n+1

Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Preocupaciones

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Banda Sonora no obligatoria para este post: Teenage Wasteland, The Who.

Primero, hagamos unos números.

Tengo 37 años. Nací por tanto en 1973, pertenezco a la generación hija de los nacidos durante el Baby-Boom.

Llegue a la carrera con 18 años.

La carrera de arquitectura en la ETSAM se ajustaba entonces al plan 75, duraba 6 años.

No es cierto del todo. Duraba 6 años porque se entendía que el PFC se desarrollaba durante el último curso, eso decía el plan. Por tanto Proyectos 3 (en 6º) era cuatrimestral y el ultimo cuatrimestre se destinaba a desarrollar el proyecto del cuatrimestre anterior, en la misma cátedra con el mismo tutor de PFC.

A alguna lumbrera de la Escuela (Creanme, en la escuela hay junto a grandísimos profesores, un porcentaje altísimo de lumbreras de las de inventar la mantequilla a la plancha) se le ocurrió que aquello no funcionaba y que proyectos de 6º era anual. Y después te buscabas la vida para encontrar un tutor y empezar de nuevo el fin de carrera con un sistema de tutorías que era como poco surrealista. ¿Resultado? La carrera duraba como mínimo un año más. En total 7. Prosigamos:

La media estaba en 9. Yo tarde 8. Aun puedo darme con un canto en los dientes.

Acabe por tanto con 26 años. Gaste un año de contratado sin contrato. Esto es, de remero en galeras. Sin seguridad social. Sin paro. Sin vacaciones. Haciendo trimestrales como si no hubiera mañana.

Pensando que en los campos de algodón de Tara al menos cantaban blues, me largue. Sin indemnización, claro.

Después entre unas cosas y otras he conseguido cotizar al régimen general 10 años. A la vez he cotizado como autónomo, dado que compagino… o mejor compaginaba, el trabajo para terceros con mi propio estudio.

Tener 10 años cotizados al régimen general me convierte en esta profesión en un privilegiado. Una rara, rarísima, avis. He tenido vacaciones pagadas, bajas de paternidad, extras de navidad. En resumen, soy un privilegiado… por tener lo que es normal.

Cuando lo normal, y de hecho lo legal, se convierte en lujo es que algo no funciona como debería.

Calculemos brevemente. Empecé a cotizar a los 27, si necesito 38,5 años para alcanzar la jubilación completa, necesito llegar a los 27+38,5 = 65,5 años.

Y eso sin parar ni un solo día de cotizar. Es decir, que para jubilarme a los 65,5 años debo empalmar un contrato con otro (O seguir en el régimen de autónomos) de forma continuada durante los siguientes 38,5 años. No es que este tocando madera. Es que me estoy abrazando a una sequoya como si fuera Megan Fox.

Y eso, ya digo, siendo un privilegiado. Si miramos la media de mi generación el panorama resulta absolutamente desalentador. Alguien nos ha robado el queso, la vaca y la vaquería la han recalificado para poner un edificio de apartamentos de altostanding primerascalidades.

A la vista de lo anterior….si me preguntan que me preocupa……

Me preocupa que toda una generación de arquitectos se vea ante la tesitura de o vivir en una precariedad permanente o escapar del erial al grito de “Vente a Alemania Pepe”. Alemania ya no es Alemania, o no es solo Alemania. Es China. Es Australia. Es Rumania. Es Polonia. Es Chile. Son lugares en los que ir mas lejos es ya dar la vuelta.

Me preocupa que esa generación de arquitectos tenga que huir de su propio país mientras que aquí se han pagado sueldos de autentica vergüenza ajena a estrellas mediáticas para lucir en la foto y para dejar modificados que revelan mucho de la poca profesionalidad de quienes los redactaban y muchísimo mas de la falta de honestidad de los políticos que los autorizaron.

Me preocupa que toda una generación huya y que exista la posibilidad de que no vuelva. Me preocupa esta fuga de cerebros en una situación en la que la educación es probablemente lo único que vamos a poder ofrecer a nuestros hijos y el único armamento viable para salir de ciertas situaciones e intentar no volver a caer en ellas. Hemos importado modificados y rock and roll mediático pagado con dinero publico…y estamos exportando el talento que nos hará falta en el futuro. Un comportamiento inteligentísimo.

No se si pueden tacharme de demagógico, háganlo si gustan, pero me pone enfermo saber que Peter Eisenmann ha cobrado 9 millones de Euros por ese altar al gasto publico desmadrado que es el Gaias gallego (Supongo que reformados incluidos) mientras hay compañeros emigrando y echando el cierre porque la administración tarda años en pagarles facturas muchísimo menos abultadas (Por trabajos mucho mas serios).

Me preocupa que ocurrirá cuando el trabajo que ahora tengo (Y por el que le pongo un cirio pascual a San Spock todos los días) termine.

Me preocupa que mientras esta situación se ha ido enquistando y metastatizando hasta convertirse en una podredumbre que afecta profundamente a toda la estructura profesional, tengamos unas instituciones como gremio (Llámenlo como quieran) quen si bien funcionan en el dia a dia y en la ntendencia, perdieron hace años la vision del “big picture”. Que de todo lo anterior ni saben, ni sienten, ni padecen y que sin embargo están dedicadísimas a salvar unos corrales de poder ridículos, algo que, les soy sincero, a estas alturas me da absolutamente igual. Estamos luchando por un sello de caucho mientras una generación entera desaparece, perdida para el mercado de trabajo, desilusionada, explotada y abandonada. Mal pagada por las administraciones, explotada por los propios y forzada a abandonar aquello para lo que tan arduamente se prepararon.

Me preocupa un sistema educativo que sigue produciendo un único tipo de arquitecto (Que curioso, el mismo tipo único que existe para los Colegios). Que se emplea a fondo en “laboratorios” que muchas veces sirven mas a profesores que a alumnos; que cree que la genialidad se enseña. Que olvida que esto es una carrera técnica y que la especulación sin objetivo es la madre de la levedad inconsciente y enemiga de una muy necesaria responsabilidad profesional y personal. Que parece diseñada para producir en masa mano de obra esclava. Que olvida la gran cantidad de disciplinas que puede desarrollar un arquitecto. Que se queja, por ejemplo, de lo mal que esta el urbanismo y no hace nada para solucionarlo salvo relegarlo a la condición de pariente pobre. Me preocupan los egos descontrolados y las camarillas superlativas.

Me preocupa una endogamia latente, enseñada en muchos casos en ese sistema educativo, para el que los clientes son un mal necesario, la sociedad imbécil, los promotores el demonio y cualquier otra cosa que no sea salir “en las revistas”, un fracaso. ¿Cuándo convertimos en objetivo único ser una Belén Esteban con mejor dicción?

Me preocupa que hayamos conseguido solitos, a base de falta de autocrítica,  de soberbia autosatisfecha y de una buena dosis de estulticia institucional extrañarnos de una sociedad que a día de hoy nos confunde o con Santiago Calatrava o con José Antonio Roca. Y no me pregunten porque no se que comparacion me gusta menos.

Me preocupa que se siga vendiendo humo como si fuera maná, que se le siga dando pábulo a frases que dejarían a Juan de Mairena con ganas de sacar la vara y que aburrirían si no causara sonrojo el hecho de que no resisten ni el más básico análisis critico.

Me preocupa que si releo todo la anterior, encuentro que nuestro papel en todos estos problemas ha sido el de tonto útil, el de convidado de piedra o el de anuente consentidor, con escasísimas (Y honrosísimas) excepciones. Somos la SGAE de las profesiones, arreglando a salto de mata lo que hemos tenido años (AÑOS) para prever y preparar.

En realidad, sepan ustedes que todo esto me preocupa porque tengo una hija pequeña y no se si algún día me dirá que quiere ser arquitecto. O mejor dicho, no se si me lo dirá y la mirare con alegría o si le diré que mejor piense en estudiar Caminos.

¿Tengo otras preocupaciones? Por supuesto. Digamos que son diferentes y que no me quitan tanto el sueño. Llámenlas ustedes estilísticas. Llámenlas de procedimiento…. O llámenlas como gusten. Creo que hay cosas que deben preocuparnos más en un naufragio que el color del bote de salvamento.

O es eso, o es que mi energía, o tal vez mi empatía, no tienden hacia donde deberían. Pero será que soy un inconsciente. Que no tengo consciencia vamos.

PD. No crean que esto me convierte en un pesimista. Las preocupaciones deben encararse y servidor lo hace siempre con una sonrisa en los labios. Obviarlas no las hace menos graves. Y como dicen en China “Ojala vivas tiempos interesantes”. Un problema puede ser a veces una oportunidad solo hace falta una mente abierta y ciertas dosis de responsabilidad y ganas de pelea.

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Written by Jose María Echarte

febrero 2, 2011 a 13:47

Publicado en cogitationes privatae

21 comentarios

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  1. Que suerte tienen algunos
    que tienen preocupaciones

    Yo prefiero no pensar en ello, de momento

    Por lo menos me sentiré más feliz
    yendo a clase cada mañana

    mochi

    febrero 2, 2011 at 13:55

  2. No puedo estar más de acuerdo. Yo me marché ya hace muchos años (casi 20) y no me va mal, pero me hubiese gustado que las cosas hubiesen rodado de otra manera.
    Yo hubiese cambiado la banda sonora del mensaje por “Misirlou”, de Dick Dale & his Def Tones.

    Saludos desde Johannesburgo

    Fernando

    febrero 2, 2011 at 14:14

  3. No puedo estar más de acuerdo con el post. Soy de tu misma generación, plan 75, también 11 años cotizados(soy un privilegiado), y con dos niños…y lo que está pasando me llena de tristeza e impotencia…..pero la culpa es nuestra, y sólo nuestra, aceptando en muchos casos ser esclavos.

    Gerardo

    febrero 2, 2011 at 15:13

  4. cuanta razón!, a Japón también nos hacen irnos…

    Gemma

    febrero 2, 2011 at 15:43

  5. Como en otras ocasiones, un artículo mas que acertado.
    Enhorabuena.
    Creo que una vez leído hay que pensarlo, mas que comentarlo.
    Un saludo.
    Uno del plan 75 ETSAM pero mas viejo ;)

    Paco Dans

    febrero 2, 2011 at 16:23

  6. Yo soy nacido en el 80, entré en la carrera en Alicante en el 98(plan ’95) en el 2006 me harté de perder el tiempo en ese antro (vease, por favor, lo que pretendian hacer de nosotros: https://lh4.googleusercontent.com/_Md8uNBV2NiY/TUl1UbiR_HI/AAAAAAAAAMM/3FEDesCEGHM/conf_R.jpg ) y me fui a Valencia donde terminé en 2009, sí 11 años, pero en la media tempranera de mi promoción alicantina.
    Antes de acabar ya estaba currando para terceros, privilegiado, y el estudio me aguantó hasta año y medio después de facturar a la administración y no cobrar un duro.
    Llevo en paro 6 meses, la prestación se me acaba, por libre me han salido cuatro cosas, y la situación en mi casa familiar (por supuesto no he podido salir de ella) es peor.
    En Alicante pretendian que fueramos todos arquitectos estrella (pero estrella de las raras) y a Valencia llegué tarde para especializarme.
    Está claro que somos demasiados, nuestra formación es por lo general mediocre, la crisis inmobiliaria nos hunde más,… pero en las escuelas se siguen ofertando el mismo número de plazas, la formación no ha cambiado a mejor, y la sociedad nos tiene por prescindibles.
    Por qué coño no estudié Alemán, o mejor aun policía local.

    Egrojyos

    febrero 2, 2011 at 17:31

  7. No cabe duda de que estás intranquilo.

    paco

    febrero 2, 2011 at 17:44

  8. Plan 79, ETSAB … 3 años cotizados de 15 en galeras…

    Oscar

    febrero 2, 2011 at 19:14

  9. pues ya puestos, yo por gusto le llamo “demagógico”, (porque como no se lo que significa), entiendo que es un pi-ropo, por lo listo, 27+38,5 = 65,5; pué unas veces si, y otras no, listo, por ejemplo: si hubiese estudiado demagogia, ahora sería funcionario privilegiado y entraría entre los 11500 que van a pre-jubilar por estarse muy bien callaos y no decir quien nos ha “robao” el queso, la vaca, y la vaquería, una ofrenda a inteligencia aplicada a la extorsión del prójimo.
    y eso no me preocupa,¡ME OFENDE!, (usted no me ofende, corazón)

    anarkasis

    febrero 2, 2011 at 19:28

  10. Nos tocó y nos tocó y tenemos que jodernos. La profesión llevaba en decadencia más de 10 años y el boom lo enmascaró maravillosamente. Nuestro comportamiento aristocrático heredado nos ha impedido rebelarnos contra un sistema que nos ha llevado a la miseria. Yo no hago más que repetirlo, existe algo que se llama teoría del cambio organizacional.

    O lo que es lo mismo: tenemos una cultura desgaciadamente descontextualizada, autorreferencial, endogámica, que no acepta jerarquías externas, con unos stakeholders aferrados a sus cotas de poder y podría seguir (Ver informe editado por el Centro de Estudios de la Profesión de Arquitecto titulado ESTUDIO DE LA IMAGEN DE LOS ARQUITECTOS Y DE SU POSICIONAMIENTO EN LA SOCIEDAD (2009), donde se arrojan numerosas claves a este respecto).

