n+1

Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

FEEDBACK! [Sobre el Estado de la Cuestión]

with 11 comments

We want you for the n+1 army!

We want you for the n+1 army!

Amigos, lectores, frikis todos:

Nos han invitado el día 20 a la cita anual sobre arquitectura, el universo y todo lo demás, en el ROCA BARCELONA GALLERY. ¡Gracias chicos de Roca!

Participaremos con una ponencia critica junto a Anatxu Zabalbeascoa, en un debate moderado por Félix Arranz (A quien agradecemos la invitación) y en el que los ponentes institucionales serán –nada menos- que Jordi Ludevid (Presidente del CSCAE) y Ferrán Sagarra (Director de la ETSAB). Los ponentes profesionales serán Maria Langarita (Langarita – Navarro, Arquitectos) y Olga Felip (josepcamps | olgafelip arquitectes), y habrá una fila cero con lo más mejor del panorama arquitectónico actual, críticos, Crearq, etc.

El tema de este año: RE-HABILITAR.

 

Un re-habilitar que hace referencia no solo a las recientes iniciativas sobre el cambio de modelo en el sector de la construcción más enfocadas a la rehabilitación que a la ampliación del parque construido, sino también al estado de nuestras instituciones (colegios, universidades, consejos…), quizá al nuestro propio y a su más que necesario cambio.

Así que como en esta santa casa lo mejor son ustedes y los debates que surgen de los posts: ¡The n+1 army wants you to feedback! O en otras palabras:

En este tema, tanto el más prosaico y pegado a la actividad profesional, como en el más institucional…. ¿Cuáles son sus experiencias, sus ideas, sus anhelos e incluso sus más inconfesables deseos?

Allá van unos cuantos datos y algunas de nuestras dudas y reflexiones, por abrir fuego, por si les sirven de ayuda para soltarse:

En lo más pegado a la labor puramente profesional, se ha publicado recientemente el libro blanco de la rehabilitación integral bajo el auspicio del CSCAE. Pongamos por delante que estamos de acuerdo con la idea general, no obstante leído el documento (AQUÍ) albergamos ciertas dudas (sin acritud ninguna):

¿Nace la propuesta con serios problemas de supervivencia cuando se fía su futuro a la subvención pública o a los incentivos fiscales (reducción de impuestos)?

Les recordamos que el documento se publicaba la misma semana que el gobierno decide que donde dijo Diego dice ARDILLA y baja las pensiones. La posibilidad de actuar a través del IBI es lejana dado que –agotado el urbanismo como caja registradora de las entidades locales- los ayuntamientos no parecen estar por la labor de bajar el único impuesto que cobran y de hecho la tendencia es a subirlo.

Las opciones de buscar la cooperación de las empresas eléctricas, ese bonito oligopolio, son altamente peligrosas. Más si se lee este párrafo del documento:

Se deben instrumentar medidas de financiación pública coordinando actuaciones de cooperación entre el sector público y el sector privado que, aprovechando la implementación de acciones y dotaciones, generen nuevos recursos económicos para las posibles actuaciones de regeneración urbana. En el caso de las empresas eléctricas se debería generar un marco de negocio lo suficientemente innovador para que, a unas empresas que obtienen su beneficio de la venta de energía, les resulte atractivo invertir su dinero en actuaciones tendentes a la reducción de la venta de su producto.

Sin ánimo de ofender… esto necesitamos que nos lo expliquen despacio. Y más en un país donde las eléctricas juegan a la vez a rojo, a negro, a par, a impar, a pasa y a falta….y a todos los números de la ruleta. Es decir: NO PIERDEN JAMAS. Ni dinero, ni negocio, y lo hacen además aprovechando la puerta giratoria por la que ex presidentes, ministros que les han favorecido y otros entes políticos forman parte de su nómina con un descaro vergonzoso.

Por resumir: ¿Será la próxima ley un viva al sol más de un gobierno cuyo único interés es recortar y con menos credibilidad que un tahúr del Missisipi?

