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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

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La Desvergüenza

con 27 comentarios

Algunos, incluso, los sirven sin guarnición. Pero de forma "desenfadada", eso si.

Algunos, incluso, los sirven sin guarnición. Pero de forma “desenfadada”, eso si.

La desvergüenza de lo asumido como común –sin serlo, o mejor cuando no debería serlo- puede llegar a cotas impredecibles. La desvergüenza de lo que alcanza timbre de normalidad pese a su absoluta distopía resulta a veces incluso más insultante cuando se exhibe sin resquemor alguno. Cuando –item más- se luce a gala pretendiendo que lo negro es blanco, que lo malo es bueno.

O que la explotación es una suerte de generoso maestrazgo. Una especie de dojo japonés a lo señor Miyagi mirado –eso si- desde un prisma empequeñecido, egoísta y ridículo.

Cuando se intenta subvertir el sistema y la mínima decencia empresarial y deontológica que evite la competencia absolutamente desleal y el empequeñecimiento de esta disciplina, para vender un falso mecenazgo pletórico de infamante paternalismo y de –de nuevo- la más absoluta desvergüenza.

Esto, y no otra cosa, es lo que en esta santa casa opinamos de alguna de las respuestas de Benedetta Tagliabue en la entrevista que le hacen en Diariodesign.

¿Por qué? Lean.

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Escrito por Jose María Echarte

mayo 9, 2013 a 12:18

¡LSP NEWS! / BORRADOR DIA 26 DE ABRIL /

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NO A LA LSP

NO A LA LSP

ATENTA LA COMPAÑÍA.

N+1 sección “Smiley” ha conseguido (Don’t ask) el borrador de la LSP que va HOY a Consejo de Ministros.

En otras palabras: Esto –no sabemos si en papel o en –glups- Power Point, es lo que lleva Luis de Guindos debajo del brazo a la mesa para aprobar el calendario legislativo (Lo que nos deja a pocos meses vista de su aprobación)

 LSP_ABRIL

El texto es sustancialmente similar al que ya se había filtrado (Aunque en esta ocasión aparece con el ominoso sello del Ministerio y la fecha) y que Economía tuvo en su momento el santo cuajo de calificar como “apócrifo” cuando empezó a circular hará cosa de un mes.

Entre los highlights, y a falta de una lectura exahustiva (Se los hemos subrayado en amarillo en el documento) varias cuestiones: Los Colegios deben pasar a ser Autonómicos. Nada que discutir aquí, es algo que es entendible y bastante lógico y que debería haberse emprendido de oficio por nuestras instituciones hace tiempo.

Cabe recordar –no obstante- que si no lo son muchos de ellos es porque ha sido la propia casta política la que a través de sucesivas leyes autonómicas ha decidido la disgregación de nuestras instituciones (En un clarísimo ejemplo de “Divide y vencerás”), y también –lamentablemente- que no solo no nos opusimos al dislate sino que en algunos casos lo aplaudimos inconscientes.

Pero lo peligroso, amigos, llega en las disposiciones finales. Lean concretamente la 15.- que modifica el apartado a) del articulo 1 0.2. de la LOE, para dejarlo tal que así:

Cuando el proyecto a realizar tenga por objeto la construcción de edificios para los usos indicados en el grupo a) del apartado 1 del articulo 2, la titulación académica y profesional habilitante será la de arquitecto o ingeniero que ostente conocimientos reconocidos en materia de proyección de edificaciones.

Mas allá de no tener muy claro QUÉ SON CONOCIMIENTOS RECONOCIDOS, o QUIEN LOS RECONOCE, o incluso a qué se refiere Economía cuando dice EDIFICACIONES, se confirman nuestros peores temores.

Se confirma la falta de respeto por nuestra formación integral como arquitectos asumiendo que el mínimo 30% que compartimos con los ingenieros es suficiente para desarrollar aquello que con no poco esfuerzo los arquitectos hemos aprendido. Se confirma el descoyuntamiento de la LOE como ley de consenso, lógica, que regulaba el sector en España. Y sobre todo se confirma que en el ministerio de Economía, la guía para comprender las profesiones técnicas es algo parecido a “Los que usan calculadoras, que se parecen todos”.

Lo explicaba perfectamente Iñigo Gracía Odiaga de Vaumm con la foto que ilustra el texto:

Un cirujano cardiovascular operando cerebros, porque…. ¿No van todos de verde y usan bisturís? El dislate es mayúsculo.

Entendemos que este es el texto sobre el que se va a negociar. Las cartas sobre la mesa. Es el momento de hacer FRENTE COMUN. Todos a una. Por la defensa de nuestra profesión, de nuestra formación al servicio de la sociedad. Por la defensa de TODAS las profesiones técnicas, que se verán tan afectadas como nosotros cuando se aplique la transversalidad –absurda- que pretende que un Ingeniero de Minas es igual que uno de Caminos. No es el momento de enfrentarse entre nosotros, por mucho que haya a quienes ese descender al barro de “las cajitas llenas de tubitos” les colme de gozo. Debemos estar por encima de esos espurios –y cambiantes- intereses.

La LSP nos perjudica A TODOS. TODOS debemos estar contra este articulado.

MOVILICENSE! FIRMEN LAS PETICIONES QUE CIRCULAN! TODAS!

Por una vez esta profesión, todas las profesiones, deben estar unidas.

NO A LA LSP

Escrito por Jose María Echarte

abril 26, 2013 a 11:41

Escrito en Actualidad, LSP, profesión

No A La LSP

con 3 comentarios

MADLSP

No a la LSP

Por el respeto a la formación, la responsabilidad, el servicio a la sociedad y la integridad de las profesiones reguladas: Di NO A LA LSP

Si quieres leer más al respecto.

