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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Bonobos

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Si hace un tiempo la siempre ubicua televisión nos ponía en colores como los arquitectos llevamos un camino y la sociedad al parecer otro, o al menos como éramos altamente incapaces de generar una cierta empatía real,  el debate posterior y ciertas conversaciones al mas alto nivel (O sea, en el mas bajo de los garitos y con una caña delante, que es como se dialoga bien, al menos mientras dejen fumar) nos llevan a reconsiderar el asunto desde otras perspectivas.

Partamos de una base, si bien hay una tendencia a considerar que arquitecto es solamente aquel que construye (En nuestras instituciones en primer lugar, no miremos muy lejos), la actualidad profesional es bastante más amplia. Incluye teóricos, críticos, analistas, diseñadores de tarjetas de boda  (el mejor trabajo que he tenido nunca, lo juro con una mano sobre el Frampton), funcionarios, trabajadores por cuenta ajena, explotados de toda especie y  como no, constructores. No es el problema una división sectaria sobre quien tiene o no el carnet o  sobre la utilidad del carnet en si mismo, sino más bien un problema de membrana entre un  medio y otro, o por ser claros, de traducción de lenguajes y cambio de moneda en la frontera.

Este problema osmótico se ve acentuado estos últimos tiempos por una tendencia cada vez más marcada a considerar nuestro trabajo como una  suerte de laboratorio experimental, uno bastante curioso en el que las amebas tienen hipoteca (O presupuesto estatal) y las placas de Petri se miden en metros cuadrados y en el que ciertas frases como “Era una experimentación sobre la climatización y si no ha funcionado, ha sido reveladora”, aquella tan bonita y reciente de “Y si la noria no funciona la desmontamos” y otras similares nos llevan a entender que mientras para el arquitecto, todo ha sido de color de rosas, para el “aclimatado usurario” el hecho de que las cosas no funcionen no se puede resolver repitiendo el experimento.

Hablamos de experimentar y quizá deberíamos diferenciar. Una cosa es la experimentación asumible en mayor o menor grado y los riesgos que como profesional se aceptan y abarcan y otra muy distinta la especulación. Ambas se confunden con demasiada frecuencia y los ejemplos son altamente fallidos, de hecho son absolutamente antitéticos.

El caso es evidente a través de una comparación escuchada recientemente en el campus de Ulzama,  cuando un arquitecto de fuerte impronta teórica y marcado discurso que el mismo defiende como “político” compara la arquitectura con la fabricación de coches en la F-1. La diferencia es tan clara que resulta alarmante. La F-1  construye 200 prototipos para obtener un modelo definitivo, en nuestro caso el prototipo ES el modelo definitivo, lo que sin duda limita mucho el nivel de especulación responsable que puede llevarse a cabo, a menos que se haga de la capa sayo, del pan tortas y del modificado al 300% el oremus nuestro de cada día. Por otra parte el criterio especulativo adolece por definición de un objetivo claro, cosa que de la que ni la F-1 ni la arquitectura (Al menos en su definición más tradicional) pueden prescindir. El objetivo de probar 200 unidades para  obtener la numero 201, es evidentemente ganar y no un juego sin fin de prueba y error.

Sin negar la existencia del concepto como tal en mayor o menor medida, es evidente que mucho es lo que nos separa de la constante iteración del ensayo en vacío, y que mientras en el toreo de salón todo vale, frente a un miura bragao y meano, y cualquier promotor o cliente incluida la administración haría temblar en el traje de luces al mismísimo Manolete (Sin referirnos exclusivamente a construir), la cosa cambia dramáticamente.

Es entendible que cualquier proyecto conlleva un alto nivel de investigación, mayor cuanto mayor es el compromiso de producir algo de valor, lo que no quiere decir que deba someterse exclusivamente a las reglas arbitrarias de criterios especulativos y perder de vista el objetivo final. Ganar. O en su caso, proyectar, diseñar… construir algo que se pueda usar y por una cantidad de dinero definida.

