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The PFC-Hunger Games
-¿Entonces has visto “The Hunger Games”? ¿No te parece que es como “Battle Royale” pero en easy-listening?
-No, me recordó mucho a mi PFC: 24 tíos jugándose algo muy serio y yendo a sangre para conseguir que les miren lo suyo mientras unos señores se lo toman como un juego.
De la serie: Conversación de arquitectos con un G&T delante
Las carreras técnicas, y la arquitectura hasta que triunfe la moda performance-repostera (Que lo hará) lo sigue siendo, suelen acabar con un hito (O como dirían Les Luthiers, un “jito”) que a todos los efectos, y de forma común, se llama Proyecto Fin de Carrera.
A.K.A: El PFC. Es decir, el “Pefece”.
Concebido, en teoría, como un resumen aplicado a un caso real de lo aprendido a lo largo de la carrera -y que no debería suponer un problema excesivo para quienes han llegado hasta ese punto- como casi todo en esta profesión, y mas en las escuelas que la nutren (O desnutren), la realidad es bien distinta.
Leamos.
Project types in Stereo (Or in Stereotypes)
Lean y encuéntrense, todos hemos pasado por alguno de estos en una u otra ocasión.
Proyecto Choque de trenes: Abandonado hace tiempo. Mire los vagones colapsar y deconstruirse. Popular hasta decir basta en la escuela de Madrid durante finales de los 80 y principios de los 90. Si un conductor de Renfe hubiera visto un libro de los de resumen de fines de carrera por aquella época habría sufrido un ataque de ansiedad.
La caja: One big classic. Muy popular en la cátedra de Campo Baeza. La caja, el cajón, la cajita. Ya saben, coge la caja y descerraja. Blanca por supuesto. No vayamos a fastidiar.
La caja dentro de la caja: Perversión del anterior en la cátedra de “Los Pepes”. Mas descriptivo no puede ser. Profusión de dobles, triples y hasta cuádruples alturas. Si se entraba en barrena se podía repetir ad infinitum “la caja dentro de la caja, dentro de la caja, dentro de la caja…”. Banda sonora necesaria “Little boxes” en su versión de Regina Spektor.
Cancamusa House
Hay objetos que se convierten con el tiempo en símbolos.
Excalibur, el Enterprise de Star-Trek, la teta explotada de Ana Obregón, la Blackberry de Edans.
En nuestro caso, el de los arquitectos, suele ocurrir con los edificios.
Con las casas aun más.
Recuerdo haber visto llorar a una profesora (famosa ella) en la casa de la cascada. No voy a hacer bromas con esto. Yo lloro con las cosas más insospechadas, incluida la muerte de la madre de Bambi.
Casi podríamos trazar una ruta de cambios en la arquitectura siguiendo proyectos de viviendas que se han convertido en míticos. La casa Saboya, la Fansworth, la casa de la Cascada, Villa Mairea, la horterada de cristal del fusileta Johnson, la villa Malaparte, la casa de Koolhas para un minusválido…
En general en todas ellas algo hay característico, y es que el arquitecto era estelar (Al menos mediáticamente estelar), y el cliente… digamos que, como poco, peculiar.
De forma que ya tenemos una parte del titulo clara. Vamos a hablar de una casa.
Ahora bien, ¿Y la cancamusa? ¿No saben lo que es?
Bien, ni siquiera intentare tratar de traducir lo que alguien que escribe bastante mejor que yo, ya ha explicado magníficamente. Lean el genial articulo de Alfredo de Hoces sobre la “Economía de la cancamusa” y quédense con la tecla. Sospecho que, si tienen una cierta capacidad de ver mas allá, (En el articulo se habla del mundo de la red y del 2.0), notaran cierto… aroma conocido.
Así pues, comencemos.
Rebelion en las aulas
Dado que es el principio de curso y que estamos aun con la galbana de las vacaciones les propongo un experimento en plan reality. Lamento decirles que el experimento, como todos, tiene sus riesgos. Pero esto no hace sino incrementar el interés.
Tranquilos no voy a proponerles algo en plan Paris Hilton en “The Real Simple Life”, ni van a tener que bailar ustedes nada vestidos de cogollo de Tudela en plan Fama. Es más sencillo que todo eso.
Por otra parte en este experimento solo podrán participar aquellos que aun estén en la carrera, y concretamente aquellos que no tengan la más mínima esperanza de aprobar proyectos ese año. Siempre podrían infiltrarse ustedes en una clase de proyectos a probar, pero si, como a mi, la caída del pelo ya les afecta, les advierto que la pillada puede ser espectacular.
Así que, si es usted estudiante, si esta en una escuela de arquitectura, (La de Alicante o la de Madrid van bien) y si este año ya esta usted mas p’alla que p’aca en Proyectos lea y participe hombre, que no le cuesta nada.
El experimento consiste en ir a clase de proyectos hacer una serie de preguntas y observar las reacciones del personal. ¿Fácil eh?.
Si consiguen ustedes algún amiguete que les grabe, y la reacción es la que esperamos (Nuestros profundos estudios así lo intuyen) puede usted ser el rey del canal arquitectura del Tube.
¿Preparados?, empezamos.
Exp1.- En clase de proyectos, empiece a describir su propuesta de la siguiente guisa:
“Lo he orientado al sur para aprovechar la luz natural dejando la cocina mas a norte. Los cuartos húmedos están juntos por razones técnicas para facilitar los patinillos de instalaciones.”
Posible Reacción (PR): Mirada atónita del profesor, murmullo bajo de sus compañeros y más que segura indicación de que usted es, realmente, un aparejador encubierto.
Exp2.- Cuando un compañero, o usted mismo, enseñen algo que parezca caro, carisimo, pregunte: “¿Esto no daría problemas con el presupuesto?”,
PR: Posible referencia a que eso es de ingeniero.







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