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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Barrer Una Esquina

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Not a Zaha design.

Un post más caballeroso para tiempos menos oscuros que estos,

En una entrada relativamente reciente en su muro el magnífico Fredy Massad se preguntaba, sobre una ¿Instalación? ¿Decoración? ¿Proyecto? De Kengo Kuma para un Starbucks, si su publicación era resultado de lo incuestionable de su calidad o de la firma al pie de los planos, cosa con la que estoy completamente de acuerdo.

No obstante, siendo como soy, y viendo la ¿Tontuna? ¿Performance? ¿Idea feliz? de Kengo, lo primero que se me ocurrió es:

¿Esto como se limpia?

Puede parecerles una tontería, una pregunta divertida, una boutade pero, en una profesión que alardea como ninguna otra de su compromiso con facilitar la vida a los demás:

¿Sabemos, sin ir más allá, como se barre una esquina?

O mejor dicho, ¿En que punto dejo de preocuparnos, como arquitectos, una cierta domesticidad, una realidad testaruda de la cosas?

Ya he dicho, soy como soy, y no, no tengo un fetiche con las escobas -aunque sean de bruja y esa bruja sea Karen Elson-. No puedo evitar pensar, cuando me enfrento a un edificio, a una planta, a un proyecto, que -entre otras muchas cuestiones- las relacionadas con el uso real de aquello que producimos aparezcan con frecuencia.

¿Cómo se barre una esquina de 35º? ¿Cómo se mete una aspiradora entre la estructura bellamente retranqueada y el muro de límpido vidrio que pasa por delante dejando la fachada libre?

No crean que exagero. No son pocas las veces que me he imaginado a quienes limpian nuestros edificios maldiciendo en lenguas muertas ante situaciones que se solucionan no con genialidad, no con “arte”, sino mas bien… con oficio. Con un pequeño barniz de realidad.

Y quizás, los más avispados lo habrán notado, no estoy hablando solo de barrer. O en otras palabras, barrer una esquina es el McGuffin (Muy grafico) de nuestro –buscado- olvido de una cierta experiencia de las cosas de cada día. “La arquitectura es sacrificio” decía Sáenz de Oiza, una frase que los alumnos de mi época nos aprendimos de memoria en los cursos de proyectos y que repetíamos como un mantra porque, al contrario de lo que podría pensarse, no se refiere a las noches sin dormir, los plazos y los bajos salarios de los profesionales, sino a los sufrimientos de quienes ¿padecen? sus obras. No puedo estar más en desacuerdo con Oiza, y más de acuerdo con Don Norman en su clásico “The Design of Everyday Things”: Si un usuario medio encuentra dificultades para llevar a cabo una tarea sencilla, común, en uno de nuestros proyectos… el problema es nuestro.

Así, y dejando por un momento la escoba, ¿Cómo se cambia un vidrio? ¿Cómo una bombilla en una doble altura? ¿Cómo se limpia una cristalera inaccesible? ¿Dónde se guardan esas mismas escobas en una casa? ¿Dónde las basuras? ¿Cómo se accede a la maquina del aire acondicionado? ¿Qué pasa cuando se rompe?

Pensaran quizá que estoy hablándoles de la arquitectura icónica. Ciertamente el olvido de la racionalidad más básica forma parte de su genética intrínseca manifestada en este y otros defectos mucho más incomprensibles. ¿Pensaron los creadores de tanta obra maestra en los mantenimientos a posteriori? ¿Pensó Eisenmann en la reposición de esos vidrios –todos diferentes- que adornan ese engendro que es el Gaias? ¿Quizá pensó Jurgen Mayer en lo infinitamente complicado que será reparar un mínimo problema en ese mecano absurdo que es Metropol-Parasol? ¿Cómo se barren las plantas de Libeskind? ¿Cómo se pinta un Calatrava, si no es con Sir Edmund Hillary o Jesús Calleja guiando una expedición de escalada a las alturas? Pero no, no se trata solo de estos ejemplos (Por claros que resulten). El abandono, el descuido, el olvido… están presentes con fruición en mucho lo que hacemos.

Los más recalcitrantes apostillarán que quiero convertir la asignatura de proyectos en una especie de lectura del Neüfert. No. Nada más alejado de la verdad. La realidad sin embargo es que no puede venderse un Aston Martin –por muy bonito que sea por fuera- en el que el conductor no llegue a la palanca de cambios, o en otras palabras ¿Si somos capaces de hacer lo difícil, porque no somos capaces de asumir lo –no diré fácil, pues no lo es- domestico? Quizá porque nos molesta. O por que nos han enseñado que es algo “molesto”. “De aparejadores” nos dijo una vez un profesor de proyectos cuando se nos ocurrió a Salva y a mi preguntar como se reparaba una fachada a la Herzog & Demeuron de las que tantas vimos en la escuela de Madrid en los ‘90.

Quizá porque –voluntariamente- lo “sacrificamos” en palabras de Oiza, perdiendo con ello no solo una parte importantísima de lo que somos, sino también aquello que convierte lo que hacemos en una labor profesional, y no en un juego de exhibicionismos gratuitos.

Nadie dijo que esta profesión fuera fácil. No lo es. Y tampoco es un juego, ni una diversión, por mucho que la especie se haya –tontamente- transmitido estos años. De nada me sirve que el espacio sea magnifico si es imposible llevar a cabo labores tan normales como limpiarlo, o si cambiar un downlight es una tarea digna de un equipo de Swats, o si reemplazar un vidrio supone movilizar a Cristalerías Españolas en pleno, si no por otra cuestión, porque no creo que esta profesión deba dedicarse (aunque lo haya hecho con fruición, ad nauseam) a producir fondos para postales.

Las cosas deben estar BIEN, pero además deben estar bien. Es este ultimo bien, mas modesto, mas diario, mas domestico y próximo…. mas humano si lo prefieren, el que olvidamos. El que arrinconamos y en muchas ocasiones despreciamos. Es la combinación de esos dos “bienes” lo que hace que una obra sea redonda, es algo que se aprecia no solo cuando se ve en una magnifica foto, es algo que se nota con el uso, al vivir aquello que construimos, al patearlo, usarlo, andarlo, repararlo…

Y, porque no, al limpiarlo.

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Written by Jose María Echarte

marzo 20, 2012 a 13:17

15 comentarios

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  1. ¿Alguien sabe como limpiar una ventana corredera sin desmontarla? xD
    http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090817044136AA5LVPA
    http://www.mundorecetas.com/recetas-de-cocina/recetas-postx189574-0-10.html

    Pues que sepáis que la gente se lo pregunta…

    eugenia

    marzo 21, 2012 at 0:15

  2. En el muy amado y alabado nuevo COAM, arquitectura seria y sobria de raíz nórdica, fundamento edilicio de nuestras entretelas, sería interesante que se nos explicase cómo se limpian esos vidrios superpuestos que, por cierto, no llevan cámara.

    Supongo que mediante la fe de todos los colegiados.

    Pues eso… que una vergüenza

    Santi C.

    marzo 21, 2012 at 0:52

  3. El post está fenomenal, asi me siento yo cada día cuando me intento pegar con el PFC que, como a la mayoría, se me está atragantando. Me paso horas pensando cómo se podrá llegar a todas partes y luego tengo la sensación de que a nadie más que a mi le preocupa :S Eso sí, por favor, pasad el corrector de Word antes de publicar que os faltan mil acentos ;)

    Silvia

    marzo 21, 2012 at 1:43

  4. @Santi C:

    Esos vidrios que comentas de la sede del COAM son correderos y se limpian sin mayor incidencia. No veo la problemática.

    No tienen cámara…hasta cierto punto. El detalle puedes verlo en http://www.gonzalomoure.com (la web aun no está terminada, pero eso proyecto está casi completo).

    Un saludo.

    David M.

    marzo 21, 2012 at 11:26

  5. GRANDE!

    fernando

    marzo 21, 2012 at 13:00

  6. La piel de vidrio que pasa por fuera… ¿Esa también es corredera?

    No tienen cámara hasta cierto punto… Ya
    ¿La calefacción va a costa de los honorarios del arquitecto? Si es así, me callo

    Si no, pues sería interesante que explicase ese detalle cómo se puede hacer (a estas alturas) un muro cortina en el que se asuman esas pérdidas. Supongo que esa vertical de goma que une las dos carpinterías es perfecta desde el punto de vista térmico.

    A ver, todo estupendo. Pero no me justifiques la idoneidad constructiva del proyecto. Lo que pasa es que parece ser que las carpinterías y las cámaras (que existen por algo) sirven para el resto de la humanidad, pero no para los colegios de arquitectos, que parece haber sido en este caso un pésimo cliente…

    Otro saludo para ti

    Santi C.

    marzo 21, 2012 at 13:08

  7. La de fuera no es corredera y se limpia con pértiga. Sigo sin ver el problema.

    No voy a justificar el edificio desde el punto de vista del consumo energético, como tampoco puedes hacerlo con el Crown Hall de Mies (no lo estoy comparando, y el coste de la energía en EEUU es muy distinto), pero hasta donde yo sé, esa fachada da a una zona de circulación que aun se entiende como un ámbito intermedio entre exterior e interior. Por otra parte, un detalle constructivo no es “idóneo” per se, pues un proyecto es un conjunto de soluciones técnicas, entre las que se encuentran las instalaciones, y la de diseñar un muro cortina de una determinada manera no es producto de una decisión aislada y caprichosa.