AQUI AQUI AQUI y AQUI

 

Escrito por Jose María Echarte

abril 25, 2013 a 10:09

Escrito en Actualidad, LSP, profesión

Semana Cultural ETSAS / Utopía y Delito

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Alla vamos!

Alla vamos!

La semana que viene, el lunes 22, estaremos en la Semana Cultural de la Escuela de Arquitectura de Sevilla.

El tema de este año es “Utopía y Delito”. Talleres, mesas redondas, conferencias… enfocados a analizar el papel del arquitecto en una sociedad en la que se esta produciendo –o debería producirse- un cambio de modelo, y nuestra formación como profesionales que deberían estar implicados en ese cambio social. Vean el programa AQUI: Programa_sc13

En nuestro caso, daremos una charla el Lunes 22 a las 12.00 y participaremos en la mesa redonda “Arquitectos, sociedad, formación y futuro” a las 17:30 junto a Víctor Moreno Jiménez, Narciso Jesús Vázquez Carretero, Gabriel Ruiz Zafra y Miguel Gimeno Merino.

Muchas gracias a la Delegación de Estudiantes por la invitación, prometemos comportarnos, quitar los codos de la mesa, y no ser (muy) malos.

Escrito por Jose María Echarte

abril 19, 2013 a 19:24

Escrito en Actualidad, profesión

Exposición / Explotación

con 6 comentarios

Las máscaras, que datan -ojo- de la época de la peste negra.

Las máscaras, que datan -ojo- de la época de la peste negra.

No se dejen engañar. Las exposiciones del ICO: SPAIN MON AMOUR y RUINAS MODERNAS no son complementarias por ser contrapuestas, una mostrando las desgracias de la burbuja ya explotada y la otra las grandes obras de este periodo.

Ambas muestran lo mismo. Ambas reflejan un sistema fallido, basado en la explotación: la del territorio y los recursos naturales y económicos una, la de las personas la otra.

Y si bien la primera –Ruinas Modernas- es necesaria e interesantísima porque nos pone frente a la realidad sin engaños y documenta un pasado que ciertos sectores se empeñan en olvidar (No hay que ir muy lejos, en la otra exposición) la segunda, todavía con esos pedestales humanos que se llevaron a Venecia, es una metáfora perversa de una generación de arquitectos que no ha sabido –ni ha querido en buena medida- entender que más allá de las obras, los premios y las bienales, está el mínimo respeto por la profesión, por los compañeros, y –también, como no- por la ley y las mínimas reglas del juego y que ha condenado a las generaciones más jóvenes a ser simple carne de cañón, parte de un sistema distópico basado en la pura y simple explotación y en su perpetuación infinita.

La cosa está clara. Los primeros son sostenidos. Los segundos, quienes no importan, no se les distingue, dan igual, son simples objetos sin cara… sostienen. A la mayor gloria. Precioso.

Que esto, además, se represente en el ICO, entidad pública, resulta ejemplo clarificador de cómo todo cambia para seguir exactamente igual, y de cómo aquello que en un polígono industrial con unas naves y unos talleres nos parece execrable, travestido de “arte” o de moderneo impostado, cuela todas las malditas veces.

Vayan a ver la exposición., y por exposición me refiero a RUINAS MODERNAS. Lo otro…en fin, se me ocurren mejores –mucho mejores- cosas que hacer que reírle las gracias a Lampedusa.

 

Escrito por Jose María Echarte

marzo 22, 2013 a 14:24

De Reuniones, Comunicación y Cambios

con 4 comentarios

Communicate, and we'll see about keeping calm.

Communicate, and we’ll see about keeping calm.

En su más infravalorado álbum, Communique, Dire Straits incluían una pequeña pieza, un divertimento casi, que da titulo al LP y en la que los de Londres nos hablan de un comunicado, de lo que ocurre cuando este no se produce: La especulación, los errores, la espera, las interpretaciones… Independientemente de la experiencia de Mark Knopfler como periodista a la búsqueda de una declaración, sobre la que la canción parece estar escrita, hay algo de cierto en que la falta de información genera monstruos…. y abandonos.

La semana pasada, el Jueves día 14 (Día, a la sazón, de los enamorados…) el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España nos convoco junto a otros compañeros (J.J. Barba y Sergio José Cidoncha de Metalocus, Loren Barnó de StepienyBarno, Miguel Villegas de Arquitextonica, Ethel Baraona de DPR Barcelona, José Javier Quintana de BSARethinking y Felix Arranz de Scalae) a un desayuno informativo con Jordi Ludevid i Anglada, presidente del CSCAE y Paloma Gómez Marín, directora de proyectos, en su sede de Madrid.

Hablaremos ahora de los contenidos de la reunión, pero déjenme empezar por una aclaración: El CSCAE funciona con unos estatutos muy peculiares, en parte responsables –unidos a los de los propios COAs- de las rigideces, lentitudes y descoordinaciones del sistema institucional de la arquitectura española. Que dentro de ese sistema haya aparecido esta posibilidad de establecer un dialogo, o un intercambio de información, o de ideas –como prefieran- con otros agentes fuera del marco habitual es siempre positivo. La información es necesaria, un bien preciado cuando se intercambia de forma libre y honesta.

Lean, lean…

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Escrito por Jose María Echarte

febrero 20, 2013 a 12:54

Escrito en Actualidad, LSP, profesión

Estrategias de Defensa Contra la LSP. Parte 2

con 3 comentarios

A la LSP.

A la LSP.

Continuamos con la segunda parte del artículo sobre estrategias de defensa contra la LSP.