¿Es quizá este “especulacionismo” (Y perdonen el palabro), algo despreocupado el principal motivo de nuestra absoluta desconexión con una sociedad que nos encuentra cada día más lejanos? ¿Triste, peligrosamente prescindibles?

Acerquémonos a los orígenes y partamos de la base de que las escuelas de arquitectura han cambiado la asignatura de Proyectos por la de Concursos. No por la de Investigación sino en muchos casos por la de Especulación. Asi las cosas, el tan traído y llevado método discente es más viejo que la tos, lo sintomtico es que el cambio no ha sido complementario sino sustitutivo y la referencia de control ha desaparecido. El objetivo, el ganar, ya no existe.

Este problema educacional parte de la fabricación en serie de pequeños Rem Koolhaas como unico fin (Diríamos mejor el intento de fabricación). Un fin aventurado e imposible. Koolhas hay uno, y el hecho de que se le permitan las veleidades que todos conocemos no hace que estas sean más admirables ni por supuesto extendibles. A este respecto, nuestros admirados Julen y Nieves colgaban hace poco un texto de Coderch de una lucidez envidiable en el que podíamos leer “Los genios son acontecimientos, no metas”.

Y mientras nos sigue faltando el sujeto de control.

John Huizinga hablaba en su libro Homo Ludens del juego. Entendido como una actividad lúdica que se desarrollaba en un espacio concreto, que tenia reglas de validación internas que no eran necesariamente extensibles al exterior (No te “comes” a nadie por comerte un peón, por decirlo de la forma mas sencilla) y que SOLO TENIA COMO OBJETIVO EL JUEGO EN SI MISMO.

Una definición que me recuerda mucho esa tendencia especulativa, y si bien no somos capaces de renegar de un componente altamente lúdico en aquello que amamos hacer, esta profesión, si somos capaces de entender que las reglas internas deberán hacerse externas en algún momento e interactuar con la enormemente inabarcable cantidad de inputs que supone el desarrollo de cualquier proyecto, y que es precisamente en este momento, y en estas condiciones de membrana y de osmosis, en el que el objetivo autoenclaustrado y endogámico del  juego por y para si mismo  sin consecuencias y sin sentido fuera de su espacio concreto dejan de tener el más mínimo sentido o peor aun chocan de frente con las condiciones de contorno.

Si uno está experimentando con penicilinas y el bonobo entona el miserere y se queda tieso… cabría asumir que el experimento no va muy bien. No hay bonobos en las escuelas de arquitectura (O si los hay, pero tienen  cátedra y no se dejan inyectar), y el control es borroso a tenor de lo que se ve en ciertas especulaciones que  hacen del dato, hecho y de la opinión subjetiva verdad absoluta. Sin sujetos de control, sin un objetivo claro, el problema es evidente: somos capaces de experimentar y de especular ad infinitum, está claro, pero lo hacemos perdiendo de vista con una tremenda facilidad cual es el objetivo, más allá de la autosatisfacción algo onanista de gustarnos a nosotros mismos y a nuestros pares, lo que no deja de ser hacerse trampas en el solitario.

No es esta una profesión fácil, ni exenta de contradicciones: De ella hemos eliminado (Segumios eliminando) a nuestra conveniencia simplista un elemento que no parece interesarnos o que al menos no nos atrae lo suficiente como para parecernos relevante: Bien sea generando un programa, bien un plan de ordenación, bien un proyecto o bien un escrito como este, el objetivo final interactuara con variables ajenas a la pura especulación libre y es en ese baño de realidad, donde se medirán su valía y su utilidad. Su bondad, dicho sea en el sentido técnico-profesional del termino.

O por ser claros, es donde comprobaremos si el bonobo mejora.

Aunque me temo que como decían en ER, el bonobo se nos va, doctor Benson.