¿Se hará cierta la frase de Romanones: “Vosotros haced las leyes que yo haré los reglamentos”, quedando así el texto como una bonita y mermada declaración de intenciones buenistas cuyo desarrollo reglamentario en las CC.AA. (quienes tienen la competencia final) no llegue nunca a producirse o lo haga falto de cualquier impulso?

Hay que reconocer que el texto señala, acertadamente, el carajal normativo que es este país en el que el más tonto publica una normativa. La absurda situación por la que el fuego parece quemar más por comunidades autónomas, las renovaciones de aire ser más necesarias en unos sitios que en otros (porque se ve que los paisanos respiran más) o las sillas de ruedas deslizar mejor o peor en función de estar a un lado o a otro de una línea virtual, y que supone para la profesión no pocas dificultades y un elemental incremento de costes. Sin embargo, la solución apuntada es un Comité Técnico de Coordinación y Actualización de la normativa.

Conocida es nuestra opinión de que un camello es un caballo creado por un comité, con lo que la pregunta es evidente:

¿Es lo suficientemente importante la muy necesaria COORDINACION Y REDUCCION normativa como para que sea una prioridad institucional que se solicite de forma inmediata y no como parte de otra cuestión, por importante que esta sea?

En lo tocante a nuestras instituciones y su pervivencia:

¿En que situación están los colegios? Nos desayunamos con un ERE nuevo cada semana (Madrid, Extremadura….) o con serios problemas económicos (Galicia). Con reducciones de servicios e incrementos de cuotas que suponen en mayor medida parchear una nave que quizá ya no da más de si.

Asumiendo que somos defensores de la necesidad de la institución, ¿Cuál es el modelo que podemos mantener y que necesitaremos para el futuro? Los colegios existentes nos han traído –para bien y para mal- hasta aquí, y lejos del pequeño retrato microeconomico de sus labores diarias que en muchos casos cumplen con diligencia ¿Funcionan los grandes números?

¿Es sostenible el modelo disperso de Colegios? ¿Es sostenible que existan Colegios uniprovinciales, demarcaciones, delegaciones, colegios multicomunidad, comunitarios, territoriales, Colegios que quieren unirse, otros que con la que cae pretendan disgregarse aun más y a los que el propio CSCAE tiene que llamar al orden y un largo etcétera? ¿Requiere la cuestión de una reducción y reconcentración, de una coordinación y asunción de mínimos a partir de las que empezar a reconstruir?

¿Son los objetivos de los Colegios los necesarios? Llevamos años con el tema del visado a las espaldas. ¿Debemos, como Ulises, quemar esa nave que nos lastra para, libres de ataduras y persistencias que han perdido en gran medida su significado, enfrentar el futuro con nuevas ideas y ánimos renovados?

¿Pueden los colegios permitirse apoyarse en un pasado que se está reconvirtiendo de forma atropellada –el del arquitecto que proyecta y visa (mucho)- como base fundamental de la forma de entender su existencia? ¿Qué ocurre con el resto de profesionales que ni visan ni lo harán o no lo querrán hacer?

¿Debe así el CSCAE convertirse -no solo, pero si más- en un lobby de presión efectivo, más rápido, más contundente, más claro?

[A este respecto –y como ejemplo- es muy aplaudible la iniciativa aprobada recientemente para considerar causa de inhabilitación deontológica la contratación irregular pero –y aun a falta de ver su aplicación practica a la que permaneceremos muy atentos- no debemos olvidar que hemos tardado AÑOS en tomar medidas contra una de las lacras más sangrantes de la estructura profesional (Y que, como bien señalaba Julen Asua de Multido, lo que se está reconociendo, en pleno siglo XXI y muy tarde, es que lo que es ilegal… lo es y no debe tener premio)]

Por no abandonar el ámbito institucional, ¿Cómo está funcionando la necesaria relación entre el sector profesional, representado por COAs y CSCAE, y las universidades?

