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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

El Hombre Orquesta

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¿A cuanto esta el kilo de técnico?

Interdisciplinar es la palabra de moda, no nos engañemos. Trandisciplinar. Intradisciplinar. Multidisciplinar. Empleen todas las variantes que quieran, pero el resultado siempre es el mismo, y se traduce en que a día de hoy, comienzos del siglo XXI, Españistan, parece que acabamos de descubrir que los equipos técnicos suelen estar integrados por personas de muy diferentes disciplinas.

Y ojo, no digo que me parezca mal. Me parece lo normal. Lo ideal. Y también me parece que no es explicable tanto bombo para algo que venía sucediendo con naturalidad en otras profesiones.

Vean, por suerte o por desgracia, uno ha trabajado en las cosas mas extrañas, entre ellas en empresas de ingeniería (Donde –oh milagro- te hacían contrato y esas cosas) y siempre (De siempre de hace diez años) ha trabajado con ingenieros, topógrafos, ingenieros industriales, biólogos, climatólogos, especialistas de toda índole, “el tío de la estructura” y un largo etc.

¿Dónde esta la novedad entonces? ¿Nos estamos quizá alegrando de descubrir la rueda?

Quizá este en que hemos llegado tarde a esta situación, o quizá en que hemos llegado con una mentalidad de arquitecto algo peligrosa.

Veamos como.

Es bien sabido que -sea por costumbre, sea porque somos como el perro de Pavlov- esta tristemente grabado en nuestro código genético ese comportamiento extraño que nos lleva a matarnos a trabajar durante el plazo normal de un concurso (¿Un mes? ¿19 días?) con la magra esperanza de ganarlo y la mas que probable realidad de perderlo. Perder conlleva no cobrar.

Miento. Perder conlleva perder dinero. Mucho. Tenemos la mala costumbre de no valorar nuestras horas, la repercusión de estar un mes (O 19 días, repito) a todo trapo produciendo material, trabajando, gastando tinta, ordenador, luz eléctrica, agua, papel….

Y, si bien –repito- en esta profesión estamos erróneamente enseñados (Y no es casual el uso de esta palabra) a esta locura, lo cierto es que en otras carreras que aplican mas la lógica, les parece que perder dinero por tener una infinitesimal posibilidad de trabajar es de una imbecilidad suprema.

O dicho claramente, el personal quiere cobrar por su trabajo. ¿Qué locura eh?

Como en muchas otras ocasiones, estamos haciendo un pan como unas tortas, el de coger un sistema que funciona en otras profesiones –el de equipos pluridisciplinares que es mas viejo que la tos-  y trasladarlo a nuestro –equivocado- terreno, porque simplemente no puede funcionar.

Y si lo hace, en este caso, lo hará de forma perversa. Pay peanuts and get monkeys, dice el refrán. Paga cacahuetes y obtendrás monos, y eso es más o menos lo que conseguiremos: Equipos pluridisciplinares que lo son de nombre pero en los que la participación de muchos de los profesionales se limita a una carta de colaboración o a prestar su currículo sin aportar mucho más (Nadie se lo echa en cara, trabajar gratis es surrealista). El trabajo, por tanto seguirá recayendo en un único tipo de profesional: El arquitecto educado para la explotación, y estaremos –de nuevo- engañándonos a nosotros mismos, haciéndonos trampas en el solitario.

¿Quieren ver un ejemplo? Tenemos uno perfecto. El concurso 16 Portes de Barcelona a Collserola, auspiciado por el BIMSA y el Arquitecte en cap de Barcelona, Vicente Guallart.

Para ponerles en antecedentes, se trata de un concurso para definir 16 zonas de conexión entre Collserola y Barcelona. 16 ámbitos que en realidad lo convertían en 16 concursos agrupados. En la primera fase se debía presentar un equipo multidisciplinar (Arquitectos, ingenieros, ambientólogos, climatólogos, paisajistas, sociólogos etc.) y una propuesta en 3 DIN A3 sobre uno de los ámbitos a elegir. En una primera fase se seleccionaba en función del equipo y la propuesta, pasando a la segunda fase un total de 5-7 equipos por ámbito que desarrollarían el trabajo durante tres meses hasta la entrega final.

