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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

El algarrobico, tragicomedia en forma de sainete

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Que el hotel de la playa de El Algarrobico es un mamotreto no creo que genere muchas dudas.

Que el resultado de todo el sainete iba a ser el que ha sido era algo que tampoco generaba la menor duda, salvo a los que creen en los pajaritos preñados. En la adaptación a la LOUA de las normas subsidiarias de Carboneras (Que las convierte en un plan General de facto y que no clasifica suelo pero resuelve las incongruencias existentes entre el texto normativo y la Ley de Ordenación existente) el sector que ocupa el hotel sigue siendo URBANIZABLE.

Pero es que el suelo sobre el que se levanta el objeto de la discordia, y menudo objeto, lleva siendo URBANIZABLE desde 1984. Cualquiera que sepa lo que significa urbanizable (no es tan difícil) podía imaginarse que allí iban a construir algo desde hace la bonita cantidad de 25 años.

Y no es que el proceso urbanístico en este país sea lo que se dice cristalino pero sabrán todos ustedes que los planes generales y normas subsidiarias se PUBLICAN. En el tablón de anuncios de consistorio, en los boletines oficiales de la provincia, son de acceso público en los ayuntamientos, existe un Registro de Instrumentos Urbanísticos… si alguien quería saber si aquello era o no susceptible de albergar una edificación, y las condiciones en que lo iba a hacer, no lo tenía excesivamente complicado.

Añádanle a esto el hecho de que se tramitaron planes parciales, subvenciones, licencias… todas ellas públicas, y nadie pareció darse especialmente por aludido. Ni el Ayuntamiento ni desde luego la Junta de Andalucía.

Este caso, con toda su tramoya y sus corifeos gritones, constituye el ejemplo perfecto de los caminos por los que transita el urbanismo en este país.

El Ayuntamiento redacto el planeamiento que incluía el sector. El mismo Ayuntamiento tramito el planeamiento de desarrollo. La Junta informo y aprobó el planeamiento general que daba cabida a un sector de suelo urbanizable. La Junta informo los planes parciales en los que aparecía el hotel. La Junta concedió subvenciones al hotel. Y posteriormente la Junta se indigno por que se había construido el hotel.

O los políticos de la Junta son un poquito ingenuos o tienen más cara que espalda o la indignación no era otra cosa que una fachada, un espectáculo de cara a la galería y un teatro vergonzante que al grito de “Especulación” (Palabra esta que todos los miembros de esta casta política de medio pelo emplean, y probablemente ninguno comprende completamente) solo sirvió para tapar el procedimiento propio, y la propia vergüenza, de existir esta.

Y oigan, por la parte puramente empírica, es que el hotel SE VE. Y se ve mucho. Se ve desde la costa, se ve desde la playa, se ve desde la carretera y se ve en el Google Earth. Y no es que sea precisamente pequeñito. ¿Había que esperar hasta estar eligiendo los baldosines de los baños para descubrirlo? Personalmente ya no me creo nada, y cada agente, cada actor de esta tragicomedia, gubernamental o no, juega con su propia agenda, su propia baraja marcada y su muy deseada rueda de prensa.

Hasta al menos dos veces tuvo que informar la junta el plan parcial de  El Algarrobico. Aprobación inicial y definitiva. El informe es obligatorio. Ello sin contar con los informes de las administraciones sectoriales competentes. Costas, Medio Ambiente, Carreteras. Y el proyecto siguió. Se publico en el boletín oficial de la provincia. Se tramito el PBE del hotel. Obtuvo licencia. Se construyo, al menos casi completo. Y en ese momento fue cuando en un ejercicio de desvergüenza absolutamente irónico, se decidió que aquello era una barbaridad (que lo es, pero no es ese el tema)  y que había que demolerlo. A buenas horas mangas verdes.

Llego entonces el momento de llevarse las manos a la cabeza, se hablo entonces de expropiarlo, solución esta que implica PAGAR no solo la construcción sino el lucro cesante. Y cuando digo pagar no me refiero a que la junta haya encontrado, cual Paracelso, la piedra filosofal o a que nuestros egregios politicastros tengan la maquinita de hacer dinero, se trata de que lo pagaremos TODOS, o al menos TODOS los que cotizamos en estas tierras andaluzas donde el surrealismo se siembra y crece como la mala hierba.

Este y no otro es el sistema urbanístico que tenemos. Ayuntamientos que lo emplean o bien como propaganda electoral o bien como caja rápida con el único interés de perpetuarse en el cargo (Cuando no con otros más espurios e inconfesables). Gobiernos autonómicos que si alguna vez dibujaron una raya en la arena para definir el punto que no podía rebasarse, o la dibujaron con una brocha muy gorda, o la van desplazando a su conveniencia política sin ningún otro criterio que el de mantenerse en el machito. Favores debidos entre comisarios políticos (no otra cosa son los delegados de cualquier gobierno autonómico) y alcaldes, a sabiendas de que en un futuro el retiro dorado esta a la vuelta de la esquina en forma de cargo de confianza de asesor de diputación al uso o de cualquier otra cosa que se ponga a tiro y que suponga pingues (Y generalmente inmerecidos) dividendos, y es que el que no hace pasillo, no trepa.

