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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

El Golem

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Photo: Loran Davis

En la primera temporada de la indispensable “The Sopranos” Hillel Teittelman se refiere a su (nefasta) relación con nuestro waste disposal manager de New Jersey favorito, Tony Soprano, admitiendo que ha creado el mismo un golem que, con el tiempo, le destruirá.

Hablando de los Soprano, nos viene a la mente el caso Palma Arena (Por la opera, no sean malpensados, ejem…), que llevaba un tiempo parado y que vuelve a primera plana debido a las recientes comparecencias de Jaume Matas y, especialmente, de Santiago Calatrava sobre la pieza que trata el encargo, por parte del primero al segundo, de la construcción de una opera en la bahía de Palma.

Les supongo conocedores del caso, Matas según sus propias declaraciones, monta una reunión en Roma con Calatrava para encargarle un teatro de la Opera para Palma.

Calatrava acepta, y un tiempo después envía un proyecto básico (O anteproyecto, no queda claro en ninguna de las informaciones) y dos maquetas. Cobra por ello la redonda y bonita cantidad de 1,2 millones de euros.

Sin querer establecer un juicio paralelo y haciendo una lectura medianamente lógica de la LCSP (Que por lo visto no tenían en las oficinas de la Comunidad Autónoma Balear) esto huele, como decíamos, al Vesubio de Artie Bucco y a algo que se esta pegando hasta la negrura en la cacerola de los zitti.

No se pierdan el procedimiento, que a todas luces goza de una transparencia digna de un muro de hormigón armado. La contratación no es ya un procedimiento público, una oferta de trabajo con la administración a la que concurren libre e igualitariamente los ciudadanos. Se convierte por obra y gracia de una casta política vergonzante, representada aquí a cotas dignas de un globo de oro por el señor Matas, en un mercado fenicio que ocurre, como en La Dolce Vitta y con peor música, en las calles de Roma (Ay, los Soprano de nuevo). En un chalaneo en el que el trabajo publico se regala a dedo e incluso se somete a la situacion indigna de depender de que el elegido (¿Debiera escribirlo con mayúsculas? ¿El Elegido?) nos honre con su magnánima aceptación.

Grosero. Muy grosero. Por todos los costados.

Si el procedimiento alcanza unas cotas de surrealismo elevadísimas, no lo hacen menos las explicaciones dadas por los dos actores de esta tragicomedia bufa, a saber, contratador y contratado. Jaume Matas y Santiago Calatrava.

El primero, aducía en sede judicial que “Decidimos adquirir un Calatrava y un Calatrava es algo único en el mundo”. Adquirir un Calatrava, como lo leen. Es más, abundando en el asunto, sus abogados dejaban claro que:

“[Si el gobierno balear quiere tener] por legítima decisión política una obra de marca Calatrava, ¿con quién habrá de contratar si no es con el propio Calatrava?”. “¿Es que alguien piensa que si interesare la contratación de Rafa Nadal habría que montar un concurso mediante el que se posibilitare la concurrencia y licitación de otros deportistas?”

Me hubiera gustado sobremanera ver ese expediente administrativo que por lógica debería haber llevado por titulo: Procedimiento Negociado de contratación de servicios de redacción de proyecto y dirección de obra de Palacio de la Opera de Calatrava, pues esto, y no otra cosa, es lo que nos esta diciendo el señor Matas. El ejemplo de Rafa Nadal, añade al surrealismo el escarnio, dado que Rafa Nadal, independientemente de sus meritos, no ejerce una profesión reglada por una ley (La LOE) que requiere de unas capacidades competenciales, con unas atribuciones reguladas y reconocidas en un titulo otorgado por el ministerio de cultura.

Por tanto, si la intención era construir un palacio de la opera, ese y no otro era el objeto de la contratación y del mas que necesario concurso.

Adquirir un Calatrava le esta permitido a quien juega con su dinero, pero resulta una actitud digna de un nuevo rico con pocas luces y muchas carencias culturales (Por no entrar en otras cuestiones) cuando lo hace alguien a quien la sociedad a puesto al cargo de vigilar la caja.

Adquirir un Calatrava es el equivalente a convocar una plaza por oposición y estipular que ganará quien, aparte de las condiciones habituales, cumpla las de llamarse Menganito de Copas, tener los ojos verdeazulados y una retirada a Cesar Cabo.