Les dejo aquí la presentación del concurso en el Colegio de Barcelona. Véanla entera, si lo desean, que hay mucha tela que cortar, pero lo que nos interesa acontece en el minuto 1:11:34, cuando un joven arquitecto hace una pregunta y de ahí salta al minuto 1:18:39 cuando se le responde. Les dejo aquí la transcripción de la conversación (Dándole las gracias a Carlos Cámara por la traducción).

Min: 1:11:34

P: Dos preguntas, has comentado del equipo que hay que presentar a las 16 puertas, ¿se pueden presentar a más de una puerta? Lo digo porque claro, pueden ser 12-15 equipos o 80 y pico para seleccionar los trabajos.

Esa la primera.

Y segunda: como veo que valoráis tanto el esfuerzo técnico de los que se puedan presentar, quería saber en la segunda fase… ¿Cómo se valora este esfuerzo técnico? […] Hablo también desde el punto de vista económico.

[No hay respuesta]

 ——————————————————————————

Min: 1:18:39

P: perdona un segundo… solo un segundo. Es que antes he hecho dos preguntas, una se ha contestado ahora y el tema económico no se ha contestado

R (Guallart): El premio son seis mil euros y la participación en el concurso son mil sesicientos.

P: O sea, la segunda fase… Es decir, si tu pasas a la segunda fase, si entiendo bien…

R (Guallart): Si pasas a la segunda fase…

P: Si eres seleccionado, si,

R (Guallart): Si eres seleccionado… por participar digamos, si pasas, por presentarse son 1600 euros, y el ganador tendrá seis mil euros.

El encargo que pueda salir de aquí, y eso ya nos lo explicaría mejor la gente de BIMSA[1]… En realidad, legalmente llega hasta 190.000 euros en un solo encargo que puede ser a través de un cierto procedimiento negociado. Eso quiere decir que en función de los tipos de proyecto surgirá un encargo que será de planeamiento, que será de 80.000 euros y surgirá algún otro encargo que podrá ser de alguna otra cosa. La ley nos dice que como máximo podemos hacer un encargo de como máximo 190.000 euros, que probablemente no hará falta en todas las ocasiones, y también es posible que en algún proyecto haya dos ganadores y que tengan dos categorías diferentes de encargo sobre el mismo lugar. Es decir, la intención es poder [inaudible] a partir del trabajo […]

P: Perdona un momento pero ¿Me estas diciendo que para trabajar durante tres meses un equipo multidisciplinar, son mil seiscientos euros a repartir entre todos?

R (Guallart): No, no estoy diciendo eso…

P: Yo entiendo eso.

[Comienzo de aplausos]

R (Guallart): No, no, pero…

[Aplausos]

P: Creo que si queremos empezar a  valorar el trabajo de los técnicos, de los arquitectos, de los paisajistas y de todos, nos lo tenemos que empezar a creer desde la administración, porque si no, no iremos a ninguna parte en este país

[Más aplausos]

R: Bien, hacemos tres preguntas últimas…

Esto es lo que hay. Un trabajo de 4 meses, (Uno para la fase inicial y tres mas para la segunda) con un equipo multidisciplinar…. a MIL SEISCIENTOS euros a repartir (Salvo el que gane, claro, que es solo uno). Y el que se lo crea que levante la mano, digo porque hace tiempo que no veo un inocente.

En un concurso de doble vía, existiendo una primera clasificación (Para la que se supone que se trabaja menos, o de forma mas general) y una segunda mas intensa, el primer corte sirve para seleccionar y –no nos engañemos- retribuir a los que pasan a la segunda fase. Sin ser un sistema ideal, es (parafraseando a Churchill) el peor exceptuando todos los demás.

Lo que es entendible para cualquiera es que esa retribución de la segunda fase debería al menos cubrir los gastos de la primera y los posibles de la segunda, de forma que el esfuerzo sea valorado y que la participación de los, últimamente siempre requeridos, equipos multidisciplinares sea real y no simple papel mojado en el que el trabajo acabe siempre en manos de los de siempre.

Pero no. Aquí seguimos instalados en la irrealidad. En la sensación de que un concurso es un juego, o una broma, o un divertimento. Nada que merezca un mínimo tratamiento económico serio.

De hecho, y como anécdota Kafkaiana (y van…) se da la situación surrealista de que mientras los arquitectos no pueden participar en varios equipos los climatólogos -por ejemplo- pueden hacerlo con total libertad, con lo que uno se imagina el nivel de compromiso y de diferenciación de las propuestas cuando el mismo profesional aparece en varios equipos y en el mismo ámbito, o en varios.

