los días aparecen ofertas de CEEE en Groupalia, LetsBonus, Planeo, Ofertón… El precio estándar es de 79 € pero la mejor que he visto fue en Planeo: 69 € para viviendas de hasta 200 m2 ¿Cómo se cubren los gastos?
    – Si buscamos detenidamente en Internet, encontramos ofertas de CEEE en las que se garantizan la calificación máxima, así como la posibilidad de hacerlo online ¿Esto como se come?
    ¡Cuanta razón tienes Echarte! Qué poco futuro tiene un país de Rinconete y Cortadillo en pleno siglo XXI… :-(

    Esther Maldonado

    julio 23, 2013 at 10:39

  4. Sínceramente, no veo por qué tanto lloro con las certificaciones y las necesidades de un título. Tanto barrer para casa con la necesidad de ser Arquitecto Técnico. Tanto llorar con los cursos de formación…

    Sinceramente: si un ingeniero industrial puede certificar una fábrica, lo mismo me da que dentro haya turbinas que aviones, ¿para qué es necesario ahi el titulo de ingeniero aeronáutico?

    ¿Que los de topografía solo dan una asignatura de edificación? Para modelizar un cuerpo radiante quizá haga falta poco más que unos conocimientos térmicos

    Cursos? ¿Tan formados los ATs y no pueden leer la metodología del manual?

    Juanpa

    julio 23, 2013 at 11:51

  5. Yo soy Arquitecto. Cada palo que aguante su vela.
    Que haya dentro turbinas o aviones no es asunto diferencial. Ambos serian competentes segun la LOE. Antes de escribir estas cosas informese.
    La necesidad de tener un titulo es clara: Se esta CERTIFICANDO ALGO. Lo que implica una responsabilidad civil y llegado el caso penal. Los de topografia no dan ni una asignatura de edificacion. No de lo que se necesita al menos. El curso no es muy necesario, si SE SABE DE LO QUE SE ESTA HABLANDO y lo que se esta certificando. Salvo alguna cuestion de mecanica interna del programa se aprende con un amigo en dos horas. NO ES EL CURSO lo que da la capacidad de certificar, ni lo es el programa. Son los conocimientos solidos y claros en la materia. Creer que leer un manual es equivalente a obtener los concimientos necesarios para asumir la responsabilidad de certificar algo de este calado resulta patetico, casi tanto como reducirlo todo a “unos conocimientos termicos”.

    Le repito el ejemplo. Un muerto es una cosa muy seria. Y por mucho que usted haya hecho el curso de socorrista de piscinas, lo certifica UN MEDICO. Otorgar seriedad a las cosas, respetar su complejidad sin banalizarlas, es valorarlas. Es empezar a darles calado. Y eso desde luego no se consigue mediante “unos conocimientos” ni mediante un manual ni con una asignatura de edificacion.

    Jose María Echarte

    julio 23, 2013 at 12:40

  6. Un día cualquiera:

    Tinooniiii…..tinoniiiiii (mi politono!)

    Muá: Buenos días, ¿quién es?.
    Humano: Hola buenos días, ¿son un estudio de arquitectura(1)?.
    Muá: Sí señor, somos B2V Arquitectura. ¿Qué desea usted?.
    Humano: Pues mire, llamo para informame sobre qué es un Certificado Energético(2), porque tengo una casita que quiero alquilar y me han dicho que tengo que tener ese “papelito”.
    Muá: Mire usted, ese “papelito” es un documento obligatorio desde el 1 de junio, expedido por técnicos cualificados. Requiere visita técnica para toma de datos in situ………….(5 min)…….y además le asesoramos sobre posibles mejoras en cuanto a eficiencia energética (y seguro algún cambio del sofá también)……(5min)….y por último emitiremos su Certificado Energético debidamente justificado.
    Humano: Ahhhhh…..yyyyy…..¿cuanto vale ese “papel”?(3).
    Muá: Pues mire, para una vivienda de las características de la suya ronda los 150 euros sin IVA, teniendo en cuenta que ya estamos rebajando los precios señor. Le pasamos el presupuesto detallado si estima oportuno.
    Humano: Ahhh sí….lo veo bienn(4)…..Los llamaré en breve….Muchas gracias por la información(5).
    Muá: De nada, para lo que necesite ya sabe.
    Humano: Adios(6).
    Muá: Adiós, buenos días (7).

