n+1

Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Buenos y Malos

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El otro día escuchamos en SCALAE los podcasts del campus de Ultzama. Junto a una explicación de la crisis por parte de Izaskun Chinchilla digna de aparecer en un blog de teorías de la conspiración (Y en nuestra opinión alejadísima de la realidad) y junto a partes que nos interesaron y otras que no tanto, había una discusión sobre el concepto de ética aplicado a esta profesión.

Hace años que este tema nos interesa, sobre todo porque la nuestra es de las pocas profesiones en que  se obliga, o se fuerza, a una elección ética (moral) a origen que resulta ser falsa.

Por lo visto dicha elección esta en ser parte de un hipotético 98% que construye mucho y piensa poco o un no menos hipotético 2% que no construye nada o casi nada y piensa mucho, o muchísimo.

Esto es algo que siempre nos ha resultado curioso, la necesidad de darle un carácter ético a una decisión que no lo es en la mayoría de los casos.

El hecho de dedicarse a trabajar “en la calle” honradamente (Algún día hablaremos de las implicaciones y sublecturas de esta expresión) o de dedicarse a concursos públicos, docencias y publicaciones no es una decisión moral. Es simplemente una decisión personal. Económica si quieren. Intelectual. Profesional en suma. Pero nunca una decisión moral.

La parte ética del asunto residirá entonces en hacer lo que quiera que se haga con profesionalidad y honestidad. Independientemente de que sea el palacio de la balaustrada con toques rococó y unas cariátides de regalo o material de portada del Pasajes, así, tan falto de ética es hacer un horror a la griega si para ello cobras menos por no ir a la dirección de obra incumpliendo con la mínima obligación profesional que se te pide (Verídico) como lo es pedir un modificado de un 53% para hacer una maravilla de la arquitectura después de ganar un concurso público.

En gran medida nos molesta la existencia de una moralina profesional no basada en condiciones deontológicas y si en cuestiones puramente estéticas o intelectuales, elegida por unos pocos con la sacrosanta misión de dividir al personal entre buenos y malos. Si no creemos en la culpa colectiva mucho menos en el etiquetado a granel. Se trata de una decisión personal y no de un criterio de selección apriorístico que queda firme y claramente establecido… por una elite algo endiosada.

Vean, conocemos a muchos arquitectos que “están en la calle” (De nuevo me suena raro escribirlo) y que construyen proyectos que no entran dentro de lo que nos interesa. O que no nos interesan nada de nada. Son, pese a ello, al menos proyectos honrados. No engañan a nadie, cumplen con lo que se les pide, y como profesionales sus autores son trabajadores dedicados. Cumplen sus plazos, sus compromisos, van a las obras, vigilan la ejecución con cuidado, no firman finales de obra falsos, no cobran menos por no ir, no hacen proyectos en rústico en los que pone (negro sobre blanco) “este proyecto NO cumple la normativa” [sic] pagan sus impuestos. A nadie engañan y cumplen sus compromisos profesionales con exactitud. Otra cuestión es que nos interese mas o menos (O nada) el resultado final de su trabajo.

De la misma forma existen médicos que se dedican a la cirugía cardiovascular que no tienen el más mínimo interés por la cirugía estética (puramente estética) pero que no consideran que quien se dedica a poner un par de tetas sea éticamente reprobable siempre que las ponga bien y con profesionalidad.

Y es que ahí reside precisamente la diferencia. En la falta de necesidad de etiquetar al personal. Será un criterio profesional o critico si prefieren. Nunca moral. Ojo, tengan en cuanta que estamos suponiendo, por comparar, dos profesionales extremos y algo arquetípicos, ejemplares en cada uno de sus campos. Arquitectos irreprochables que hacen cosas muy diferentes.

Se habla en una parte del dialogo de que la culpa de esa división, o de la gran cantidad de arquitectura prescindible que sufrimos, es de la sociedad. Las culpas múltiples ya hemos dicho que nos patean. Hemos aprendido con demasiada facilidad a convertir a la sociedad en un ente humanizado, corporeizado, al que dotar de una conciencia, de una moral y de una ética, que por propia definición no tiene. Tenemos así un chivo expiatorio magnifico al que trasladar nuestras propias fallas y errores y que como es normal carece de la capacidad de ponernos frente a nuestras mentiras.

Si la arquitectura que se construye, o la que más se construye, es la menos interesante de todas es quizá debido a que hemos sido, como profesionales, incapaces de transmitir nada a la sociedad mas  allá de una enorme condescendencia algo irrespetuosa por quienes no entienden nuestros en ocasiones opacos y endogámicos discursos. Ya hemos puesto aquí el ejemplo varias veces. No hay industria más conservadora y rancia que la del automóvil. Y sin embargo el personal ha cambiado sus cuadrados Volvos por aerodinámicos Lexus sin despeinarse. Han sido capaces de comprarse un coche tan poco usual como el Prius. O incluso de experimentar con un Smart….. y de dejarlo aparcado en la puerta del chaletón mas infecto con sus columnas “a la” jónica. Y no será porque los arquitectos no somos una profesión con un fuerte apego por la comunicación. Quizá el problema es que nuestro apego es por la comunicación Inter-pares, o sea entre nosotros, tendencia esta que se ve aumentada cuando lo que parece importar mas últimamente es una rama de la profesión (¿Ese 2% quizá?) que no construye y peor aun, que proyecta olvidando que las cosas se deben construir porque en ese hecho esta su verdad ultima (se construyan finalmente o no, esa es otra cuestión). Si somos incapaces de atraer con propuestas construidas (o construibles) no queremos ni contarles las dificultades de hacerlo con experimentos mentales autocomplacientes e irreales.

Por otra parte, no olvidemos una cuestión económica. No todos los coches del mercado son un Aston Martin. Hay Kias a punta de pala y Skodas hasta aburrir. Simplemente porque hay un mercado inmenso de compradores con distintas opciones y criterios y resultaría presuntuosos hasta el tuetano creer que todos van a querer una vivienda como nosotros entendemos que debe ser una vivienda. Hay gente a la que le gustan y le gustaran las molduras. Es inevitable. Hay quienes se compran y compraran un Cayenne. Es lo mismo de inevitable. Cuestión de educación. Una educación, o una pedagogía si prefieren, que es bastante complicada desde la imagen de “Divo inconsciente” o de la “Trapacero sacamantecas” (Las dos némesis de los primorosos profesionales arquetípicos de los que hablábamos antes).

Y si, los horrores son muchos. Algunos vivimos en zonas de costa así que créannos si les decimos que sabemos exacta y milimétricamente de lo que hablamos. ¿Son moralmente culpables lo arquitectos? No lo creemos del todo. No es Smith&Wesson, el fabricante de armas, el responsable único de que en USA la gente se dispare  con una facilidad pasmosa. Es una regulación legal que permite que llevar un arma sea más fácil que comprar un pirulí. Aplicando este ultimo concepto, es quizá en esa toma previa de decisiones donde tendríamos que estar, actuando como técnicos (¿Tecnocratas?) y no intentando ser políticos de medio pelo o demiurgos sociales de una indefinición máxima. Deberíamos estar en la redacción de normas, de planeamiento, de ordenación del territorio, de normativas…. en todos esos campos en los que no estamos…. por decisión propia. Y muy consciente. ¿Como podría ser de otra manera cuando nuestro sistema docente identifica a los redactores de normativa y planeamiento con el demonio? ¿Como podría interesar a quienes  forman ese 2%, y piensan mucho, un campo que se denigra día si y día también desde casi todos los medios de comunicación especializados? ¿Cómo, si en un congreso sobre el estado de la profesión se olvida sistemáticamente a quienes ejercen la función publica, generalmente identificados con “Los que no saben”?.

Al final nos quedaremos para vestir santos. Para poner la nota de color en un articulo (malo) de un medio de comunicación generalista o para postular sobre “acciones urbanas” que sin entrar en su mayor o menor interés no dejan de ser el patio de los párvulos frente al patio de los mayores que no queremos mirar pero en el que indefectiblemente deberemos jugar y que es el que (Nos guste o no) define las reglas que tanto y tan alegremente despreciamos.

Por ponerles un ejemplo, algunos acabamos la carrera hace 10 años, justo cuando empezaba el fregoteo  urbanístico masivo. Que mejor momento, pensaran ustedes. Pues bien, curiosamente, siendo de la especialidad de urbanismo….. era imposible en la escuela de Madrid hacer el fin de carrera sobre un proyecto urbanístico, lo que no deja de ser altamente sintomático. Como no lo es menos que el premio de la bienal de urbanismo sea…….. un edificio.

Así que por favor, menos culpas generalistas a la sociedad como gran chivo expiatorio, por una vez mirémonos las vergüenzas que hace mucho que las llevamos al aire. Y dejemos el etiquetado moral basado en criterios que no son morales.

Hace falta mas critica, más autocrítica. Técnica, profesional, razonada, ácida, humorística, económica si quieren, e incluso cuando la cuestión lo requiere ética (Excesos presupuestarios infantiloides, contrataciones en precario a esclavos para triunfar en dos días, empleo de cargos públicos en la universidad para llenar el estudio, engaños en concursos, estrellas invitadas, el SECAE… el “etcétera” es muy largo). Pero no una critica empleada como una opción casi religiosa (Los buenos, los malos) cuando hay vigas en todos los ojos, los propios y los ajenos.

Los tribunales de honor y los duelos a florete solo son divertidos en los libros de Alejandro Dumas.

Y además recordemos que nuestros floretes pueden parecernos magníficos pero que la Panzerdivision que quiere ocupar nuestro lugar a todo Blitzkrieg no sabe de fintas éticas.

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Written by Jose María Echarte

agosto 28, 2009 a 12:32

16 comentarios

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  1. busco culpables:
    los que educan por no hablar de la realidad,la realidad es que con 18 años se puede trabajar gratis, pero no se debe porque le estás quitando el pan a tus compis de 30(y lo que es peor, a sus hijos)
    del 2% que se creen Arquitectos por la Gracia de Dios, para los que sólo existe la ARQUITECTURA…si ésta desapareciera, se les acabaría el chollo;sólo ellos la conocen, dominan, manejan, critican… y
    el resto no es arquitectura.
    …tal y como está el patio, si se le quitara importancia a la asignatura de proyectos (menos horas de clase y mitos: conferencias, exposiciones), tal vez saldríamos mejor formados, o nos desenvolveríamos mejor en ese 98% que por lo visto no sabe proyectar, ni falta que le hace
    así, ese 2% continuaría recreándose y viviendo de sus Teorías Arquitectónicas, y el resto 98% nos dedicaríamos a la Práctica Arquitectónica.

    isa

    agosto 28, 2009 at 15:37

  2. Desconozco la obra construida de Izaskun Chinchilla.

    Desconozco si las maquetas provenientes del cesto de ovillos de su abuela justificaban un PFC con Matrícula de Honor.

    Desconozco si ser capaz de trasladar el mundo de los SIMS a los paneles de un concurso es merecedor de premio.

    Yo desconozco muchas cosas de la Chinchi, entre ellas, COMO COÑO SE MATERIALIZA TODO ESO QUE HACE CON HEBRITAS DE LANAS Y USERS DE SIMS.

    Muy agradecida de obtener una respuesta.

    (Claro, suponiendo que la susodicha no tenga el día tonto y esté patentando un sistema de producción de lavadoras cilíndricas).

    ramala

    agosto 28, 2009 at 17:43

  3. Parte de razón llevas JMer, parte, pero tenemos, que aquí la Jefa también disiente, que estar en desacuerdo contigo en una parte fundamental de tu argumento.

    la comparación no es entre el cardiólogo megachachi tipo “doctor macizo” de Grey’s Anatomy y el otro guaperas que también arregla napias y pone implantes mamarios.

    La comparación, creo que sería, haciendo el paralelismo, entre el medico de cabecera que te escucha, te palpa las amígdalas, te madna a callar cuando te está auscultando, te vuelve a escuchar, te receta convenientemente y cuando vuelves a la consulta a los tres meses, se sigue sabiendo tu nombre, médico irreprochable donde los haya, y el otro médico, también de cabecera, que antes de que termines de decir “gargan…” ya te está recetando el clamoxil y a tu abuela le firma en el papel rojo la receta que le ha prescrito el médico de pago.

    Por suerte de los segundos en la medicina quedan muy pocos…

    Dejándome de analogías, hay un gran número de compañeros, entre los que tengo brillantes amigos, que por la devaluación de nuestra profesión, y esta no la provoca la sociedad si no el mercado, confunden trabajo con producción, calidad con cantidad y deber profesional con hacer lo que el cliente pida (sic.)

    Somos muchos, sobramos una “jartá” de arquitectos, y consecuentemente, el valor mercantil de nuestro trabajo se ha devaluado de tal forma que muchos compañeros se ven obligados a “producir” arquitectura, es decir, a hacer Skodas, Kias o incluso Dacias, cuando en muchísimas ocasiones, han demostrado sobradamente que son capaces de hacer Bentleys de los de babear…

    Si seguimos con las analogías, los americanos son famosos por los juicios contra compañías automovilísticas que por reducir costes producían coches menos seguros y cuyos fallos dañaban a las personas. Para mi esa actitud es la que estás justificando.

    Evidentemente somos muchos los que estaremos abocados a no hacer Rolls en la vida, pero si vamos a hacer Skodas, que sea porque es lo que nuestros clientes realmente necesitan, porque hemos pensado lo suficiente, ni más ni menos, sobre ello y estamos seguro que es lo mejor para ellos.

    Justificarnos con que hay que comer, y que los niños si no hay nada en el frigo lloran, es de una indulgencia terrible, me resulta hasta patético en el sentido literal de la palabra.

    Vivimos en una hiper-promoción de viviendas en la que únicamente nuestra fase, la 3ª, ya tiene más de 500 viviendas. “Producir” este tipo de arquitectura, ¿es inmoral o antiético? Y esto, además de ser culpa del mercado, también es culpa de nuestro colectivo por haberlo consentido.

    Miguel Villegas

    agosto 28, 2009 at 17:47

  4. ¡Uh! Miren quien nos viene a hablar del indulgencia. El que se acobardó cual roedor a la hora de denunciar un concurso de la EPSA. Particularmente lo tengo claro, prefiero a un compañero que hace casa de pitufos, pero que las hace él y bien; a uno que plagia y encima se vanagloria.

    Esperaré el día que tengas un hijo, que sientas la angustia por que no pase necesidad, para que te tragues tus palabras. ¡PEDANTE!

    O_o

    agosto 28, 2009 at 18:46

  5. este post no hay por donde cogerlo…
    no se como entender estas comparaciones. vamos no me entran ni con calzador.
    sobre las de los coches en si:
    primero, esta muy bien que haya skoda y que haya mercedes. pues todo el mundo asi se puede permitir un coche. es como tener HyM y PRADA. pues de todo tiene que haber. y los dos son muy dignos.
    y asi pasa con todo. a eso se le llama tener opciones.

    sobre la comparacion de cómo han evolucionado los coches y la arquitectura:
    -primero, si en el diseño de los coches se hubiese preguntado directamente al cliente, aun estariamos conduciendo coches de madera con almohadones de terciopelo.
    -segundo, no puedes comparar un mercado que se rige por marcas y catalogos de diseños muy claros con produccion en serie(cuantos diseños de coches puede haber disponible en este momento? 150?) con algo como la arquitectura. Los arquitectos no tenemos un catalogo de cinco diseños de proyectos y le decimos al cliente que elija entre esos cinco, no?.
    uno cuando necesita un coche, va a la tienda y elije un modelo ya hecho. como mucho decides si lleva aire acondicionado y de que color lo quieres (a veces ni esto…). No hay ningun tipo de relacion directa entre el diseñador del coche y el cliente (eso acelera mucho la evolucion. imaginate que pudieramos hacer diseños sin ningun tipo de influencia con el cliente)
    -tercero, la inversion que uno hace en un coche es de unas 15 a 20 veces menos que en una casa. Eso tambien libera bastante el producto. por cada casa que te compres seguro que has tenido por lo menos tres coches.

    me empiezan a aburrir estos posts en los que solo quieres de manera desesperada excusar la arquitectura que haces (si es que haces). porque no te relajas y disfrutas? empiezo a sentir lastima. no defiendas lo mediocre camuflandolo de “proyecto humilde”.

    un saludo,

    CF

    PD:
    *por cierto, Miguel estoy de acuerdo contigo.
    *O_o, si quires seguir soltando cotilleos y acusaciones, ten por lo menos la dececia de no hacerlo desde el anonimato. eso es muy cobarde. Y te pediria que no abusaras de la libertad que ofrecen los blogs para poder expresarnos. No estan para que verduleras como tu nos aburran con sus chismorreos.

    CF

    agosto 28, 2009 at 21:32

  6. Bueno, a ver. Fenomenal que no nos guste el panorama ni la situación que nos toca. Y que nos queden a todos secuelas de haber atendido a los profesores más amargados del planeta y los más prejuiciosos.
    Pero por lo demás, y aunque reconozco que no he escuchado la charla que mencionas ni creo que lo haga, me parece que hay espacio para todo. Porque no hay nada que hacer, básicamente, y hay que reinventarse esto de una vez.
    Lo que menos entiendo es que el argumento de fondo de esto sea criticar lo del “bien” y “el mal”, pero en el fondo venga a redefinir esas mismas categorías, aunque de otro modo. A mí me parece que todo está bien. Y que todo está mal también.
    Ahora, que prestar tanta atención a lo que uno detesta no me parece nada sano, desde el lado del bien o el mal que queráis, desde ninguno de ellos. Yo prefiero desarrollar lo que me gusta, dentro de las gigantescas restricciones, limitaciones, renuncias y hartazgos que conlleva. Y no, no me da para vivir, pero venga, coño, anímense.
    Tenemos mucho que ofrecer y debemos encontrar cómo y cuándo. La tipa que citas tiene su idea clara de esto, y pelea por ello. Parece que tú tienes tu idea clara también, pues perfecto, sigue defendiéndola día a día y ya está. Además parece que dispones -porque te lo habrás ganado a pulso y lo demostrarás cada día- de unas circunstancias bien peculiares para desarrollar todas esas ideas. Pues qué más se puede pedir. Sí, una cosa: alegría y optimismo. Que ya es jodido.

    Trumbo

    agosto 28, 2009 at 22:40

  7. En el podcast de Ulzama se hablan muchas cosas, y algunas interesantísimas. Desde luego que vale la pena ver como los que llaman próximos y los que son ya menos próximos, van dando su punto de vista sobre la profesión. Seguramente no son todos los que debieran estar (seguro que hay voces menos mediáticas aunque mucho más interesantes), pero obviando esto, los que están, en su mayoría no son mancos, y siempre se puede aprender de lo que cuentan.

    Lo que sí que parece más preocupante es el hecho de esta auto proclamación de ser parte del exclusivo y selecto grupo del 2%. Ese clan que hace arquitectura, que son los únicos que pueden hablar de arquitectura, y que el resto son el auténtico demonio, o estás con nosotros o estas contra la arquitectura!.

    Muchas veces se comenta en este mismo blog que hay arquitectos, por ejemplo en la administración o en ayuntamientos, que posibilitan la realización de mucha y buena arquitectura, y que parece que nunca podrán pertenecer a ese curioso 2 %.

    Como también apunta Miguel hay arquitectos buenísimos que por circunstancias del mercado o de la vida, no salen en las revistas y nunca tendrán un croquis, pero son tan capaces o más que los del 2% y construyen una ciudad más modesta pero con una dignísima arquitectura.

    Y por supuesto que hay muchísimos arquitectos sin ningún interés por la arquitectura y que han macizado nuestras ciudades, pero de ahí a que sean inmorales va un trecho.

    En la grabación del encuentro en la Ulzama, se oyen palabras muy fuertes contra el 98% y nosotros entendemos que ese no es el camino, cada uno hace lo que sabe, dentro de lo que le dejan y las posibilidades del mercado.
    Dividirnos en buenos y malos no nos hace ningún favor. La profesión está medio mal, pero con el plan de Bolonia y la crisis (que no cesará tan rápido como nos hacen creer) se va a poner mucho peor.
    Lo que hace falta es unión del 100 % de arquitectos, no hay dos carreras, una para el 2% y otra para el resto, ni dos colectivos, debe haber una sola unidad, donde no reine tanta envidia y narcisismo como hasta ahora.

    stepienybarno

    agosto 29, 2009 at 6:45

  8. Mmmmm…. terciopeeeeelo. Quizá sí deberíamos escuchar al cliente. Aunque solo sea para meterle en la cabeza que con sus necesidades, podemos hacer algo mejor y no mucho más caro.

    Bea Solache

    agosto 29, 2009 at 12:49

  9. Creo que ni un extremo ni otro. Son necesarios los Skodas y los Aston Martin, la cuestión es que sean buenos Skodas y buenos Aston Martin. Debemos mejorar lo que solicita el cliente, para eso somos nosotros los que sabemos de proyectar, en teoría, pero si no lo mejorarmos, si hacemos exactamente lo que el cliente quiere, también puede hacerse bien o mal, también pueden coincidir las mediciones con los planos y se puede visitar la obra.
    Lo que me preocupa es que la arquitectura que todos consideramos “de calidad” sea apestada por la ciudadanía casi en general. Si creo que hay una endogamia y una falta de educación al ciudadano de a pie, pero me asalta la duda; ¿y si no es falta de información-formación? ¿y si es sencillamente que no es buena pero nos hemos acostumbrado a ver el traje del emperador?
    La duda y la humedad son las que matan.
    Saludos.

    JCM

    agosto 29, 2009 at 17:24

  10. A ver, Claudia. Me das la razon en practicamente todo, aunque no lo sepas. Y la metafora automovilistica solo es un ejemplo de saber vender un producto a veces tan complicado como un Fiat Multipla, no hace falta una comparacion punto a punto.

    De hecho, es sintomatico que como tu dices un coche sea una inversion minima comparada con una casa y la gente se informe en proporcion mil veces mas al ir a comprar un coche que al ir a comprar una casa.

    Pero no hagamos de la metafora el hilo del asunto.

    El asunto es meridianamente el que retratan Agnieszka y lorenzo. Convertir una arquitectura poco o nada interesante en una cuestion moral mas propia de un auto de fe no creo que sea de mucha ayuda. Y como ellos mismos señalan en los podcasts mencionados se oyen palabras muy duras contra un 98% de la profesion y se hace con un criterio algo preñado de moralina.

    De eso va este post.

    Y Claudia, no tengo ninguna necesidad de defender lo que hago. Lo disfruto muchisimo, tu tranquila. Me empieza a hastiar esta mania de echar en cara a quien critica algo razonadamente (O expresa una opinion) que lo hace porque tiene algun tipo de trauma Fruediano.

    JMER73

    agosto 29, 2009 at 17:36

  11. JMer, cuando distingues las arquitecturas entre interesantes y no interesantes, creo que estás cayendo exactamente en su mismo juego. La arquitectura no “tiene que interesar”, tiene que servir correctamente sus fines, y entre ellos no cabe la satisfacción de un cliente que se empeña en tener el cubiertas a cuatro aguas en el desierto del Gobi.

    Si tu cliente solo se puede pagar un proyecto “elemental” pues el mejor que tu puedas hacer, si quiere vivienda de lujo, que sea la mejor que le puedas hacer, y luego la más lujosa si no logras que se retracte de dispendios estúpidos. Siempre, siempre, el mejor trabajo que podamos hacer.

    Y contestándole al anónimo energúmeno, que me encanta dar de comer a los trolls, cuando tenga prole haré lo que haga falta, espero que nunca tenga que “perder los papeles” y si esta tesitura se dá, mucho me temo que cambiaré de profesión para no tener que hacerlo.

    Miguel Villegas

    agosto 29, 2009 at 17:51

  12. No opinaré. Simplemente afirmar que me siento orgulloso por primera vez desde hace mucho de ser arquitecto. Este blog hace una critica extremadamente necesaria. Estos son los verdaderos problemaas de la arquitectura, y no los que pomposamente se dedican a enunciar una serie de gentuza en las escuelas. Gracias, y que no pare.

    Dfervil

    agosto 31, 2009 at 14:35

  13. Miguel, el hecho de que algo me interese o no, no supone una valoracion etica del autor. Es una cuestion personal, intelectual si prefieres.
    No me aportara nada a mi, desde mi perspectiva. Quiza a el si, o probablemente a su dueño. No hago de ello una cuestion moral. Las cuestiones morales son otras.

    Lo que me fastidia es ese profundo desprecio displicente en el que creo que se cae al repartir carnets morales de “fieles” e “infieles”. “Hay que eliminarlos” o algo parecido se oye en el podcast. Y se refiere al 98% que no se muy bien quienes son y que no tengo muy claro quien se erige en juez general de estas etiquetas eticas.

    JMER73

    agosto 31, 2009 at 18:44

  14. A nosotros nos pareció oír la frase “hay que matar a este 98%” que es mucho más bestia que “hay que eliminarlos”! esperemos que se estén expresando de manera metafórica!
    Pero bueno, salvando estas exageraciones, lo que interesa es el fondo. Y realmente hay una dislocación entre arquitectos que se consideran dignos de llamarse arquitectos y el resto a los que consideran lo peor. También es cierto que los que no estamos en ese 2% de los elegidos, a veces también somos “muy malos”, y criticamos con demasiada alegría a este 2 %, que cómo en todo hay gente interesantísima y otra que tiene más bombo que otra cosa.

    Pensamos que una cosa es denunciar las cosas que están mal en la profesión (como muy bien se hace entre otos sitios en este blog) y otra esas ansias de juzgarlo todo que nos meten en la carrera, y que nos hace estar siempre por encima del vecino.

    Como muy bien decía Cirugeda en el congreso de Valencia, más nos valía dejar de criticarnos tanto, unirnos más y saber lo que estamos haciendo los unos y los otros para que se den verdaderas sinergias entre los propios arquitectos.

    stepienybarno

    septiembre 1, 2009 at 6:45

  15. Vuestros mensajes han aumentado en cantidad (y han perdido frescura y calidad, claro esta es una opinión personal)

    Sobre los los podcasts del campus de Ultzama, lo más interesante que se comentó (no recuerdo quién) era; “la de matar a los arquitectos…” pero discrepo en el fondo, deberían matar primero a ese 2% (que pretender ser o se creen génios) como ya dijo Coderch hace casi 50 años: “No son genios lo que necesitamos ahora”

    almalé

    septiembre 4, 2009 at 22:13

  16. Apreciados amigos de n+1:

    La única conclusión que pude extraer de los podcasts de Ultzama es que se trató de una lucha de poder y de imponer ideas. No hubo debate porque todo el mundo ya estaba convencido de lo que quería decir antes de llegar y le importaba una mierda lo que dijesen los demás. Fijaros que nadie se escucha, las interpelaciones se aprovechan solo para poder meter con calzador lo que cada uno quiere decir. Vaya coñazo de debate de tres horas…

    Hasta que no haya un debate real, de esos que ya la gente no sabe hacer en los que se escucha, se respeta y se intenta seguir un hilo conductor y llegar a unas conclusiones (que no acuerdos), no se solucionará nada.

    Eso sí, podemos seguir organizando encuentros exclusivos entre amiguetes para acercar la Arquitectura a la Sociedad… ejem…

    Miss Farnsworth

    septiembre 18, 2009 at 11:18


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