    Voy a explicaros lo que nos está ocurriendo (como yo lo entiendo) desde un plano teórico extradisciplinar lo más “aséptico” posible. Si nos basamos en la Teoría del Cambio (Laughlin, 1991) y nos abstraemos un poco nos damos cuenta de que al igual que nosotros -los arquitectos- todas las instituciones que nos rodean necesitan ser repensadas (Colegios, Escuelas, aseguradoras…) ya que son los bastiones sobre los que se asientan nuestra cultura.
    Nos enfrentamos a lo que se denomina un CAMBIO REACTIVO (adaptativo, Van de Ven, 2004) como respuesta a un fenómeno externo al sector que lo obliga a alterar su funcionamiento introduciendo novedades. Es una reacción frente a un entorno que se vuelve hostil contra la organización.
    Y para adaptarse a los nuevos tiempos hay que seguir un proceso:
    1- En primer lugar, aceptar que efectivamente las cosas han cambiado y nada volverá a ser lo mismo.
    2- Comprender que los cambios de contexto han sido EXTERNOS, muchos y muy repentinos y han afectado gravemente a nuestro sector. Como son externos e imprevisibles no podemos buscar responsables. Si cambia el campo de juego, cambian las reglas… pero nuestra cultura (auto referencial y endogámica, insisto) nos induce a seguir empleando las mismas estrategias. Y he aquí que aparece el concepto de RIGIDECES, que implica continuar con comportamientos que han funcionado hasta hoy y se tienden a repetir aunque ahora sean inútiles.
    3- Dentro de esas rigideces (que ya están estudiadas) la que viene más al caso es la RESISTENCIA AL CAMBIO DE LAS FIGURAS DE PODER. Frente a los cambios cualquier organización reacciona con excepticismo, llegando a sabotear los procesos que llevan a una nueva mejor situación. La explicación se basa en el miedo a perder la posición y los beneficios que hasta ahora venían gozando algunas figuras claves involucradas en la organización (y no me refiero exclusivamente a las más representativas). O lo que es lo mismo, existe una idea negativa del cambio que vincula de una manera más o menos inconsciente un proceso de transformación con “perdedores y ganadores” en dicho proceso. Sin embargo, no tenemos en cuenta que a largo plazo, todos los implicados en un proceso de cambio se encuentran más satisfechos desde el momento en que éste se dio. Recalcaría que los procesos de cambio son necesarios en momento de crisis para adaptar el sistema organizativo a una realidad contextualizada y por tanto deberían estar asociados a términos optimistas.
    4- Una vez aceptada la crisis y la necesidad de cambio, y superado el miedo, son nuestros representantes los que tienen que REAPLANTEAR E IMPULSAR los cambios necesarios en las instituciones, y para ello es necesario otro factor: COMUNICACIÓN. Si la comunicación no fluye de arriba a abajo con claridad y de manera suficiente se produce la RESISTENCIA AL CAMBIO DE LA MASA, pues es la mayoría de los arquitectos quienes se ven afectados y no entienden.

    Vamos, que lo que nos está pasando ya está estudiado y no es nada novedoso en el mundo de la empresa (aaay, si no fuéramos tan endogámicos).

    Así que ahora las preguntas claves son: ¿tienen claras nuestras instituciones la realidad del momento? ¿Son conscientes de las nuevas demandas sociales y del colectivo? ¿Están dispuestas a un cambio de funciones? ¿Son capaces de hacer un replanteo correcto de la profesión? ¿Tenemos líderes fuertes que promuevan estos cambios bajo principios optimistas? ¿Son válidos y suficientes los canales de comunicación? Me temo que no.

    geciar

    febrero 2, 2011 at 19:44

  11. Un artículo reciente que se os ha escapado reseñar pero que sin duda os hará reflexionar.
    http://www.elpais.com/articulo/ultima/4696600/elpepiult/20110201elpepiult_2/Tes

    jesarqit

    febrero 2, 2011 at 23:27

  12. 4.696.600 personas desempleadas, pero ¿sabeis que cuando se hace un curso del inem te dan de baja del paro no? osea que el número real de desempleados es muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho mayor

    Egrojyos

    febrero 3, 2011 at 1:50

  13. Aupa! tengo 24 años y el año que viene si todo va bien termino el PFC. Estoy pasando (y digo pasando, por poner esperanza) por una época en la que una ya no tiene las narices pegadas en los planos y las entregas todo el tiempo, y tiene más tiempo para pensar y mirar alrededor. Y estoy completamente desilusionada. Totalmente. Pensaba que era cosa mía… y de la gente de mi universidad (San Sebastian). Pero leer todo esto me ha insuflado algo de enrgía.