Como vemos en los últimos días, cada vez más necesario, dado que continúa la estrategia del gobierno de crear un ambiente pre-legislativo que sustituya por rozamiento a la necesidad real de la sociedad. Esta semana pasada le toco el turno de obedecer a la voz de su amo al presidente de la Comisión Nacional de la Competencia, Juez de profesión (Curioso, un sector poco competitivo este), que sin dato ninguno (de nuevo, la fe) se despachaba a gusto relacionando la reforma del sistema de Colegios Profesionales con la liberalización de servicios.

Se quedaba Don Joaquín García Bernardo de Quirós en la mismísima gloria con declaraciones como:

“Parte de la remontada económica de Estados Unidos fue por la liberalización de los servicios profesionales”

Falsa, y torticera afirmación sobre un mercado laboral, económico, profesional y fiscal (Y no lo olvidemos, educativo) completamente diferente al nuestro, del que seleccionar la parte sin mirar el todo es hacer trampas de demagogo.

O la no menos altisonante:

“Lo que defendemos es que la colegiación no sea una barrera de entrada, sino un plus

Vaya por delante que la actual situación de los Colegios es función DIRECTA de la labor política de atomización de cualquier entidad civil que suponga un problema para el poder político (Sea este del color que sea) y que por tanto estas dignidades sobrevenidas resultan falsas e impostadas. Y continúe la cuestión por añadir que si bien los Colegios necesitan una profunda reforma, esta es en muchos casos para deshacer la labor de los que han colocado a Don Joaquín en su puesto y sus pares. Y que, por añadidura, y por muy poco de acuerdo que estemos con la situación de los Colegios, afirmar que suponen “Una barrera de entrada” es una FALACIA (en mayúsculas) que oculta detrás la verdadera intención del declarante: Expresar sin decirlo que constituyen una barrera de entrada para el movimiento horizontal de competencias que este gobierno y sus queridas multinacionales desean.

Por tanto, y recordando que la negras mueven, todo el rato, y suelen ganar, procedamos:

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Escrito por Jose María Echarte

febrero 11, 2013 a 11:52

Estrategias de Defensa Contra la LSP. Parte 1.

con 22 comentarios

Explicando. Imagen: Arantxa Lara

Explicando.
Imagen: Arantxa Lara

Ocurre, como hemos podido comprobar, que en el debate sobre la futura LSP está ausente… el propio debate.

Tras un mes de atenta observación comprobamos desde esta santa casa como la mayoría de las afirmaciones –altamente categóricas- al respecto, carecen de un mínimo soporte comprobable y de un argumentario que vaya más allá del mantra neoliberal -repetido hasta la extenuación de forma goebbelsiana- plagado de altisonancias y cuyo único objetivo es distraer la cuestión de una realidad palpable y comprobable contra la que es nula (O prácticamente nula) la argumentación sólida presentada (No presentada, más bien).

Ello cuando el asunto no cursa por otros terrenos, más propios de copiosas sobremesas al aroma del coñac (que diría Cano Lasso, hablando precisamente sobre un tema muy parecido a este) o de discusiones de taberna –mala- plagadas de insultos y faltas de respeto, generalizaciones absurdas y una patente ignorancia en lo tocante a la labor ajena que lleva, en gran medida, al atrevimiento más desconcertante y soberbio.

Contra la “fe” neocon injustificada de quienes “creen” que la ley se construye para favorecer un simplista “que trabajen los mejores” y que no incluye jamás explicación alguna sobre su aplicación a un mercado ya existente, cabe por tanto ser claros en algunos aspectos, haciéndolo –por el contrario a quienes creen que el chiste zafio y la ridiculización estulta son armas de dialogo- desde el respeto que nos merece CUALQUIER profesión, quienes la ejercen y su proceso formativo, así como las competencias que les son propias y que jamás hemos cuestionado.

Iniciamos pues una serie de artículos cuyo único interés es poner algo de luz en la penumbra de declaraciones mas basadas en mitos y creencias que en datos.

Allá vamos.

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Escrito por Jose María Echarte

enero 30, 2013 a 12:52

Ante Todo Poca Calma

con 15 comentarios

Muy poca.

Muy poca.

De la asamblea de Madrid convocada por CREARQ y el Sindicato de Arquitectos cabe destacar algunas cuestiones. Lo haremos en varias entregas, vaya esta –la primera- a sentar unas bases mínimas de criterio.

La primera que el futuro está en el Sindicato y en CREARQ, quienes con infinitamente muchos menos medios que COAs y CSCAE son capaces de movilizarse con muchísima más eficiencia.

La segunda que el Consejo Superior (Y los propios Colegios, en su mayoría) nos piden calma. Mucha calma. No sabemos si a base de Trankimazin, con meditación o con sorbitos de agua de litines. Pero calma.

¿Es la primera vez que nos la piden?

Veamos.

