n+1

Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Entre Todos la Mataron….

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Las setas, siempre tan indigestas.

….y ella sola se murió.

Y Jürgen Mayer se comió el marrón.

No se que les parecerá esta nueva versión del refranero, pasado por la bética y por la maravillosa casta política gobernante, sea del color que sea.

Porque si hay algo en lo que nuestra querida partitocracia consigue poner de acuerdo a tirios y troyanos es en cumplir, a rajatabla, el precepto del chiste de la nacionalización.

¿No lo conocen? Atiendan:

En un pueblecito deciden que están hartos del caciquismo y que van a nacionalizar los medios de producción. Estilo koljos, pero con chistorra. Así, los líderes gritan:

 –         ¡Y los tractores serán comunales!

A lo que el enfervorecido proletariado contesta, todos a una:

–         ¡SI!

Y continúan:

–         ¡Y los arados serán comunales!

A lo que contesta el respetable:

–         ¡SI!

Y rematan:

–         ¡Y las bicicletas serán comunales!

En ese momento, uno de los vecinos levanta la mano y contesta, airado:

–         Ah oye, no jodamos, que yo bicicleta tengo.

Pues lo mismo: Los políticos de este país (no jodamos) bicicleta, tienen. Todos.

Y ello hace que les veamos a todos unánimes cuando se propone bajarles los sueldos; que sean un solo hombre a la hora de no recortarse privilegios o que se tapen las desvergüenzas por colores unos a otros aplicando la vieja formula del “¿No nos haremos daño verdad?”.

Es con este concepto puramente Españistaní en mente con el que recibimos la noticia de que el Ayuntamiento de Sevilla piensa reclamar a Jürgen Mayer por el sobrecoste de Metropol Parasol.

No les cuento otra vez la historia para no aburrirles. Creo que esta claro qué opinamos en esta santa casa del proyectito, el mayor exponente del neoliberalismo icónico en Andalucía aderezado en este caso, nobleza obliga, con video-final de fiesta by Ove Arup.

Empecemos por decir que no tenemos especial interés en que nadie transite por un banquillo. Y menos un compañero. Aunque sea un compañero algo peculiar, como es el caso de Jürgen que va ganando concursos de ideas con proyectos que no pueden hacerse por el presupuesto de licitación. O dicho mas clarito: que gana haciendo -aparentemente- trampas a sus propios compañeros.

Añadiremos que en TODOS los contratos que hemos firmado con la administración, es común la cláusula que indica que, en caso de existir un modificado y de ser este achacable al mal hacer del redactor del mismo, a errores de su parte o a cualquier otro motivo que no sea una causa de fuerza mayor completamente justificada e imprevisible, el propio redactor será responsable civil y penalmente (Ojo, nada de bromas aquí, que hablamos de carcel).

Dicho esto, y asumiendo que si el proyecto debía costar 50 millones y ha costado 80 alguien ha metido la extremidad hasta el anca, la pregunta es evidente:

¿Es Jürgen Mayer, tan piernas y tan malo-malasombra como pudiera ser, el único responsable del fiasco?

La respuesta es, evidentemente, NO.

El objetivo del ayuntamiento de Sevilla no parece ser otro que el de buscar un bonito cabeza de turco propagandístico que pudiendo ser culpable no lo es desde luego solo, sino en compañía de otros. De muchos otros.

Porque, y empecemos desde el principio:

1.- ¿No son responsables los miembros de un jurado que se toman su altísima responsabilidad a chicota y que profundizan menos que el capitán Cousteau en un charco? ¿No lo son cuando, en el cumplimiento de su (y no bromeo) sagrada función no se aseguran de que aquello que están eligiendo como proyecto ganador puede efectivamente construirse con el dinero que aparece especificado en las bases que les obligan? ¿O es que quizá el jurado era, simplemente (y muy simplemente, en su doble acepción) un jurado estético y no nos hemos enterado?

Hasta donde uno sabe, si el concurso especifica sus parámetros en unas bases y esas bases incluyen -como no puede ser de otra manera- un PRESUPUESTO DE LICITACION (Es decir, el dinero que hay para la obra) ¿No es labor del jurado analizar las propuestas teniendo en cuenta todos los parámetros, incluido el económico?

Y no, queridos amigos, no me vengan con que eso no se mira, con que no había tiempo. Si no había tiempo para hacer una labor decente, si no tenían los medios o si, sencillamente, no sabían ustedes, la solución es fácil: Abandonen el jurado. Abandonen y hagan constar en acta porqué.