N.A. “What we have here is failiure to communicate” es una frase de de la pelicula Cold Hand Luke pronunciada por Strother Martin. Es una de las citas mas famosas de la historia del cine, y fue empleada por G’N’R en su cancion Civil War.

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Written by nmasuno

enero 21, 2010 a 18:52

Publicado en Actualidad, profesión

12 comentarios

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  1. Sólo quería dejar constancia de que lo he leído enterito. Está muy bien el artículo.

    niñoC

    enero 22, 2010 at 9:23

  2. Jajaja. Gracias niñoC!!!. Es cierto, a veces escribimos mucho… ^_^

    jmer73

    enero 23, 2010 at 7:23

  3. Que gran verdad eso de que la asinatura de proyectos muchas veces lo que parece es una especie de concurso en el que el alumno demuestra sus dotes para hacer el 3D más sobrado, en vez de ser el lugar para estudiar e investigar en arquitectura.

    stepienybarno

    enero 23, 2010 at 9:29

  4. Hola JMer,

    es interesante la alusión al prototipo y al modelo, y la comparación con la F1. No aspiramos a 200 prototipos para construir un modelo, pero, ¿es tan iluso pensar que sí podamos hacer 4 ó 5, mediante proyectos-piloto, para conseguir un modelo satisfactorio? Y como sabes, estoy de acuerdo con Julen y Nieves con la vigencia del texto (modélico) de JAC. Un abrazo, AM.

    Andrés

    enero 23, 2010 at 18:30

  5. Slaudos Andres!! ^_^.
    El problema que encuentro en la relacion prototipo-modelo empieza por una cuestion “material” y tiene, nos guste o no, mucho que ver con el coste que, por ejemplo, en la industria automovilistica se repercutira sobre la produccion de la unidad 201 y en nuestro caso es finalista.
    Dejando de lado esta cuestion mas de intendencia lo que me parece poco asumible es que el analisis se vuelva parcial y no sea tan cientifico (Una palabra que usamos excesivamente a la ligera) como nos gustaria creer. Es cierto que uno aprende de proyectos anteriores, que el error se produce y que bienvenido sea cuando sirve para aprender. Es lo normal en cualquier proceso de aprendizaje personal. El problema no es tanto que ciertas situaciones se perfeccionen con el tiempo como que deliberadamente se plantee un proyecto como piloto y los posibles errores se asuman demasiado alegremente como partes de un proceso investigativo en el que el rigor es a veces dudoso.
    A veces se produce la sensacion de que se esta edulcorando la alta responsabilidad que parte de este trabajo conlleva para quedarnos con lo que consideramos mas “libreador” de otros procedimientos que pueden ser utiles pero con los que la mimesis directa es altamente complicada (Problemas de escala, de finalidad, de procedimiento, de responsabilidad…)

    JMER73

    enero 25, 2010 at 8:02

  6. Sí, desde luego. Pero partamos del punto de partida que el proyectista sea mínimamente serio y riguroso, que para eso le contratan: lo único que sugiero es que se establezca un protocolo pseudo-científico, que englobe varios proyectos, y del que el cliente se haga co-responsable y participe. En este sentido, creo que la metodología de proyecto que todos utilizamos está más cerca de una metodología I+D al uso de lo que pensamos. Saludos, A.

    Andrés

    enero 25, 2010 at 8:17

  7. please, el link de ultzama con el arquitecto que se define como político, ya! queremos ver y saber.
    estamos inmersos en un estúpido juego de ver quién la tiene más grande mientras no hacemos ni puto caso a lo que se nos pide, el espectáculo que estamos dando da pena, más aún cuando los de dentro sabemos que encima, por hacer el chorra, cobramos poquísimo, la gente de la calle aún no sabe que los arquitectos trabajamos gratis, incluso algunos buenos. creen que son dioses. bueno, hay muchos que hace tiempo que saben de sobra que somos unos lilas y que se pueden aprovechar todo lo que quieran porque nos gusta hacer maquetas y planos bonitos sin cobrar, por si al cliente le gusta el proyecto, y si no, para nuestro portfolio y web jajaja, qué grandes!
    no veo mucha fórmula 1 en la arquitectura actual y la que veo: es cara y sobra!

