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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Chiringuito Mon Amour

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Una sombra y poco más !Ay!

Bienhallados todos. Tras el paréntesis vacacional (Siempre he querido escribir esto oigan) que tampoco ha sido mucho porque ha sido una semana (Magnifica la vida del autónomo, si señor), aquí nos tienen de nuevo dispuestos a empezar el curso con ánimos renovados y la consabida carga de vitriolo que nos acompaña.

Y que mejor manera de empezar que haciendo elogio de esa figura que puebla nuestros espacios públicos y playeros: El chiringuito.

No se trata de que yo tenga una personal inquina a la arena de la playa (Un buen hormigonado…) ni de que los encuentre indispensables para acercarme siquiera a esas acumulaciones de arena, gente y, últimamente, bañadores speedo excesivamente apretados.

¿Sabemos los arquitectos hacer chiringuitos? Partamos de la base de que la administración, en uno de sus habituales momentos de lucidez a los que nos tiene mas que acostumbrados, parece hace años haberle declarado la guerra a estos elementos. No solo en las playas sino en la multitud de plazas duras hiperdiseñadas donde se han eliminado por decreto y a las que solo han vuelto por la vía recaudatoria: Pagan ocupación de dominio público y terraza en estos tiempos de precariedad en las arcas municipales.

Lo mismo puede decirse de la administración de costas, en guerra permanente contra estos espacios para la que alega los desmanes “ampliacionistas” de muchos de ellos (Ciertos, por otra parte). Curioso que la única solución de la administración para un problema de dejadez en la vigilancia que es su responsabilidad sea el muy poco lógico “muerto el perro se acabo la rabia”.

Se olvida frecuentemente, presas en un caso del hiperdiseño de corte de cinta y olvido posterior y en otro de un proteccionismo de manual rigidizado, que los espacio sin usos diversos, mezclados e imbricados, no acaban nunca de funcionar y por definición y lamentablemente lo que no se usa se abandona y no se mantiene. En otras palabras, yo la playa sin chiringuito la aguanto media hora como mucho: Un mirar al horizonte un bañito y vuelta. Yo es que me quemo con la luna, como Sheldon Cooper.

Pero volvamos al tema, repito la pregunta, ¿Sabemos los arquitectos hacer chiringuitos?

Quizá el tipo es uno de esos lugares en los que la arquitectura es lo de menos porque la arquitectura realmente esta fuera. O porque es un construcción tan sencilla y tan topológica como diferenciar un lugar de su entorno porque se encuentre en sombra.

A veces uno, que ha visitado los chiringuitos modernísimos y los mas cochambrosos, se descubre a si mismo prefiriendo estos últimos, conformados por el uso y por la febril lógica del día a día mas que por otros objetivos menos preclaros.

A veces el titanio, el krion, el material de quinta generación y la fachada pixelada son un poco demasiado mucho, cuando un cañizo da mejor sombra y las cervezas, estando fresquitas, se las toma uno mirando al horizonte sin percatarse mucho de lo que le rodea.

¿Sabemos en estos casos los arquitectos hacer menos? O mejor dicho… ¿Sabemos NO hacer casi nada cuando esta es la mejor solución?

Supongo que es algo que se aprende con los años, abandonadas ciertas pasiones de juventud por “dejar huella” (Que por lo visto a algunos les duran hasta unas madureces no por disimuladas menos evidentes).  Quizá estas arquitecturas temporales (y los chiringuitos no dejan de serlo) son las que mas me interesan. Las que asumen su condición de mueble de Ikea: fácil de montar, fácil de desmontar, económico, sencillo….y dignísimo. Y lo hacen sin tener por ello que pedir perdón ni andar con la cabeza gacha frente a hermanos mayores de alucobond y prodema que si bien parecen mas vistosos (O eso nos han enseñado a creer) no dejan de ser como comprar una sombrilla de Gucci: Un gasto suntuario… que solo vera el del avión de Nivea.

Y no, oigan, no se trata de que me haya dado mucho el sol en la cabeza (Que también) y haya vuelto de las vacaciones convertido en un recalcitrante amante de la mimesis y el junco. No es eso, es que a veces pienso que hay grandes arquitecturas sin arquitectos y sin ese punto de ombliguismo del que tantas veces hacemos gala. Anónimas pero personalísimas. Sencillas pero dignas hasta decir basta.

Por tener la de cal y la de arena, en muchas de esas arquitecturas sin arquitecto hay, extrañamente, arquitectos. Profesionales que saben donde esta el limite entre la autoría y la soberbia, y que sin estridencias saben cuando y donde estar y cuando…. disolverse sin dejar de estar presentes.

A veces lo mejor que uno puede hacer, es sentarse bajo una sombra y mirar el horizonte con una cervecita. Y sobre todo decidir no hacer mucho más. Lo que no es en absoluto poco sino, antes al contrario, muchísimo.

