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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

[Not so] Little Boxes

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BSO (No obligatoria) de este articulo: Martina Reynolds “Little boxes” / REM “Imitation of life”

La domestico es, por lo visto, un escaparate de Tiffany's

Seria tremendamente cómodo entrar como elefante en cacharrería (O como arquitecto en bienal) al escribir sobre el fenómeno Joaquín Torres.

Quizá es lo esperable. Podríamos hablar de lo curioso que resulta el hecho de que nos enteremos, al mucho tiempo de sus primeras apariciones televisivas donde la imagen transmitida era muy otra, de que el primer proyecto torresiano fue la casa de sus padres “a lo que valga”. Podríamos hablar de lo conveniente de tener un progenitor dadivoso, cosa que no haremos porque si les soy sincero, el hecho de ser hijo de Ingeniero de Caminos, (El único punto que debo compartir con Joaquín Torres), y la probabilidad de que haya escuchado el chiste de “ni suficientemente hombre, ni suficientemente gay..” durante la sobremesa de mas de una comida familiar, es mas causa de solidaridad por mi parte que de otra cosa. Y oigan, me parece magnifico que uno pueda hacer su primer proyecto sin limites presupuestarios y si se lo encargan sus padres, miel sobre hojuelas.  Lo digo sin acritud ni dobleces. Lo prometo.

Podríamos, si mis capacidades fueran mayores de lo que son, hacer un sesudo análisis de la esquizofrenia (¿Doble moral le llaman?) de cierta cadena que, calificándose de progresista, gusta de restregarnos por la cara, con los tiempos que corren, el lujo mas rancio y mas bling que imaginarse pueda (¿Gonzalo Miro? Por favor!), recalcado con frases como “El resto de los mortales no puede acceder a esto” y que nos retrotraen no ya al siglo pasado ni al anterior, sino a la Grecia helénica en busca de un tal Prometeo que por lo visto tiene un comercio de antorchas, a ver si consiguiéramos iluminarnos.

Pero tampoco haremos esto, sinceramente porque la tele, como preguntaba el otro día Daniel Moyano, esta mejor enchufada a la Playstation que recibiendo ondas. (Y para todo lo demás, amigos, mastercard y seriesyonkis).

Podríamos incluso hablar de la incongruencia que supone quejarse de ser conocido como “El arquitecto de las estrellas” cuando el propio interesado no hace sino vendernos esa imagen, en cuyo empeño ha conseguido enseñarnos hasta su casa, a su mucama y sus coches, y en el que le hemos visto desde enterándose gracias a Antena3 de que hay un mundo mas allá de La Finca hasta dando instrucciones al servicio sobre una cena en su casa (Algo que como muy bien sabe quien realmente es rico, y no solo en millones, jamás se hace delante de nadie, y menos de la televisión). Hablaríamos en este caso quizá de la excusa habitual que suele poner Torres (y algunos fieles seguidores que pululan por la red) que no es otra que la de que el “también” hace VPO. Excusa triste esta porque hacer VPO es un trabajo pagado y no caridad gratuita ni una medalla de las hermanitas descalzas. Hay de hecho estudios que solo hacen VPO (Hay muchos que matarían por hacerlas) y lo hacen para vivir de ello, con toda la razón y la dignidad del mundo y sin que les sirva para que les den con cada final de obra una bula pontificia. Sin convertir la frase “Yo hago VPO” en un gesto comparable a echarse sacarina en el café (de cara a la galería) después de una copiosa comida. Por otra parte si las hace, cosa que no dudo, no se ha desvivido por enseñarlas, las cosas como son.

Pero, lo han adivinado, no lo haremos. Les digo con toda calma que por mi Don Joaquín puede vendernos lo que quiera. Incluso contarnos si “Pe y Bardem” son mas de porcelanosa o de barro rustico para la cosa de los suelos. Cada uno hace de su capa un sayo y es responsable de hacerlo para las cámaras de una televisión.

¿Y de que hablaremos entonces? Hablaremos de lo que se ve, o mejor de lo que se deja entrever en un programa que habla, por lo visto, de casas. O mejor de Supercasas.

Hablemos por ejemplo, y dado que de casas se trata, del ámbito de lo domestico

Un ámbito que, tengo la sensación, esta desaparecido en la superposición de espacios (No hay arquitectura sin doble altura, decía siempre el genial Antonio Miranda) cuyo único y singular objetivo es epatar, asombrar y sorprender. Hablemos pues de una arquitectura Speeriana en la que la tramoya y la escenografía al servicio de la representación del status ha sustituido a la intimidad de lo cotidiano, de lo vivible y domesticado (Domestico, domesticar).

Las viviendas de Supercasas adquieren en esta común querencia por el show una peculiar similitud inter-pares que va mas allá de la reconocible mano de su autor y de la mirada fugaz sobre sus formas tontamente tildadas de minimalistas. Una similitud que emparienta con el ticky-tacky que nos cantaba Martina Reynolds al principio de cada episodio de weeds y donde se nos contaba que las casas eran, como sus habitantes, sus coches, o sus hijos, “All the same”. Un all the same en este caso recurrente, de grandes cifras y grandes números, de superficies que desafían a la imaginación…y que se llenan de un mundo gélido y unidimensional.

Quiza el unico logro del programa, y de Torres en particular, es haber elevado el Ikea-feeling, esa sensación de repetición que uno tiene cuando descubre que la estantería Billy es la nueva globalización, a una esfera de lujo ostentoso en la que un sillón es algo mas que un lugar para sentarse y comienza a ser un símbolo de quien se sienta en el.

Así, resulta cuando menos peculiar, que productos tan exclusivos como las viviendas que construye Torres… acaben siendo tan extremadamente similares, de forma que si no fuera por las cabeceras de los reportajes y los diferentes personajes que las enseñan, quizá pensaríamos que son parte del mismo edificio.

Muchas veces me he preguntado, y les juro que esto no es broma, que relación existe entre los escenarios y la temática de las películas pornográficas. Hay algo de ello en todo esto, y no me refiero a la desnudez exacerbada con la que se nos muestran los cuartos del servicio y la cámara de los congelados. Sostengo hace tiempo que hay una relación entre lo irreal de los actores porno “mainstream” la gelidez acrobática de sus malabarismos sexuales, sus cuerpos cincelados a golpe de bisturí, y la extrema impersonalidad de los escenarios arty en que se desarrollan sus evoluciones amatorias. ¿Por qué soy capaz de ver con extrema facilidad a Andrew Blake filmando sus frigidísimos largos de softcore-porn en los entornos a-domésticos diseñados por Torres?

Quizá porque en el proceso de exaltación de esa representatividad exclusivista, que tiene a su vez muy poco de erótico y mucho de pornográfico, lo que ha caído por el camino es la íntima cotidianidad de lo habitable.

Fíjense con detalle en lo que para mi es un momento significativo de la primera emisión del programa. La primera clienta de Torres, que es a la sazón su madre, comenta que a su casa le sobran 1.500 metros cuadrados y que le faltan, y para mi este punto no es en absoluto anecdótico, sus figurillas de porcelana, sus marquitos de fotos… que por lo visto volaron con el cambio de residencia.

No es que a uno le apasione lladro, ni que le gusten (O no le gusten) los cuadros con marco de plata, sin embargo son esas pequeñas circunstancias humanas las que convierten un contenedor en una vivienda o, si me permiten la expresión, en un hogar. En el ámbito de lo intimo y cercano con sus rituales domesticos y sus habitantes y no en un catalogo de muebles caros dispuestos con perfección milimétrica (y, todo hay que decirlo, muy poco original) a la espera de la visita de “Home & Garden Magazine” o de los reporteros de “Vidas de los famosos” preparados para certificar que el marco que rodea la exclusiva vida de los elegidos es todo lo engrandecedor que podría esperarse de quien emplea su vivienda como anuncio de status mas que como lugar de la intimidad habitada. En las casas de Supercasas, los habitantes son disonantes, sus actividades chocan con una representatividad monocorde que lo inunda todo (a veces presa de un efectismo bastante naif ) y en la que la cotidianeidad, el desorden que lleva aparejada la vida, no tiene cabida.

Hablemos pues del marco. Del escenario. Un escenario que al contrario que los de opera, muchas veces alegóricos, esta mas próximo a los del vodevil, perfectamente representativos, en absoluto matizados. Crudos en su brutalidad desnuda de frió cartón piedra sin habitantes.

No otra cosa me perecen las construcciones a las que Supercasas define como arquitectura moderna. ¿Moderna? Déjenme que discrepe. Esto ya lo hacia mucho mejor Terragni (En el Danteum sin ir mas lejos), mucho mas efectivamente (de efectismo y de efectivo) Speer (En la catedral de la luz o en la cancillería, que eran pura tramoya) y lo hacían hace ya casi un siglo [No busquen connotaciones políticas directas en la comparación, simplemente hay que admitir que en lo tocante a emplear la arquitectura como teatro de la representación, ha habido quienes han sobresalido pese a lo repugnante de sus ideas].

Si quieren comparar por la vía de lo residencial, vayan a Villa Mairea, a la Kaufmann residence en Bear Run que todos conocemos como Fallingwater, incluso en cierta medida años 20, la villa Saboya. Vayan a la villa Malaparte en la que solo puede uno imaginarse viviendo a Curzio Malaparte. Todas ellas respiran un aire de domesticidad, o de apropiación si prefieren que, en algunos casos como el de Fallingwater, ni su conversión en monumento visitable ha podido borrar. Son las casa de quienes las habitan (O las habitaron), aunque en su momento fueran las casas que construyeron Alvar Aalto, Wright o Le Corbusier. No tengo esa sensación en el universo de representatividad elitista que nos presenta A-Cero, donde los residentes, y sus cosas del habitar, parecen sometidos a los designios del marco en que forzosamente han decidido fotografiarse y que es, a fuerza de frió, tremendamente igualitario y extenuantemente aséptico.

Hablemos, al final, de arquitectura. ¿Son malas las viviendas de Joaquín Torres? Son definitivamente grandes y caras. Son un placer para un fotógrafo del Hola (el de verdad) de eso no tengo duda. No tienen balaustres. Son seguramente perfectas como escaparates de una representación ostentosa y bigger than (and instead of) life. Dejémoslo ahí. Para mi lo domestico es otra cosa, y no tiene nada que ver con el dinero de quienes habitan una casa ni con cierto elitismo acumulativo a base de metros cuadrados. Personalmente no me interesa demasiado, tal como se nos muestra, este lujo escenográfico.

A Joaquín Torres le molesta que se le llame el arquitecto de las estrellas. No lo haré pues. Si lo que tenemos que analizar es lo que el mismo ha decidido enseñarnos en Supercasas (Y en otros catódicos lugares), quizá habría que preguntarse si lo que le molesta es ser el escaparatista de las estrellas.

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Written by Jose María Echarte

diciembre 20, 2010 at 15:29

27 comentarios

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  1. Así es, lo importante de una casa no es cuantos metros cuadrados tiene, ni si los muebles son de varios siglos de antigüedad, si no el toque de personalidad que le dan sus habitantes, diferenciandolas de lo que tu nombras “contenedor”.

    Manuel

    diciembre 20, 2010 at 16:04

  2. […] This post was mentioned on Twitter by Soyunalavadora, n+1. n+1 said: [Not so] Little Boxes: BSO (No obligatoria) de este articulo: Martina Reynolds “Little boxes” / REM “Imitation o… http://bit.ly/fWkkOX […]

  3. Y en el programa de ayer, cuando enseñaba su propia casa, no paraba de decir cuanto le había costado tal o cual cosa, y muchas veces que no tenía ni idea de lo que era, pero que era muy caro.

    Hablando de lo habitable, se le ocurrió abrir una cajonera, y a parte de lo que le costó abrirla, luego estaba vacía, y ni siquiera lo sabía. ¿Y ese es tu hogar?

    Con sus hijos, le faltó decir que quedaban bien con los juguetes y que por eso tenía dos.

    Raúl

    diciembre 20, 2010 at 16:58

  4. Vi el primer programa y la verdad, me pareció todo igual, un modelo repetido…me parece un arquitecto vulgar, aunque también hay que tener en cuenta que con una clientela como Guti o Gonzalo Miró tampoco se puede esperar mucho…

    Virginia

    diciembre 20, 2010 at 17:17

  5. Esperaba este post…y para variar, estamos bastante de acuerdo.
    Déjame decir primero que el que se me cite en un artículo junto a Joaquín Torres, Wright, Terragni […] y Andrew Blake es algo que [literalmente] nunca me hubiera imaginado.

    Joaquín no es “sólo” un arquitecto, y no creo que se le deba juzgar por lo tanto sólo como tal. A mí, personalmente, no me parece mal su trabajo, aunque yo nunca me haría una casa así para mí mismo ni recomendaría a un cliente ciertos espacios superfluos. Pero Torres no vende sólo arquitectura, y eso hay que reconocer que lo hace muy bien [al menos, no le falta el trabajo, o sea que tiene su clientela].
    Decir más sobre eso es hablar de cosas mil veces dichas [y por otros mucho mejor que por mí].

    Totalmente de acuerdo en lo que se dice sobre lo hogareño y lo cotidiano de esas casas.

    Lo malo de todo es que el único programa en televisión donde a veces se habla de arquitectura sea “esto”. Y lo peor es que el público general pueda asociar la imagen de Joaquín con la de “el arquitecto”, así en general. No tengo nada personal contra Joaquín, pero está claro que él no es un ejemplo de una profesión, por otro lado, demasiado heterogénea como para que hubiera un sólo representante [no digo con esto que él pretenda serlo, que me consta que no: él va “a lo suyo”).

    Recuerdo la serie “Elogio de la Luz” de La2, en la que creo haberme quedado dormido en al menos tres capítulos, y os juro que me encanta la arquitectura… Acaso no hay término medio?

    Daniel - CCAD

    diciembre 20, 2010 at 18:01

  6. Muy bueno, estoy totalmente de acuerdo, de todas maneras hay que reconocer que Joaquín Torres sabe vender su producto, y eso es lo que busca, como arquitecto no le voy a juzgar, pero como relaciones públicas televisivo es un fenómeno. Hay que recordar que en los tiempos más duros de la posguerra, los españoles solo veían en las pantallas de cine, las películas de teléfonos blancos que se producían en los Estudios CEA, eso sí con la Cartilla de Racionamiento en el bolsillo…Todo vuelve.

    Miguel Angel

    diciembre 20, 2010 at 18:43

  7. […] entrada va dedicada a José María Echarte y su fantástico artículo [Not so] Little Boxes en el blog n+1. Su artículo me ha gustado tanto que no podía dejarle simplemente un […]

  8. No podía simplemente dejarte un comentario para decir lo fantástico que me ha parecido, así que he hecho esto…

    http://www.freakarq.es/lujo-famosos/

    niñoC

    diciembre 20, 2010 at 21:05

  9. Esperaba este post como agua de mayo! Cien por cien de acuerdo, pero cada uno pone el contenido que quiere en los publireportajes que paga.
    Lo de “mama, a que tu hijo es buen arquitecto?” o algo así que dijo, era para enmarcar, vamos.
    En fin, muy triste todo.
    Saludos.

    JCM

    diciembre 20, 2010 at 21:08

  10. […] + articulo publicado en nmas1.wordpress.com etiquetas:artículo, opinion, supercasas […]

    veredes

    diciembre 21, 2010 at 12:06

  11. Pues sí, muy de acuerdo, pero hay que decir que durante mucho tiempo yo he estado encandilada con este tipo de casas, y he intentado a veces hacer cosas parecidas, tan blanquitas, con su jardin impoluto, sus acabados perfectos, su piscina, etc, pero claro, sin esos clientes y sin esos presupuestos no salen. Ahora veo esas casas en las revistas y me parecen todas iguales, las admiro como objetos de exposición, pero no como objetos reales, ya no me aportan nada.

    Ana

    diciembre 21, 2010 at 12:36

  12. Genial, jmer, has vuelto a dar en el clavo, te felicito. Has vuelto a poner negro sobre blanco lo que la mayoría del colectivo pensamos sobre el tema, pero no sabemos o podemos transmitir al resto de la sociedad.
    Por su calidad, no me extrañaría nada ver tus columnas en algún diario o semanario de tirada nacional, espero que sea pronto y que lo celebremos, ¡preferiblemente un viernes! ^__^
    ¡Un abrazo!

    jc

    diciembre 21, 2010 at 12:48

  13. Gracias a todos!!.

    Dani, estoy de acuerdo que Torres no vende solo un proyecto. Quiza eso no me parezca tampoco nada magnifico dado que en un momento determinado podria parecer que esta vendiendo libros por el color del lomo. Eso si, lo hace muy bien, en este punto estoy completamente de acuerdo.

    Pareciendome que cada uno puede hacer (y vender) lo que quiera, no deja de parecerme curioso que este lujo de nuevo cuño se base en una acumulacion de ostentaciones exacerbadas que en la mayor parte de los casos son excesos llenos de tics repetitivos y efectistas (Lo digo sin acritud, es la sensacion que tengo).

    ¿Es licito venderse asi? Probablemente sea rentable, no te digo que no, pero no se hasta que punto es interesante saber si JT llama al servicio con un timbre o con dos, o si le tiene mania a la lejia. Sinceramente creo que en ese punto dejamos atras el campo de la arquitectura (incluso el de la arquitectura-show) y entramos en el del petardeo mas sofocante y celtiberico que a partes iguales me resulta entre bochornoso y poco estimulante. La diferencia entre ver la casa de Belen Esteban en el Hola y la de Torres en Supercasas es estrictamente economica. Una es mas cara que la otra, pero la base es para mi llegado ese punto, la misma.

    Uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios, y las palabras de Torres abandonan durante muchisimos minutos de los programas el campo de “Yo soy arquitecto y hago esto por esto y por esto” para entrar en la enumeracion ostentosa (Y personalmente creo que algo hortera) de cifras y detalles que no solo no aportan nada a lo que quiza podria haber sido un estudio medianamente serio (De haber querido hacerlo) sobre el Existenzmaximum, sino que ademas resultan totalmente ajenas al concepto de domesticidad y mas propias del de la tramoya.

    ¿Es esto el lujo, si nos vieramos obligados a definirlo? No lo creo. Para mi desde luego no. Ni siquiera es la exclusividad (como bien han apuntando algunos en FB).

    Dicho esto, estoy de acuerdo con que como Salesman Torres lo hace muy bien y en que el publireportaje es suyo y puede hacer con el lo que le de la gana. Me preocupa mas (esto es una cuestion personal) que esta arquitectura-show mal llamada minimalista y escasamente innovadora se imponga por inmersion y rozamiento.

    jmer73

    diciembre 21, 2010 at 14:44

  14. A mi al margen de que me parece un arquitecto del montón, y que ojeando su página web (si, uno es así de cotilla) se defiende mejor es escalas más comedidas, ni siquiera me parece que se venda bien, creo que ha llegado a dónde ha llegado gracias a sus contactos familiares y no ser un completo inútil, que si está invirtiendo mucho en publicidad pero lo único que hace es quedar como un cretino delante de las cámaras y alguien que eliminaría a los “pobres” de su vista porque afean el mundo. Desde luego con los presupuestos de que dispone creo que podría hacer algo más, especialmente cuando sale de sus unifamiliares y empieza a promover adosados.
    Eso si, pelotas cromadas “a tutiplen”

    albertof.

    diciembre 21, 2010 at 17:51

  15. Ayer hice una visita a mi madre, en la casa del pueblo, que a su vez era de mis abuelos. Me dijo con estusiasmo: Hijo ayer salió en la tele un arquitecto que hace cosas raras (no casas raras) como tú…. Después de un momento de estupefacción, estuve a punto de soltarle un discurso rollometafísico sobre lo ético y lo estético. Luego observando el mueble saturado de fotografías de sus seres queridos con marquitos mas o menos vintages que tenía justo detras…….. Sonreí para mis adentros y me fuí pensando: mami aunque fueses billonaria yo jamas te haría algo semejante…. me autoconvencí, soy un buen hijo.

    Eso si, de padres pobres (€)

    Saludos.

    D. Oiza

    diciembre 21, 2010 at 19:24

  16. Me ha gustado mucho su artículo, le felicito. Si tuviese que poner un pero sería olvidarse del genial Loos y su “El pobre hombre rico”. Esas anécdotas del arquitecto increpando al millonario por no poner las pantuflas correctas para la habitación… un saludo

    Alberto

    diciembre 21, 2010 at 19:58

  17. Completamente de acuerdo contigo, jmer73. Sin duda, esa arquitectura escenográfica pensada simplemente para ser fotografiada o servir sólo como escaparate que muestre el poderío económico de una celebridad dista muy mucho de convertirse en un hogar. Olé por el artículo :)

    Brunelegqui

    diciembre 21, 2010 at 20:42

  18. Deja esa tesina de cuyo título no puedo acordarme, empaqueta diez o quince artículos tan redondos como este (previa inflación de discurso para cubrir cánones) y no hay tribunal que le ponga un pero a esta tesis…

