n+1

Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Viaje con Nosotros

with 13 comments

De la guía “Viva con un arquitecto, y no caiga en el asesinato”. Editorial Quepasa

Si acaban ustedes de noviar con un arquitecto, o incluso si están pensando hacerlo y les pone tiernos  su labia inagotable, su aire bohemio y trasnochador o incluso su vestir despreocupado y fashionista, nmas1 sección auto-ayuda, les ofrece por entregas esta guía con la esperanza puesta en la supervivencia de la relación, de su equilibrio mental y por ultimo, y no menos importante, de la integridad física de su arquitecturil pareja y de la vajilla y los jarrones arrojadizos que se encontraren en el entorno.

Comencemos. Están ustedes en ese momento en que van a hacerse un viajecito juntos. Probablemente sea para compensar algunas llegadas tarde a citas o simplemente la cancelación de las mismas con excusas tan al uso como:

El plotter no se traga el plano

No acabamos el render

Entregamos mañana.

El presupuesto no encaja ni empujandole

Y una larga lista que será objeto de futuras entregas de esta, su guía amiga.

Así que, usted, que esta con la ilusión subiendo enteros, la maletita ya hecha, y pensando en un merecido descanso con toda su relajación y todo su paréntesis kit-kat. Usted, que  incluso va pensando en hacer manitas amorosas, como dos adolescentes hormonalmente disparados, allende las fronteras patrias. Usted que se prepara usted para, con su amorcito de la mano, iniciar viaje vacacional, lea:

Primer error. Los arquitectos no dejan de trabajar ni en vacaciones. Revise el equipaje de su acompañante. Encontrara con 100% de seguridad moleskines varios, lápices, pilots de diversos grosores, muy probablemente un lápiz de memoria (o_O) y si la cosa empeora, puede que incluso un pliego de condiciones para leer en el avión. Apréndaselo, usted va a viajar y a ver mundo (y a ser posible a echar unos cohetes transfronterizos) . Su pareja va a “tomar datos”, “buscar ideas para proyectos futuros” y a “aprender”.

Descubrirá usted, y mejor que lo haga pronto, que no debe dejar  el manejo de la guía de viaje ni su compra en manos de su architectural-other. Lo mas probable es que acabe comprando una guía de arquitectura de cuidadísima edición pero tan útil como un congelador no-frost en el polo norte en caso de necesitar llamar a un taxi o buscar cualquier cosa no relacionada con la arquitectura.
Si de comer se trata, y es usted persona a la que guste planificar y visitar restaurantes recomendados y gastronomías populares, mas le vale que alguno sea de un arquitecto famoso.
Corrección. Mas le vale que ninguno lo sea si su presupuesto es limitado. Le dará la impresión cuando les traigan la cuenta que la reforma del local y los suelos de pizarra negra los va a pagar usted en gran medida. De otra manera, entrene para degustar las delicias de la cocina Americana internacional (Léase McDonalds-Burrikin) entre visita a edificio y visita a edificio.

Lo mismo puede decirse de las tiendas. En este caso Tokio merece mención aparte. Se dará el caso curioso de que irán, efectivamente, a ver tiendas a Omotesando. Pero no piense en molestarse en preguntar como le queda algo o que le parece cualquier cosa a su acompañante. Estará entretenido haciendo fotos a las juntas de silicona de la fachada para asombro y entretenimiento de los dependientes.

Los arquitectos son tocones. Que tocan mucho, vamos. Caen incluso en el sobeteo. Hablando de viajes en pareja podrían ustedes pensar que esto es algo hasta bueno, carnalmente hablando. Desengáñense. Nos referimos a paredes, ladrillos, aceros, muros, maderas puertas y cualquier otra cosa material que se pase por delante de ustedes. Siempre le queda la opción de alicatarse el cuerpo de arriba a abajo en un intento por consumar y clavar la banderita en el extranjero.

