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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Pañitos Calientes / Ideas de Bombero

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Ponganse casco, que va a hacer mucha falta.

Déjennos empezar diciendo que en esta casa a optimistas no nos gana nadie. Que somos de ver siempre la botella medio llena. Que nos reímos de nuestra sombra. Que somos la alegría de la huerta. Que pensamos que lo contrario de divertido no es serio, es aburrido.

Dicho esto, lo que no somos es ni de andar con paños calientes, ni de deformar la realidad para vivir en otra paralela (Las realidades paralelas nos gustan solo en Doctor WHO) ni muchísimo menos de restarle importancia a lo que la tiene a base de ideas de bombero.

Y lo curioso es que últimamente, entre falacias, medias verdades e inventos del TBO que no hay por donde empezar a agarrarlos se nos pasan las semanas descubriendo que si ciertos estamentos de esta profesión tienen tendencia a separarse (Y cuanto) de la realidad, la crisis económica no ha supuesto un muy necesario bajar del plano etereo sino una carrera hacia delante en la que el punto de origen (Y  la realidad, triste en este caso) están ya como el talento de Robert Smith… lejos.

Veamos:

Hace poco, Juan Miguel Hernández de León, profesor de la escuela de arquitectura de Madrid (Fue director en tiempos, no sabemos ahora), presidente del Círculo de Bellas Artes… y un largo etcétera… nos contaba en una pieza del ABC, que:

Con respecto a los arquitectos españoles que viajan al extranjero en busca de nuevas oportunidades, especialmente los más jóvenes, negó que se trate de algo negativo.

Al respecto sostuvo que “se les abre la posibilidad de trabajar en el ámbito internacional por su buena formación y capacidad de generar respuestas de forma rápida, intuitiva y creativa. Como muchos otros profesionales cualificados, los arquitectos hemos luchado por un espacio común y global”.

En pocas palabras, que esto de irnos fuera SI o SI, nos lo hemos estado trabajando y gracias que ha llegado, porque así nos vamos a un espacio “común y global” (O sea, Laponia sin ir mas lejos, que es de un común y un global que quita el sentio) que debe ser como el paraíso, pero con autocad.

¿Se puede simplificar mas, y de forma mas falaz (Sin ser el ministro Wert, se entiende)? En una muy necesaria caída del guindo por la vía del empujón, seria bueno recordarle a Don Juan Miguel que el personal no se esta yendo porque quiera, sino porque no le queda otra. Que la libertad esta en la capacidad de elegir, y que no se están yendo solo arquitectos jóvenes, sino de todas las edades.

Seria bueno recordarle que siendo este un país que no produce prácticamente nada, que no es rico en recursos naturales y que no es tecnológicamente una potencia, nuestra única herramienta de futuro es el talento que podamos producir. Un talento en el que como sociedad invertimos una cantidad brutal de dinero. Un talento (Y un dinero) que estamos regalando fuera y que en muchísimos casos no vamos a rentabilizar, porque no va a volver. Esto no es ya una fuga de cerebros, es una estampida. Es Santa Teresa sacudiéndose el polvo de las sandalias al salir de Ávila.

Seria bueno también que Don Juan Miguel abandonara el cliché de la experiencia internacional (que nadie niega) para contarnos que hay jóvenes que posponen hasta lo inimaginable establecer una relación (la que sea) con sus parejas. Que de querer, van a tener descendencia (poca) a unas edades avanzadas (Y aquí entraríamos a echarle un ojo a la pirámide demográfica y haciendo unos simple números… a salir corriendo a hacer un plan de pensiones). Que irse fuera ya no es una opción y que muchos arquitectos con familias se están yendo, con lo que eso implica para ellos en lo tocante a la precariedad de una vida familiar que se convierte en una planilla de horarios de avión.

Mire, ni esto es “Vente a Alemania Pepe”, que era de muchísima risa, ni pueden cerrarse los ojos a lo que es hoy en día una realidad brutal: No estamos hablando de una emigración “escolar”, de aprendizaje o para tener experiencia fuera y mejorar el currículo, estamos habando de la emigración como proyecto de vida, y eso cambia mucho las cosas.

[En cualquier caso, no esperábamos mucho de Don Juan Miguel en este sentido, porque en el comienzo del artículo ya quedaba claro lo lejísimos que le queda la realidad cuando afirma sin ambages que:

En su intervención [Hernández de León] reivindicó la aportación de los arquitectos en los últimos años, que a su juicio “ha supuesto una transformación muy importante para el país. En general, han creado una oferta de gran calidad”.

“Sus propuestas han sido muy distintas, pero en la mayoría se percibe un sentimiento de adecuación entre fines y medios, que los clásicos denominaban ‘decoro arquitectónico’. La luxuria, como elemento negativo de cualquier práctica, se ha quedado fuera en los aspectos más significativos de la arquitectura española. La responsabilidad social ha marcado la senda”, apuntó.

¿Transformación dice usted? Desde luego, no hemos dejado un metro de costa sin desbrozar.

¿Gran calidad señala? Y oiga… ¿Dónde? Sin ser un calvinista redomado… la calidad de la construcción y de la labor de control de los arquitectos en España ha sido durante esta pasada década en muchísimos casos absolutamente deficiente. Y no, no estamos hablando de ese concepto sectario de “buenos y malos” que gusta tanto en ciertas camarillas. Estamos hablando de puras cuestiones técnicas. De que una balaustrada nos gustara más o menos, pero debe estar bien puesta.

Hablamos de metodos constructivos del siglo no ya XX, sino del XIX, procesos de calidad inexistentes, pésimos acabados, pésimas urbanizaciones, instalaciones para salir corriendo, una falta absoluta de interés por mejorar procesos, estructuras de producción y técnicas.

¿Decoro? ¿Responsabilidad social? Duda uno de si Don Juan Miguel ha estado viviendo en Celtiberia o en Noruega echando un simple vistazo al último “Salvados” (Del que no duden que hablaremos otro día)]

Pero por si teníamos poco con esta tendencia de pintar la realidad de color de rosa (Muy en la línea de llamar colaborador a lo que no deja de ser un esclavo baratito, un falso autónomo ilegal o un trabajador en B) nos llega otra que es la de las soluciones de bombero. Más peligrosa si cabe que la anterior porque se corre el riesgo de que la bomberización alcance los más altos niveles, y nos distraiga –de nuevo- de la realidad.

En esa línea puede enmarcarse la entrevista a Jordi Massip en LaVanguardia en la que en grandes letras, en el titular, se nos avanza que:

“Rehabilitar edificios por ley reactivaría la economía”

Una idea en la insuperable línea de Andy y Lucas con su mítico “¿Qué pasa, que no puede fabricar el país mas dinero o como va esto”.

Que la rehabilitación sea el trabajo que mas nos va a llegar en los próximos años es seguro. Nada que objetar ahí.

Lo que es de bombero es pensar que por hacerlo obligatorio por narices hemos solucionado el problema. Es el mismo sistema de Lola Flores: “Si una peseta diera cada español…..“. Un juego de suma cero falso.

El problema es el “Por ley”.

Si nos ponemos “Por ley” ¿Cuanto creen ustedes que van a tardar el resto de profesiones que las están pasando canutas en pedir que lo suyo también por ley? Y si son profesiones técnicas apañados vamos, porque todos sabemos lo que pasa cuando los arquitectos enfrentamos nuestra “maravillosa” (Modo ironía ON) capacidad de negociación con ese ejercito de Panzers que es el Colegio de Caminos (por ejemplo). Recordemos, por aquello de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y el arquitecto el único que lo hace tres veces, el maravilloso mundo de la ITE, que nos iba a dar de comer a todos y con el que se están poniendo ciegos cuatro mientras los demás miramos.

Eso sin entrar en el sesudo análisis económico: “dinero hay, entre particulares y bancos. Se trata de hacerlo aflorar“. Aaaaangela Maria. Pues que vengan a mi casa que allí no aflora nada, y en los bancos menos aun.

Y claro si lo financiamos vía rebajas en el IBI, o rebajas en el IRPF con los ayuntamientos como los tenemos y la tendencia de este gobierno a subir impuestos y meter la podadora (cuando prometió hasta la saciedad que NO lo haría), decidamos:

¿Que servicios públicos vamos a dejar de pagar? O como dice aquí, mi primo el privatizador: ¿Cuales vamos a privatizar? ¿La plaza Sony? ¿La Calle Ikea? ¿El Colegio BBVA?

Y ya por acabar, ¿Quien cree Massip que son los mas proclives a necesitar, si o si, una rehabilitación? A mi me da que los de La Finca de Joaquín Torres no (Esos necesitan otras cosas, probablemente, pero no esta). Seguramente serán habitantes de cascos antiguos, empobrecidos, con rentas bajas, y edificios cochambre, jubilados, estudiantes, mileuristas, pensionistas. Precisamente aquellos que están pasando mayores estrecheces va a ser aquellos a los que, por ley, les vamos a poner a rehabilitar quieran o no.