El procedimiento, en el que no entrare ahora, es el que es. El urbanismo se hace con el catastral debajo. Recaudando. No hay el más mínimo interés por hacer ciudad. No lo hay por tener un modelo de ciudad, un proyecto de ciudad. No hay ningún criterio de sostenibilidad más allá de la parida de los paneles solares que es el chocolate del loro. El criterio imperante es el económico, la monetarización de un crecimiento desbarrado e ilógico que, pese a las gruesas palabras mitineras de nuestros políticos contra “el ladrillo” y “la especulación” va de la mano, revuelto y encamado con los intereses de promotores y constructores.

Comprueben si no, y cuando tengan un rato, el aumento considerable de las modificaciones de planeamiento general cuando llegan las elecciones. Sepan que las campañas electorales las pagan los partidos políticos con créditos, en muchos casos de las cajas autonómicas, y que esas mismas cajas poseen intereses urbanísticos de primera magnitud ¿Hace falta que les haga un esquema de lo que ocurre cuando llega el momento de pegar carteles? No lo creo.

Está en la naturaleza del escorpión picar al elefante, aunque ello suponga ahogarse con él. No es a los promotores a quienes tenemos que exigir nada, no son cargos electos, su trabajo es ganar dinero. Es a los políticos empezando por los locales (Autentico cáncer del urbanismo español) y subiendo a los autonómicos  y a los estatales. Todos juegan a esto. Y lo hacen con gusto y delectación, acordándose únicamente de Santa Bárbara cuando truena y para quedar bien de cara a la galería, conscientes como son (y si no lo son, apañados vamos) de que el problema en última instancia son ellos mismos.

Y no nos olvidemos de quién vota a esos políticos. La última vez que mire éramos nosotros mismos. El Ayuntamiento de Carboneras se renovó CONSTRUYENDOSE ya el hotel. No sé hasta qué punto una encuesta entre los habitantes del municipio (encajonado entre un parque natural que no tiene a día de hoy un proyecto claro, una central térmica y una desaladora descomunal, tres cuestiones que se obvian sistemáticamente en los artículos sobre el tema) arrojaría un resultado diferente a “Dejadnos en paz, queremos el hotel”. El infierno no es indefinido, no es el vacuo e inmaterial “mundo del ladrillo”, expresión refugio de inútiles y de indocumentados; el infierno somos nosotros.

Nos vamos a quedar el hotel, nos lo vamos quedar enterito. No lo duden. Cualquiera que conozca cómo funciona el sistema urbanístico-político español lo tenía claro hace ya años (los mismos que dura esta tragicomedia). El culpable no es la especulación, no es el ladrillo, no es Islero, ni tampoco Avispado, el culpable es este sistema podrido e insostenible.

Y en última instancia, con todo el dolor de nuestros corazones, los culpables somos todos. Como ciudadanos cada vez que callamos o que consentimos o que no denunciamos o que nos tragamos infectos discursos infantiloides y falsos con la facilidad de un Mitridates del Ponto que en vez de veneno, bebiera palabrería política escrita en neolengua.

Como profesionales, cada vez que nos olvidamos de que el urbanismo requiere de algo más que una realidad paralela autoconstruida que los políticos visitan para pegarse la etiqueta de sostenibles y de modernos, besando niños y estrechando manos con la diestra con la que dos horas más tarde estarán firmando convenios como si no hubiera un mañana.

Y la nave va…

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Written by Jose María Echarte

noviembre 16, 2009 a 8:52

Publicado en Actualidad, hotel, urbanismo

6 comentarios

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  1. Grande. La columna.
    Pero el hotelarro que lo tiren, oiga.

    JC

    noviembre 16, 2009 at 9:44

  2. El edificio es feo, aunque alguien habrá a quien le guste, que para eso estamos hecho así, con pelo de colores, para poder elejir el/la que más nos guste…
    Pero lo que comentáis de nuestro sistema urbanístico no sé ya a cuánta gente se lo habré dicho cuando sale aguna noticia y se llevan las manos a la cabeza despotricando contra los políticos (por cierto, que siempre nos quejamos de los de un lado, pero los del otro son a veces los mismos). Yo le digo, “ojo, que ese plan que criticas estuvo en el ayuntamiento que no has pisado ni para una boda, para que lo vieras y puesieras alguna queja si lo estimabas oportuno”. Y claro, es que yo qué voy a decir si no entiendo…
    La piedra tirada y la mano escondida, como siempre.
    En fin…esto no va a cambiar, me temo. Pero falta nos hace.

    DM

    noviembre 16, 2009 at 10:31

  3. ES igual lo que digamos, o incluso que nos quejemos. Lamentablemente está metidos en un sistema representativo y no participativo (en todos los ámbitos). Y nuestros representantes, en cuento son elegidos, dejan de representarnos para representarse a si mismos.

    Miguel Rodríguez López

    noviembre 16, 2009 at 18:21

  4. Chapó.

    JCM

    noviembre 16, 2009 at 18:34

  5. Algarrobico
    joé
    de algarro y oro
    ico
    hermosura de talón, joé
    confusión de curvas,
    de recticorto maestro
    como un billete arrugao,
    joé, joé y joé.

    anarkasis

    noviembre 17, 2009 at 22:35

  6. Miguel Rodríguez, has dado en el clavo: nuestro sistema es “representativo” y no participativo. That´s the question.
    La sociedad “occidental” ha devenido en un acomodamiento que la pudre. Las consecuencias son éstas. Lo malo es que hay que tener más moral que el Alcoyano para no desertar y convertirse en un ácrata… quién sabe si no es lo mejor.
    Enhorabuena por el artículo, JME.

    Freddie Mac & Fannie Mae

    noviembre 18, 2009 at 8:50


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