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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Taxonomías

with 21 comments

Soy alcohólico, soy drogadicto, soy homosexual, soy un genio

Esto escribía Truman Capote en su maravilloso “Música para camaleones”. Quizá no era ni lo uno, ni lo otro. O quizá lo era todo…y su contrario.

Vean, como al amigo Truman, los grupúsculos clasificatorios me suelen provocar cierto repelus. Sobre todo cuando se autodefinen de esa forma implícitamente exclusivista. Dicho de otra manera, las taxonomías humanas y los fenotipos basados en a prioris, sin valorar la buena o mala intención implícita, me resultan tremendamente ajenos.

Lo que nos lleva a la pregunta…. ¿Ustedes que nos leen? ¿Son ruiseñores o mirlos?

Se lo pondré más fácil, ¿Son ustedes arquitectos cartesianos o arquitectos artistas? Decidan criaturas, según parece es fundamental saberlo, porque el peligro radica principalmente en no saber si es de un gremio o de otro e incuso en no colocarse todos los días una camiseta en plan “Team Ruiseñores” / “Team Mirlos” como recordatorio permanente de nuestro inamovible objetivo.

No voy a entrar en lo peligroso que me parece que un arquitecto se defina como un artista, o que conscientemente se aproxime a los terrenos del arte que son, sinceramente, otra cosa. Si cualquier arquitectura llega (Ojo, ¡llega!) a ser arte algún día es, digámoslo así, una bola extra, una seta verde del Mario, un premio inesperado y agradecible que responderá a algo mas que a la muy vanidosa y ridícula proclamación de “Oye nena, yo soy un artista”. Tampoco entrare en que es precisamente esa una de las causas de que las ciudades quieran “un Calatrava” como el que quiere un Picasso, ni en las tergiversaciones torticeras y vergonzosas que ha traído ese calificativo.

Por otra parte, jamás me fío de nadie que se define a si mismo como un artista. Siempre me acuerdo en estas ocasiones de John Ford. “Yo hago películas de vaqueros”.

Menos aun entrare en la descripción de los ruiseñores y mirlos, cartesianos y artistas, que me parece una sucesión de clichés y lugares comunes. Si diré que pese a lo que se pueda entender observando el pasado mas que reciente, los números les deben cuadrar a todos los arquitectos y las normas (Salvo, por ejemplo, en ciertos concursos Cordobeses cuya no ejecución ha dado la razón al único miembro de aquel infausto jurado que protesto enérgicamente) hay que cumplirlas. Lo otro es jugar con las cartas marcadas. Propio de tahures del Missisipi, de los que uno no sabe si lo que llevan en la manga es un as o una Derringer, monísima pero letal.

Describir es en parte clasificar. Muy poca gente es capaz de hacerlo sin dejar traslucir sus querencias que, como con un mal toro, siempre tienden a ser omnipresentes.

Sepan no obstante que el cartesiano (A todos los efectos un tipo amortizado) es un arquitecto pacato, aburguesado y rutinario… casi reprimido y con un mas que probable  deseo de autoflagelación que haría las delicias de un Freudiano de pura cepa. En cambio el artista (A todos los efectos un tipo de futuro) es soñador y alegre, experimental y valiente, moderno a rabiar e incansable. No sabemos si es también ecologista en acción y amante de los ciclos de cine Iraní, pero estaríamos por jurarlo puestos a seguir con los tópicos.

Decir, con esos mimbres por tesis, que Mies era “El cartesiano artista” o que Alvaar Alto era un artista es ya entrar en un jardín de espesura selvática, mas propio de unos apuntes de Estética y Composición de 2º trasnochados que de la realidad que nos rodea.

Pero no se queden con estas anécdotas. Fíjense en cambio en el minucioso, casi quirurgico, interés por clasificar hasta los grados de ángulo que aman unos y otros. La profesión de arquitecto, con sus infinitas complejidades y matices, reducida al contenido de un test del Cosmopolitan. La cápsula de consumo rápido humana de Tyler Durden. Envuelta y lista para servir.

Lista para apaciguar la intranquilidad de espiritu de quien necesite urgentemente fabricar anaqueles y pedestales para estos tiempos en que los paradigmas establecidos la ultima década colapsan. Para tiempos en los que los conversos florecen con el verdor que les caracteriza, a la furibunda caza de un rey que poner donde estaba el anterior, al que siguieron ciegamente y del que renegaron con la misma furibundia.

Fíjense en lo peligroso de esa taxonomía moral apriorística, entre El Mundo Feliz de Huxley y el Minority Report de de Philipp K. Dick. En lo banal y estrechísimo de ese “[saber] Lo que quiere llegar a ser”. Estas son sus especialidades de la carrera. Mirlo y Ruiseñor. Artista y Cartesiano. Y pare usted de contar.