[Y ello sin entrar en que gracias a esta genial idea es más que probable que el climatólogo acabe “ganando”, dado que al estar en muchos equipos aumenta sus probabilidades, mientras que los arquitectos se lo juegan todo a una única carta. Si somos mas tontos en esta profesión nos ponen de encofrado]

En fin, el compañero del video (del que lamentamos no saber el nombre) lo dice mejor que nosotros: Si la propia administración es incapaz de valorar a los técnicos, y si el Colegio les presta sus instalaciones para decirnos que es normal trabajar, todo un equipo tan pluridisciplinar como se quiera, durante 4 meses por 1.600 euros…. ¿Qué quieren que les diga?

Pues que será pluridisciplinar si, pero lo será –realmente- tipo hombre orquesta. Uno para todo. Y todo para uno.

Disclaimer: No tenemos en esta santa casa nada contra los ganadores, participantes, climatólogos, ambientólogos y fiestas de guardar. Enhorabuena a los premiados. Aquí paz y después gloria. Pero como comprenderán, para el porcentaje de participantes que llegaron a la segunda fase y no se comieron un rosco, magras son las alegrías de tener que echar cuentas y dividir 1600 entre 4 meses y muchas personas. Y es que los duros a peseta no existen, o al menos no deberíamos tolerarlos.


[1]    BIMSA: Barcelona d’Infraestructures Municipals (Barcelona de infraestructuras municipales) Web AQUI

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Written by Jose María Echarte

febrero 16, 2012 at 14:34

Publicado en Actualidad, profesión

12 comentarios

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  1. A mí, como no arquitecta, siempre me ha horrorizado este esclavismo en el que vivís los arquitectos de trabajar porque sí en los concursos (y en lo que no son concursos).

    Mi momento de horripilación máximo llegó cuando editaba podcasts para Scalae. Creo que ya lo he explicado en otras ocasiones, pero oía una y otra vez frases como “nosotros no miramos si un proyecto nos sale rentable o no, le echamos las horas que hagan falta”… Y yo alucinaba en pepinillos. Como si contar si estás trabajando demasiadas horas en un proyecto (en relación con su retribución económica) te hiciese menos arquitecto. Como si mirar lo que vas a cobrar te convirtiese en un mercenario…

    A mí me encanta la traducción y la docencia, me divierto, lo disfruto, supone un reto… Pero, yo trabajo porque cobro. Si lo hiciese sin cobrar, no lo haría para gente que se va a lucrar, lo haría para ONGs.

    Dicho esto, solo me queda añadir que este chico, el de las preguntas, se merece un monumento por la pregunta y por la reflexión que hace.

    Laura Acosta

    febrero 16, 2012 at 15:05

  2. Si no te haces valorar tu, ¿cómo esperas que te valoren otros?
    Quizá una huelga indefinida “concursera” haría ver las cosas claras a las administraciones, pero entonces entraríamos en otro campo de minas; nuestra corporatividad, así que supongo que seguiremos haciendo el tonto.
    Saludos.

    JCM

    febrero 16, 2012 at 16:03

  3. Laura, qué valiente y qué bien dicho lo que dices. Es increíble, absurdo, indignante, seguir escuchando semejantes gilipolleces sobre la rentabilidad y las horas, es lo que nos ha llevado a la profesión a esta situación en la que trabajamos como auténticos imbéciles “porque me lo paso bien”.
    Por favor, dejemos ya de hacer el ridículo.

    paco

    febrero 16, 2012 at 17:10

  4. Laura, veces es necesaria la vision de alguien de fuera para que veamos claro lo ridiculos que en muchas ocasiones resultamos. Que gran verdad esta de que en nuestro subconsciente mas lleno de cliches y de tonterias varias esta, quiza en un recodo muy oculto pero esta, esa mentira de que por mirar la rentabilidad se es “peor arquitecto”. Coincido con Paco, gracias por decirlo Laura.

    Y Paco, ya sabes que coincido contigo en esa falacia que nos han metido en la cabeza a golpe de entrega del “jugueteo y el pasarselo bien”. Yo para pasarmelo bien, me voy de cañas, a comer con los amigos, de tertulia, de viaje o a jugar con mi hija.

