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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Archive for the ‘venecia’ Category

Bienal. Reprise

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Nos habiamos quedado muy cortos.

Les prometo que no es por llevar la contraria por sistema ni por insistir.

Les juro que no es por ser malo. Quienes me conocen saben que soy dulce, se diría de algodón.

Pero oigan, es que esto me parece preocupante.

Siguen los titulares sobre la Bienal de Arquitectura, y queda claro que aquí quien manda… manda. Y que la tónica general es leerse la nota de prensa y no usar el cerebro para nada que implique un mínimo interés por analizar si lo que allí pone es verdad… o no tanto.

Así, gracias a los últimos titulares, sabemos que:

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Written by Jose María Echarte

septiembre 5, 2012 at 13:43

Parrandas

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Esto se hunde! / ¿La manzana? ¿La casa? / Si bueno… eso también.

Ya tenemos aquí la bienal de arquitectura de Venecia. Con su cositas y su Arsenale y sus comisarios y sus viajes y su todo.

Y dirán ustedes ¿Para que sirve una bienal de arquitectura?

Y diremos nosotros que sirve para más o menos lo mismo que llevarse a Angelina Jolie a Ruanda. Queda bien en la foto.

Eso si, en la línea de aquel Less Aesthetics, More Ethics con que nos ilustraron hace unos años, y al que le duraron las buenas intenciones lo que tarda en hacerse la digestión de un risi e bisi con unas copitas de grappa, las bienales se caracterizan por ser fructíferas en afirmaciones tan grandilocuentes como huecas.

Veamos:

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Written by Jose María Echarte

agosto 30, 2012 at 0:52

Publicado en Actualidad, venecia

Spain, Mon Motocarre

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Sardinas traigo. Conceptuales. Pero sardinas.

Tengo especial predilección por la película “Placido”, de José Luís García Berlanga.

En ella, con su habitual acidez, Berlanga y Azcona representan la cara real de la caridad hipócrita. Aquella que entiende claramente que su objetivo no es tanto cambiar una situación injusta o flagrantemente vergonzosa, como mantenerla convenientemente maquillada, para con ello lavar conciencias o peor aun trepar sobre las espaldas de aquellos a quienes –falsamente- dice ayudar para colgarse la pertinente medalla.

Un cadáver perfumado, por muy bien que huela, no deja de padecer rigor mortis.

En la película, el telón de fondo es la campaña “Siente un pobre a su mesa” que en navidad desarrolla la burguesía de una pequeña ciudad de provincias, más preocupada por el qué dirán y por el reparto de pobres que queden bien que por las vidas y cuitas de esos “pobres” que, a la postre, no son sino el atrezzo necesario de sus vergüenzas y miserias.

Placido, quien da titulo a la película, interpretado por un magnifico Cassen, es un hombre sencillo que quiere salir de los urinarios públicos en los que vive con toda su familia y que conduce un motocarro para el comité organizador, cuya letra –autentico hilo conductor de la película- debe pagar si no quiere perderlo. Durante su extraña odisea se vera traído, llevado y manipulado por un show cuyo objetivo –como comprenderá el espectador y quizá el mismo Placido al final- es el propio show en si mismo y no el pago de esa letra que supone para el mucho más que un simple papel.

¿Estamos tan lejos de la realidad que representa Placido? Es triste comprobar que no. Que en absoluto. Que donde Berlanga sentaba un pobre a la mesa de los poderosos, hay quien ahora va a poner a un estudiante a sujetarles las maquetas.

Lean y asómbrense, si aun les queda capacidad.

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Written by Jose María Echarte

julio 18, 2012 at 22:34

Publicado en Actualidad, profesión, venecia

Amores que matan

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Después de mucho posponerlo, por fin ha llegado el día de que hablemos del cuarto puente de Venecia obra de DIOS S.A.

Dirán ustedes que nos estamos obsesionando pero es que cuando te dan la mitad del trabajo hecho, la verdad, es imposible resistirse.

El puente, el cuarto que cose la trama urbana veneciana, fue encargado hace ya un tiempo, y desde sus comienzos ha estado rodeado por una polémica que de agria esta a punto de pasar a”contuso-lacerante”. Déjenme que les explique.

Once añitos llevan para completar la erección (De erigir malpensados). Once años para un puente de 96 metros. Me sale más o menos a 9 metros por año. Oigan, ni el canal de Suez. He visto carreras de caracoles que al lado de esto parecían Niki Lauda antes de lo de la oreja.

Por hacerles la historia previa algo mas corta, el puente en cuestión ha pasado de costar 4,5 a 20 millones. No es accesible para minusvalidos, que tendrán que usar un ascensor lateral (Cabe preguntarse para que se hace un puente entonces) y para rematar la faena (de avio, que dirían los taurinos) el puente estará constantemente monitorizado durante unos años dado que hubo que reforzar los pontones del canal con gatos hidráulicos ante las serias dudas de que pudieran soportar el peso de la estructura.

Como diría Woody Allen de la tortilla de los hoteles españoles, “Lo menos que se puede esperar de un puente, es que se apoye. Parece lo propio”.

El puente se inauguro sin bombo, ni platillo, ni taquígrafos ni nada. Luz si había por que la obra no tendrá otra cosa pero neones tiene más que el Studio 54 en sus buenos tiempos. EL se quejaba entonces de que la polémica era injusta.

Últimamente, y por cuestiones que no vienen al caso, tengo un poco descontrolado el concepto “justicia”, pero, armado de una calculadora de un poco de sentido común y de la aplastante lógica de los hechos podríamos dilucidar ciertas cosas.

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Written by Jose María Echarte

octubre 6, 2008 at 18:20

Calatrava, escultor magno

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Venecia

Magno y carísimo. Podría haber sido como una
puerta inequívocamente veneciana de recepción, lo que no ocurre con el
puente de Calatrava, disponible para cualquier lugar, puerta de
recepción de cualquier sitio, puente sobre da igual qué calle o
autopista, pero que en su retórica es como un regalo procedente de
algún remoto lugar ajeno a Venecia, lo que siempre es estimable y de
agradecer, aunque, al final, el regalo resulte caro (de 1 millón de euros inicial, acabó costando más de 10), inapropiado e
inquietante, como ocurre tantas veces en la vida cotidiana.

Dicen que el puente es
funcional, pero no se sabe si es necesario del todo, máxime cuando se
trata de una construcción que es indiferente al lugar, como si
Calatrava hubiese asumido literalmente lo que, sin embargo, Goethe
escribiera con intención poética, que el Gran Canal era la más bella
strada de agua del mundo. Así, reducida a una strada más, le ha
construido un puente más, aunque legendario y polémico, perfecto en su
diseño, pero no sin algún error, ya que se olvidó de los peatones con
dificultades para caminar, a los que ha acabado por diseñarles un
ascensor de recorrido horizontal paralelo al puente, como en un
vaporetto aéreo. Pero hasta esas pequeñas cosas ayudan, sin duda, al
mérito, fama y prodigio de la obra.

Written by María

septiembre 27, 2007 at 10:03

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