2.- Siguiendo el hilo: ¿No tiene nada que decir la constructora que licito el proyecto? Cuando se licita un proyecto de construcción se recibe el (valga la redundancia) proyecto de construcción como documentación básica. ¿No se lo miraron? ¿Le hicieron el número gordo? ¿No tienen a nadie que fuera capaz de detectar que aquello era (y cito) “Inviable” por un error en la estructura de los parasoles? Si era tan inviable ¿Cómo no se dieron cuenta?

3.- Y llegando a lo fundamental:

¿Quién aprobó los modificados que incrementaban el presupuesto? ¿Quién decidió seguir con la obra? ¿No fueron acaso los políticos del Ayuntamiento de Sevilla? ¿Acaso Jürgen Mayer se sienta en el salón de plenos del ayuntamiento de Sevilla y vota el solo, reunido consigo mismo, por unanimidad?

¿No tienen ninguna responsabilidad quienes están al cargo del dinero público, que son quienes deben administrarlo?

¿Nadie en todo el gobierno de la ciudad de Sevilla se planteo en algún momento parar el desastre y repensar las cosas?

No. Por lo visto no. Recuerden: En el caso de los políticos, todos tienen una bicicleta. Incluso con ruedines.

Solo así se explica que el actual alcalde de Sevilla Juan Ignacio Zoido se nos ponga dignísimo y demuestre una vez más que el mejor amigo del hombre no es, como podría pensarse, el perro…. sino el chivo expiatorio.

Porque, y por favor, no me hagan lecturas partidistas de esto, que lo mismo me da… que me da lo mismo, ¿Qué tiene Juan Ignacio Zoido, Partido Popular, que decir de los excesos presupuestarios de Calatrava, firmados por sus compañeros de partido de Valencia?

¿Recomendará Juan Ignacio Zoido a sus allegados políticos valencianos que procedan de igual manera con el suizo universal? ¿Cuál es la postura pues del Partido Popular, la que defiende en Sevilla? ¿O quizá la que adopta en Valencia?

¿Es quizá mejor el sistema Valenciano, en el que los contratos de Calatrava no solo le eximen de cualquier responsabilidad en los modificados sino que además le aumentan los honorarios proporcionalmente, sean o no achacables a su labor?

Y por no centrarnos solo en un lado del hemiciclo, y para que vean que en todas partes cuecen habas ¿La furibundia con la que el PSOE de Valencia critica los desmanes Calatravianos… la pierden al pasar Despeñaperros? De nuevo: ¿Cuál es el criterio del PSOE, el que defiende en Valencia o el que exhibió Alfredo Sánchez Monteseirin con Metropol Parasol?

O quizá el criterio, no nos engañemos, es que a mi la bici que no me la toque nadie  porque el infierno son, siempre, los demás.

Durante demasiado tiempo, en esta profesión, inútiles atrevidos e inconscientes de camarilla han querido hacernos creer –Y lo que es peor, lo han conseguido en escuelas y clases de proyectos- que lo que hacemos es un juego. Pero no un juego como pueda entenderlo Johan Huizinga en “Homo Ludens” (“Nada hay mas serio que el juego”) sino antes al contrario un ejercicio especulativo exento de responsabilidades en el que el recurso a una supuesta “investigación” ha ocultado el imperdonable olvido de la realidad social de la arquitectura. Una realidad que pasa indefectiblemente por aspectos económicos y que tiene uno de sus pilares fundamentales en la asunción expresa de responsabilidades sobre aquello que se proyecta.

Desde este punto de vista, es más que probable que mucho sea lo que tengamos que exigirle a Jürgen Mayer. Sin embargo, flaco favor estaríamos haciendo a esta sociedad -a la profesión- si permitiéramos que los responsables últimos, aquellos a quienes por su CARGO PUBLICO puede y debe exigírseles el máximo, pasaran por este trance de rositas, mirando al tendido –pió, pió, que yo no he sido- y cargando el mochuelo sobre quien, como Jürgen, no tiene bicicleta.

Metropol Parasol, el proyecto y quizá el propio Mayer, no son la enfermedad. Son solo un síntoma, tan grande como se quiera. La podredumbre se extiende mucho más allá. Es mucho mas profunda y pese a que el asunto pueda servir como aviso a navegantes para retomar el debate sobre el concepto de “responsabilidad” (tan necesario), no serán estas soluciones cosméticas, sesgadas y parciales, las que nos sirvan para erradicar el problema.