    Javier, es cierto, el problema es que en este caso perro comeria (mucha) carne de perro y siempre habria un esquirol para un descosido. O docho de otra manera, esta profesion es completamente incapaz de hacer un “todos a una” como por ejemplo los medicos. Triste, pero real.

    No sabemos quien es el chico que pregunta, pero se merece premio. Si alguien lo conoce, que le de la enhorabuena de nuestra parte.

    JMER73

    febrero 16, 2012 at 19:13

  5. A mi me acaban de ofrecer un trabajo por 2 o 3 semanas en Riad. Que suerte! – dicen unos -, que oportunidad! – dicen otros -. Es verdad, pero de la empresa que me ofrece el trabajo no me fio nada (por experiencia previa) asi que despues de escuchar la oferta, que sobre el papel es buena, lo que hago es, antes de dar mi visto bueno, es aclarar las condiciones en las que voy a trabajar:

    1. Dicen que me pagan por dia trabajado a jornada completa -> yo digo que mi jornada completa es de 8h, lo demás es extra.
    2. Me pagan por dias laborables, no incluyendose en esta descripcion los fines de semana -> yo digo que entonces, no trabajo fines de semana, o si tuviese que hacerlo (ningun problema) me tienen que pagar al menos como si fuese un dia normal (sin siquiera exigir que se me pague como hora extra).

    De momento, recibo una respuesta diciendo que mis exigencias (exigencias!! ¿en que mundo vivimos?) ‘tienen que consultarlas con el cliente’.

    Despues de pensarlo, la conclusion que saco yo de todo esto es que se nos trata como esclavos, pero esque ademas, nosotros lo permitimos. De hecho, estoy seguro que ya habrán encontrado a otro arquitecto que acepte su oferta sin rechistar.

    Los principales culpables somos nosotros, los profesionales, porque trabajar a cualquier precio significa que ni siquiera nosotros somos capaces de valorar nuestro trabajo, por lo que no podemos pretender que los demás lo hagan por nosotros.
    Yo por mi parte, hace tiempo que me he puesto en pie de guerra, y quizá me muera de hambre, pero creo que ahora más que nunca es cuando hay que reivindicarse, porque si saliamos baratos cuando habia trabajo, ¿que pretendemos sacar ahora que hay poco y de mala calidad?, creo que no hay mucho mas que podamos perder aparte de nuestra dignidad, y esa, se queda conmigo.

    javi

    febrero 16, 2012 at 19:24

  6. Bueno, pues después de ver el vídeo, sólo puedo decir que he sentido VERGÜENZA propia pero sobre todo ajena por el Arquitecte en cap, que ante la evidencia tristísima de la realidad NI PESTAÑEA, NI SE INMUTA… NI FALTA QUE LE HACE. “Siguente pregunta, por favor…”

    Es terriblemente sonrojante, y sólo me vienen a la mente cosas del estilo de “perro no come perro”, “entre gitanos no nos leemos las manos”, todo muy… es que ni adjetivos tengo para tanta sinvergonzonería.

    Lola

    febrero 16, 2012 at 20:47

  7. Sí Laura, los arquitectos somos así (de tontos), nos gusta lo que hacemos, por lo que te recomiendo que, si un día puedes hacerte una casa, llames a un arquitecto joven que mantenga sus ganas y energías intactas, dile que te gustarían espacios amplios, líneas puras, algo parecido a ‘lo del último Croquis’ (aunque no tengas ni idea de lo que salió en el último Croquis) y lo tendrás en el bote, te trabajará de sol a sol (y estoy ironizando pero no), te idolatrará porque no tendrá ningún cliente como tú y aceptará cobrar relativamente poco, ya que estará disfrutando e incluso aspirará a que su Colegio provincial le de el próximo premio al arquitecto novel.

    No encontrarás a un notario, abogado o dentista que, como disfruta con su trabajo, esté dispuesto a rebajarse de esta manera. Nosotros nos lo hemos buscado y lo peor es que quizás ya no estemos a tiempo de remediarlo.

    Saludos y buena suerte en tu profesión Laura.

    Yo robot

    febrero 17, 2012 at 0:13

  8. Este es un tema que a mí me duele muchísimo; en la Escuela a quienes pensábamos de esta manera se nos miraba como herejes. Valorar el trabajo propio era considerado de mal gusto, de mal profesional.
    No solo se nos educa en la arquitectura como un juego; somos imbuidos del complejo de Sísifo; trabaja, trabaja, a ver si llega la perfección. Y si no, empieza de nuevo. El más profundo espíritu masoquista con respecto al trabajo.
    ¿Pero a quién se le ocurre trabajar 4 meses para participar en una tómbola de 1.600 €, señores? ¿En qué cabeza cabe, estamos tontos? Pero claro, si los arquitectos comprometidos rehúsan, ¿nos esperan arquitecturas pensadas en 19 días con técnica copia-pega, para que salga rentable?
    No es la primera vez que sale el tema del valor del arquitecto a colación en el blog de esta casa. Cuando se trató el tema de la oferta de trabajo en el post “Gestos” (http://nmas1.wordpress.com/2011/12/01/gestos/) recurrí al departamento de RRHH de una gran empresa para saber cuánto gana un profesional con el mismo perfil, por curiosidad. Casi el triple. Y si es un profesional expatriado, puede llegar a alcanzar hasta 10 veces el sueldo propuesto.
    A mí este tema me preocupa mucho pero siempre me quedo anclado en la misma pregunta: ¿quién/es debe/n/mos ponerle el cascabel al gato?

    geciar

    febrero 18, 2012 at 2:52

  9. [...] hay a quien, (ejerciendo un cargo publico nada más y nada menos) le parece que trabajar durante tres meses un equipo multidisciplinar es lógico de toda lógica pagarlo a mil seis…. Pero claro por la misma vía por lo visto le parece también le debe parecer correctísimo pagar [...]

  10. Hola gente, por lo que veo, he tenido la “mala suerte” de elegir dos oficios en esta vida que están muy poco valorados. Al igual que en la Arquitectura, en el del dj también pasa lo mismo. Hay gente que se aprovecha de djs que no cobran con la excusa de darse a conocer y darle publicidad. Y lo que pasa al final realmente es que se acaban aprovechando del dj, sin pagarle, manteniendo la excusa de la publicidad. Tengo la “suerte/desgracia” de estar en ambos sectores, y me repugna como ciertos sectores no valoran el trabajo del arquitecto o dj. Uno sea dedicándole horas para calcular la estructura, dibujar el proyecto, estudiando las instalaciones, comprobando miles de cosas; otro dedicándole horas a conseguir y escuchar música que hace bailar a la gente. Creo que nosotros los propios afectados deberíamos denunciar cualquier caso de estos abusos, porque como siga así, acabaremos siendo los desgraciados que trabajamos gratis. Vamos, no me he gastado mis ahorros y los de mi familia para pagarme la carrera para que el día de mañana me den dos duros por 3 meses currando. Y más, siendo Arquitectura uno de los oficios que más responsabilidades lleva.

    bertie bort

    septiembre 1, 2012 at 13:53

  11. [...] [...]

    Bienal. Reprise « n+1

    septiembre 5, 2012 at 13:44

  12. Mi experiencias en concursos se inició a pocos años de acabar la carrera, mientras trabajaba en prácticas en un reconocido estudio valenciano, cuyo nombre prefiero ocultar por no dar una publicidad que no merecen. Durante los casi cuatro años que estuve en dicho estudio, hicimos jornadas maratonianas de lunes a domingo trabajando entre 8 y 12 horas con un convenio de prácticas de 4 horas a 490 eu./mes. Durante ese periodo en el que parendí muchas cosas, entre otras a decir ‘NO’ y ‘Lo siento no soy un pulpo, sólo tengo dos brazos’, presentamos alrededor de 40 y tantos concursos, de los que sólo y digo sólo, ganamos 4. Yo no hice arquitectura para esto, yo no quiero vivir para trabajar, sino trabajar para vivir. Y eso conlleva una remuneración económica DIGNA por mis horas de trabajo.

    Es cierto, que una vez me establecí por mi cuenta he realizado algún concurso… en concreto cinco, a los cuales no les he dedicado más de una semana a cada uno de ellos. No he ganado ninguno, pero al menos sé que el trabajo invertido ha sido el justo y necesario, ni más ni menos, el imprescindible para salir de la monotonía diaria del estudio, disfrutar durante el proceso y poder soñar con ganar alguno o ninguno.

    bionicaestudio

    octubre 23, 2012 at 12:08


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