De nada servirá que los primeros potencien la rehabilitación como salida lógica si las segundas siguen –de forma absurda- enfocadas en la producción de arquitectos-genios, olvidando (Y lamentablemente en muchos casos desprestigiando de forma estulta y activa) otras posibles salidas que no llegan ni a ofrecerse. No olvidemos que mucho de la precaria capacidad de respuesta a la crisis de la profesión proviene de unas universidades (Y dentro de ellas algunos departamentos muy en concreto) cuyo empeño reduccionista ha eliminado de forma sectaria las enormes posibilidades de trabajo que esta profesión puede abarcar (Y ello sin referirnos a hacer cupcakes). Lean sobre este tema el magnifico artículo de Stepien&Barnó sobre otras profesiones no tan lejanas y asómbrense.

Y es que más allá de las conocidas situaciones en las que se pontifica desde un puesto en una universidad pública contra los urbanistas, los arquitectos de la administración, los que trabajan para constructoras, los que se dedican a producción, a instalaciones o a periciales… más allá de la nula docencia empresarial y la casi nula deontológica (Hacer un estudio de mercado de precios para que lo venda después la cátedra NO ES aprender de valoraciones)… ¿Es necesario reconsiderar el modelo de arquitecto español, no tanto por su calidad –demostrada- como por su apertura de miras, para abandonar –de una buena vez- los complejos quasireligiosos y las moralinas imbeciles de repartir carnés de “buenos y malos”?

En otras palabras ¿Cómo de conscientes son las universidades, las escuelas, de lo que ocurre fuera de ellas?

No perdamos de vista la actual situación de los alumnos de PFC, atrapados en el juego ridículo de hacerse trampas en el propio solitario. En manos de tribunales que emplean la poltrona como megáfono de sus propias cuestiones internas que ventilan llevándose por delante años de trabajo de los alumnos (Y una no menos considerable inversión económica).

En esta casa, nos parece que el ejemplo de irresponsabilidad ofrecido por catedráticos y tribunales es palmario: Si no están conformes con la enseñanza de proyectos, con el estado del departamento, con Rem Koolhaas o con el exceso de renders… son otras las tribunas y otros los lugares donde –públicamente, dando la cara y asumiendo los actos propios- decirlo, negro sobre blanco.

[Estamos pendientes de informe jurídico del CSCAE, pero no olvidemos que de la precaria relación entre el estamento educativo y el profesional, surge la reciente –y preocupante- situación de los Ingenieros de Caminos Canales y Puertos. Sepan que los actuales ICCPs pasan a considerarse grados en su equivalencia (a pesar de sus -en muchos casos- 6 años de carrera y más de 600 créditos) lo que supone a la hora de licitar en el extranjero una considerable merma de puntos (Un master puntúa 7  y un grado 2, independientemente de la experiencia). Esta situación surrealista y evitable deja a buena parte de la masa de ICCPs ante la posibilidad –clara- de engrosar el paro. Deja a sus empresas ante la tesitura de no poder licitar fuera o de hacerlo en clara desventaja “ficticia” pues sus técnicos son los mismos y solo ha cambiado un puro juego burocrático. De nuevo la descoordinación, de nuevo hacerse trampas en el solitario, con el agravante de hacerlo en un mercado –la obra pública, y la construcción- cuya única posible salida es la internacionalización. Entiendan lo ilógico –lo imbecil- de que la administración quiera reducir el paro, pida que abramos mercado… y una parte de la misma se dedique de forma obtusa (cuando no interesada) a coartar esa posibilidad]

Para terminar con esta llamada a la colaboración, y aunque en último lugar en el escrito en absoluto en la realidad, debemos claramente preguntarnos:

¿Se está, analizado lo anterior, siendo responsable no solo con los profesionales actualmente en el mercado, sino con los compañeros (Lo son para nosotros) que aun están estudiando en las escuelas y a los que dejamos una herencia poco menos que negra?