    brijuni

    enero 25, 2010 at 14:36

  8. please, josé maría el link de ultzama con el arquitecto que se define como político, ya! queremos ver y saber.

    estamos inmersos en un estúpido juego de ver quién la tiene más grande mientras no hacemos ni puto caso a lo que se nos pide, el espectáculo que estamos dando da pena, más aún cuando los de dentro sabemos que encima, por hacer el chorra, cobramos poquísimo, la gente de la calle aún no sabe que los arquitectos trabajamos gratis, incluso algunos buenos. creen que son dioses. bueno, hay muchos que hace tiempo que saben de sobra que somos unos lilas y que se pueden aprovechar todo lo que quieran porque nos gusta hacer maquetas y planos bonitos sin cobrar, por si al cliente le gusta el proyecto, y si no, para nuestro portfolio y web jajaja, qué grandes!

    no veo mucha fórmula 1 en la arquitectura actual y la que veo: es cara y sobra! presumidos…

    brijuni

    enero 25, 2010 at 14:38

  9. El link es el que publico Scalae. El Arquitecto es Jaque.
    Andres, no reniego del I+D ni de la evolucion investigadora en la profesion. El problema, lo leiamos hace un tiempo en BLDGBLOG no es que haya un cierto nivel de especulacion, es que solo hay especulacion o en cualquier caso que esta huye de cualquier otra condicion de contorno o incluso que las “adapta” a sus necesidades para otorgarse una validez algo sospechosa.
    Lo que propones es interesante, pero lo veo complicado. Los clientes son como son, y ni los mejores estan mucho por la labor de ser “un piloto”, mucho menos la administracion. Quiza es una cuestion como he dicho de membrana. De confrontar dos experiencias que no deben excluirse sino complementarse. Es evidentemente mas arida la realidad (Las normas, las ordenanzas, los programas….) pero eso no justifica que la eliminemos “a conveniencia”.

    jmer73

    enero 25, 2010 at 18:13

  10. JMer,

    sí: los clientes son como son, y la Administración, para qué hablar de ella. Sin embargo, los dineros de la investigación (que son bastantes) se van por donde se van, es decir, a una serie de proyectos pseudo-teconológicos y carísimos, la mayoría inválidos o absurdos, y nuestro protocolo de investigación tipológica, el que hemos hecho toda la vida, que es barato, sensato y en muchos casos oportuno, se queda una y otra vez fuera de esta financiación porque nadie lo sabe explicar bien. Y sí, estamos de acuerdo en que son dos experiencias que no deben excluirse sino complementarse. Abrazos, AM.

    Andrés

    enero 25, 2010 at 18:42

  11. Ahhh bien. No te habia entendido. Te refieres a financiacion de investigacion publica o privada.

    Seria una cuestion muy interesante aunque me temo que complicada, dado el escaso volumen de dinero para investigacion que va quedando en la administracion y que la privada busca resultados si o si.

    Quiza esta ultima idea no estaria mal. ¿Por que una constructora no puede tener un departamente de I+D? O una inmobiliaria ya puestos. Sospecho que la cultura empresarial española en este campo es mas de “lodetodalavida”. Una pena.-

    jmer73

    enero 25, 2010 at 18:49

  12. vaya, qué fallo, cómo no lo adiviné! obvio.
    vuestra discusión es interesante pero la verdad es q las pelas q se reparten para proyectos d investigación molones pero inútiles, son muchas, y las q vngan d lo privado, no quieren pajas mentales sino resultados como decís.
    por supuesto yo estoy más cómodo en la primera parte y por eso lo digo. no tngo ningún amigo arquitecto q esté al otro lado. intuyo q es dificilísimo igualmente ganarse la vida ahí…

    brijuni

    enero 25, 2010 at 20:34


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