Uno es de pensar que es mejor una buena pedagogía que el sistema “Por el articulo 33”, que es mejor tener un cliente que un rehén legal y que lo que no hemos sabido transmitir y enseñar como profesión mientras estábamos ocupados callando desmanes de arquiestrellas y escribiendo odas no lo vamos a conseguir por real decreto. Si la ciudadanía ya nos pone a todos tristemente en el mismo sitio (En el mismo que a Calatrava, por ejemplo) o nos considera a partes iguales diosecillos engreídos o filibusteros especuladores (Gracias, Pezzi), vamos a acabar con estas ideas siendo la mas guapa del baile, no lo duden.

Pero claro, seremos nosotros, que somos un poco picajosos. Miren, ya puestos, que nos obliguen –por ley, claro- a un consumo mínimo de dos cañas al día. Mejoraría el comercio, los alquileres de locales para bares, el consumo, el paro con la contratación de personal, la venta de mobiliario de terraza veraniega, la producción de cerveza, los precios del lúpulo y la cebada, los impuestos (El del alcohol, ya saben) y, por si eso fuera poco, estaríamos todos un poco más alegres.

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Written by Jose María Echarte

marzo 14, 2012 a 14:21

Publicado en Actualidad, profesión

4 comentarios

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  1. Me siento de identificada en el párrafo de : “Seria bueno también que Don Juan Miguel abandonara el cliché de la experiencia internacional (que nadie niega) para contarnos que hay jóvenes que posponen hasta lo inimaginable establecer una relación (la que sea) con sus parejas. Que de querer, van a tener descendencia (poca) a unas edades avanzadas”….

    Sin duda, la experiencia internacional está genial. Vale. Pero como bien decís, no es tan idílica cuando no te queda otra opción. Sí, vale, que tiene muchas positivas. Sí. Todo lo que quieras. El miedo es que queremos volver algún día!!! bueno, hablaré por mí: YO quiero volver algún día a mi tierra. YO no lucho por un espacio común y global en el ámbito laboral. Suena bien, pero no es el caso.

    Y vamos, como si a mí me hubieran dado una formación de la leche…Más bien, he podido desarrollar una capacidad autodidacta que es la que ahora me está ayudando.

    No me siento nada agradecida a las Escuelas de Arquitectura. Ni siquiera a nuestra profesión. Donde abunda eso de pisar cabezas y sálvese quien pueda. Aunque en ese sentido a veces veo luz al final del tunel!!! Aire fresco, por favor.

    Yo me uno a vuestras quejas, reinvidaciones…al menos virtualemente desde el extranjero.

    Hallo

    marzo 14, 2012 at 20:25

  2. Cuando se dice todo se puede añadir poco.

    España es uno de esos sitios donde el enemigo de fuera no hace que se unan los de dentro, sino que se disputen estar con el de fuera, en perjuicio de todos; y así salen testimonios como estos o como los de la presentación de Lasede en Madrid. Cuando desde nosotros mismos nos boicoteamos así te quitan las ganas de intentar nada en este país, y menos de arquitecto.

    De todas formas sigo pensando que huir no es más que la última opción. La opción es rejuvenecer los estamentos, y si no se dejan, construir alrededor de ellos, u objetar. Es hacerse la pregunta de si es más importante mejorar la situación o escapar de ella.

    Bea Solache (@Gaubett)

    marzo 17, 2012 at 11:58

  3. Estimado creador de espacios y textos que i
    reflejan la realidad actual, ¿cuánta razón tienes al avisar del peligro de la sobrerregulación? Nuestras profesiones se cavaron la fosa en el mismo instante en que nuestros clientes empezaron a llamarnos no porque les ahorramos dinero y disgustos, sino para que les arreglemos los papeles.
    Pinta en bici y cuesta arriba. Y para colmo tenemos que cargar con esta casta profesional sin rumbo ni ideas.
    Mucha suerte a todos de este Arquitecto Técnico muy LFC

    ATLFC

    marzo 19, 2012 at 21:05

  4. [...] reinvención falsa. En la que nada cambia. Una que viene de los mismos grupúsculos repulsivos que han intentado convencernos de que la emigración que la profesión esta viviendo (La perdida mas… (A la que ellos no piensan apuntarse, claro [...]

    Las Reconversiones « n+1

    abril 18, 2012 at 20:12


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