Hágase el cuerpo y  entrene para elevar su capacidad de resistencia a la vergüenza ajena. Su acompañante va a meterse en todos los huecos por inverosímiles que parezcan, a asomarse con peligro evidente para su vida a todos los voladizos que encuentre, va a intentar trepar a pulmón por las columnas del baldaquino de Bernini, o incluso subirse en la tumba del papa Pio XIII a la búsqueda del mejor ángulo para una foto. Aprenda a decir “Fianza” en el idioma nativo, y sobre todo piense que cabe la posibilidad de tener que explicarle al embajador (y/o cónsul) “Que narices hacia su pareja colgado boca abajo en la barandilla de la torre Eiffel”.

Déjenos aclararle algo. No viaja usted solamente con su pareja. Lo hace tambien con Robert Capa. Los arquitectos no llevan una camarita digital pequeña y cómoda. No. Llevan un mostrenco reflex que no se lo salta un gitano, acompañado habitualmente por un par de objetivos como para hacerle fotos a los pezones de Belén Esteban a dos kilometros, y si la cosa se pone interesante hasta un trípode que en el peor de los casos acabara llevando usted.
Por descontado, olvídese de salir en las fotos. Cualquier prueba de su estancia en el lugar visitado deberá tomarla usted por la vía de alargar el brazo todo lo posible y autofotografiarse procurando que se vea el fondo, dado que su acompañante estará inmortalizando los tornillos de una puerta o los anclajes de un muro cortina. No quiera Le Corbusier, ni el tío de lonely Planet, que tenga usted que esperar en pose de firmes, mientras la luz se pone en el punto justo para que la foto salga como debe de salir. Apasionante.

Briconsejo n+1: Si quiere salir en las fotos, apréndase la frase “¿me pongo para que tengas una escala?”. No falla.

No le deje escoger a su acompañante los destinos. Puede usted acabar en putemburgo del norte, Finlandia, viendo el “todo Alvar Aalto” cuando usted lo que quería era irse a la playita en verano y no a comer arenques en el culo del mundo. Procure encontrar un destino que combine el aplacamiento de la sed de conocimiento arquitecturil de su partenaire, y sus intereses vacacionales.

Briconsejo n+1: Si sus intereses son formalizar la relación y es usted de casarse, pero su arquitecto no se deja (Que joio/a) recuerde que un arquitecto SIEMPRE quiere ir de visita a LAS VEGAS. (Cuanto daño ha hecho Robert Venturi)
Esta afirmación no admite discusión posible. Lindsay Lohan no usa bragas, Jean Nouvel tiene algo Freudiano con los cilindros trugentes, el CSCAE es un cachondeo, los arquitectos quieren siempre ir a Las Vegas. Sigan el silogismo.
Por tanto, cuando estén allí, de sus manos queda que, entre foto y foto, entre cita de Venturi y cita del articulo “JunkSpace” de Koolhas, ponga usted a su tal hasta las patas de soplar y lo lleve (Oliendo a vinacho) a cualquier capilla de bodas rápidas que pille de camino, donde podrán desposarse vestidos de Elvis, de Trekkies o de los Eames si fuera posible (Mas que nada para amortiguar el amanecer resacoso-desposorios).

Hay ciudades que debe evitar como un concejal de urbanismo la LCSP o Izaskun Chinchilla un catalogo del Zara.
Florencia, Nueva York, Chicago, Marsella, Berlín y Tokio. Ya, ya lo sabemos, es una puñeta, pero oigan, el amor todo lo puede. En Tegucigalpa de Arriba será mas difícil para su acompañante liar(se)la parda.

Si tienen que viajar en coche y es por autovía o autopista, agradezca a todo el santoral que la distancia media por ley entre el borde de estas y las construcciones sea de 50 metros, lo que evitara que vaya usted todo el viaje haciendo de Carlos Luis Mollá (Gracias Raul) en versión “la cabra Carlosss por Diossssss”, mientras su arquitecto se dedica a mirar por la ventanilla en las posiciones mas estrambóticas, olvidándose del volante, de la dirección, del resto de coches y del mismísimo Niki Lauda que viajara en el asiento de atrás. Si entran ustedes en urbano-ciudad-poblado-pedanía-cortijada, conduzca usted. Nada hay tan poco reconfortante para el alma (y la tranquilidad de uno) como ver al conductor por una travesía, a todo pastel, sujetando el volante con las rodillas mientras agarra la cámara con la otra mano y apunta a un edificio con todo el brazo fuera de la ventanilla. Hay formas mas sencillitas de suicidarse, y se evita uno joder el mobiliario urbano al estamparse.

Si van ustedes a visitar algo que su amorcito haya estudiado, pueden ustedes elegir como hacerlo.
Pongamos, por ejemplo, que están en el Foro romano.
Las opciones son claras, si quiere usted un speech interminable sobre el opus caementicium, los pórticos tetrastilos, el orden compuesto y la madre que parió a Fidias, escuche a su pareja (Aunque le recomendamos encarecidamente el uso de relajantes musculares y/o ansiolíticos tipo Valium o al menos una buena tortilla de valerianas al desayunar).
Si a usted lo que le interesa es saber si las vírgenes vestales llevaban o no llevaban bragas, donde echaba la pota el cesar, las hostias como panes que se daban los legionarios….y sobre todo evitarse una discusión de las de “Es que no me escuchas-Es que no me cuentas nada”, desengáñese y cójase la audioguia que se evitará usted rememorar las luchas de gladiadores en directo.

Desde n+1, sección “Donde Estás Corazón”, esperamos que todos estos consejos les ayudarán sin duda ninguna a sobrellevar su relación, henchidos de amor y gozo y sobre todo, sin ahogarse con la almohada de cortesía el uno al otro en el avión de vuelta.

Y recuerden: hagan lo que hagan, no se les ocurra ir a una exposición universal. Lo más probable es que acaben liándose ustedes con Curro (o la mascota que toque) o una azafata del pabellón de Kuala Lumpur, tras una bronca que ríase usted de Los Ropper.

Nunca. Pero nunca-nunca.

El que avisa no es traidor.

Anuncios

Written by María

mayo 24, 2009 a 19:41

Publicado en humor

13 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. No te lo vas a creer pero parece que lo que has escrito es la transcripción de mi ex-relación. ¿Estabas entre los dos y encendiste una grabadora? ¿Eres invisible y tu poder de audición es altísimo? Ya te contaré otro día lo que pasa cuando el susodicho, por ejemplo, en lugar de ser arquitecto es abogado. Ese también es otro expediente X.
    Tu texo: GENIAL!!!!

    puramariagarcia

    mayo 24, 2009 at 20:53

  2. No negare mi vena cotillo-petarda, tan propia de la profesion.
    ^_^.
    Lo del abogado puede ser buenisimo. Gracias!!!.

    JMER73

    mayo 24, 2009 at 21:16

  3. Demonios! esto me a recordado a aquello de “”Dear Architects, I am sick of your shit” de la tal Annie Choi ¿Tan malos somos? Por alguna razon nos acabamos juntando todos al final en una espiral de temas repetitivos. Me pregunto si el incesto arquitectonico produce enfermedades congenitas…

    hans brinker

    mayo 24, 2009 at 23:21

  4. je je je je ¿noto cierta experiencia personal en la redacción jmer73? :D

    Álvarez del Vayo

    mayo 25, 2009 at 5:23

  5. Cojonudo¡¡¡ Casi siempre hemos viajado con compañeros de la carrera-profesión (no se por qué pero eran mucho más viajeros que el resto de amigos) y como íbamos con la misma mentalidad no nos daba al ojo. Pero es totalmente cierto… la gente nos mira raro.

    Eso sí… yo desde hace ya unos cuantos añitos, trato de moverme por el mundo con una visión mucho más abierta de las cosas, sin dejar de ir por ahí con “ojos de arquitecto” (ya que es inevitable y no creo que sea algo malo) pero intentando vivir el viaje en todos sus aspectos globales. Aprender de la experiencia, no de los edificios.

    Creo que al final se aprende más escuchando y respirando que tomando notas en un molesquine y se extrae un mejor criterio charlando con la gente y viviendo cada momento de un viaje que pasando la mano por las fachadas para estudiar los encuentros de las juntas de un panelado.

    Esta actitud que consiste en aprender para quizá jamás aplicar lo aprendido (en mi opinión es el mejor aprendizaje) la intentamos explicar brevemente aqui:

    http://multido.blogspot.com/2008/05/istanbulin-kprulesu-hatirlatarim.html

    … y nos gustaría profundizar más en este cambio de método para moverte por la vida… porque se aprende más, se disfruta más, se vive más… y tu novia (o tus colegas) no acaba hasta el mismísimo moño de que le pongas los cuernos con el espacio mientras llevas puesto ese fetichista disfraz de arquitecto… que a todos nos pone tanto al acabar la escuela… jejeje

    Me he reido mucho con el texo… un saludo…

    Julen

    mayo 25, 2009 at 12:05

  6. fffffffffffff

    pero CUANTO DAÑO HA HECHO VENTURI A LA PROFESIÓN…
    :D

    Ahora he de hacer todo lo posible para que mis compañer@s de viaje no lean esto, aunque son ell@s los que me dijeron de ir a Las Vegas, mientras que yo tenía en mente Finlandia, curioso…

    erRe_1

    mayo 25, 2009 at 16:31

  7. Muy útil este artículo, si señor, se lo mando a mi novia, precisamente acabamos de comprar los billetes con destino a un poco mas abajo de Tegucigalpa.

    Pablo

    mayo 25, 2009 at 18:06

  8. Con tres meses de relación,llevé a mi novia a un TODO HOLANDA en coche. La prueba de carga fue positiva, aunque visto con distancia la veo más arriesgada que la de Frank Lloyd sobre las columnas de la Johnson Wax :-D

    joan sure

    mayo 25, 2009 at 21:16

  9. Genial JMer! AS usual das en el clavo! Por suerte nosotros formamos parte de ese sector que prefiere la endogamia a la hibridación…(me imagino esa mezcla picapleitos+sobaparedes y los niños me salen bailarines de flamenco psicokillers…)

    Otro caso fatídico ya que estamos en esto de la endogamia es cuando “los dos” son sobaparedes…merece texto aparte, porque hacerse 1000km en avion + 1,5 en tren +1,5 horas andando para ir a ver un cementerio…

    Miguel

    mayo 26, 2009 at 6:45

  10. Well, Miguel, usted ya sabe de mi aficción por determinado tipo de piedras.

    http://www.flickr.com/photos/granados/collections/72157608546514239/

    nmas1

    mayo 26, 2009 at 7:17

  11. Mmmm….voy a mandarle una copia a mi novia. Pero antes, una puntualización: el famoso copiloto culpable de los éxitos “ojoooo con la cabra” y “trata de arrancarlo, Carlos, trata de arrancarlo, por Diosssss” era no era Carlos Moyá (ese es tenista), sino Luis Moya (http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Rodr%C3%ADguez_Moya).

    Raúl

    mayo 28, 2009 at 19:37

  12. Es un fenómeno curioso. Cuando tu pareja es igual de architect que tú y viceversa y tus conocidos y familiares ven que dos semanitas en la playa se quedan cortas pero te despachan con autoridad que Helsinki se ve en un día cuando les cuentas tu próximo viaje iniciatico al país de los mil lagos…
    Se ve la compasión en sus ojos.

    pedroivanramos

    agosto 24, 2015 at 15:28

  13. Es que Helsinki se ve en un dia :) Bah, no seamos malos, dejemoslo en tres. Y ya que hablamos de eso, era necesario que la iglesia (si, en Helsinki hay bastantes, pero los architecture freaks entenderan que solo una es La Iglesia) de marras por fuera parezca la entrada del parking de un multicine? Si, ya se que lo bonito es lo de dentro, pero juro que pase dos veces por delante maldiciendo al tio que hizo el plano de la Lonely Planet y hasta que no vi a un grupo de japoneses llegar no se me ocurrio que “aquello” era la entrada a la iglesia.

    Paco Akrata Mondofriki

    agosto 25, 2015 at 12:56


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: