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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Recetitas no, Gracias

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Fomentando la creatividad, Kunta-Kinte style

Crean que no teníamos especial interés en volver a hablar de ciertos temas sobre los que todo lo que queríamos decir creemos haberlo dicho. Sin embargo, la realidad, tan testaruda como suele ser, nos los devuelve con efectos endiablados y, crisis de por medio, tremendamente perversos.

Ayer, quien viera “Los Desayunos” de la 1, vería la entrevista de Ana Pastor al cocinero Ferrán Adrià, reconvertido ahora en gurú de la creatividad y el optimismo.

No tengo que decirles lo que en esta casa opinamos de las sombras del fenómeno Adrià. Lo dejamos bastante claro aquí. No discutimos en absoluto su capacidad para reinventar la cocina española (Europea, mundial…), ni su valor como cocinero, pero los fines desligados de los medios nunca han sido santo de nuestra devoción, máxime cuando en esos medios hay vacíos tan oscuros como las que describíamos en el artículo.

Y sin embargo ahora, Adrià viene a contarnos un cuento. A vendernos una receta sobre la creatividad, o lo que el entiende que es la creatividad. Una receta a la que le faltan los ingredientes y que roza el atrevimiento de la ignorancia cuando se sale del guión pulicitario de su futura fundación para afirmar que hay que potenciar la creatividad en arquitectura en la que según el “No hace falta tanto dinero para invertir”. (Minuto 5:00 en adelante).

“[En] Esto [arquitectura entre otras] hay un talento increíble en este país. Vamos a fomentar esto”. Nos dice Adrià.

Lo que quizá no sepa el afamado cocinero es que ha habido quien lo ha estado haciendo. Y además siguiendo su receta milimétricamente,  precisamente con los mismos mimbres que se describen en ese libro “The sorcerer’s apprenttice” sobre el “trabajo” (Las comillas son necesarias) en ElBulli.

De hecho, hagamos la prueba. Apliquemos el sistema Adrià, ese que genera tantas sinergias, tanto ambiente, tanta creación y en el que por lo visto no hace falta tanto invertir.

Imaginemos un arquitecto, tan creativo como ustedes quieran. Imaginemos que tiene cierta fama. Que ha ganado concursos, que ha sido publicado incluso en la prensa generalista. Imaginemos que recibe muchísimos curriculums de profesionales interesados en trabajar con el.

Y ahora, imaginemos que las condiciones que oferta nuestro arquitecto de fama galopante son trabajar 6 meses en su estudio GRATIS. Sin cobrar. Sin seguros sociales. Sin paro.

Recordemos, no obstante, que lo que este arquitecto tiene es una empresa, igual que Adrià tiene (tenia) un restaurante. Ninguno de los dos dirige una universidad, ni una ONG.

Analicemos ahora, ¿Qué creen que le pasa a un mercado laboral en el que quien mas poder detenta puede disponer a su antojo de relevos constantes de mano de obra gratuita e ilegal? ¿Qué creen que ocurrirá cuando nuestro arquitecto se presente a una oferta en la que haya que hacer una baja (Ya sea la oferta pública o privada)? ¿Creen que lo hará en las mismas condiciones que otro que tenga a sus trabajadores en regla, con sueldos y seguros sociales?

¿Creen en serio que funciona igual un estudio (O un restaurante, o cualquier empresa) regulada por un convenio, por unos horarios, por unas horas extra, por unas vacaciones pagadas, que otra en la que de partida el planteamiento es mas próximo a la esclavitud de un aprendiz de artesano de la edad media que a la legalidad laboral que tanto nos ha costado alcanzar en el primer mundo?

Nos encontraremos entonces con uno de los grandes problemas de la arquitectura: Que (Con, o sin creatividad, potenciándola o sin potenciarla) hay veces en que los honorarios son incapaces de sostener el trabajo (Que no tiene nada que envidiar en horas al de Ferrán). Ojo, el trabajo ejercido de forma legal. Honesta. Aplicando esa ética a la que el mismo Adrià hace referencia y que empieza, como no podía ser de otra manera, por pagar a quien trabaja para ti dentro del marco laboral legal.

Y en parte no son capaces de sostenerla porque hay quien ejerce la actividad de otra forma. En el reverso tenebroso si ustedes prefieren. Con “colaboradores” en régimen de precariedad, con alumnos explotados que trabajan gratis, con eternos falsos autónomos. Con becarios de 40 años. Una situación que descoyunta el mercado. Que falsea la realidad. Que permite esas bajas ¡!del 65%!! contra las que es imposible competir.

Y no. No me hable usted de resultados. De creatividad. De genialidad. De creadores. Algunas de las obras más publicadas, más premiadas y celebradas de la arquitectura española reciente se han parido, pensado, dibujado, proyectado y construido en auténticos sweatshops laborales. La creatividad –que la hay y mucha- ha sido tristemente en nuestra profesión, en muchos casos, la zanahoria de un palo mucho menos enseñable: El de la precariedad laboral y la explotación más vergonzosa.

De cada uno según su capacidad. A cada uno según su necesidad. Dos máximas ante las que la receta fácil y simplista falla catastróficamente. La primera porque quien mas capacidad tiene de denunciar las sombras y perversiones del sistema es quien mas se aprovecha de ellas. La segunda porque se hace de la necesidad de los demás el beneficio propio. Y eso nunca puede llevar nada a buen puerto salvo en una sociedad idiotizada a la que poco queda ya por entregar y para la que la dignidad en el trabajo y la decencia quedo mil kilómetros atrás. No hay recetas fáciles. No hay soluciones reales que no empiecen por la dignificacion del trabajo de los demás.

Sirvan además estos reparos, esta entrevista que personalmente encontramos vergonzosa, como ejemplo de una tendencia muy actual. La del discurso “caerse del guindo”, mas bien tirarse –nivel bungee-jump-, en el que el pasado se borra, oculto detrás de un discurso políticamente correcto (y falso) cuya intención no es tanto cambiar las cosas o denunciar los errores del pasado como seguir tocando (O, peor, dirigiendo la orquesta) aunque la música cambie.

Y es que el gatopardo ya no es un gato. Es un dientes de sable.

Y muerde.

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Written by Jose María Echarte

enero 20, 2012 at 13:23

9 comentarios

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  1. Yo la verdad es que volvería a los honorarios mínimos de proyecto, aunque sea un atentado contra la libre competencia, no es un atentado contra nuestra profesion….

    Br1

    enero 20, 2012 at 14:13

  2. Muy ineresante la reflexión.
    Al margen del tema de la precariedad laboral, me gustaría reseñar que uno de los grandes problemas de la situación laboral arquitectónica es la proliferación de “Adria´s” en este campo [llámalos star-architects o como quieras].
    Desde mi punto de vista creo que son menos necesarios menos “Bullis” y más recetas de la abuela: de las que son económicas y llenan la barriga; y no por ello dejan de ser malas, al contrario..
    Nosotros lo defendemos aquí [ http://pasaegta.blogspot.com/2012/01/la-inditextacion-arquitectonica.html ] utilizando otro símil.
    Un saludo.

    Enrique

    enero 20, 2012 at 14:22

  3. Hace una semana vi este enlace, y lo difundí:

    http://www.diariodeburgos.es/noticia/Z1766418E-F597-12CD-B924969023BFFE50/20120107/arquitecto/global

    La clásica glosa de los periódicos locales a sus paisanos con éxito allende los mares. No conozco al protagonista, ni su obra, pero de la entrevista me quedé con el párrafo:

    “Toyo Ito. «Hice una entrevista y me dijeron el típico ‘empiezas el lunes’», evoca. Probablemente «los japos» hicieron porras sobre la pasta de la que estaba hecha el chico de Burgos, pero resultó que después de «tres meses sin pagarme trabajando 400 horas al mes» decidieron que «trabajaba más que ellos» y le enviaron a Barcelona como capo de un importante proyecto: la ampliación de la Feria de Barcelona.”