    (1): Hacen planitos y papelitos, y encima están forrados.
    (2): ¿Qué leches es esto?.
    (3): No me entero bien y lo que quiero saber es cuanto me cuesta.
    (4): ¿150 por un papel?, ¿y encima me dice que está rebajao?. Con lo desesperaos que están por 70 lo encuentro seguro.
    (5): Atención 24 horas para cualquier duda. Es gratis. Son así de generosos.
    (6): Hasta siempreeee.
    (7). Lo sé, hasta siempre.

    Soy Arquitecto y Aparejador.

    B2V Arquitectura

    julio 24, 2013 at 10:22

  7. José María,

    Tienes toda la razón en lo que dices pero no esperes nada del COAM.

    Este colegio pública una lista de “arquitectos certificadores”. Para pertenecer a esa exclusiva lista es obligatorio haber hecho un cursito en el Instituto de Arquitectura. Este cursito “curiosamente” lo imparte el marido de le Secretaria del COAM … Ya sabes, casualidades de la vida.

    Por lo tanto, el COAM asume que un arquitecto con su titulación no puede ser certificador y que este sólo podra serlo si hace un cursito, igual que si lo hace un Topógrafo o un Agente de la Propiedad Inmobiliaria.

    Así están las cosas.

    Alvaro

    julio 25, 2013 at 23:51

  8. Verdades como puños. La verdad es que al principio el Certificado Energético si que si vislumbraba una oportunidad, o al menos un palo al que agarrarse para pasar el temporal, pero muy al principio. En España, por desgracia, no existe (y rara vez existirá) una conciencia ciudadana, y mucho menos una conciencia ambiental. Y es por eso que al final el CEE para la inmensa mayoría de la población es y será un “papelito”, una tasa, un impuesto, un trámite, una “forma más de sacarnos las perras”…

    Yo no pierdo del todo la fe, espero que al menos un 1% de la población se tome en serio el CEE, contrate a técnicos realmente “competentes” y sea consciente de los objetivos y metas que persigue “a priori” el CEE. Es muy frustante que al final todas esas ideas de cuidar el medio ambiente, ahorrar enegia, apostar por la eficiencia se quede en esto y más aun cuando el gobierno se contradice apostando por un lado por la eficiencia energética y penalizando por otro lado el autoconsumo.

    En fin, vivimos en el país de la pandereta, y desgraciadamente cuanto más legal quieres ser más hambre pasas. Vamos mal, muy mal…

    arquiPARADOS

    julio 31, 2013 at 11:12

  9. Verdades como puños. La verdad es que al principio el Certificado Energético si que si vislumbraba una oportunidad, o al menos un palo al que agarrarse para pasar el temporal, pero muy al principio. En España, por desgracia, no existe (y rara vez existirá) una conciencia ciudadana, y mucho menos una conciencia ambiental. Y es por eso que al final el CEE para la inmensa mayoría de la población es y será un “papelito”, una tasa, un impuesto, un trámite, una “forma más de sacarnos las perras”…

    Yo no pierdo del todo la fe, espero que al menos un 1% de la población se tome en serio el CEE, contrate a técnicos realmente “competentes” y sea consciente de los objetivos y metas que persigue “a priori” el CEE. Es muy frustante que al final todas esas ideas de cuidar el medio ambiente, ahorrar enegia, apostar por la eficiencia se quede en esto y más aun cuando el gobierno se contradice apostando por un lado por la eficiencia energética y penalizando por otro lado el autoconsumo.

    En fin, vivimos en el país de la pandereta, y desgraciadamente cuanto más legal quieres ser más hambre pasas. Vamos mal, muy mal…

    arquiPARADOS

    julio 31, 2013 at 11:12

  10. Estoy totalmente de acuerdo con el post y las opiniones que se han vertido sobre el tema, lo lamentable es que se queda en esto, en un desahogo entre compañeros, y mientras tanto las plataformas macro certificadoras con el aval de trabajar para los Bancos y las grandes Asociaciones de Promotores siguen tirando por el suelo los CEE hasta los 20 o 25 € cada uno. Sí increíble pero cierto, y luego encima salen en foros de información al ciudadano para asesorarle…¿Qué pagarán a los técnicos que trabajan para ellos me pregunto?
    Nos guste o no esto es el famoso “Mercado” y nosotros perdimos nuestras Tarifas en 1.997 y con ellas cualquier posibilidad de influir en un trabajo digno, que por otra parte ni a las autoridades ni al país le interesa, así que aquí solo vale “la pela”, que sea barato, lo demás no importa. ¡Qué triste!
    Finalmente yo me pregunto: Un país que está racaneando hasta límites miserables en una materia tan banal como pagar un CEE y no le importa su calidad sino solo su precio, ¿cómo va a ser capaz de gastarse nada en mejorar la eficiencia energética de sus edificios?
    Aquí se trata una vez más de la picaresca de las películas de Esteso y Pajares, que en realidad reflejan de maravilla a este país de charanga y pandereta, hacer algo para cubrir el expediente ante Europa y que salga a ser posible gratis, pero ¿de verdad plantearse una mejora energética en las edificaciones? De eso ni hablar, que es muy caro…¡Ay España que en el fondo no cambias nada con el paso de los años, solo lo maquillas un poco!

    agarquitectura

    julio 31, 2013 at 11:51

  11. Como suele decirse ” el tiempo pone todo en su lugar”…. Se hace mención a que el I.T. en topografía no tiene una sola asignatura de instalaciones y energía, y le doy la vuelta a la tortilla, cuantos estropicios han hecho arquitectos en sus proyectos asumiendo la topografía de sus proyectos (usando levantamientos de “otros técnicos” o sencillamente planos catastrales), y más aun, cuantos arquitectos han realizado mediciones topográficas para temas legales de superficies, linderos en sus disputas y catastro, sin tener una sola asignatura de topografía… http://www.us.es/estudios/grados/plan_189?p=7

    IT Topografía

    agosto 10, 2013 at 13:43

  12. IT Topografía: ¿has cursado alguna asignatura de instalaciones y energía, o simplemente estás intentando camuflarte en un “y tú más”, tan de moda en estos tiempos?
    Por cierto, yo he estudiado arquitectura en la ETSAC (A Coruña) y sí he tenido una asignatura de topografía.

    Laura

    agosto 10, 2013 at 13:50

  13. Es decir, que su razonamiento -querido IT en Topografia- es “Y tu mas”. O mejor aun, es “Como hay quien lo hace mal, hagamoslo peor”. Una base legislativa digna de un poblado vikingo en modo bersek.
    Por otra parte, como bien le apunta Laura, hay planes de estudios que si incluyen topografia.

    Jose María Echarte

    agosto 18, 2013 at 13:12

  14. Lo que debería hacer el Consejo superior es buscar unos cuantos “papelitos” paradigmáticos de esos que se han “certificado” en barbecho por “técnicos competentes” y meterles un pleito que terminara en una indemnización de tres pares que los “técnicos competentes” no pudiesen afrontar porque seguro que carecen de seguro. ¿O lo tiene nuestro amigo el topógrafo? (uy!, perdón, “ingeniero” técnico en topografía, quise decir).
    Y luego publicarlo en todos los medios de comunicación de Españistán.
    Y repetir el procedimiento cada 6 meses.
    Y después, que cada cuál siga certificando lo que le de la gana y cobrando lo que le de la gana, sabiendo o sin saber, pero estando alerta de que se le puede caer el pelo.
    Porque ese es uno de los grandes problemas de este p… país, que aquí nunca le pasa nada a nadie, excepto al pobre tonto que robe para comer. Y ya que el fiscal general del estado está muy ocupado pasando las vacaciones en casa de un abogado que robó al estado en su día, alguien tendrá que ir a por los listos.
    Vamos, digo yo.

    JCM

    agosto 21, 2013 at 13:18


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