Personalmente no se si soy mirlo o ruiseñor. Si me preguntan ustedes les diré que quizá me gustaría ser halcón, que suena mejor, o mejor cóndor, por la canción de Simon & Garfunkel, mas que nada. Quiza me pase como a Truman, que me gustan los ángulos rectos y las curvas, me gustan las normas (algunas) y me gustan mis tripas. Que le cuento las cosas a mi madre y a veces las explico mucho y otras veces nada. Que me gusta dudar casi tanto como me gustan algunas certezas. Que me gusta experimentar y me gusta asumir mi responsabilidad.

Aaah, amigos: la responsabilidad.

Esa gran olvidada que se califica ligeramente como conservadurismo. Confundirlas es el equivalente de mezclar libertad y libertinaje, la falta de modales con el espíritu libre y la velocidad con el tocino. Porque si de algo hemos andado (Y andamos) escasos en este fuego de campamento de las vanidades que es el mundo de la arquitectura, es de responsabilidad. La responsabilidad de todos: la de quienes enseñan, la de quienes aprenden, la de quienes construyen, la de quienes investigan, la de quienes escriben, la de quienes contratan…

Al final, lo poco que he ido deduciendo con los años es que uno es arquitecto y que aspira a dejar las cosas al menos como se las encontró y si se puede, un poquito mejor. Que aspira a no crear más problemas que los que había antes de llegar y a trabajar en lo que le gusta con responsabilidad, sin tener que estar mirando guías de conducta en el listado de alguna peregrina definición reduccionista, que resulta únicamente útil como excusa y como condición sine qua non.

Que aspira, todo lo más, a no venir en un blister etiquetado para el consumo de masas, como una vieja figura de Star Wars.

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Written by Jose María Echarte

octubre 5, 2010 a 9:32

21 comentarios

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  1. Quizás estas clasificaciones banales son la Soma (aprovecho la referencia de El mundo Feliz , y de paso me hago publicidad…jeje) De este mundo, que se siente cómodo en no profundizar. Etiquetando es todo más simple, o simplón…

    fernando martinez

    octubre 5, 2010 at 10:21

  2. Brilliant my dear friend… simply brilliant.

    Miguel

    octubre 5, 2010 at 10:55

  3. Yo tengo la mala costumbre de dudar de todo y de todos: del que clasifica y del que se deja clasificar.
    Cuando conozco a alguien a quien tenía previamente clasificado a veces acierto. A veces no. Al 50%.
    O sea, que no sirve de nada. Al menos a mí, no me sirve de nada.
    Ni blanco ni negro, sino una infinita gama de grises. Y a veces algún colorín, por suerte.

    En ocasiones queremos lo que no tenemos, o lo que no somos.
    No sé qué seré, pero yo [Mamá] quiero ser artista. Si es compatible con la arquitectura o no, ya lo iré viendo. Si eso os lo cuento.

    Daniel

    octubre 5, 2010 at 11:23

  4. El pintor se enfrenta a un lienzo en la soledad de su estudio. El presupuesto alcanza al valor del lienzo y de los óleos y pinceles que vaya a emplear, añadiendo, si procede, el alquiler del local, que no es mucho porque gusta más un destartalado almacén. La responsabilidad, a la vergüenza o la satisfacción que pueda vivir al enseñar el trabajo. El escultor algo similar con un bloque de piedra. Sube algo el presupuesto si hay que fundir.
    El arquitecto, todos, no se salvan ni los “dioses del Olimpo”, está sometido a millones de interferencias; cliente, presupuesto, normativa, programa etc., por lo tanto un arte “limpio” como el del pintor o el del escultor, será difícil.
    Quién aspire a un encargo con un cliente infinitamente generoso, inmensamente receptivo, con un programa suficientemente flexible y una normativa transigente habrá de ganarse el puesto, pero, por favor, si quiere ser un verdadero artista, además de realizar una obra que eleve el espíritu en su uso y contemplación, que clave el presupuesto del proyecto. Entonces tendrá bajo mi consideración la categoría de arquitecto y de artista. Si se triplica el presupuesto en la obra, será un artista, pero no arquitecto.
    Y quién honradamente construya edificios correctos, ajustados a normativa y al presupuesto disponible y que lidie en la medida de lo posible con los criterios estéticos, Dios sabe que a veces inamovibles, del cliente será por siempre un arquitecto con mayúsculas que no tiene que bajar la cabeza ante nadie, más bien algún “artista” tendría que bajarla en su presencia.
    Saludos.