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Written by Jose María Echarte

marzo 26, 2012 a 13:18

6 comentarios

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  1. Una vez más, verdades como puños! Menos mal que alguién más comparte lo que algunos también pensamos sino que además lo razona de forma clara y ordenada y lo pone por escrito :) Gracias, jmer73

    Gon

    marzo 26, 2012 at 23:41

  2. Mayer no es más que la cabeza de turco… aparte de lo expuesto por Jmer, todos sabemos las comisiones que corren por las obras, las cosas que valen 5 y cuelan por 10, etc
    Pero lo peor es la dejadez. La dejadez manifiesta en un jurado que no estudia a fondo las propuestas. La dejadez del politico que solo trabaja en serio en campaña (sigo sin entender por qué las obras publicas y civiles dependen de la política). La dejadez del ciudadano que parece que le da igual que le hipotequen el futuro de sus hijos y nietos con obras como la “ciudad de las artes y las ciencias” (juro que sigo sin entender de donde c*** viene el nombre, cualquier universidad tiene infinitamente más arte y ciencia que ese engendro).
    Como dice un amigo,casi tan malablado como yo, “somos las putas y encima pagamos el polvo”

    egrojyos

    marzo 27, 2012 at 1:38

  3. VIABILIDAD un termino que acaban de descubrir nuestros políticos. Esperemos que no lo olviden facilmente.

    enparalelo

    marzo 27, 2012 at 9:06

  4. Sin quitar responsabilidad a políticos que buscan lucirse y a jurado que se queda únicamente en la foto y haciendo un poco de abogado del diablo, verdad es que si cuándo se presupuesta la reforma de un cuarto de baño se nos va el presupuesto, dudo que un jurado tenga los medios y la información suficiente para poder evaluar, con carácter de certificado como aquí se les exige, si la obra es viable o no por el importe que el redactor plantea.
    Sinceramente, si en su momento se me pregunta si el proyecto me parece viable por 50 millones (nada menos) una de dos, o me pongo a investigar hasta el último detalle del proyecto de ejecución (que no estaba redactado) y me paso un par de meses en ello (y debo entender que lo mismo para todas las propuestas) o desisto de opinar. Tal y como se plantea aquí, no valen medias tintas; o me pongo con el Presto o no opino.
    Creo que el responsable es el redactor del proyecto. Primero porque nadie le obliga a plantear propuestas excesivas y de hacerlo, tiene que tomar las medidas para cumplir con el pliego porque, como habéis dicho, a los primeros que engaña es a sus propios compañeros y porque se derivan consecuencias administrativas e incluso penales.
    Así que me parece una buena noticia que se le busquen las cosquillas a este señor, alemán para más señas (no tengo yo nada contra los teutones, pero se les supone prototípicos en lo que a exactitud y rigurosidad se refiere, se ve que mayormente para la fabricación de automóviles) y que se vayan sentando precedentes. Quizá cunda el ejemplo y algún día le llegue el turno a Dios, S.A.
    Y en cualquier caso, que políticos y jurados se anoten los, como siempre, oportunos comentarios que haces.
    Saludos.

    JCM

    marzo 27, 2012 at 13:20

  5. A mí es que no me cabe duda de que Jurgen echó mano al Presto antes incluso de que se hiciera movimiento de tierra alguno. Que será todo lo hortera y mal arquitecto que queramos, pero imbécil seguro que no. Y todos nos imaginamos los cantos de sirena de la constructura, explicándole que “aquí esto se arregla con unos modificados, y santas pascuas”.

    De modo que JMER no yerra mirando hacia los acusadores. El arquitecto es sin duda cómplice de un sistema que no se sostiene por ningún lado, pero que nace principalmente de primar las bajas imposibles en los concursos de arquitectura en previsión de “apañarlo” a posteriori y que la cosa termine costando lo que cueste. Algún otro (Zaera Polo, jelou) saltan del barco antes de tiempo… No sé qué es peor.

    David M.

    marzo 27, 2012 at 17:48

  6. … Ya lo explicaban con la agudeza que acostumbran en “esta sanata casa” en el post aquel de “quién está mas loco, el loco o el que sigue al loco”. La administración, debe tener y tiene herramientas suficientes para detectar la viavilidad de cualquier destino del dinero público, que para eso son a quién les hemos encargado que nos lo gestionen, y todos los demás, voluntaria o involuntariamente vendran detras, pero la responsabilidad de esa gestión está donde está.
    N+1 saludos.

    dioni

    marzo 29, 2012 at 15:31


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