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Written by Jose María Echarte

agosto 18, 2011 a 19:20

10 comentarios

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  1. Acertado post estival. Se os nota cierta serenidad quizás provocada por contemplar los atardeceres en la playa, aunque sea desde el chiringuito.
    Totalmente de acuerdo que se imponga la sensatez en el hacer en vez del figureo.
    Desde la escuela hemos estado empujados a perseguir el protagonismo por encima de las necesidades que se nos plantean, una actitud que se siguió alimentando por las publicaciones de “arquitectura rosa”, por los concursos ganados habitualmente por alguna estrella del gremio o por proyectos faraónicos de algún político con aspiraciones imperialistas, una soberbia en la profesión que, en muchos casos, ha llevado a matar pajaritos con cañones para alcanzar la gloria efímera de los fuegos artificiales de la inauguración, foto revistera incluida, claro.
    Mejor seguir el ejemplo de Lacaton y Vassal en plaza Léon Aucoc en Burdeos y pararnos a pensar si realmente es necesario actuar o es mejor dejar las cosas como están o plantearnos si cuatro tablas viejas y cañizo no es la mejor solución que se le puede dar a un chiringuito.

    Me alegra (supongo que más que a vosotros) que estéis de vuelta.

    jose suraña

    agosto 18, 2011 at 20:19

  2. A nosotros nos alegra tambien… pero que no se entere nadie. Y el ejemplo de Leon Aucoc me parece perfecto (Aunque otras cosas de Lacaton y Vassal me tiren menos).
    Es cierto que la escuela sienta estas bases…. quiza por su porpio sistema de funcionamiento o quiza… ¿Hay algo mas? ¿Una especie de marcar caracter a fierro? Esto daria para otro post…. mmmhhh….

    Gracias por lo de la serenidad… ^_^ a ver lo que nos dura el Zen. (Normalmente no llega mas alla de sepiembre)

    jmer73

    agosto 18, 2011 at 20:51

  3. Las Escuelas son uno de los dos bastiones que soportan nuestra cultura profesional, y en España nos han educado a competir en base a la excelencia en el diseño, arquitecto contra arquitecto, y el límite cuando tiende a infinito es salir en el Croquis. Y de ahí derivan todos nuestros desmanes.
    En cuanto al tema principal, ¿conoces los chiringuitos que proyectó Carme Pinós para el Parque Dunar de Matalascañas? Maravillosos. Aún los tengo en la memoria desde que los vi en un libro en la Escuela (¿os acordáis de lo que eran los libros:) ?

    geciar

    agosto 18, 2011 at 22:48

  4. Nos alegra teneros de vuelta, chicos. Un fuerte abrazo.

    Julen y Nieves

    agosto 19, 2011 at 8:24

  5. Uy los libros…. ¿Eran como un blog pero con mas letras no? ^_^.
    Si recuerdo la intervencion de Matalascañas, y los chiringuitos que estaban bastante bien sin no me engaña mi memoria… Las pasarelas tambien estaban bastante bien… sencillas..

    Julen, Nieves, ecantados igualmente de veros!!!

    JMER73

    agosto 19, 2011 at 14:13

  6. Me permito compartir dos cosas que van al hilo del artículo, un post de SF23 Arquitectos hablando de la Arquitectura-Playboy:

    http://sf23arquitectos.blogspot.com/2011/08/hoy-me-ha-dado-por-escribir-espero-ser.html?spref=fb

    Y una grabación de una entrevista del año pasado publicada en el blog de EdgarGonzalez a Manuel Delgado que no tien desperdicio:

    http://www.edgargonzalez.com/2011/08/20/manuel-delgado-2/

    espero que sea de vuestro agrado :)

    Jose Suraña

    agosto 24, 2011 at 19:06

  7. Hola paisano!! Un placer retomar tu lectura… y comprobar que somos unos cuantos los que formamos el club de “la semana de vacaciones de verano”… mal de muchos…

    Al principio te he visto relajado por los efectos del calor estival, como decia Jose Suraña, pero enseguida he empezado a leer con más atención… Arquitectura sin arquitectos????… pero como nos tocas ese tema ahora que sobramos las cuatro cuartas partes de los arquitectos de España (y parte del extranjero)…

    Yo, por si sirve de referencia, me he tomado los taberneros y los garbanzitos picantes bajo los toldos del chiringuito de Saavedra, que… fijate lo que te digo… creo que tiene algunos puntos en comun con las ultimas arquitecturas de Zaha Hadid… Si te sientas en la terraza, hay unos policarbonatos de casi metro y medio de alto y la propia barbacoa (acero corten diria yo…) que no te dejan ver la playa!!!… A big hug from London (donde el verano… si alguna vez llegó… ya ha pasado de largo).

    Semisotano

    agosto 26, 2011 at 1:07

  8. me lo apunto para mi tesis sobre aplicacion del “decrecimiento” a la arquitectura… quizás por ahi pueden ir los tiros…

    celu ojeda

    agosto 27, 2011 at 13:00

  9. […] + artículo publicado en n+1 etiquetas:arquitectos, arqutictura, artículo, cogitationes privatae, critica, n+1 […]


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