    JCM

    octubre 5, 2010 at 12:41

  5. JCM, tienes bastante razón en lo que dices, quitando clichés…
    En mi cabeza, la concepción que yo tengo de artista, cuadra con lo que propones como arquitecto con mayúsculas. Ahora, no todo arquitecto con mayúsculas es artista, ni todo el que se dice artista lo es en realidad.

    Propones un modelo de pintor y de escultor muy bucólico, pero el pintor o escultor que quiere comer de su trabajo también responde a un galerista, y tiene que vender sus obras. Y no es menos artista por ello.

    A lo que iba, que me pierdo, es a que lo de las etiquetas me suena a “o conmigo o contra mí”, y lo siento, pero no entro en ese juego.
    Habrá momentos para el arte, y los habrá para meter los pies en el barro de la obra. Lo uno, no quita a lo otro, yo creo.

    Daniel

    octubre 5, 2010 at 12:49

  6. La verdad es que aunque no comparto vuestro rechazo a que la arquitectura es algo más que técnica, el artículo de esta señora es para emitir una orden judicial que le prohíba publicar un artículo en 20 años.

    albertof.

    octubre 5, 2010 at 13:26

  7. En el tema abordado hoy me habéis enganchado.
    Tras una retahíla de innumerables clasificaciones artistas-cartesianos, mirlos-ruiseñores, elois-morlocks que llevo leyendo en los últimos años-meses me atrevo a lanzar la siguiente diatriba.
    “Los que se abandonan a una práctica pronta y ligera, antes de haber aprendido la teoría, semejan marineros que se hubieran echado a la mar en un navío que no tuviese timón ni brújula”. LEONARDO
    “Cuando se le quita al arte lo que es medida, número y peso, lo que queda ya no es arte, sino trabajo manual” PLATÓN
    Tras años supeditando todo al sentimiento (impresionismo, expresionismo…), la ciencia se ha dejado al margen de juicios personales, y nada más engañoso que las opiniones. Demasiado “trabajar con el Espíritu” y poco con la cabeza provocan cojera.

    “Sobra arte y falta ciencia”. YO MISMO.

    oscarq

    octubre 5, 2010 at 13:31

  8. “Sobran Arte y Ciencia,
    falta sentido común”

    Otro mismo

    kike

    octubre 5, 2010 at 19:28

  9. Yo no rechazo que la arquitectura es algo más que técnica, porque es exactamente eso, algo más que la técnica, que sería pura construcción. Lo que rechazo es que, en el nombre del arte se ignore y pisotee la técnica (el presupuesto, el usuario, etc.) porque eso tampoco es arquitectura y si tengo que escoger, me quedo con el que cumple correctamente con la técnica, porque al menos no engaña ni estafa a nadie.

    JCM

    octubre 5, 2010 at 20:52

  10. Entendiendo el “sentido” de tus palabras, Kike, y sin ánimo de reproche, decir que:
    Sentido común son dos palabras (sustantivo y adjetivo-cambiar orden ) y como tal hacen referencia a sentimientos+obvio, pasión+razón y es en este equilibrio arte+ciencia donde está la cordura.
    Todo lo común, aquello que más nos rodea está infundido por la razón (la espiral de Durero en las hojas, leyes físicas de equilibrio, etc….)
    El desequilibro uno de los dos sólo se explica en la dominancia de el otro; y puestos a cojear, la ciencia supone mucho más esfuerzo que los sentidos. Todo el mundo sirve para opinar, pero no todo él para entender.
    Así, de la euritmia griega, de la perspectiva de Brunellesqui,… hasta Kandinsky y sus estudios de las vibraciones de los colores, de formas, siempre fueron los arquitectos-escultores-pintores unos personajes rodeados de cálculo.
    ¿Era éste, el cálculo-ciencia, el elemento más fácil para eliminar de la ecuación?

    oscarq

    octubre 5, 2010 at 20:59

  11. […] This post was mentioned on Twitter by Luis Ramirez and n+1, n+1. n+1 said: Taxonomías: “Soy alcohólico, soy drogadicto, soy homosexual, soy un genio” Esto escribía Truman Capote en su marav… http://bit.ly/bAXWyu […]

  12. Y por eso mismo digo, JCM, que no todos los que van de artistas lo son…

    Completamente de acuerdo. Pero no hay que caer en creer que basta sólo con cumplir con el CTE. Hay que intentar que además de cumplir el CTE, el proyecto tenga “algo”. Por eso no me gusta el “o conmigo o contra mí”, porque parece que no da la opción de un camino intermedio, que unas veces se acerque a un extremo, y otras, al otro, siendo siempre válida (quizá más que los extremos, por no negar a ninguno).

