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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Screw You, Shelbyville

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El Springfield Concert Hall, convertido en prisión por Monty Burns.

El otro día (Gracias a Santa Reposición, patrona de las parrillas televisivas) tuvimos la oportunidad de revisar el episodio de los Simpsons en que aparece Frank Gehry. El episodio en concreto se titula “The Seven Beer Snitch” (Una broma con el titulo de “The Seven Year Itch” que se pierde en España donde se titula “El Soplon”) y se emitió originalmente como parte de la decimosexta temporada de la popular serie.

Los arquitectos tendemos a quedarnos con la parte en que la versión animada de Frank arruga un papel y mirándolo exclama “Frank Gehry you are a genius” mientras la imagen convierte el arrugado papel que el arquitecto californiano acaba de tirar al suelo en la maqueta del Concert Hall de Springfield. No menos espectaculares son las del sistema de construcción -una estructura “tradicional” reformada a base de bolas de demolición- y el momento en que Jimbo, Kearney y Dolph pasan por la estructura con sus monopatines mientras el propio Gehry los persigue escoba en mano.

Pero vayamos un poco más allá.

El origen del episodio, y del Springfield Concert Hall, es una visita de los Simpsons a la pomposa ciudad vecina de Shelbyville. No queriendo ser menos que los de al lado, los habitantes de Springfield piden a Gehry su ayuda y, en la reunión ciudadana en que se presenta la maqueta, el alcalde Quimby arenga a sus ciudadanos con un:

“All in favour of building a 30 million dollars “Screw you” to Shelbyville”

[Todos a favor de construirnos un “Jodete” de 30 millones de dolares para Shelbyville”]

Oigan, con la mano en el corazón, ¿Por qué no nos parece tan lejana esta imagen?

Sinceramente porque no lo es. Porque en España, país del primer mundo, se aplican por lo visto las mismas reglas de comportamiento que en el imaginario (y muy distópico) Springfield de los Simpsons. Incluso porque nuestros políticos de carne y hueso son exactamente iguales que el Alcalde Quimby (Y de sus relaciones con Fat Tony ya hablaremos otro día).

Desde el principio todo es extrañamente familiar. El hecho de que a Frank se le pida, por favor, que venga a construir a Springfield -ante su aparente desgana- ha sido, en lo tocante a contrataciones, el pan nuestro de cada día: Alcaldes que han manifestado antes de iniciar siquiera cualquier proceso de los contemplados en la LCSP su interés en que Frank, Norman, Zaha o Santi les construyeran el Concert Hall de turno. Los mismos alcaldes que han reducido su cargo de representantes públicos y la muy olvidada “dignitas” al de orantes genuflexos dispuestos a firmar lo que se les pusiera por delante y a pagar en Suiza (por ejemplo) o a procesionar hasta el estudio Londinense de alguien que yo se me a perder el oremus y con el la dignidad.

Así, el “Somos la primera ciudad en abandonar el sistema métrico” de Marge se convierte en nuestro celtiberico país en “Somos el primer país en abandonar nuestra propia legislación de contratación publica y pagar en paraisos fiscales”, pero mas allá, ni la actitud de la estrella de turno ni la del resto de personajes es muy diferente.

Incluido ese “Screw you to Shelbyville” de a 30 millones de dólares, traducible en nuestro caso a “Nos merecemos un Foster [Un Gehry, un Hadid, un Calatrava…]” sin reparar en gastos y dispuestos a abonar el clásico 20% del PEM en honorarios ampliables con la misma alegría con la que Quimby convence a sus convecinos.

Una actitud que en nuestro particular Springfield al sol alcanza incluso a quien menos debería: a un cuarto poder –la prensa- adocenado y silente que no solo no ha hecho su trabajo al preguntarse lo que cualquier estudiante de derecho de segundo podía intuir, sino que incluso se ha posicionado claramente en el lado de los enfervorecidos cuando, por ejemplo, en algunos casos en que la razón se ha impuesto y se han parado procedimientos de contratación puramente a dedo (Palacio de Congresos de Almería 80 millones, 20 de ellos para Norman Foster. Encargo digital) su reacción no ha sido la de encomiar el triunfo de la legalidad mas racional sino quejarse amargamente porque no tendríamos un Foster “que es lo que merecemos”.

Si las razones del alcalde Quimby nos parecen surrealistas, “merecernos un Foster” no queda muy lejos en nuestro Kafkianometro garantizado de “Jodete Shelbyville”.

Y si, ante las flagrantes similitudes, están ya mirándose las manos a ver si tienen 4 o 5 dedos, sepan que aquí no acaba la cosa:

El día de la inauguración, con el-todo-Springfield de gala, se presenta el Concert Hall de Gehry con la 5ª de Beethoven. Una vez suenan las dos primeras estrofas (Nanananaaaa – Nanananaaaaa) el auditorio entero se levanta para irse porque, como explica el Jefe Wiggum: Una vez escuchado el na-na-na-naaaa, el resto es relleno. Lenny incluso nos aclara que él la tiene en el móvil, y que le suena mejor

Y, de nuevo, ¿Nos suena esto tan extraño? Debería, ¿No? Que demonios… ¡Son los Simpsons! ¿Es la realidad tan amarilla como el mundo de Matt Groening?

Lamentablemente si. O no me digan que un publico que se levanta después de las dos primeras estrofas de la 5ª de Beethoven no es igual (Puede que hasta menos extraño) que un presidente de diputación inaugurando un aeropuerto que a día de hoy no tiene vuelos, ni expectativas de tenerlos, y que encima nos dice que lo hace para acercar el aeropuerto a los ciudadanos porque pueden salir a la pista, cosa que en circunstancias normales no podrían hacer (Si el citado presidente hizo “El avioncito” por la pista o no, se desconoce, de momento).

No me digan que no es igual que construir un “Centro Niemeyer” en Avilés (85.000 habitantes) que ha costado 43 millones de euros para después cerrarlo, no se sabe muy bien si porque no se tiene claro que hacer con el o porque el Quimby de turno Asturiano (En este caso, incluso físicamente parecido) se ha levantado con el pie, de 4 dedos, cambiado.

O parecido a tener un pabellón puente en Zaragoza, construido contra toda lógica y a todo trapo, que debía salir por 25 millones de euros y acaba costando cerca de 70, para usarlo durante menos de un año y después cerrarlo porque no se sabe actualmente que hacer con el ya que no lleva a ningún sitio, no soporta trafico rodado, no esta muy claro su funcionamiento como paso peatonal y porque el mantenimiento anual es abrumador.

O muy similar -Incluso en la forma- a cierta ciudad de la Cultura, cuyo sobrecoste ronda ya un 400% hasta alcanzar los 400 millones de euros sobre los algo menos de 100 iniciales. Que supuso la destrucción de un monte….¿Para construir otro?, y que a día de hoy aun no tiene un programa definido pero que incluye, eso si y nobleza obliga, una sala dedicada al arquitecto (En la que, imaginamos inocentes, no se ha incluido un panel explicativo bajo el titulo “Porque este edificio ha costado un 400% mas. La importancia de SABER HACER un presupuesto”). Un edificio que por si lo anterior fuera poco se come anualmente el 75% del presupuesto de la Consejería que lo gestiona.

Y así podríamos seguir… incluyendo estaciones de AVE para pueblos de escasos mil habitantes, pabellones de congresos vacíos, piscinas olímpicas en las que chapotean los patos y toda la patulea de fastos.

Pero no acaban aquí las similitudes. Prepárense para asombrarse, o quizá no tanto, cuando descubran que el “jodete Shelbyville” deja al ayuntamiento de Springfield arruinado y con un edificio enorme que no usa y que además no puede mantener.

A fuerza de resultar repetitivo ¿Algo que no nos suene cercano?

¿Cuántos ayuntamientos de Celtiberia van a estar penando con mantenimientos imposibles de obras infrautilizadas durante decenios?

¿Cuánto cuesta mantener la Ciudad de las Artes y las Ciencias? ¿Cuánto va a costar limpiar los cristales de las barquillas de hiperespacio del infumable Pabellón de Congresos Palacio LetiZia?

¿A cuanto asciende la factura de la luz de la infrautilizada Ciudad de la Cultura de Galicia? ¿Cuánto cuesta la jardinería de la Expo de Zaragoza?

En los Simpsons el malvadísimo Montgomery Burns acude al rescate y se queda con el edificio (Saldando las deudas) a cambio de convertirlo en una cárcel de máxima seguridad en la que, por razones que no vienen al caso, acaba Homer.

Uno no puede por menos que preguntarse, dada la milimétrica exactitud con la que la vida imita al arte, y nuestro país por lo visto a los Simpsons, si no es este el futuro que le espera al enorme parque de atracciones arquitectónico que nos hemos construido estos años pasados: Privatizaciones vergonzosas y sangrantes en las que regalaremos a precio de saldo, incapaces por mas tiempo de soportar los costes, infraestructuras por las que pagamos considerablemente más. Recuerden estas palabras, no tardaremos mucho en verlo. A la T4 ya le queda el canto de un duro, y mucho nos tememos que el suma y sigue esta a la vuelta de la esquina.

Y es que esto es lo que ocurre cuando las razones para construir algo son “Jodete Shelbyville”. Cuando se construye sin saber si nos va a gustar mas la 5ª de Beethoven en el móvil. Cuando se tienen políticos que son el Alcalde Quimby, cuando la prensa es Kent Brockman, cuando nos creemos que somos Monty Burns, cuando en realidad no pasamos de Homer Simpson, y cuando el Frank Gehry animado….. es tan clavado al real. Lo que pasa cuando el país en el que habitas supera a los Simpsons, y todo es tristemente amarillo.

Muy amarillo.

Written by Jose María Echarte

octubre 14, 2011 a 11:30

7 comentarios

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  1. Tuché, chapó, en el clavo, en la diana y todo lo que se pueda poner.
    Jodidamente cierto, a pesar nuestro.

    minimies

    octubre 14, 2011 at 13:02

  2. Glorioso! Un fuerte aplauso, maestro!

    JC

    octubre 14, 2011 at 14:07

  3. Genial, sólo faltaron unos cuantos ejemplos más de arquitectura absurda en el tintero, pero dicho unos pocos, dichos todos.

    http://casaquerida.com/2011/10/14/negociemos-bajo-luminosos-plafones/

    tinejo

    octubre 15, 2011 at 13:08

  4. Los Simpsons son algo así como la Biblia de nuestro tiempo: en ellos está todo dicho. Muy lúcido artículo. Enhorabuena.

    CLUM

    octubre 18, 2011 at 1:34

  5. Gracias Clum!. Long live the Simpsons!!!

    (Long Live Family Guy! / Long live Futurama! too)

    JMER73

    octubre 18, 2011 at 20:10

  6. [...] Screw You, Shelbyville nmas1.wordpress.com/2011/10/14/screw-you-shelbyville/  por Heiwa hace nada [...]

    Screw You, Shelbyville

    noviembre 1, 2011 at 23:37

  7. Exelente apreciación. Lamentable pero real. Otro país más saqueado por mediocres ambiciosos y egoístas.

    Patricio

    mayo 31, 2012 at 21:49


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