    Toyo Ito no paga a un empleado que trabaja 13 horas diarias durante 3 meses. Pero ese trabajador se siente orgulloso, y yo me pregunto ¿pagará a sus empleados ahora que es patrón y no empleado?.

    kikeconk

    enero 20, 2012 at 14:30

  4. Aparte de todas las precariedades de las que hablas, hay otra muy importante que se nombra poco. Si queremos en algún momento salir de los barrotes de nuestra profesión a otras afines aunque no necesariamente iguales, nos encontramos con que después de varios años trabajando en estas condiciones no somos nadie. Si vas al inem a presentarte a algún trabajo más o menos público, todos los años que te has tirado sin contrato se quedan sin representar. Los que tienen suerte, a lo mejor han tenido algo parecido a un contrato de delineante (que salen más baratos y cuando necesitas méritos de titulado universitario no sirven) o becario. Los autónomos pueden justificar tiempo pero no méritos (la firma siempre es del otro y la responsabilidad de los trabajos es oficialmente pequeña). Los demás no tienen absolutamente nada. Como si se hubiesen tirado a la bartola durante años. Y eso significa no sólo que no hay paro, ni jubilación, sino que salir de ese agujero es mucho más difícil, te quedas atrás.

    Esto es una porquería…

    nefe144

    enero 20, 2012 at 15:31

  5. Pues Kikeconk,como el protagonista siga el refrán: “allí donde fueres,haz lo que vieres” te puedes imaginar

    Simionato

    enero 20, 2012 at 16:03

  6. Pongo este link que es bastante antiguo pero que refleja lo que aquí se discute. http://www.plataformaarquitectura.cl/2008/08/22/%C2%BFdebieran-los-arquitectos-ofrecerse-para-trabajar-gratis/

    A todo aquel que me pregunte si debe “trabajar” gratis para conseguir experiencia…. esa experiencia que encima no puedes demostrar como comenta nefe144 …..
    Si quieres dedícate a hacer concursos o proyectos para arquitectos sin fronteras o a doblar camisetas en Zara o similares….. pero trabajar para que otro gane dinero y fama (y mucha) a tu costa no, lo siento pero para eso no estudié arquitectura…
    Volveremos a lo que pasaba hace 40 años, la mano de obra era muy barata y la materia prima muy cara….. cuando te pagan menos que lo gasta el plotter, es una mala señal.

    eugenia

    enero 22, 2012 at 23:57

  7. Tranquilos todos. Ya estamos llegando con la macheta entre los dientes. La fiesta se acaba para los visionarios de sofá y discursito…
    Cienes y cienes de arquitectos hambrientos con el ojete aún sin sodomizar, buscan cabezas q cortar. No los oís?

    Andrés

    enero 23, 2012 at 19:07

  8. Disiento en la relevancia de los arquitectos que llamaís “creativos” en la destrucción generalizada de la dignidad de la profesión. Independientemente de que ciertas prácticas laborales sean muy cuestionables, incluso ilegales, su impacto en la bajada de pantalones de una masa de más 50000 arquitectos (y solo menciono los colegiados) es francamente mínima, aunque su posicionamiento mediático pueda ser máximo. Lo que abunda de hecho son los arquitectos de “receta de la abuela” (sic) y con relaciones laborales de “receta de abuela”. Abuela perversa, por supuesto. En cualquier caso todo el mundo es libre de tener sus propios fantasmas.

    dani

    enero 23, 2012 at 20:18

  9. Estoy con Ferran. Hay qu fomentar el talento y tener un plan. Y teniendo talento quitarnos de en medio a esa generación, de Ferranes que nos ha conducido a donde estamos. Si los jóvenes tienen talento o no se demostrará cuando sean capaces de despachar a esta generación . Nos toca emprender y liderar la necesaria catarsis. Y por dios los que hablan de la crisis son ellos. Tengo amigos en paro y la crisis ni la mientan. Están enfocados mas en buscarse la vida, tener hijos, inventarse un trabajo, que en flagelarse como los cincuentones tipo Ferran .

    Mirodlo

    enero 25, 2012 at 9:49


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