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Escrito por Jose María Echarte

enero 16, 2013 a 22:40

Escrito en Actualidad, LSP, profesión

Una teoría de los colegios profesionales

con 22 comentarios

DISCLAIMER INICIAL: El presente artículo es una adaptación libre, contextualizada a la situación actual de los colegios profesionales españoles, de uno de los capítulos del libro ¿Qué hacer con España? de César Molina , que fue publicado en EL PAIS el 10 de septiembre de 2012

El anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales está provocando estos días la aparición de muchos comunicados por parte de decanos de distintos colegios profesionales, tanto de arquitectos como de ingenieros en los que cada uno reclama para sí el ramillete de competencias más bonico de este florido pensil. Ejemplos varios por aquí:

José Manuel Durán, decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Galicia, aquí 

Jorge Duarte, decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia, aquí

Javier González Jiménez, decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura, aquí

Luis Manuel Tomás Balibrea, presidente de la Federación de Asociaciones de Ingenieros Industriales de España, aquí

Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales, aquí

Consejo General de la Arquitectura Técnica de España, aquí

Jordi Ludevid, presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, aquí

Algo importante debe estarse cocinando para que los representantes institucionales estén de repente todos omnipresentes. Tal vez lo que está en juego es quién se queda con el sello de visar, aunque por el camino se esté disfrazando de defensa de no se sabe muy bien qué y se esté instigando un enfrentamiento interesado entre profesionales de ambos ramos. Valga como ejemplo que, con diferencia de pocos meses, lo que era una muestra de ignorancia absoluta de la complejidad de la técnica de quienes promovían la eliminación de otras competencias, aparece ahora reconvertido en deseo de año nuevo para otras profesiones. La coherencia y el negocio, y esa cosa llamada Internet que actúa empecinadamente como contenedor de información y gran resistencia al olvido. Por todo lo anterior, y a todos los involucrados: gracias por las flores, pero no podemos quedarnos con los tiestos.

Sin embargo, a pesar de lo penoso de la situación, de las decenas de entradas en webs en las que ingenieros y arquitectos se ponen a caldo mutuamente con ejemplos cada vez más peregrinos y lamentables, cayendo una y otra vez en la trampa de quién está mejor formado para hace mejor qué, a estas alturas debemos agradecer a los decanos de uno y otro lado que con su actitud hayan hecho por fin algo bueno por sus colegiados: recordarnos que los colegios somos nosotros, y que nuestro principal compromiso lo tenemos con la sociedad para la que trabajamos, no con el gremio al que pertenecemos.

También nos queda meridianamente claro que si en este anteproyecto no estuvieran en juego las rentas procedentes del visado ni unos ni otros se hubieran manifestado a día de hoy, como también hemos echado de menos algún tipo de manifestación por parte de las vacas sagradas que pueblan la piel de toro, que parecen estar más pendientes de cómo se mueven las sillas que de la situación de miles de compañeros en el, probablemente, peor momento de la historia de nuestra profesión. Suponemos que los más agradecidos serán aquellos que, siendo explotados, los han encumbrado cobrando por su trabajo 5€ la hora.

Una teoría de los colegios profesionales españoles 

En esta entrada propongo una teoría los colegios profesionales españoles (de arquitectos y de ingenieros principalmente, que son lo que parecen estar “en la lucha”, aunque de manera genérica valdría para cualquier otro, incluso para otro tipo de organizaciones) para argumentar la necesidad imperiosa y urgente de renovar nuestras instituciones. La teoría se refiere al comportamiento de un colectivo y, por tanto, no admite interpretaciones en términos de comportamientos individuales. ¿Por qué una teoría? Por dos razones. En primer lugar porque una teoría, si es buena, permite conectar sucesos aparentemente inconexos y explicar sucesos aparentemente inexplicables. Es decir, dar sentido a cosas que antes no lo tenían. Y, en segundo lugar, porque de una buena teoría pueden extraerse predicciones útiles sobre lo que ocurrirá en el futuro. Empezando por lo primero, una buena teoría de los colegios profesionales debería explicar, en el caso de los arquitectos –que es lo que nos (pre)ocupa-, los siguientes puntos:

1. ¿Cómo es posible que, tras cinco años de iniciada la crisis, ningún colegio de arquitectos tenga un diagnóstico coherente de lo que le está pasando a nuestro sector?

2. ¿Cómo es posible que ningún colegio de arquitectos tenga una estrategia o un plan a largo plazo creíble para sacar a los arquitectos de la crisis (más allá de la máquina banal y la entropía social)? ¿Cómo es posible que colegios de arquitectos parezcan genéticamente incapaces de planificar?

3. ¿Cómo es posible que los colegios de arquitectos sean incapaces de ser ejemplares? ¿cómo es posible que nadie haya pedido disculpas por la inacción en estos últimos años?

4. ¿Cómo es posible que las estrategias de futuro más obvias para los arquitectos españoles –la desaparición de la colegiación obligatoria, la abolición del visado, la reducción de sedes colegiales, el fomento de la innovación, el desarrollo y el emprendimiento y el apoyo a la investigación- sean no ya ignoradas, sino masacradas con cuotas afiliación –y derramas- cada vez mayores en el periodo de mayor inactividad de los colegiados?

En lo que sigue, argumento que los colegios profesionales han desarrollado en las últimas décadas un interés particular, sostenido por un sistema de captura de rentas, que se sitúa por encima del interés general de sus colegiados y en este sentido forman una élite extractiva. La crisis económica y demás problemas colaterales no han generado sin embargo autocrítica alguna en ellos, que se han resistido de forma numantina a hacer reformas que pudieran erosionan su interés particular. Una reforma legal que implantase por ejemplo un sistema electoral mayoritario provocaría que los cargos electos fuesen responsables ante sus votantes en vez de serlo sólo ante sus Juntas de Gobierno, daría un vuelco muy positivo a la organización de la profesión y facilitaría el proceso de reforma estructural. Empezaré haciendo una breve historia de nuestros colegios profesionales. A continuación los caracterizaré como generadores compulsivos de burocracia. En tercer lugar explicitaré una teoría de los colegios de arquitectos. En cuarto lugar usaré esta teoría para predecir que nuestros representantes pueden preferir hacer desaparecer los colegios antes que hacer las reformas necesarias para seguir avanzando. Por último propondré cambiar nuestro sistema electoral ideado d’aquella manera por uno mayoritario.

