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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Adiós, VPO, Adiós

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“A escupir a la vía” She seemed to say….

En el mes que nos abandona dos noticias han pasado sin pena ni gloria por la prensa nacional.

En ambas, una para el gobierno nacional a través del ministerio de Fomento (al que habría que ir pensando en cambiar el nombre) y otra para el mayor ayuntamiento del país, Madrid, el leit motiv era el mismo:

Se acabo la construcción pública de VPO.

Finito. Hasta aquí llegaron las aguas. Bye Bye, Pai-Pai.

Las justificaciones, pueden imaginarlo, son a cual más peregrina. Casi tanto como extraño resulta que desde las más altas instancias de nuestra profesión (Una que, antes de hacer cupcakes se dedicaba a esta cosa –ya saben- tan rancia del habitar) hayan dado la callada por respuesta ocupadas como deben estar en algún foro de la arquitectura o en ese “visado mágico” (¿De Playtex?) que va a solucionar todos nuestros actuales problemas.

La noticia, al menos para estos sus seguros servidores, merece un par de puntualizaciones y quizás también, algo de introspección.

La primera, es evidente, es la relativa al abandono de un campo de servicio público fundamental –el de la vivienda social- mientras otros se mantienen de forma inexplicable. Esta misma semana nos desayunábamos con el “rescate” estatal a las concesionarias de autopistas, hace unos días con el aeropuerto de Castellón planteándose ampliar pistas (Cuando aun no ha aterrizado allí ningún avión)… y esto por centrarnos en el capitulo de “obras públicas”, si miramos el espectro (No sabe ya uno si en su acepción física o Halloweeniana) completo de gastos de la administración acabaría pareciéndonos que el cinturón siempre se aprieta por el mismo extremo.

Así, la VPO, que constituyo una de las promesas más habituales y más incumplidas de todos los partidos políticos, desaparecerá -si ese es el caso- sin haberse cumplido ninguno de esos famosos “Planes de Vivienda” cuyos números reales, superada la fase de la promesa vana y vacía, resultan siempre descorazonadores. En otras palabras: si el problema es el gasto o nos mentían entonces –por ser este inabordable, máxime en combinación con otros más suntuarios y que resultan ridículos frente a la labor de proveer de viviendas dignas a quien no puede acceder a ellas- o nos mienten ahora –por no serlo realmente-.

Conviene aquí señalar como resulta curioso que sea Doña Ana Botella (a la sazón alcaldesa no electa de Madrid) la que nos hable del precio de la vivienda. Curioso dado que fue la política cortoplazista y cenutria  de su marido (al que si le cuestionó algo, debió hacerlo en esa intimidad en la que se hablaba catalán) la que produjo la sobreinflación de precios que hizo la VPO más necesaria que nunca. Una necesidad esta que no ha desaparecido en absoluto como quiere hacernos creer Doña Ana cuando lanza unas cifras que, creannos, tenemos dificultades para dar por válidas, teniendo en cuenta que la administración no repercute el precio del suelo. Algunos de quienes esto escribimos hemos construido VPO y su coste de construcción no superaba los 1000 euros/m2 (Se quedaba muy lejos por debajo, de hecho) con lo que –aun entendiendo los diferentes valores del metro construido en España- un valor en venta de más de 1800 euros el metro cuadrado se antoja poco creíble.

Olvida además Doña Ana que si las viviendas han bajado de precio es, principalmente, porque lo ha hecho la capacidad adquisitiva de quienes querrían [deberían] adquirirlas hasta límites fuera de todo control, con lo que la VPO sigue siendo –quizá incluso más aun- necesaria.

Sin embargo, y sigan el razonamiento, nada hay de nuevo en lo que plantea la Alcaldesa de Madrid. Es parte del conocidísimo discurso neoliberal / neocon que considera imprescindible ceder cualquier campo público a manos de la iniciativa privada “porque lo hacen mejor”. Extraña teoría esta que se basa en combatir la ineficacia administrativa (Y propia) –de la que se han dado cuenta, caída del guindo mediante, por sorpresa, o eso quieren hacernos creer- con el hachazo y tente tieso del muerto el perro se acabo la rabia.

En este caso, los peligros que acompañan el discurso son evidentes: Junto a la VPO discurre la normativa que la rige y que –con sus muchos errores- ha constituido un bastión de orden y racionalidad, de control, en un sector en el que cualquier vacío tiende a llenarse siempre a favor de unos pocos y en detrimento de la mayoría. Baste como ejemplo que la VPO es –tradicionalmente- el estándar mínimo admisible en ordenamientos que carecen de él (Gran cantidad de planes generales no fijan unos mínimos habitables) y que constituye un arma de primer orden cuando hay –y el ejemplo es real, ojo- profesionales que pretenden colar un patio de ventilación de cocinas de 1,5×1,5 porque se han tomado la perversa molestia de escalar un esquema del CTE.

Si la normativa desaparece, cae en desuso o –lo que es más probable- torna de elemento mínimo de seguridad en molestia para los nuevos gestores privados de VPO, la posibilidad de que se alcen grupos de presión con intereses oscuros y espurios es patente. Empezaremos entonces quizá a escuchar –como ya ha ocurrido en Barcelona con los alegres elitistas de AxA- que hemos vivido en metros cuadrados por encima de nuestras posibilidades y a ver como los mínimos obtenidos e incuestionables se reducen hacia una precarización de lo habitable que algún imbecil presa del posturismo banal de las camarillas profesionales podría confundir con “renovar”cuando de lo que se trata es de vendernos –bien envueltito- el “miseria glam”. Esa que cree que el hecho de reunirse en la calle por estar en unas condiciones de extrema pobreza constituye una “ocupación urbana”.

Y es en este aspecto donde es necesaria la introspección, la autocrítica y el retorno a una realidad que –voluntaria y alegremente- hemos abandonado. La vivienda social es, quizá como ningún otro, uno de los principales caballos de batalla de quienes como los arquitectos no pierden oportunidad de proclamar el carácter social de la profesión. La vivienda social en todo lo que abarca y que va desde el planeamiento que la posibilita y ordena a su pura construcción y normativización.

¿Hemos sido, pues, en este campo, los profesionales responsables que gustamos de creer en la ultima década? La respuesta –salvo honrosísimas excepciones- es tristemente no.

Pongamos el ejemplo, dado que la señora alcaldesa ha tenido a bien pronunciarse, de la EMV, dedicada a aplacar la mala conciencia de la profesión por las tropelías urbanas sin numero de la Comunidad de Madrid mediante caramelos en forma de edificios “singulares” que constituían islas de iconicidad –absurda- en un páramo de especulación continua. Edificios preñados de fachadismo, de vanagloria egoísta y de épater la bourgeoisie hasta extremos que rozan lo infantil. Algunos de ellos tan pendientes de quedar bien en la foto de rigor como para resultar en errores de bulto que supondrían suspensos claros en una clase de proyectos medianamente normal de primero de carrera (Viviendas a las que se accede por los dormitorios para no romper ritmos de fachada, otras –concedidas por sorteo- en las que los exiguos 70 metros cuadrados se repartían en tres plantas con un orden desconcertante, fachadas de mantenimientos imposibles por carísimos, coberturas vegetales completas que pueden quedar muy bien sobre el papel pero no aguantan el rascado de una uña técnica y un largo etcétera).

Dócilmente, calladamente, hemos convertido la vivienda social en un hijo tonto de la época del icono y la hemos llevado al emponzoñado camino de los excesos de presupuesto, de los mantenimientos no contemplados y –lo que es mucho peor- al de abandonar cualquier reflexión seria en aras de un cientifismo falso y de opereta. Y ha sido esta una conversión completísima: Empezando por unas escuelas donde la critica al modelo VPO se produce no para mejorarlo o investigar sobre su necesaria evolución sino para hacer de él referencia –infantiloide- de ranciedad frente a glamourizaciones cuyo único objetivo parecía ser un modernismo impostado y falsario; siguiendo por una profesión acallada y silente que complacía no solo con las tropelías públicas y ajenas sino también con las banalidades profesionales propias elevadas a categoría de nuevo testamento social en las que, por lo visto, lo importante era desobedecer a Ikea pero no analizar la evolución de la vivienda seriamente, más allá de ejemplos apriorísticos y preseleccionados por las razones más equivocadas.

Y acabando, como no, con unas instituciones que poco han hecho para poner pie en pared y denunciar este juego del palo y la zanahoria.

Quizá como pocas veces en este caso – el de la vivienda social- habría que haber hecho de muy necesarios Bartleby y no haber jugado. Indignaciones posteriores de quien sabía –muy bien- con que sarta de tahúres se sentaba a la mesa de poker nos resultan (Será que somos ya perros viejos) vacías (No menos preocupantes en lo básico, pero si afectadas).

Es el de la vivienda social uno de nuestros campos fundamentales. Uno de los que han marcado la evolución de la profesión y han escrito algunas de las mejores paginas de la realidad arquitectónica, urbanística y social de este país. Uno que henos manchado de egoísmo y lucimiento absurdo y que convendría recuperar, antes de que el consciente y ascético “Preferiría no hacerlo” de Bartleby sea el “No puedo hacerlo” resignado y -en buena medida- culpable al que nos encaminamos.

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Written by Jose María Echarte

octubre 31, 2012 at 13:41

Publicado en Actualidad, vivienda

6 comentarios

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  1. una estadística os dejo:
    España 1% alquiler social, 19% total alquiler y 81% propiedad
    Países bajos 35% alquiler social, 46 %total alquiler y 54% propiedad
    Media europa 10 % alquiler social, 29% total alquiler y 71% propiedad.
    Habrán pensado que pa tener un 1%, mejor nada. Mariconadas las justas. En fin…

    Fernando Martinez Lopez

    octubre 31, 2012 at 14:14

  2. Esas estadísticas están muy bien, pero olvidan el precio del alquiler en Holanda en relación al poder adquisitivo y las condiciones en que se establece dicho alquiler. En España, comprar es esclavitud, alquilar ahogarse. En Suecia, por ejemplo, es normal comprar, incluso para estancias de 3 años: es mejor comprar y luego vender; no para sacar pasta, sino porque es mejor debido a que en Estocolmo, hay políticas que impiden la especulación con la vivienda porque allí se entiende (no sólo se cita en la Constitución) como un bien fundamental. En España el problema es la especulación… no el alquiler/compra. Y esa especulación hace que los precios incluso del alquiler fluctúen a voluntad del casero…. es un puto caos en que lo que falla es la ley.

    Pablete

    octubre 31, 2012 at 14:22

  3. [...] Hoy pública el blog que os presento una interesante reflexión acerca del futuro de la Vivienda Protegida ante los ajustes que está sufriendo la administración pública como respuesta a la crisis. Qué mejor como carta de presentación que como se definen ellos en su página de Facebook: [...]

  4. menos conferencias vacías en las escuelas de arquitectura donde sólo vienen a ‘hablar de su libro’ y más reflexiones como las vuestras ;) un abrazo, echarte

    gon

    octubre 31, 2012 at 17:44

  5. No entiendo a que vienen las estadísticas… Y lo de mariconadas las justas del primer comentario. En muchos paises europeos predomina el alquiler porque la vivienda en propiedad es tan cara que solo esta al alcance de unos pocos. Creo que el modelo español de propiedad es en cierto modo una proteccion para el mas debil o …¿No es verdad que con el paro actual de España si el 46% viviera de alquiler las calles estarían llenas de sin techo?
    vivimos en la inopia y no somos capaces de ver nuestras bondades como pais aceptando todo lo de fuera como mejor sin un minimo estudio o critica.

    Por cierto para el articulo … PLAS, PLAS, PLAS, PLAS … A mi tambien me saca de mis casillas el señor de Ikea desobedients

    enparalelo

    octubre 31, 2012 at 22:33

  6. No había leído absolutamente nada del tema, así que gracias por sacarlo.

    emparalelo…… yo estoy de acuerdo a medias.
    Eso de que la compra es una protección para el más débil suena bien pero no es cierto al menos no del todo. En España los propietarios son los bancos, con lo que eso conlleva. La cantidad de desahucios empieza a ser un drama y encima siguen debiendo el préstamo. Si me dijeras que la gente podía pagar una casa antes con sus ahorros o en 10 años de crédito…… pero gente con hipotecas a 25 y hasta 35 años, les da lo mismo, de hecho es bastante peor….
    Imaginemos caso extremos, cuando no puedes pagar el alquiler te puedes ir a una casa más barata, puedes compartir piso o como medida desesperada volver con tus padres, con una hipoteca no puedes hacer nada.
    (Tristes soluciones todas, que nadie piense que me parece bien que haya gente que no pueda pagarse un techo porque me parece vergonzoso)
    De hecho no conozco a nadie que tenga pagada la casa con menos de 50 años y resulta que a los que más golpea el paro es a los menores de 35.

    En Austria hay un porcentaje elevado de gente que alquila, ahorra y luego se compra una casa cuando tiene una estabilidad laboral y familiar. La compra es cara, el alquiler no (para el nivel de vida) lo que no era normal era la situación española me compro un piso, lo alquilo y así pago la hipoteca.

    Aquí existe una ley anti especulación, una amiga me decía que no podías vender la casa en menos de 10 años, (una casa libre por supuesto, las sociales son de alquiler, siempre) al final me aclararon que es que si la vendes en menos de 10 años por más de lo que te costó te fríen de tal manera a impuestos que pierdes dinero, así que si te compras una casa es para vivir, o para alquilarla. Y si necesitas venderla no ganas dinero. El mercado de alquiler está regulado y una compra de un piso es una inversión a largo plazo.

    *Y existe también otra ley que no permite comprar “suelo” si no se va a hacer nada en él. (igualito que en España vamos)

    Me parece bien que las casas sociales sean de alquiler, siempre por supuesto a precios justos que dependan de tus ingresos y me parece menos lógico que sean de compra para que luego puedas especular con ellas. Que es tristemente lo que ha pasado en España.

    El otro día salía en el periódico una comparación de precios compra vs alquiler, la compra empezaba a salir rentable a los 25 años…. no sé como hubiéramos salido en España en los buenos años de la burbuja pero creo que a muchos menos seguro,
    me compro un piso y sino lo puedo alquilar lo vendo por (el doble!!) en 3 años………. así nos fue.

    eugenia

    noviembre 5, 2012 at 0:53


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