    Todo está como… parado en las escuelas… La gente va y se sienta a recibir información y a intentar hacer genial las entregas. Los profesores no comunican nada energizante. No nos hablan de “posibilidades”, no nos informan de salidas, solo nos transmiten “que ya está todo hecho”….y solo… su materia

    Tanto así estoy desconcertada, perdida, desilusionada, que yo soy una de esas personas que piensa que puede imaginar opciones con energía y nuevas para “re-hacer el cómo”… pero en España te aplastan entre el “ya está todo hecho”, y el “a dónde te crees que vas?”… conclusión, marcharse. Amigos Erasmus nos hablan del funcionamiento de sus talleres en la universidad, de la “investigación”… En mi universidad hay un despacho de esos… en el sótano “escondido”, nadie entra ni sale de allí. Nadie lo nombra ni tiene número en la puerta…

    “Ya está todo hecho”

    Miri

    febrero 3, 2011 at 2:20

  14. No puede usted decirlo mejor, aunque amargamente se lo diga, felicidades por el post (ojalá no hubieran motivos para divagar en estos problemas).

    Saludos

    S.Belizón

    febrero 3, 2011 at 13:13

  15. Y en las asambleas de los colegios tenemos que seguir escuchando que estamos en “un perído de incertidumbres”.

    Daniel - CCAD

    febrero 3, 2011 at 15:08

  16. Tenemos una herramienta con mucho poder, que a poco que nos movamos podemos tener en nuestras manos, y son los colegios profesionales. Quizás es el momento que dejemos de preocuparnos (aunque nos guste mucho y sea parte de nuestra profesión) del color de la barca, e involucrarnos en los círculos donde se pueden cambiar las cosas… No podemos esperar a que los que están asentados, y por lo tanto acomodados tomen decisiones para mejorar la vida de los demás en post de poner en peligro la suya. Nosotros seguramente tampoco lo haríamos. Somos nosotros los que tenemos que cambiarlas…y ahora, que ya hemos asumido la crisis, y que no tenemos miedo…nos decidamos a cambiarlas.

    Como siempre, una inspiración…gracias n+1!

    fernando

    febrero 3, 2011 at 18:37

  17. Alguien ha hablado ahí arriba de aristocracía y por ahí van los tiros. En la última novela de Eduardo Mendoza, flojilla por cierto, describe a la aristocracia como un “colectivo” que no puede cambiar, porque si lo hace perdería su esencia; está obligado a ser lo que es, aunque pueda ver con claridad que mantenerse en ese comportamiento sólo le lleva a la perdición.
    No puedo evitar ver el mismo panorama en la profesión.
    Enhorabuena por la entrada y fantástica aportación de geciar.
    Saludos.

    JCM

    febrero 3, 2011 at 21:10

  18. Echadle un vistacillo a esto, que publica hoy la BBC:

    http://www.bbc.co.uk/news/world-europe-12359897

    Fernando

    febrero 4, 2011 at 8:25

  19. yo me fui hace muchos anios… cometi el error de volver… despues de cinco anios en espania me he tenido que volver a marchar… no creo que pueda volver nunca…

    mola

    febrero 11, 2011 at 9:44

  20. Yo entré en el 99 a la Etsam, salí con ilusión en el 2008 sabiendo que me iba de España.
    Las cosas por aquí están mucho mejor ,aún así para un extranjero las cosas son mucho más difíciles, el idioma y el sistema de trabajo son diferentes aunque estemos en una sociedad globalizada.
    Me encuentro en un país extranjero, echando de menos a mi familia y amigos, mi idioma y la comida española, es una pena que no eche nada más de menos.
    Me encuentro con 30 años con 7 meses cotizados, y ninguno en España. Los impuestos que pagaron mi matrícula y mis becas en la Etsam no han servido de nada, no puedo devolvérselos al Estado….. así nos va.

    P.D Lo que si he descubierto es que al menos mi formación es la Etsam (por cierto aquí muy valorada) no fue tan deficiente como creía

    amarilis

    febrero 22, 2011 at 17:48

  21. ¿el futuro apunta mejor?….sinceramente creo que no….soy la primera promoción de Bolonia que entró en la ETSAM en 2010…veremos qué tal le va al plan 2010 aunque según lo que leo por ahí no me da mucha esperanza

    carla

    diciembre 10, 2011 at 2:42


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