La historia de los colegios de arquitectos

(1) Los Colegios de Arquitectos, creados en 1929, sobre la base y por iniciativa de las Sociedades de Arquitectos entonces existentes (1849), quedaron constituidos en el año 1931 en virtud de los Estatutos aprobados por Decreto del Gobierno provisional de la República de 13 de junio, ratificado por las Cortes Constituyentes mediante Ley de 4 de noviembre siguiente.

(2) En el preámbulo de los primeros Estatutos y  Reglamentos de los primeros Colegios Oficiales de Arquitectos de 1931 se recoge que : «Ha sido siempre una aspiración constante y hondamente sentida de los arquitectos españoles el organizarse en agrupaciones profesionales con propia personalidad que diera unidad y sentido corporativo a la clase, al mismo tiempo que el medio de ordenar su actuación en servicio de la función social que desempeña y de los legítimos intereses de quienes la cumplen».

 (3) Durante estos años, los seis Colegios iniciales han dado lugar a los veintiséis actuales, mientras que los casi 1.000 arquitectos de entonces hoy están cerca de los 50.000 –más unos 30.000 estudiantes formándose en las distintas Escuelas de Arquitectura del país-.

Los Colegios constituyen una organización plural, eminentemente respetuosa de todas las peculiaridades territoriales de nuestro país mediante la autonomía de cada Colegio; pero unitaria, por medio del Consejo Superior de los Colegios, en la salvaguarda de lo que reviste verdadero interés general.

Toda institución desarrolla su ideario y es, en buena parte, responsable de su propia imagen en constante evolución. Los Colegios de Arquitectos y su Consejo Superior guardan con especial celo la definición estatutaria de su objeto fundacional: “procurar que se cumplan en todos los casos los fines que corresponden a la Arquitectura considerada como una función social”. Este concepto se mantiene en los modernos Estatutos, hoy vigentes, cuando señalan en su artículo 1º como objeto de la organización colegial “servir al interés general de la sociedad promoviendo la mejor realización de las funciones profesionales propias de los Arquitectos”.

Y, en efecto los Colegios han vivido y viven vinculados por el compromiso de servicio a la Arquitectura como función relativa a la cultura y a la satisfacción de necesidades sociales primarias, y de defensa de su práctica como profesión. Hoy, bajo el reconocimiento de la Constitución Española -art. 36-, la institución colegial es el soporte de la autonomía necesaria para el quehacer profesional del Arquitecto al servicio del interés público.

En años recientes, asumieron un importante papel en defensa de la racionalidad y disciplina urbanística y del medio ambiente, prestando cauce a las reivindicaciones de sectores sociales que entonces no lo tenían.

Simultáneamente, los Colegios son entes de servicio a la profesión y, a través de ella, a la sociedad en general. En todo momento, mantienen en su seno una constante tarea de difusión, información y postformación en apoyo del ejercicio profesional. (fin de la cita 3)

Los representantes de los arquitectos en todo este tiempo, han ido tomando decisiones trascendentales que han dado forma a las instituciones tal y como hoy las conocemos. Entre ellas, adoptar un sistema de elección de representantes cuando menos curioso. ¿Objetivo de esta decisión?: consolidar el sistema de colegios profesionales fortaleciendo el poder interno de cada uno de ellos. Otra de las decisiones, cuyo éxito iba condicionado al de la primera, fue descentralizar fuertemente la presencia territorial de los colegios, adoptando la versión café para todos del Estado de las autonomías. Los peligros de una descentralización excesiva, que eran evidentes, se debían conjurar a partir del papel vertebrador que tendrían los grandes colegios de arquitectos, cohesionados por el fuerte poder del CSCAE.

Pero, tal y como le ocurrió al Dr. Frankenstein, lo que creó al monstruo no fue el plan, que no era malo, sino su implementación. Por una serie de infortunios, a la criatura de Frankenstein se le acabó implantando el cerebro equivocado.

En primer lugar, el sistema electoral ha creado una clase de representantes institucionales muy distinta de aquella de la Sociedad Central de Arquitectos. Hasta hace poco tiempo, al presidente del CSCAE lo elegían 19 arquitectos de más de 53.000 arquitectos de los que el CSCAE tiene constancia (según sus propios datos), por lo que la proporción de voto de cada arquitecto de base es de: 3,55 E-4. Si lo hacemos al revés, cada uno de los 19 antedichos vota por 2.816 arquitectos, y el sistema de elección se encuentra bien acotado en sus estatutos. (Decimos “lo elegían”, porque se ha cambiado tan recientemente, que no encontramos aún los estatutos modificados). Este sistema ha terminado por convertir a los colegios de arquitectos en estancias cerradas llenas de gente en las que, a pesar de lo cargado de la atmósfera, nadie se atreve a abrir las ventanas. No pasa el aire, no fluyen las ideas. La política y sus aledaños se han convertido en un modus vivendi que alterna encargos oficiales con enchufes en empresas, fundaciones y organismos de todo tipo. Resulta sonrojante que empresas privadas ampliamente publicitadas por los colegios y que cuentan oficinas en sus propias sedes –previo algún tipo de acuerdo-, nos asfixien y chantajeen hasta lo indecible cuando no somos capaces de generar ingresos y la respuesta de los decanos o el propio CSCAE sea: ninguna.

En segundo lugar, la descentralización de los colegios fue mucho más allá de lo que era imaginable: colegios monoprovinciales, colegios autonómicos (con demarcaciones/sedes/ territorios o incluso dos colegios), colegios que aúnan a más de una comunidad autónoma… lo que presumía una descentralización controlada de “arriba a abajo”, se vio rápidamente desbordado por un movimiento de “abajo a arriba” liderado por élites locales al grito de “¡no vamos a ser menos!”.

¿Quiénes eran y qué querían estas élites locales? A pesar de ser muy lampedusiano, Enric Juliana lo define muy bien en su libro Modesta España, y se limita a señalar a “un democratismo pequeñoburgués que surge desde abajo”. Eso es, sin duda, verdad. Como resultante de estas fuerzas, se produjo un crecimiento vertiginoso de los colegios de arquitectos en España: los 26 Colegios Oficiales de Arquitectos en España se atomizaron en una miríada de sedes -algunas ya cerradas- : 3 en Extremadura, 5 en Canarias, 8 en Galicia, 13 en Cataluña, etc, etc, E-T-C…, cada uno con su correspondiente representante generando nóminas y dietas que religiosamente abonábamos todos los colegiados.

Gracias a un sistema de elección hipertrofiado, los representantes se habían asegurado un sistema de captura de rentas -es decir un sistema que no crea riqueza nueva, sino que se apodera de la ya creada por otros, los colegiados- por cuyas alcantarillas circulaban sus propias retribuciones, cuando no sus sobresueldos en forma de encargos fuera de sus puestos de trabajo en los colegios, porque ya que llamaba un cliente despistado allí, lo fácil era proporcionarle el número de teléfono personal y atenderle en su estudio por la tarde, por aquello de no empañar la “función social” de la cosa.

En tercer lugar, llegó la gran sorpresa. El poder dentro de los colegios se descentralizó a un ritmo todavía más rápido cuando los decanos, los miembros antiguos de la comunidad según la RAE, adquirieron bases de poder de “abajo a arriba” y se convirtieron, en la mejor tradición del conde de Warwick, en los hacedores de reyes de sus respectivas demarcaciones que se apresuraron a aprobar sus propios estatutos (recomendamos la lectura del caso del Colegio de Gran Canaria) y, una vez asegurado su control, poblaron las Juntas de Gobierno y cargos directivos con amigos y estómagos agradecidos.

Y en cuarto lugar, aunque la lista podría prolongarse, los representantes institucionales de los arquitectos se han dedicado a colonizar ámbitos que no les son propios convirtiendo las presidencias de colegios y consejos superiores en trampolines hacia la política u otros lugares, y manejando los tiempos y los intereses que decían representar en beneficio de todos, de otra manera, siendo laxos cuando convenía, mirando hacia otro lado cuando interesaba, o simplemente mordiendo la mano que les daba de comer. Si hubiera llovido compromiso, ninguno de ellos se hubiera mojado.

Los profesionales de la arquitectura necesitan que los organismos que los representan, que son los encargados de velar por sus intereses, sean independientes. La politización a la que se han  sometido ha terminado con su independencia, provocando una profunda deslegitimación de estas instituciones y un severo deterioro de nuestro sistema de representación. Pero es que hay más. Al tiempo que invadían ámbitos ajenos, los colegios de arquitectos abandonaban el ámbito que le es propio: la sociedad. Los colegios no son sólo el lugar donde se visa; es también la institución que debe exigir la rendición de cuentas a sus colegiados. Esta función de los Colegios –y por ende del Consejo- que estaba recogido en sus primeros estatutos, allá en 1931, esencial en cualquier institución, ha desaparecido por completo desde hace muchos años.

Las situaciones que se han producido en los Colegios de Gran Canaria o Galicia son sólo los últimos ejemplos de una previsible larga serie de casos que el CSCAE ha decidido tratar como si fuesen catástrofes naturales, como un terremoto en el que, aunque haya víctimas no hay responsables. De hecho el decanatogate canario se ha resuelto con una breve carta de la decana en la que se anuncia que no se sigue con el procedimiento de segregación. Suficiente. Ni una explicación más a los colegiados. De esta manera el CSCAE se quita un marrón de encima y la decana respira aliviada porque no se le abre expediente disciplinario a pesar de las irregularidades cometidas. Resumiendo: todos salvados y pelillos a la mar.

No debería sorprender por tanto, desde esta perspectiva, que los colegiados no frecuenten sus colegios: hay allí muy poco que hacer y está todo muy entumecido.

Las burbujas

Los cuatro procesos descritos en los párrafos anteriores han conformado una estructura institucional excesivamente politizada en la que nadie acaba siendo responsable de sus actos porque nunca se exige en serio rendición de cuentas. Nadie dentro del sistema pone en cuestión los mecanismos de capturas de rentas que constituyen el interés particular de los colegios. Este es el contexto en el que se desarrollaron otras “catástrofes naturales”, otros “actos de Dios”, a cuya generación tan adictos son nuestros representantes. Porque, como el gran calamar de Taibbi, la estructura colegial intenta generar burbujas de manera compulsiva (uno de los últimos ejemplos, la propuesta de creación de un “Comité Técnico de Coordinación y Actualización”, para certificar y coordinar el sello básico del edificio. En romano paladín: tenemos pocas estructuras, y por eso necesitamos más.  ¿Qué tal coger el toro por los cuernos y unificar la normativa estatal de una vez por todas?. Pues eso no se hace no tanto por ignorancia o por incompetencia como porque en todas ellas se capturan rentas.