    Ah, y la calefacción no sé si va a costa de los honorarios del arquitecto, pero que el edificio se haya construido por menos de lo presupuestado, te aseguro que no.

    Otro saludo.

    David M.

    marzo 21, 2012 at 14:09

  8. Enorme respuesta:

    Cuatro plantas. Con pértiga
    La fachada… un lugar de paso.

    La verdad es que tu contestación es mucho mejor que mi argumento.

    Me inclino ante semejante demostración de sapiencia. Así estaremos a la misma altura. Más que un saludo, lo que te mereces es que el arquitecto (al que con tanto ahínco defiendes) te ponga una placa en la puerta (el edificio con menos de lo presupuestado… ¿y qué?)

    El Crown Hall de Mies es de los 50,
    ¿Tú usas ordenadores de esa época? ¿Y coches?
    ¡Pero si son clásicos!

    Pasemos a los besos,

    Santi C.

    marzo 21, 2012 at 15:19

  9. Lo de la pértiga lo sé…porque lo he visto hacer. Allí. El tipo se manejaba sin mucho problema.

    Una crujía transparente, de circulación, que sirve asimismo como colchón térmico…caramba, debo haber pasado por alto las tradicionales galerías de las casas gallegas, la que existe en la Tugendhat o, si quieres algo más postmodern, el Lerner Hall de Bernard Tschumi en Columbia. Pero sí, tú sigue poniendo puntos suspensivos como si te hubieras bajado las gafas hasta la punta de la nariz y estuvieras mirando por encima de ellas.

    Coches de esa época no uso porque no tengo carnet. El Crown Hall, en cambio, si lo he usado durante un tiempo. Me pareció un edificio fascinante, pero no sé…lo mismo mejora con climalit y carpinterías de aluminio lacadas en blanco. Hazme un dwg y ya si eso te lo miro.

    Y todo esto, estando bastante de acuerdo con el post de JMER. Pero una cosa es defender que los edificios tienen que funcionar bien, y otra muy distinta es pretender que en MADRID los edificios tengan el mismo nivel de aislamiento térmico que en Trondheim.

    David M.

    marzo 21, 2012 at 15:42

  10. Defensa estética de lo que es una cuestión técnica.
    Al final (caramba) es que el problema es de carpinterías y de que SON FEAS Y SE VEN

    Haber empezado por ahí y nos evitábamos esta sarta de mentiras, hombre

    Un saludo (que veo que estamos perdiendo la educación, tsk, tsk…)

    Santi C.

    marzo 21, 2012 at 20:50

  11. Te digo cómo funciona desde un punto de vista técnico y tú entiendes que es una “defensa estética” porque te hago un chascarrillo sobre el Crown Hall de refilón. Fantastischen.

    ¿Cómo era lo de la luna y el dedo?

    David M.

    marzo 22, 2012 at 12:37

  12. No discutáis, muchachada, y reconozcamos que el “adifisio” del COAM es UNA GRAN PUTA MIERDA. Por favor, que alguien le explique a esos arquitectos el concepto de contexto. Con-tex-to. Da vergüenza ajena contemplar ese piso añadido sobre la fachada histórica que da a la calle Hortaleza, y mucha más el “palomar brutalista” que le han plantado en la calle aledaña. A ver si por lo menos anida allí algún alimoche… por cierto, cómo limpiamos esos “postmodernist cubicles”?

    Dan

    marzo 23, 2012 at 17:28

  13. El coam será como querías, pero habéis generado un debate interesantísimo desde ambos puntos.

    Nuk

    marzo 26, 2012 at 0:13

  14. Sr. Echarte, otro artículo más con el que yo me pregunto… Qué hay que hacer para que le lean alumnos y profesores en las Escuelas de Arquitectura? Porque este y otros escritos son de lectura obligada ;) Chapó

    Gon

    marzo 26, 2012 at 23:36

  15. Interesante,

    Veo que en tu defensa técnica no se incluyen las celosías a norte del edificio… ni la orientación de esa magnífica fachada-galería.

    Te recomiendo, ahora que empieza el calorcito, que te pongas detrás de una de esas fachadas de vidrio (una de ellas a sur, la otra a poniente) que funciona tan bien durante 1 horita, para que disfrutes del colchón térmico en todo su esplendor.

    Cuando termines, si puedes, haz un chascarrillo con eso y nos ilustras a todos.

    Tampoco hace falta discutir, las obras que tarde o temprano (es evidente) realizarán en ese engendro pondrán a cada uno en su sitio.

    Salud y reformados,

    Santi

    Santi C.

    mayo 12, 2012 at 9:28


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