    Daniel

    octubre 6, 2010 at 9:19

  13. “Lo que rechazo es que, en el nombre del arte se ignore y pisotee la técnica (el presupuesto, el usuario, etc.)”

    Entonces estamos de acuerdo. Bajo la excusa del arte hay mucho vendedor de humo, por no hablar de lo irresponsable, irrespetuoso y absurdamente pretencioso que es saltarse e ignorar todas esas cuestiones a sabiendas.

    albertof.

    octubre 6, 2010 at 10:17

  14. Agradeciendo el foro a n+1 por anticipado (estos temas no se suelen hablar con la vecina del 4º) sigo exponiendo.
    La ecuación que antes mencionaba la estableció el matemático H. POINCARÉ en:
    BELLEZA= BELLEZA DE PROPORCIÓN O INTELECTUAL + BELLEZA DE IMPULSO O NATURAL = CONSCIENTE + INCONSCIENTE =CIENCIA + ARTE
    Traigo esta cháchara para que no se confunda el logro del llamado artista con la “belleza” (véase que los pensadores son de ramas variopintas, para ejemplificar que el logro es el mismo).
    Añadir que M.Shelley (Frankestein), Dr. Moreau (H.G.Wells), Un mundo Feliz (Huxley), P.K.Dick (Minority Report-de sólo 20 páginas-) … corresponden a lo que el propio Huxley definió como la oposición a la Revolución Científica tras simplificar en:
    Robespierre-Revolución Política
    Babeuf-Revolución económica
    Sade-Revolución sexual
    Einstein-Revolución científica
    Si en aquella época todos los niñ@s querían ser V.Braun o Einstein y hoy quieren ser futbolistas o modelos, debemos hallarnos en la Revolución de lo efímero que decía G.Lipovetsky.
    Todo período por contraposición intenta negar el anterior y ellos (los mencionados) fueron los primeros que negaron la supremacía de la ciencia para reclamar la otra parte. No lleguemos al extremo de la otra parte porque allí sólo está el vacío (el orden es 1º ciencia y luego arte y no es alterable como decía LEONARDO y cierro el bucle).
    SALUDOS A TODOS POR LEER.

    oscarq

    octubre 6, 2010 at 14:28

  15. Sobre todo esto os dejo este enlace:
    http://agenciamarienbad.wordpress.com/2010/07/22/comentarios-sobre-una-imagen-una-noche-de-pelotas/
    donde se razonaba (hoy escasea este término) una crítica a la “piscina de pelotas”, en cuya memoria se clasificaba a los nuevos elois versus morlocks (ref. H.G.Wells).
    Más arquitectónico que el texto de los mirlos-ruiseñores, y más fundamentado; y es estos son tiempos de alargar frases y “horror vacui” para acabar no diciendo nada .
    ¡Qué casualidad que siempre clasifican los del mismo lado¡

    oscarq

    octubre 6, 2010 at 15:04

  16. Estoy en desacuerdo.La arquitectura es un arte siempre. La música es un arte siempre. El cine es un arte siempre. El que va de artista, simplemente es un gilipollas. Pero el que cumple sólo el expediente con algo correctito, no tiene perdón de Dios.

    Gerardo

    octubre 6, 2010 at 21:44

  17. Eso que afirma Gerardo, quizá sin llegar tan lejos, es la respuesta a este post que estoy preparando en CCAD.

    Muy pronto, en sus pantallas, el spin-off!

    Daniel

    octubre 6, 2010 at 22:31

  18. Si bien la autopista es muy ancha (libre albedrío), no conviebne orillarse en los extremos para encontrar en un lado la locura (obsesiones) o en el otro la estupidez.
    Demasiado pensar, acaba rayando y demasiado sentir ….

    oscarq

    octubre 7, 2010 at 9:45

  19. Magnífico. La verdad es que poco más puedo decir. Brillante. Si nos pusiéramos a hablar de este tema os colapsaríamos el blog…. ^_^

    Julen

    octubre 7, 2010 at 11:21

  20. Ayayay!
    All que lo escribe y a los que le alentais se os ve el plumero.
    Por mucha taxonomia ( metodo simplista para mentes medias) lo que os gustaria ser es lo que os revuelve.

    Zaera

    octubre 10, 2010 at 16:10

  21. Pues a mi me parece muy bueno. El texto de Anatxu rebosa pedantería, y me atrevería a decir que mucho desconocimiento de la profesión.
    O no caería arrobada ante la mediocre y falsa(por lo de ecológica) obra de Andrés Jaque en Ibiza….

    Inès

    octubre 10, 2010 at 16:57


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