Hagamos, sin pretensión alguna de exhaustividad, un brevísimo repaso de las tropelías impunes de los últimos tiempos: ¿visó algún colegio la macrourbanización de Seseña?, ¿visó algún colegio el hotel Algarrobico atendiendo a las cuestiones medioambientales de las que se declaran defensores?  ¿ha visado algún colegio los 22 planes de actuación urbanística madrileños? ¿estaba la labor deontológica, de la que hablan en sus estatutos, de vacaciones cuando había quien se presentaba a los concursos públicos mintiendo? ¿dónde estaban ustedes cuando se contrataba a dedo a “compañeros” de reconocidísimo prestigio a los que no solo no se les afeaba la conducta sino que además se les premiaba con el público reconocimiento de la institución? ¿dónde estaban ustedes cuando se construía, por ejemplo, toda una Ciudad de Las Artes y las Ciencias sin un concurso publico mediante? Las decisiones sobre qué se construye y dónde se construye en España se toman en el ámbito político, pero ¿y esa función social de los colegios de la que tanto se vanaglorian cuando ven peligrar su principal fuente de ingresos?. ¿No era algo que defendían con celo en sus estatutos?

Aquí no se puede hablar de pecados por omisión, de olvido del principio de que los gestores públicos deben gestionar como diligentes padres de familia. No. En España la clase política ha inflado la burbuja inmobiliaria por acción directa, no por omisión ni por olvido. Los planes urbanísticos se fraguan en complejas y opacas negociaciones de las que, además de nuevas construcciones,  presuntamente surgen la financiación de los partidos políticos y numerosas fortunas personales, tanto entre los recalificados como entre los recalificadores. Primero se infla la burbuja, a continuación se capturan todas las rentas posibles y, por último, a la que la burbuja pincha… ¡ahí queda eso!. Pero ya por el camino se ha cobrado el visado de lo que toque.

Otra de las burbujas es la de las renovables (ingenieros anywhere?). España representa un 2% del PIB mundial de las energías renovables y está pagando el 15% del total global de las primas a las energías renovables. Este dislate, presentado en su día como una apuesta por situarse en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, es un sinsentido que España no se puede permitir. Pero estas primas generan mucho dinero y mucho fraude y mucha corrupción a todos los niveles de la política y de la Administración. Y también hay que decirlo, generan tasas de visado (lo de la función social de los colegios de ingenieros y su repercusión en la factura de suministro eléctrico de todos los españoles desconozco si está descrito con tanto apasionamiento en sus correspondientes estatutos). La burbuja de las renovables ha pinchado y… ¡ahí queda eso!

La última burbuja que traeré a colación es la formada por las innumerables infraestructuras (más ingenieros anywhere???) innecesarias construidas en las últimas dos décadas a costes astronómicos para beneficio de constructores y perjuicio de contribuyentes (algo como ven, lo del pagar, muy social). Uno de los casos más chirriantes es el de las autopistas radiales de Madrid, pero hay muchísimos más. Las radiales, que pretendían descongestionar los accesos a Madrid, se diseñaron, construyeron y pagaron su correspondiente visado haciendo dejación de principios muy importantes de prudencia y buena administración. Pero…, ¡ahí queda eso!

La teoría

Termino aquí la parte descriptiva de este artículo en la que he resumido unos pocos “hechos estilizados” que considero representativos del comportamiento colectivo, no necesariamente individual, y esto es importante recordarlo, de los colegios profesionales tanto de arquitectos como de ingenieros españoles. Paso ahora a formular una teoría  de dichas instituciones como grupo de interés.

El enunciado de la teoría es muy simple. Los colegios profesionales –arquitectos, ingenieros, “inserte aquí su profesión favorita”- no sólo se han constituido en un grupo de interés particular, como los controladores aéreos, por poner un ejemplo, sino que ha dado un paso más, consolidándose como una élite extractiva, en el sentido que dan a este término Acemoglu y Robinson en su reciente y ya célebre libro Por qué fracasan las naciones. Una élite extractiva se caracteriza por:

“Tener un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de los profesionales en beneficio propio”.

“Tener el poder suficiente para impedir un sistema institucional inclusivo, es decir, un sistema que distribuya el poder institucional y económico de manera amplia, que respete el Estado de derecho y las reglas del mercado libre”.

“Abominar la ‘destrucción creativa’, que caracteriza al capitalismo más dinámico. En palabras de Schumpeter “la destrucción creativa es la revolución incesante de la estructura económica desde dentro, continuamente destruyendo lo antiguo y creando lo nuevo”.  Este proceso de destrucción creativa es el rasgo esencial del capitalismo.”Una élite extractiva abomina, además, cualquier proceso innovador lo suficientemente amplio como para acabar creando nuevos núcleos de poder económico, social o político”.

Con la navaja de Occam en la mano, si esta sencilla teoría tiene poder explicativo, será imbatible. ¿Qué tiene que decir sobre las cuatro preguntas que se le han planteado al principio del artículo? Veamos:

1. Los colegios profesionales, como élite extractiva, no puede tener un diagnóstico razonable de la crisis. Sus mecanismos de captura de rentas se han beneficiado –y de qué manera- de la crisis y eso, claro está, no lo pueden decir. Tienen que defender, como están haciendo de manera unánime, que la crisis es un acto de Dios, algo que viene de fuera, imprevisible por naturaleza y ante lo cual sólo cabe la resignación

2. Los colegios profesionales, como élite extractiva, no puede tener otra estrategia de salida de la crisis distinta a la de esperar que escampe la tormenta. Cualquier plan a largo plazo, para ser creíble, tiene que incluir el desmantelamiento, por lo menos en parte, de los mecanismos de captura de rentas de los que se beneficia. Y eso, por supuesto, no se plantea

3. ¿Pidieron perdón los controladores aéreos por sus desmanes? No, porque consideran que defendían su interés particular. ¿Alguien ha oído alguna disculpa de algún colegio por no haber sabido gestionar la crisis? No, ni la oirá, por la misma razón que los controladores. Más bien harán lo contrario. ¿Cómo es que, como medida ejemplarizante, no se ha planteado en serio la abolición del visado, la reducción del número de colegios? Pues porque, caído el número de las nuevas colegiaciones -y ante las dificultades presentes para generar nuevas burbujas- la defensa de las rentas capturadas restantes se lleva a ultranza