Sin entrar en la ABSOLUTA frivolidad y falta de vergüenza con la que se les dice que la solución es marcharse (Algunos, desde pulpitos públicos, les tienen una impostada e imbecil envidia. Otras hablan del espíritu de Dora la Exploradora. Hay que tener mucha templanza para no agarrar una motosierra) ¿Están ambas instituciones, estamos todos, haciendo lo que debemos?

¿Se está ofreciendo –ya lo hemos comentado- la formación completa, necesaria y la posible capacidad de especializarse en todas (Y decimos TODAS) las áreas de trabajo que puede desarrollar un arquitecto? ¿Ha calado por fin en el profesorado, en los departamentos, que más allá de “Escuela de Genios” las ETSAs son centros de formación de profesionales que antes que basarse en la supuesta “genialidad”, deben hacerlo en la excelencia y la responsabilidad?

¿Se está considerando la incorporación de los conocimientos que hasta ahora no existían en la formación del arquitecto: Empresariales, sociales, relativos a una investigación seria más allá de lo que en muchos casos se entendía en Proyectos como tal y que en demasiadas ocasiones no aguantaba el rascado de una uña?

Se plantean hoy en día cuestiones relativas a la implantación de unas –probablemente muy necesarias- prácticas formativas. Estando plenamente de acuerdo con este sistema ¿Cómo se integra en la formación del arquitecto? Y sobre todo ¿Cómo se va a controlar?

Nuestro temor –fundado, dado que nos conocemos en patio y también el patinejo- es que haya quien desde el estamento profesional más carpetovetónico vea estas prácticas como un sustituto de los contratados explotados, en un sistema laboral excesivamente acostumbrado a no valorar empresarialmente ni al personal ni a su formación (algo que es a todas luces surrealista en empresas de servicios, como son los estudios de arquitectura).

Demasiadas veces se ha olvidado que la relación empleado-empleador supone de una confianza, un respeto y un compromiso que se pierden de forma inmediata cuando al segundo se le somete a una situación ilegal. Si dicha perdida era vergonzosa en el caso de profesionales ya titulados, lo es aun más -por lo que tiene de repugnante y de aprovechado- cuando se trata de futuros profesionales en formación. Una beca de formación no es –y con excesiva y sorpréndete facilidad lo ha sido y lamentablemente lo sigue siendo- una forma de acceder a mano de obra barata (O gratuita). Es un contrato –si nos apuran incluso uno moral- por el que un profesional invierte parte de su tiempo en formar a otro recibiendo a cambio la posibilidad de acceder a una cantera magnifica de futuros contratados formados por él mismo, a los que conoce y con los que se establece ese necesario vinculo de confianza y respeto.

Existen a este respecto gran cantidad de figuras legalmente establecidas (acuerdos con empresas, planes gubernamentales, contratos de formación…), aun contando con que muy probablemente necesiten una revisión y una actualización, ello no es óbice para la creación de figuras sobrevenidas tipo “intern” (Heredadas de mercados laborales completamente diferentes al nuestro) cuyo único objetivo sea dar carta de naturaleza a estudios donde TODA la masa de trabajadores son becarios explotados.

Una formación en prácticas es –para el empleador- una inversión a futuro. Es tan sencillo como eso.

Las reglas están claras (No pertenecer a la estructura productiva, no ocupar un puesto de trabajo regulado, tener horas efectivas de formación, no estar sujeto a la disciplina laboral…), y lo llevan estando hace años en la ley. Seguirlas y aplicarlas con toda su dureza y honestidad es lo único que  evitará dar carta de naturaleza “legal” a las malas prácticas que hemos soportado demasiado tiempo y que permitirá la existencia de esa formación efectiva, alejada de la especialización en “delineación” a la que habíamos reducido el asunto.