    Miguel Villegas

    diciembre 21, 2010 at 23:52

  19. Muy bueno el artículo, y bastante deacuerdo con las opiniones. Empezé a ver el programa y tuve que zapear a ratos para poder llegar al final, no me siento para nada identificado con la imagen de arquitecto que da.
    Mi madre siempre dice que tener dinero no te hace tener buen gusto, por eso creo que todos los clientes millonarios estos recurren a JR, como bien se ha comentado es marketing puro y duro, buena arquitectura no se yo, grande desde luego que sí.

    arquiam

    diciembre 22, 2010 at 14:13

  20. Ayer me contaba una amiga, no arquitecta, que había empezado a verlo con muchas ganas el primer día. En el segundo capítulo le pareció que todo era un contínuo de la misma casa y que todo era demasiado impersonal y frío, que era imposible que ahí viviera una familia. Me alegró mucho escucharla y confirmar que no todas las personas se fascinan por aquello de “cuanto más grande y cara sea tu casa mejor”.
    Enhorabuena por el artículo, y como dice Miguel tírate a la tesis ya!!

    Lou

    diciembre 23, 2010 at 1:29

  21. Buenas, veo que te has fijado, como yo, en el detalle de las figuritas de su madre, a mí personalmente me ha parecido descorazonador. El Sr. Torres muestra en esta escena de su reality (sí reality, pagado de su bolsillo) su tremendo egocentrismo.
    No soy arquitecto, pero trabajo desde hace muchos años en un estudio de arquitectura, y algo que hay que tener claro, en mi opinión, es que la casa es para el cliente y no para el arquitecto, es el arquitecto el que debe “interrogar” al cliente acerca de sus gustos, su forma de vida, el número de personas que van a vivir allí… y un largo etcétera, porque una cocina de más de 100m2 para una mujer que no ha cogido una sartén en su vida, por si se rompe una uña (sí, hablo de la heredera Cuétara) es absurdo, desmesurado y una gilipollez como un templo. Otra muestra de egoísmo es que tus cocineros tengan que cocinar en un espacio incómodo, no pensado para ellos y el uso que debe desempeñar. Esconder todo en las casas hace que sea tan cómodo vivir en ellas como en la sala de espera de mi centro de salud.

    Las casas son para vivir en ellas, y hay quién lamentablemente no lo sabe.

    Sr. joaquín Torres, lamento decirle que no habrá un hueco para usted en los libros de arquitectura, a no ser como ejemplo de lo que NO se debe hacer, claro que viendo el respeto que muestra usted por las obras de arte que tiene en casa, dando más valor al precio que al artista (del que ni siquiera sabe el nombre) que al valor artístico de las obras, pues es lo que merece.

    Lamentable.

    No hablo con desconocimiento, soy de Coruña y conozco a este hombrecillo.

    Famoso a golpe de talonario, tiene la misma sensibilidad y educación que Belén Esteban.

    Antonio Sánchez

    diciembre 23, 2010 at 11:29

  22. Enlazando con el último comentario, decir que, al igual que a B.E. (no me apetece escribir su nombre completo), a este arquitecto ya le estamos dando demasiada importancia.

    Calculo que si en España somos unos 50.000 titulados, debe haber unos 40.000 igual o mejores que él.

    Yo robot

    diciembre 23, 2010 at 15:35

  23. quizas lo que le molesta sea lo de arquitecto.

    Saul

    diciembre 24, 2010 at 13:58

  24. mi casa, mi museo, mi mausoleo…

    genial el artículo

    enparalelo

    diciembre 25, 2010 at 15:26

  25. Demasiadas personas viendo el televisor.

    Lo que hace falta, al menos en el norte de España, es subir la calidad media de la arquitectura y dejar de lado a los ricos que quieren seguir siendo pobres.

    Por favor, compañeros, esforcémonos en palpar arquitectura y en enseñar lo que entendemos por buena arquitectura, para que la gente ajena a nuestra profesión sea capaz de juzgar por sí misma.

    Mucho ánimo, que podemos.

    tifosoarchitecture

    diciembre 26, 2010 at 20:19

  26. […] Moyano, December 29th, 2010 No es nada nuevo el tema, pero por la coincidencia de acontecimientos [leer esto], me apetece dar mi impresión acerca de ciertas figuras de la arquitectura y su presencia en los […]

    En medio de los medios « CCAD

    diciembre 29, 2010 at 13:51


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