4. Tal y como establece la teoría de las élites extractivas, los colegios profesionales comparten un gran desprecio por la educación –sólo son nuevos cristianitos a los que evangelizar, qué más da la calidad de la enseñanza y el plan de estudios- y una fuerte animadversión por ideas nuevas y nuevos enfoques de la profesión     

La teoría de las élites extractivas, por lo visto hasta aquí, parece dar sentido a bastantes rasgos llamativos del comportamiento de los colegios profesionales españoles. Veamos qué nos dice sobre el futuro

La predicción

La crisis ha acentuado el conflicto entre el interés particular de los colegios profesionales y el interés general de sus colegiados. Las reformas necesarias para actualizar las estructuras colegiales chocan frontalmente con los mecanismos de captura de rentas que sostienen dicho interés particular. Por una parte, la estabilidad presupuestaria va a requerir una reducción del gasto de las estructuras existentes. Esto no puede conseguirse con más recortes coyunturales: hacen falta reformas en profundidad que, de momento, están inéditas. Por otra parte, para volver a crecer, la colegiados –arquitectos e ingenieros- tienen que ganar competitividad. Para eso hacen falta muchas más reformas para abrir más sectores hasta ahora también inéditos, no ir por el camino fácil del trasvase de competencias.

La infinita desgana con la que los colegios profesionales están abordando el proceso reformista ilustra bien que, colectivamente al menos, barruntan las consecuencias que las reformas pueden tener sobre su interés particular. Las únicas reformas llevadas a término por iniciativa propia, (¿queda algún colegio sin ERE?), no afectan directamente a los mecanismos de captura de rentas. Las que sí lo hacen, exigidas por la UE como, por ejemplo, la colegiación voluntaria, no se han aplicado. Deliberadamente, se confunden reformas con recortes de servicios y subidas de tasas y ofrece los segundos en vez de las primeras, con la esperanza de que la tempestad amaine por sí misma y, al final, no haya que cambiar nada esencial. Como eso no va a ocurrir, en algún momento los colegios profesionales se tendrán que plantear el dilema de aplicar las reformas en serio o extinguirse. Y esto, visto lo visto, ocurrirá más pronto que tarde.

La teoría de las élites extractivas predice que el interés particular tenderá a prevalecer sobre el interés general. La confusión inducida entre recortes de servicios y reformas tiene la consecuencia perversa de que los colegiados no perciben las ventajas a largo plazo de las reformas y sí experimentan el dolor a corto plazo de los recortes que, invariablemente, se presentan como algo ineludible. La situación actual recuerda mucho a lo ocurrido hace casi dos siglos cuando, en 1814, Fernando VII – El Deseado- aplastó la posibilidad de modernización de España surgida de la Constitución de 1812 mientras el pueblo español le jaleaba al grito de ¡vivan las “caenas”! Por supuesto que al Deseado actual habría que jalearle aplicando la vigente sensibilidad colegial, utilizando gritos del tipo ¡viva el visado, Jordi! ¡vivan los EREs de los colegios! ¡viva el Hotel Algarrobico! Pero, en cualquier caso, las diferencias serían más de forma que de fondo.

La desaparición total de los colegios profesionales sería desastrosa, sí. Nunca hemos defendido ese extremo. Supondría una vuelta a fechas anteriores que superaría con mucho la situación actual, que ya es mala. El calamar vampiro, reducido a chipirón, sería cabeza de ratón en vez de cola de león, pero eso nuestros colegios lo ven como un mal menor frente a la alternativa del harakiri que suponen las reformas.

El peligro de que todo esto acabe ocurriendo en un plazo relativamente corto es muy significativo. ¿Se puede hacer algo por evitarlo a corto plazo? Lamentablemente, no mucho, aparte de seguir publicando artículos como éste. A más largo plazo, como explico a continuación, sí la tiene.

A qué estamos esperando

Los colegios profesionales, como hemos visto, son producto de varios factores entre los que destacan sistemas electorales confeccionados ad hoc, y rigurosamente acotados en sus estatutos, con amplia profusión de condicionantes excluyentes para otros candidatos no bizcochables. Este sistema da un poder inmenso a los representantes de los colegios y consejos y ha acabado produciendo una clase representativa disfuncional. No existe un sistema electoral perfecto -todos tienen ventajas e inconvenientes- pero, por todo lo expuesto hasta aquí, cambiar de sistema proporcionaría unos representantes más funcionales.

Los sistemas mayoritarios producen cargos electos que responden ante sus electores, en vez de hacerlo de manera exclusiva ante sus Juntas de Gobierno. Como consecuencia, los representantes de los colegios tienen menos poder que las que surgen de un sistema como el actual y la representatividad que dan de las urnas está menos mediatizada. El rasgo relevante de un sistema mayoritario es que los colegiados tienen poder de decisión no solo sobre los colegios sino también sobre las personas que salen elegidas y eso, en este momento, es ahora una necesidad perentoria que compensa con creces los inconvenientes que el sistema pueda tener.

Un sistema mayoritario no es el bálsamo que cure al instante cualquier herida. Pero es muy probable que generase unos colegios profesionales diferentes (ya saben, de arquitectos y de ingenieros), más adecuados a las necesidades de sus colegiados, más cercanos a sus problemas reales y menos contaminados políticamente.

¿Para cuándo una reforma de los colegios profesionales? 

 

Escrito por María

enero 9, 2013 a 11:51

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