[Nos permitirán que hagamos una reflexión particular llegados a este punto: ¿Por qué recurre siempre la profesión a la necesidad de situaciones “especiales” (Esos extraños “interns”) cuando en otros gremios no tan lejanos (Los mismos ICCPs) las herramientas contractuales y laborales de prácticas existentes han demostrado ser más que suficientes (independientemente de que necesiten una revisión) para formar a generaciones enteras de excelentes profesionales?]

Y, por acabar de cubrir todos los aspectos, ¿En que situación quedan las habilitaciones profesionales? ¿Es coherente la idea tantas veces repetida de extraerlas del ámbito universitario? Las soluciones parecen en este sentido dos: La creación de otro ente interpuesto –uno más- estatal que habilitará o la transferencia de la capacidad a una institución puramente profesional.

Para el primer caso, quienes conocemos la administración dudamos mucho de la efectividad de la medida. Es la existente en Italia para –por ejemplo- los abogados (Tres años de pura esclavitud en un bufete y un examen posterior que hace que un PFC parezca una paseo por el parque, no por la dificultad sino por la divergencia de criterio y la burocratización –cuando no directamente corrupción pura y dura- del asunto).

Para el segundo, parece que el ejemplo es el sistema del RIBA ingles. No olvidemos sin embargo que la “habilitación” del RIBA tiene más que ver con un a cuestión de seguros que en España es completamente diferente dada la actual ley de competencias y la precariedad del mercado de seguro de responsabilidad civil para arquitectos. Por otra parte, esta posición tendería a ser ocupada –como habilitantes- por unos COAs que no están en la situación de ofrecerla en la actualidad con unas mínimas garantías.

¿Es, por tanto, la ponderación del sistema de habilitación externo como “igualador” de las muy diferentes ETSAs un reflejo de su propia incapacidad para ponerse de acuerdo en nada? ¿Es mejor la creación de otro ente difuso más o el ejercicio de la responsabilidad mínima en unas ETSAs de un país –no tan grande- que deberían de coordinarse con premura?

Es–como nunca- necesario en este aspecto que Universidades, Colegios y profesionales se sienten sin líneas rojas y reorganicen una situación en la que los alumnos y estudiantes son parte fundamental y victimas lamentablemente prioritarias. Es lo honesto, y es también lo responsable. Todos formamos un mismo ecosistema, sin presas, sin compuertas aislantes. Cuanto antes comprendamos esto y dejemos de jugar a mantener parcelas de poder autista, mejor podremos encarar el futuro.

Aquí les dejamos la pelota en el tejado. Opinen, escriban, dígannos que estamos equivocados, que no, que creen que si o que no, o que tal vez. Cuéntennos que les preocupa, de que les gustaría que se hablara (Haremos todo lo que podamos para que se hable de todo) y qué les parece la cuestión. Contamos –como siempre- con ustedes.

Una ultima cosa. Verán que hablamos mucho de responsabilidad. Es para nosotros un concepto básico. Responsabilidad. Lo contrario de banalización, lo contrario de frivolidad. Y esa es quizá la gran –y ultima- pregunta: ¿Es necesario, valga el juego de palabras, REHABILITAR LA RESPONSABILIDAD?

GRACIAS DE ANTEBRAZO!!!

Written by Jose María Echarte

diciembre 11, 2012 at 15:05

11 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Muy buen Post, me alegro de que vayáis a defender todas estas cuestiones a esta “mesa redonda”. Personalmente estoy de acuerdo con todo lo anterior, de hecho lo suscribiría.
    Por otra parte creo que sería bueno hablar también de las cuestiones relativas a los concursos de arquitectura y al cumplimiento de las leyes concursales ya sea en cuanto a normativa, transparencia, limpieza, baremos en cuanto a los premios, etc.