Adquirir un Calatrava porque es de Calatrava es, en suma, una desvergüenza que puede permitirse Mar Segura cuando afirma que un Picasso solo lo puede hacer… un Picasso, pero que sobra en una contratación publica de semejante magnitud.

Por otra parte, que un Calatrava sea único es una afirmación que, tan sólida como parece, las hemerotecas se encargan de dejar a la altura del vacuo discurso de quien busca únicamente colarla por toda la escuadra.

Escultura en Zurich, de Santiago Calatrava

Opera de Palma de (Lo han adivinado!) Santiago Calatrava

Ah, es cierto, Don Santiago nos recuerda que lo de Suiza era solo una escultura, y que lo de Palma es en cambio un edificio. Si cree que con eso mejora la cosa, es opinión del que suscribe que solo consigue empeorarla.

Y ello sin entrar en la consideración de que las tajantes afirmaciones de que el arquitecto es de una calidad indiscutible chocan en mi opinión con los hechos puros y duros. Calatrava suele ser arquitecto de modificados espectaculares (Vease la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, de la que se desconoce, aun a día de hoy, el presupuesto total) y sus macroesculturas (Me niego a llamar a ciertas cosas arquitectura) dejan mucho que desear en muchísimos aspectos que van mas allá de lo puramente publicitario por la vía de la espectacularidad simplona.

No son mejores las declaraciones del otro protagonista, Santiago Calatrava. El valenciano universal al que se rifan los paises (Asi le definen sus abogados), no contento con presentar un proyecto de refrito que esta entre un templo Bahai, la mimesis infantil y tonta de un loto y la guarida villanesca de un antagonista de James Bond con rayo láser mortal de serie incorporado, se permite con toda tranquilidad decirnos que si se le contrato como se hizo fue por su valía.

Si lo de antes era grosero, este extremo resulta esclarecedor de la separación de la realidad, muchísimas veces abrumadoramente distópica, que padecen las arquiestrellas. Lo que viene a decirnos Calatrava es que le parece perfectamente lógico que se le adjudique de forma directa (esto es, a dedo) un proyecto de esta magnitud por su valía, es decir, porque el lo vale (Como Heather Locklear, pero en menos rubio). Porque por lo visto la ley no se aplica donde la valía prevalece, y es que todos somos iguales, pero hay valías mas iguales que otras.

Y la ley no se aplica hasta el extremo de cobrar 1,2 millones de euros, se dice pronto, por un proyecto básico y dos maquetas. ¿De que estaba hecho el pegamento de la maqueta? ¿De sangre de unicornio? ¿Imprimieron el básico en pan de oro?

Es cierto, contra el vicio de pedir debía haber estado la virtud de no dar que debía haber ejercido un gobernante responsable y que en este caso parece haber estado mas preocupado por tener su icono, a la mayor gloria de cualquier campaña electoral, que de gestionar, con diligencia y criterio, los dineros públicos puestos a su cuidado. Pese a ello, no deja de resultarme insoportable la actitud de Don Santiago. Estoy hace tiempo asqueado de esa pose laxa en la que la anormalidad en los procedimientos de contratación es algo que no nos afecta porque a nosotros nos han llamado y aquí paz y después gloria. Si a Don Santiago, que aparentemente se dedica a la obra publica casi en exclusiva, y por tanto algo debería saber del procedimiento de contratación por poco que fuera, le parece normal que un contrato para un palacio de la opera -por el que solo el basico asciende a la cantidad de 1,2 millones de euros- se adjudique en una conversación de café desayunando en Roma, debería hacérselo mirar, o como poco adquirir con urgencia una copia de la LCSP, que las hay muy baratitas e incuso comentadas.

Pero no nos llamemos a engaño, aunque las palabras de Matas y Calatrava rechinen, tienen una intención muy clara, Lean atentamente los artículos 153 1.- y 154 d.-, [Sección IV (subsección I)] de la LCSP relativos al Procedimiento Negociado, que mucho me malicio fue el empleado y que les reproduzco a continuación:

153 – 1. En el procedimiento negociado la adjudicación recaerá en el licitador justificadamente elegido por el órgano de contratación, tras efectuar consultas con diversos candidatos y negociar las condiciones del contrato con uno o varios de ellos.

154 – En los términos que se establecen para cada tipo de contrato en los artículos siguientes, los contratos que celebren las Administraciones Públicas podrán adjudicarse mediante procedimiento negociado en los siguientes casos:

[…]

d.- Cuando, por razones técnicas o artísticas o por motivos relacionados con la protección de derechos de exclusiva el contrato sólo pueda encomendarse a un empresario determinado.

Dejando de lado que, por mucho que he mirado, la ley habla siempre de consultas y no de tomar expresos viendo pasar a las ragazzas, he aquí la madre del cordero: Cuando por razones técnicas o artísticas el contrato solo pueda encomendarse a un empresario determinado.

Es evidente que las razones técnicas huelgan aquí, no se caracteriza la obra Calatraviana por su innovación tecnica exclusiva pese a lo muy musculado (Y tantisimas veces falsamente hormonado) de sus estructuras. Lo que lo que nos queda por tanto son las razones artísticas, que explican esa furibundia en la defensa de que lo se contrataba no era un opera, sino una opera de Calatrava, ese artista. Todo ello sin despeinarse, reduciendo una carrera técnica, una labor técnica como la que implica nuestra profesión, a una cuestión puramente artística por la que, llevando al extremo la absurda defensa, Calatrava podría construir TODAS las obras publicas de este país si se diera el caso de que todas sus administraciones decidieran que los teatros, los centros de salud, los hospitales, los aeropuertos y demás edificios públicos, dejasen de ser construcciones regidas por criterios técnicos (con mayor o menor fortuna estética) para pasar a ser, directamente y sin el mínimo concurso del tiempo o el análisis reposado, obras de arte. De igual manera, y siguiendo con la absurda tesis, las obras de Calatrava no tendrían que cumplir ninguna función objetiva, dado que el arte rara vez es tan utilitarista, ni tendrían porque estar sujetas a reglamentos técnicos, códigos de la edificación, normas y ordenanzas. Sin embargo, es claro que Las Meninas no tienen por que cumplir la norma de proteccion contra incendios, ni hay porque calcular la distancia de evacuación en metros desde la posición que ocupa Velázquez hasta la puerta del fondo, algo que evidentemente no puede decirse de una obra edificatoria.

Es para mi evidente que el articulo 154-d.- es una salvaguarda lógica de la ley aplicable a casos extremos en los que es imposible que exista mas de un licitador. Casos en los que una patente técnica necesaria para la ejecución de una obra, irrealizable de cualquier otra forma, pertenece a un único propietario. Casos en los que lo que se licita es verdaderamente, y no por obra y gracia del “porqueyolodigo”, arte: restauraciones pictóricas en las que solo un cierto licitador conoce la composición de los pigmentos originales, reparaciones en una escultura de Richard Serra… existiendo Richard Serra etc. Ninguno de esos conceptos se aplica a una profesión como la arquitectura. Al menos no a origen, no en una obra nueva que es a todas luces un procedimiento mas próximo a la ejecución de una carretera que al de un cuadro. ¿Cabría en nuestra cabeza que se contratara un proyecto de autovia sin concurso alguno a Menganito (Que es un tipo que es un artista de la clotoide y el enlace a nivel) porque queremos una carretera de Meganito y las carreteras de Menganito solo las hace, como es evidente, Menganito? Pues con los mismos mimbres, las mismas cestas.

De hecho, no es la primera vez que Santiago Calatrava intenta este subterfugio. Ocurrió hace unos años en Viena. La prensa austriaca publico la noticia de que el Ayuntamiento de tan musical ciudad, pretendía encargar a Calatrava un puente peatonal,  quizá incluso una nueva estación de trenes o, rizando el rizo, que era posible que el arquitecto realizara ambos proyectos. El truco estaba en que ambos serian presentados y tramitados como obras de arte, lo que facilitaría el procedimiento para adjudicarle los encargos de forma directa. ¿Les suena?

El alcalde, de hecho, afirmó que la pasarela se convertiría “en un emblema importante para Viena, una especie de entrada a la ciudad para los que llegan desde el sur”. ¿Les va sonando más?

Calatrava por su parte nos dejo una de esas perlas suyas tan almibaradas: “Un pequeño puente en Viena, es como un pequeño minueto”. Cabe preguntarse si la factura se parecería a la de Palma, en cuyo caso el pequeño minueto hubiera alcanzado cotas dignas de una opera rock progresiva con la filarmónica de Viena (How apropiatte) a todo volumen.

Sin embargo esta vez algo fue distinto, alguien puso algo de lógica en el despropósito: Andreas Gobiet, a la sazón presidente de la Cámara de Arquitectos para los Estados Federados de Viena, Baja Austria y Burgenland declaro que:

“[El plan] podría equipararse a un llamamiento para violar la ley y tener además carácter de precedente, y por tanto es inaceptable para el cuerpo de arquitectos”

Frase ante cuya claridad no podemos menos que ponernos en pie y preguntarnos acto y seguido si Herr Gobiet tiene cláusula de rescisión allí en la Cámara, porque nos vendría que ni pintado traérnoslo, por ejemplo, al CSCAE.

Pero es que además, y esto es ya de querer un hijo de Herr Gobiet al que declaramos desde ya hijo predilecto de esta santa casa, añadió que:

Los encargos arquitectónicos de la ciudad deben decidirse mediante una licitación y no directamente, no es correcto recurrir al término “obra de arte” para evadir este requisito. La arquitectura siempre es “arte de construcción” y no puede reducirse a “un proyecto artístico”.

Más claro el agua. Mas contundente un yunque.

No añadiré mucho más a lo dicho por Herr Gobiet. O quizá algo. La arquitectura del icono de estos años pasados, el adorar al santo por la peana, la inconsciente huida hacia adelante de esta profesión, mas preocupada por cuestiones triviales que por el ejercicio de una muy necesaria responsabilidad y la eliminación de la critica y su sustitución por odas y panegíricos de una laxitud inconmensurable…. ha dejado muchos recuerdos en este país.

De ellos, no son los peores los mamotretos sin uso definido y de mantenimiento imposible. Tampoco los presupuestos municipales arruinados que vamos a padecer durante años.

Siendo malo lo anterior, el regalo mas envenenado de esta espiral de desinformación consciente ha sido que, como en el caso que nos ocupa, se haya llegado a la concepción general de que la arquitectura es, a partes iguales, un arte de capricho y un fondo de foto excelente para conseguir votos en tropel cueste lo que cueste y saltándose la racionalidad mas básica.

Si la casta política es muy culpable de esto, no lo somos nosotros menos.

Como Hillel Teittelman con Tony Soprano, hemos puesto la arcilla para el golem, y la hemos puesto en cantidades industriales y con un entusiasmo digno de asombro. Eso hacíamos cuando aplaudíamos irresponsabilidades basadas en caprichos injustificables por unas “dignidades” sobreactuadas. Eso cuando en las escuelas la responsabilidad dejo de ser un concepto a valorar para empezar a despreciarse, a arrinconarse, en aras de una impostura especulativa para la que todo lo que no epatara era, directamente, rancio. Eso cuando nuestras instituciones, imbuidas de la capacidad de griterío histérico de una fan de 15 años de Tokyo Hotel, trataban con paños calientes desmanes de todo tipo (muy similares a los del caso Palma Arena, por otra parte) por el simple hecho de que el nombre que tenían detrás era el de la arquiestrella de turno.

Eso, y no otra cosa, cuando hemos permitido que una profesión técnica, en la que la disolución del profesional en la calidad de la obra y su capacidad de servicio a la sociedad son fundamentales, se trasmutara en algo mas próximo a la lista de los 40 Principales.

Habrá que preguntarle a la doctora Melfi si empezamos ya con el prozac o si vamos directos al electroshock, si es que aun tenemos tiempo.

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Written by Jose María Echarte

febrero 25, 2011 at 12:35

15 comentarios

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  1. Jmer, estoy seguro de que si el artículo fuera más “para todos los públicos” (es decir, algo menos disciplinar…y un poquito más corto) pero aun así atacara el problema de fondo del mismo modo que lo hace, sería susceptible de ser publicado por un periódico de tirada nacional, del mismo modo que El País se ha hartado de publicar entradas de blogueros disconformes con la Ley Sinde. Piénsalo, porque sería una gran aportación. Anatxu no lo va a hacer…

    David M.

    febrero 25, 2011 at 14:36

  2. Ni lo va a hacer, ni lo va a leer…

    María

    febrero 25, 2011 at 14:37

  3. Gracias David!!. Lo habia pensado al escribirlo. Este fin de semana aprovechando el dia de Andalucia lo repasare, aunque suelo ser malisimo para recortar lo que escribo ^_^.

    jmer73

    febrero 25, 2011 at 14:42

  4. Como el primer episodio de la segunda temporada de Futurama, APOYO ESA eMOCION de David M. Claro que sí, José María, hazlo, la gente necesita saber todo esto!
    Y ya de camino, que te cambien por Anatxu!!!
    Saludos.

    JCM

    febrero 25, 2011 at 16:06

  5. Yo tambien “apoyo la emoción”. “la gente necesita saber ….. y como dijo alguien: y comprender”

    José María…. esta vez te has quedado sin huellas dactilares …como poco. ;)))) Saludos.

    D. Oiza

    febrero 25, 2011 at 21:11

  6. Sólo quiero recalcar un dato que me parece estremecedor:
    1.200.000 € = 199.663.200 pesetas, que muchas veces se pierde la perspectiva con estas cosas de los ‘leuros’. Casi 200 millones de pesetas por hacer un ‘anteproyecto’. No quiero ni pensar los ‘honorarios’ por realizar el proyecto entero. Según honorarios (y tirando porque en vez de ‘anteproyecto’ fuera ‘básico’) el proyecto de ejecución serían unos 400 millones de pesetas más. Alucinante.

    P

    febrero 25, 2011 at 22:03

  7. Hola, no sabía cómo ponerme en contacto con vosotros (la gente de N+1) más que así.
    Me gustaría haceros llegar este reportaje que echaron este pasado sábado en rtve y que me parece que hace un flaco favor a ayudar a que la gente entienda lo que es la arquitectura y un arquitecto hoy en día.
    Espero que os resulte interesante.

    http://af4estudio.blogspot.com/2011/02/oficios-de-incultura-arquitectura.html

    Un saludo

    msby

    febrero 28, 2011 at 17:25

  8. Excelente. Comparto la opinión de @David M.

    geciar

    marzo 1, 2011 at 12:14

  9. [...] tanto hay un procedimiento claro, transparente, en la ley. Emplear, como ya vimos, el procedimiento negociado con un único (O muy pocos) licitadores, escogidos a dedo por obra y [...]

  10. Lo mejor de todo es lo que ha declarado Matas al juez, algo así como: “yo sí he convocado un concurso, lo que pasa que era un concurso con acuerdo previo y poca publicidad”. Qué amo este payo, este tío es un grande…jaja

    Y hombre jmer, tampoco seamos hipócritas, si este proyecto se lo encargan a dedo a cualquier otro arquitecto, ¿tú crees que diría: oye espera tú Matas que hay que hacer un concurso para que participen “all my beloved architect colleagues”?. Como que no.

    Y si hubiese hecho un concurso habría dado igual, habría sido restringido, invitarían a Santi, a los Tuñones, a Patxi, a Zaha, Nouvel y Zaera, por decir algo, y habría ganado Santi. Un paripe.

    Me recuarda a cuándo el concurso del cilindrín de la Justicia que ganó, en cuánto ví que en los inscritos estaba la diva angloirakí ya era sabido que iba a ganar, se lo querían dar y punto.

    El documental de los “Oficios de la cultura”, no tiene desperdicio, vaya publireportaje del Sr. Campo y del COAM, la escenita del pavo yendo a colegiarse y la Sobrini, no tienen despedicio. Se merecen post YAAA!

    noyz

    marzo 2, 2011 at 9:38

  11. [...] algunos ejemplos. La ley establece, como ya explicamos, que algunas contrataciones pueden limitarse a un procedimiento negociado con un único licitador, [...]

  12. [...] que no suelen bajar del 50%. Que cobra cantidades astronomicas por no hacer nada. Que es contratado a dedo saltandose la ley de contratos del sector publico a pies juntillas y que se lleva el dinero de los contribuyentes en cantidades industriales por una maqueta y un [...]

  13. [...] existe mucha diferencia entre intentar hacernos creer que en Palma no se contrataba una opera sino “una opera de Calatrava” y esta idea sublime de ventilarse parte de un espacio libre para ocuparlo con edificación [...]

  14. [...] y que hemos estado haciendo pruebas estos días y han venido los vecinos a decir que si había opera y que si representábamos Aída (Muy popular por aquí). No le diré mas que el otro día vino el [...]

    Bethlehem Mayhem « n+1

    diciembre 20, 2011 at 11:12


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