n+1

Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

A Constituency Of One

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El infierno son los otros, los de lejos. Si son australianos mejor

El infierno son los demás. Los otros. Los de fuera. La crisis tiene la culpa. Los bancos son muy malos (De hecho son peores las cajas). Los promotores son Atila. Los clientes son del infierno. Nadie me comprende.

Si quieren la verdad, últimamente noto en los artículos que se van publicando sobre la (Triste, nadie lo niega) situación de la profesión dos tendencias de la que esta es solo la base para ocultar cualquier asomo de autocrítica. La otra, emparentada, es una suerte de tufillo a “Merecido lo tenéis”.

Obviando esta ultima (injusta) que juega con nuestros propios clichés y soberbias, centrémonos en la primera.

¿Tan incapaces somos de hacer la más mínima autocrítica? ¿Lo hemos hecho todo perfecto y la situación la han propiciado otros (siempre son otros)? ¿De donde nos viene esta facilidad para atar el chivo a la estaca y cargarle con todos los males de la aldea, los que probablemente sean suyos y los que no lo son en absoluto?

Y no, no vayan por lo fácil. El discurso simplista solo es un error, un trampantojo que impide ver lo que hay detrás. Ahórrenme los que lo estén pensando el discurso sobre los especuladores y la banca (Tan malos como puedan ser, que no es ese el tema). I am a constituency of one. Yo soy mi propio electorado, el electorado de uno, y el principio de cualquier solución comienza con la asunción y el reconocimiento de los propios errores. Los míos.

No. Yo, este electorado, no soy el anterior presidente del CSCAE. No voy a emplear el recurso simplón de decir que la crisis inmobiliaria es culpa nuestra para obtener con ello un subidón (breve e intenso) de endorfinas políticas. Las cosas son bastante más complejas.

Nada leerán ustedes (Salvo en lugares selectos que se caracterizan por su valentía) de la necesidad, imperante, de ampliar unas miras que como profesión hemos estrechado hasta limites insospechados.

Nada de que ha existido durante años un solo camino para los arquitectos y que este era el único sancionado por la moral colectiva de camarillas absurdas: Un arquitecto, en su estudio, proyectando. Forrándose a ser posible. O al menos ganado mucho dinero.

Para los colegios: Un arquitecto, en su estudio, proyectando y visando (Y pagando).

Si nos acercamos a las escuelas, la cosa es aun más reducida: Un arquitecto, en su estudio (Trendy), investigando a toda investigación proyectual, haciendo concursos, viajando internacional man of mistery style. En este caso la estrechez es tal que nuestro sistema educativo ha olvidado que “Escuela de Genios” es solo una película de Val Kilmer y no un sistema pedagógico coherente. Todo el mundo tenia que ser Rem Koolhas, y si el mercado para arquitectos esta reduciéndose, el mercado para “Genios caprichosos” o peor aun, para aspirantes a genios caprichosos, tiene las dimensiones de un salón de te japonés.

Y mientras en este intento de ser todos los nuevos Le Corbusier estábamos, las estructuras laborales se han adaptado a las de un suburbio de Oliver Twist donde pedir más, o quizá solo un poco, era motivo de asombro porque “Siempre había sido así”. Algo que hemos permitido entre todos cuando 20 estudiantes hacían el trabajo sucio de sus profesores. Cuando la baja (con esos costes) ronda ya el 70%. Cuando los Colegios no han dicho esta boca es mía ni de eso ni de los vergonzosos honorarios que la administración paga a unos si y a otros….. no. Cuando el estado tampoco se sabe en que anda e incluso ha ofrecido vacaciones y prorrogas de regularización que han sido mas bien el aviso para la degollina con la anuencia de los anteriores.

Los Colegios. Nuestras instituciones. El infierno esta más allá, pero a las asambleas no va nadie. Hay decanos, eso si, que se pasean en periodo electoral con el voto ya ensobrado en la chaqueta, pastoreando como buitres en la desidia de muchos. Todo nos debe parecer magnifico por tanto, mientras se les llena la boca sobre lo muy democrático de unos regimenes asamblearios donde quien más puede es quien mas grita y donde (Hablando de democracias que NO LO SON) no se si saben que: EL VOTO DE UN ARQUITECTO DE CEUTA VALE POR EL DE 350 DE MADRID.

Unas instituciones como el CSCAE, que recientemente se ha bajado el presupuesto a la mitad. ¿Lo han notado ustedes? Yo personalmente no. Lo que no hace sino disparar preguntas cuya respuesta se me antoja muy poco favorable.

Pero mientras tanto, mientras el infierno, es decir los demás, se desataba, hemos dejado que otras profesiones hagan lo que nosotros podríamos muy bien hacer. Es mas, les hemos abierto la puerta, hecho la cama y arropado, y encima lo hemos hecho con la condescendiente actitud del que considera que eso no es digno de un arquitecto. La de que lo que dejábamos por el camino no era propio de nuestro altísimo rango.

Porque recuerden, que (Y cito) “El que vale, vale y el que no a urbanismo”. Porque recuerden que preocuparse por un presupuesto, por ejemplo, era (Y Cito) “De aparejador pobretón”. Porque recuerden, que si uno decía que a el proyectar le parecía que podía no ser una salida le decían que (Y cito) “Aquí estamos para salir en El Croquis”. Porque preguntado una vez por si era una posible salida el funcionariado, un profesor de proyectos me contesto (Y cito) que eso era “Una jodida mierda”, y aun recuerdo como se le llenaba la boca, bajo sus eternas gafas de carey.

Aquí solo había un arquitecto valido. Incluso…. moralmente valido. Uno debe reseñar, no puede dejar de hacerlo en aras de mantener el fair-play, que puestos a tener guías morales, las ha visto mucho más violentadas y sobrepasadas en ese mundo etéreo y magnifico que nos vendían. Muchas más veces. Mucho más lejos.

Y no se trata de cual es mi elección personal, sino de que lo valido no es una cosa, ni la otra ni su contraria. Lo valido no es ser el nuevo Koolhaas. Ni forrarse. Ni trabajar para un tercero. Lo valido es todo. Y nada.

Lo valido es ser arquitectos, en todo el amplio, amplísimo, sentido de la palabra. Sin tabúes. Sin clichés. Sin lugares comunes del siglo pasado. Sin mitos y fantasmas ridículos.

Lo valido es todo lo que podemos hacer, que es mucho. Es redefinir los parámetros de una disciplina en la que, seamos realistas, muchos no van a visar nada. Ni puñetera falta que les va a hacer. En la que muchos no se van a dedicar a construir, jamás. Y quizá no les hará tampoco falta ninguna.

Asómbrense: Una disciplina en cuya formación, puede que PROYECTOS no sea la asignatura mas importante. (Al fondo se escucha gritar; “!Anatema!”)

Una en la que debe existir la posibilidad de trabajar para otros, dignamente (Porque de hecho, no hay mercado suficiente para 50.000 estudios individuales, creanme, lo hemos mirado). En la que campos hasta ahora abandonados o desconocidos son nuevas fuentes de trabajo.

Una redefinición en la que nadie es más arquitecto que nadie. No hay un objetivo único. Una profesión es, debe ser, algo bastante más complejo que un fenómeno fan mal llevado y un ansia de pohotocall.

No es poco lo que los arquitectos sabemos hacer. No es poca nuestra capacidad de adaptación. No somos una profesión caduca. Antes al contrario, somos una profesión tremendamente necesaria, con una fortísima capacidad y vinculación social.

No nos estrechemos el campo. Tengamos la sana capacidad de ver, en primer lugar, que hemos hecho mal e incluso que hemos hecho fatal. Nada esta prohibido. No hay fantasmas, ni lugares vedados por moralinas caducas.

Este electorado de uno, no traga más con otros infiernos porque conoce demasiado bien el suyo propio. Y ese quizá sea un buen principio.

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Written by Jose María Echarte

mayo 25, 2011 a 10:58

Publicado en Actualidad, General, profesión

9 comentarios

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  1. Enhorabuena como siempre. Puntualizo:
    - Respecto de la capacidad de autocrítica, primero hay que concienciarse de que efectivamente hay un cambio y aceptar que estructuras más allá de la profesión han ejercido un cambio en el contexto que nos obliga a agachar la cabeza (los arquitectos somos tan reacios a jerarquías extradisciplinares…). Una vez aceptado, podemos avanzar buscando las raíces del problema y atacarlo. Pero la inercia de nuestra cultura profesional es tal que nos impide la aceptación. Para muestra, un botón, el discurso que se me soltó en la ETSAS al proponer gratuitamente ofrecer un taller para Arquitectos Emprendedores explicando el valor real del conocimiento del arquitecto en el mercado y encauzar a los estudiantes hacia la integración laboral. La contestación fue poco menos que qué es el mercado frente al poder del arquitecto (ahí la llevas)
    - No, efectivamente haciendo las cuentas no hay trabajo tradicional para 50.000 arquitectos, y no lo habrá nunca. A una media racional de construcción de 350.000 viviendas/año (tomando la vivienda como referencia y cuando se consiga…) seremos cerca de 60.000 arquitectos, no se puede vivir de ello.
    - En cuanto a las salidas profesionales del arquitecto: un 96% de los estudios ejerce la edificación, pero paisajismo, arquitectura efímera u otras no llega ni al 15%. Hay que buscar nuevos usos para nuestras herramientas, los de siempre están obsoletos.
    - Respecto del concepto de autoría que tanto nos marca. Yo creo que somos mucho más capaces de lo que tontamente pensamos si somos capaces de disociar nuestras capacidades del proyecto y del hecho constructivo: quién está mejor preparado para tener visión holística, capacidad de planificación, de enfrentarse al riesgo y solucionar problemas in situ, creatividad, capacidad de aprendizaje,etc que un arquitecto…
    - De acuerdo con vosotros, las ETSAs deben evolucionar. Pero junto con los Colegios son los bastiones de nuestra cultura profesional y por tanto ofrecen mayores rigideces al cambio que los mercados.

    Estamos organizando una serie de encuentros en Madrid, Sevilla y Navarra, me gustaría mucho contar con vuestra asistencia porque vamos a tratar toda la temática de la innovación desde la reconciliación de los enfoques profesional y empresarial.

    geciar

    mayo 25, 2011 at 11:58

  2. Sobre la autocrítica:
    En arquitectura, ninguna en absoluto. Basta ver una revista: los proyectos se publican sin que nadie diga que sean buenos o malos buenos por esto o malos por lo otro. Los lectores, al verlos publicados pensamos que son buenos y lo más gracioso es que terminamos creyéndolo… Los psicólogos tendrían que estudiar el fenómeno.
    Nos encanta la palabra “experiencia”. Que si esta experiencia esto que si esta experiencia lo otro. Pero, ¿volvemos sobre nuestras obras y/o proyectos unos años después a ver qué resultado han dado y aprender de ello? ¿Tenemos y tienen los santos bemoeles de publicar esa vuelta? La respuesta es la que estais pensando: no, en absoluto.
    Y si esto es con aquella parte de la profesión que nos gusta y consideramos la central, ¿como diablos queremos que se haga con otras facetas de la actividad profesional?

    Luis

    mayo 25, 2011 at 14:54

  3. Germán, cuenta con nosotros para todo.

    Un beso.

    María (n+1)

    mayo 25, 2011 at 15:34

  4. Gran articulo. Mirar hacia delante para dejar de mirar hacia atrás. Dejar de pensar en lo que no hemos hecho para pensar que hacer. Y sobre todo cimentar una profesión sin Operaciones Triunfo patrocinadas por El Croquis o Anatxu. Gran Articulo.

    Pedro

    mayo 25, 2011 at 16:22

  5. En Galicia, cuatro jóvenes arquitectos fundadores de la (en fase de creación) Asociación de Jóvenes Arquitectos de Galicia, nos hemos colado en la junta de Gobierno del Colegio.

    Digo esto, porque el futuro es de los jóvenes y debemos, tenemos la obligación moral, de involucrarnos en los organismos que pueden tener poder de cambiar el futuro.

    Totalmente de acuerdo con el artículo. Ahora, nos toca currar…

    fernando

    mayo 26, 2011 at 12:15

  6. Yo quiero ir al encuetro de Madrid. Dónde podemos enterarnos de fechas y demás? Gracias!

    Elsa

    mayo 26, 2011 at 18:07

  7. [...] + artículo publicado en n+1 etiquetas:arquitectos, arquitectura, artículo, profesion [...]

  8. errata.
    Koolhaas está escrito mal al inicio del artículo.

    Santi C.

    mayo 27, 2011 at 10:34

  9. “Lo valido es ser arquitectos, en todo el amplio, amplísimo, sentido de la palabra. Sin tabúes. Sin clichés. Sin lugares comunes del siglo pasado. Sin mitos y fantasmas ridículos”
    OLÉ 100%

    Andrés

    junio 6, 2011 at 17:33


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