    Por otro lado interesaría que, dada la opción de la inmigración como una salida profesional tan aceptada, por lo menos sería bueno establecer una minima estructura adaptada a facilitar la “fuga de cerebros”

    JH

    diciembre 11, 2012 at 16:00

  2. Conforme avanzaba leyendo vuestro post he tenido la sensación de desasosiego que a uno le da cuando está proyectando y empieza a liársele la cosa, sin terminar de cuadrar, de forma que un remiendo en un lao implica un descuadre en el otro. A veces creo que es mejor mandarlo todo al garete y acercar nuestras instituciones al modelo europeo-anglosajón y empezar desde cero.

    El acto del Roca Galery se me antoja un cuadro costumbrista de marketing a la tradicional usanza, con su fotocall, publireporteros y tal, donde cada uno hará su papel, venderá su película y gracias a todos por venir, que así mañana salgo en la tele pa que me vean los de mi tribu. Mis problemas como arquitecto no creo que vayan a solucionarse en ese show.

    ¿Cooperación, política, rehabilitación, grandes empresas? En un país como el nuestro, sometido a una élite política extractiva- que legisla para beneficiarse sí o sí del ciudadano- esperar soluciones será escuchar el cuento de la buena pipa. Pelear en este ring es querer matar un mamut a chorlitos. Aquí el que manda es el que manda.

    ¿Colegios? Representan y defienden al colegiado, que no a los arquitectos, así que desconozco el número de compañeros nuestros que están desamparados en este momento porque o no han podido entrar o han tenido que salirse del juego de siempre, el único, ese al que nos condicionan las ETSAs. ¿Diálogo entre escuela y Colegio, bastiones de la profesión? Los más cerrados al cambio, vaya a ser que alguien pierda en el juego de la silla.

    ¿Recursos humanos, retención del talento? ¿En un país como el nuestro, de Despeñaperros pa bajo? No sé ustedes, pero en mi entorno cercano contrato legal, legal, de trabajo, que refleje la verdadera situación laboral de los empleados, sólo tengo el caso de mi madre, que es funcionaria (y a la que acaban de incrementar las horas y disminuido el salario por cierto). Ha llegado a nuestro sector lo que viene siendo normal. En lo público y en lo privado, el que manda es el que manda, y aquí nadie se queja.

    Habilitaciones, diálogo, emigración, efectividad… pssss… Las grietas entre el ejercicio tradicional y las nuevas necesidades se van haciendo cada más patentes.Nuestra estructura actual no puede dar soporte a todo el colectivo, es hora de ir ampliando porque estos pilares ya no aguantan más carga que la propia.

    ¿Rehabilitar la responsabilidad? La de todos nosotros, como colectivo, con la obligación de actuar para cambiar las cosas que sea la primera, por favor.

    geciar

    diciembre 11, 2012 at 18:59

  3. Seguramente un acto promovido por una marca de inodoros (metáfora?) no sea el foro más productivo, pero algo se sacará y si, parafraseando a geciar, los chorlitos que van a pelear con los mamuts sois vosotros, acojonados deberían estar los mamuts.
    Suscribo todo lo que decís y particularmente me preocupa el estamento colegial, esa superestructura absurda de colegios y consejos de colegios donde mi representante mayor, el Sr. Ludevid, no ha sido elegido directamente por los colegiados.
    Un único colegio estatal a cuyo decano se elija mediante votación universal, un visado que diga “esta persona es arquitecto y está habilitada” y nada más, y sea casi instantáneo (y más barato), el control de la calidad del documento opcional y que cada cual se las entienda con las consecuencias, potenciación de apoyo al colegiado, formación, etc es lo que creo que sería conveniente y personalmente creo que es inevitable, todo es cuestión de tiempo.
    En el resto de temas y de otros muchos, estoy seguro que plantearéis la opción más sensata porque si de algo estáis sobrados es de sensatez y responsabilidad.
    Eso si, caña al mono.
    Ya contaréis.
    Saludos.

    JCM

    diciembre 12, 2012 at 11:47

  4. Estimados N+1,

    Su blog ha sido para mí un gran descubrimiento, y quiero agradecerles públicamente varias cosas:

    1. Que se tomen la molestia de escribir todo esto.
    2. Que lo escriban bien, con claridad y sin errores, cosa nada común en su profesión.
    3. Que se centren en temas para mí cruciales, como la relación entre responsabilidad y pedagogía de la arquitectura. En mi opinión, existe una conexión muy clara entre ambas cuestiones y una tercera, la de la sostenibilidad en arquitectura. El vínculo es la existencia o no de criterios explícitos a los cuales pueda responderse con evidencia razonablemente objetiva, sin remitirse a tribus, gustos, o referencias más o menos cultas.

    Leeré todo cuanto pueda de su ya nutrida producción en este blog; esto ya supondrá un diálogo virtual, que me encantará continuar por otros medios, si hay ocasión.

    Un cordial saludo,
    Emilio Luque

    Emilio Luque

    diciembre 12, 2012 at 14:18

  5. Bienvenido Emilio, esperamos leerte mucho por aqui ;)

    María (n+1)

    diciembre 12, 2012 at 20:27

  6. algunos no os daís cuenta de que le fiesta se ha acabado….

    R2D2

    diciembre 13, 2012 at 19:45

  7. Para la mayoría la fiesta nunca llegó a comenzar…

    Beg

    diciembre 13, 2012 at 20:25

  8. Gracias, Beg!
    Parece que esa “parte” de la historia no la entiende casi nadie.

    María (n+1)

    diciembre 13, 2012 at 20:48

  9. Emilio, un placer encontrarle aquí. Coincidimos plenamente en la caracterización de ese necesario vínculo entre responsabilidad, pedagogía y sostenibilidad. Y sobre todo, coincidimos -y esto quizá sea lo fundamental- en la necesidad de unos criterios objetivos y responsables (valga aquí la redundancia) alejados del exceso de banalidad que suele producirse en las escuelas de arquitectura en función de pertenencias absurdas a camarillas y conciliábulos o -como muy bien apunta- la a veces cansina necesidad permanente del gremio de ejercer el “standing on the shoulder of giants” como justificación (Y que desplegado, puede llevar a la nada mas absoluta).

    Parte de esta realidad es la que frivoliza constantemente en el ámbito universitario de la arquitectura conceptos y realidades tan absolutamente fundamentales y serios como la investigación, el valor social de la arquitectura (trastocado no pocas veces en una suerte de paternalismo endiosado y cargado de moralina) o la misma sostenibilidad, convertida en un “verdismo” simplista.

    Es un ejemplo perfecto este -¡gracias!- de lo que puede ocurrir cuando en un sistema sin estanqueidades (como es el formado por el estamento profesional, el educativo y la sociedad) se introducen distorsiones en uno de los ámbitos que -necesariamente- afectaran a los demás. Así, de una constante frivolización del tema en las aulas de proyectos (y otras) donde “sostenible” sirve lo mismo para un roto que para un descosido sin llegar a profundizar en la complejidad del asunto, derivara una igual (o incluso mayor) simplificación en -por ejemplo- concursos públicos en los que dice valorarse el criterio de “sostenibilidad” y lo que se acaba valorando por parte de jurados y de concursantes es el tono de verde de la veladura de photoshop aplicada a los paneles, consiguiendo que lo debería ser base fundamental de producción se convierta en una etiqueta “de moda” que se despacha y se asume sin criterio ninguno.

    Mucho de esto ocurre en nuestras escuelas, lamentablemente, y no solo en este aspecto.

    De nuevo muchísimas gracias por la intervención, y ojalá continué este dialogo por este o por otros medios.

    Jose Maria.

    Jose Maria Echarte

    diciembre 15, 2012 at 12:03

  10. […] Más sobre el tema, aquí. […]

  11. […] en Barcerlona Roca Gallery. El tema a tratar: HORIZONTES a REHABILITAR. Ya nos conocen, hablaremos de lo que solemos hablar, pero quizá sea necesario añadir un punto más a la lista de cosas a rehabilitar: La […]


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 353 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: