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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Dirty, Sexy (Sustainable) Money

with 14 comments

El cambio climatico es sexy. Y la sostenibilidad es übersexy.

Tripp es mas sostenible que nadie!

No sabemos si esto lo ha dicho aun el Cosmo, pero cuando lo haga ya podemos estar seguros de que la cosa se va a convertir en una astracanada y en una caricatura ridícula de sí misma, como ya ocurrió con la arquitectura pública la década pasada, transformada en un catalogo de H&M por obra y gracia.

Déjennos aclarar. La sostenibilidad nos parece un tema importantísimo, de primera magnitud y nos parece que debe ser un input más de los muchos (miles) que se manejan al proyectar. Como lo es la cimentación, el cerramiento o el DRO [Si no saben lo que es el DRO, ya están dándoles cera a sus profesores]. La idea de que cuanto menos jorobemos el planeta mejor, dado que vivimos encima de él (Y en algunos concursos de viviendas de curioso resultado incluso debajo) nos parece evidentemente lógica.

Ahora bien, (¿Ya se lo esperaban eh?) el problema es que en ciertas cuestiones, el sucio dinero- o sus equivalentes espurios, la fama, el glamour y las regalías- tienen tendencia a meter las patas con una facilidad pasmosa.

El termino calentamiento global proviene del sitio más insospechado. Nunca se lo imaginarían. O si, que podemos presumir de tener unos lectores muy buenos.

Dimana de un informe “cocinado” por la administración Thatcher (si, amiguitos, la dama de hierro y no precisamente la de “Run to the hills”, la otra la de dar mucho susto) que en aquel entonces tenía un enorme interés por cepillarse la industria del carbón y retomar el programa nuclear en Inglaterra. Con estas premisas el término “Calentamiento global” hacía referencia a los peligros que quemar carbón frente a la más “fría” (Jojojo) energía nuclear.

El término se ha mantenido, y se ha reconvertido hasta definir exactamente lo que hoy conocemos como PCC (Panel del cambio climático). Bien, los orígenes pueden ser los que sean. Katya, el programita que nos sulivella para calcular superficies cuarticas (Curvas que se mueven en las dos dimensiones del espacio) está basado en un programa ruso de cálculo de trayectorias balísticas de misiles. ¿Cómo se les queda el cuerpo? ¿A que ahora le van a dar al icono con otro aire?

A lo que íbamos, dándonos igual los orígenes y asumiendo la realidad del asunto, el problema empieza cuando la cosa se convierte más en una etiqueta que en un intento serio de análisis. Y peor aun cuando dicha etiqueta esta asociada a un beneficio espurio, ya sea este económico o propagandístico (en su versión “Fame, i wanna live forever”). En otras palabras, cuando algo tan serio se convierte en un sopas como Al Gore haciendo powerpoints cuando esta el mundo lleno de cientificos con mas luces, es para echarse a temblar.

Así, según muchos científicos, el problema de esta “Algorización” es que si antes podías presentar un estudio sobre “La reproducción silvestre del escarabajo pelotero del Amazonas en la posición del perrito” y probablemente no te lo financiaran…. Si ahora el nombre cambia a “La incidencia del cambio climático y la sostenibilidad sobre la reproducción silvestre del escarabajo pelotero del Amazonas en la posición del perrito”, la inclusión de los dos temas convierte la tontuna en maravilla. Es la moda. Es lo que se lleva.

Es sexy. Nuff’ said.

A partir de ahí no hace falta seguir leyendo si es o no una parida gastarse el dinero en ver si el escarabajo es mas de hacer el perrito o el misionero chillao, o si realmente le importa tres narices a nuestro querido coleoptero la sostenibilidad a la hora de reproducirse. El cartel ya lo hemos puesto. Lo demas es historia y la pérdida de valor del concepto, que es por otra parte preocupante para quienes se toman bastante más en serio el asunto, supone una banalización que afectara a todos por igual.

Con la sostenibilidad en arquitectura, llevamos camino de hacer el mismo chiste tonto, de llegar a la misma situación absurda.

El mismo que hicimos con los edificios icono. El mismo que hicimos con la arquitectura Rock And Roll (Que la verdad, casi se hizo solo). El de convertir un parámetro tan de primer orden como este en algo tan sexy que su sola mención haga temblar las puertas de Tanhauser al ritmo de Midnight Oil sin importar la realidad de lo que se propone. El de vaciarlo de contenido real hasta convertirlo en una simple marca. Como diría Naomi Klein, el trabajo de Nike ya no es vender zapatillas. Es vender la marca Nike, que da mucho más dinero.

¿Les suena? El trabajo de los arquitectos no es ya hacer las cosas con lógica, es poner bien gordo el cartel de sostenible o de cualquier otra cosa. Eso es lo que trae beneficios mil aunque, en las sabias palabras de Martin Lejarraga, se use como coartada.

Una coartada que destila tantísima bondad mediática, que enjugara todos los males, los enormes errores y las especulaciones elucubrativas y autorreferenciales desconectadas de cualquier realidad que tantos problemas nos ha traído y nos traera.

El futuro está en lo sostenible. Es cierto. Casi tanto como que el concepto ha formado parte de la buena arquitectura desde tiempo inmemorial sin necesidad de pintarlo de verde fosforito para que se viera más. Casi tanto como que las intervenciones de apagafuegos, de bombero rizomático,  no son NADA comparado con el campo en el que debería librarse la batalla de la sostenibilidad: El urbanismo, el del planeamiento general, el de la ordenación del territorio, el del trazado de infraestructuras de transporte (Energía, agua, vehículos). Ahi esta la batalla. Ese es el coloso en llamas. Ese campo que tan apacible y dócilmente le hemos cedido a los ingenieros porque, simplemente, no mola.

El resto es apagar cerillas a escupitajos, pero eso si, con mucha publicidad y vestidos de Prada.

Como siempre nuestra habilidad absurda para convertir el dato en verdad absoluta, la sencillez en complicación, y la normalidad en superioridad snob llevan camino de convertirlo todo en una broma de proporciones descomunales, rodeada de efte y con paneles solares participativos eso si.

Así que, en la esperanza de que alguna vez recapacitemos, seguiremos mirando el Cosmo para comprobar donde anda el barómetro. Aunque visto que la supuesta sostenibilidad de muchas propuestas no dura la rascada de una uña, no las tenemos todas con nosotros.

Por si acaso advertimos. En el momento que Al Gore haga el consabido powerpoint sobre la arquitectura sostenible, nos pasamos a la impresión de invitaciones de boda.

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Written by Jose María Echarte

marzo 8, 2010 at 20:15

14 comentarios

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  1. Encima me citáis a los Midnight Oil. Sois la leche.

    No hagáis promesas que incluyan a Al Gore haciendo algo inverosímil…novayaserqué.

    CCAD - Daniel Moyano

    marzo 8, 2010 at 21:34

  2. Tengo guardada yo alguna revista de los noventa tipo muy interesante o similar (errores de juventud, que le vamos a hacer), en la que ya nos “informaban” del cambio climático, y de como Barcelona se iba a hundir por el deshielo de los casquetes polares… aun estoy esperando…
    Lo unico, que ya el rollo sostenibilidad y la propia palabra estan quedandose fuera de moda, ya casi son un poco vintage y todo, ahora hay que preguntarle a Jaque a ver si se dice ecologizar, o verdear, o que palabra nueva nos inventamos para no usar la tan sobada sostenibilidad, que ademas es larga y uno a veces se traba la lengua, y eso señores, no queda nada cool.
    Lo que mola ahora es decir que la palabra sostenibilidad no nos gusta, que nosotros ya eramos sostenibles antes de la sostenibilidad, que ya sabiamos, que ya usabamos, y que ya practicabamos todo eso antes de que se pusiese “de moda”, porque, como ocurre con todo lo que está de moda, lo que mola es decir que tu eso ya lo usabas antes de que lo usasen los demas.

    hansbrinker

    marzo 8, 2010 at 22:21

  3. La verdad es que los dos asuntos gordos que se tratan en el artículo, en nuestra opinión, son el quid de la cuestión.

    Por un lado, los bosques ya no se talan, por increíble que parezca se eco-talan, y gracias al prefijo eco-bio, todo se vende. Todo es sostenible, y esto no hay quien lo pare. Mientras no se castigue a quien no demuestre que su “verde” producto estrella no es mas que un engaño mediático tenemos un negro futuro. Nos guste o no, la verdadera sostenibilidad es tan necesaria como el aire que respiramos, de hecho sin ella pronto no habrá aire que respirar.

    El otro gran tema que se toca en el texto es la desfachatez de muchas arquitecturas al llamarse sostenibles, cuando solo son artilugios o artefactos (según como se mire) con algún juguetito supuestamente ecológico. La madre del cordero, como bien dice José Maria, está en la planificación urbana y en cómo queremos que sean nuestras ciudades, mientras tanto, citando al mismo autor de esta entrada “seguiremos juntando en el patio de los pequeños” que aunque no soluciona nada, viste mucho.

    stepienybarno

    marzo 8, 2010 at 23:13

  4. Ahora en serio…

    Como siempre acabo volviendo a la base, que es la educación y la formación. Si las masas tuvieran un mínimo criterio, otro gallo cantaría.
    A la gente le habla un científico y no le entiende, pero se ríe de su pinta de “nerd” (si hasta se imitaba a Punset cuando lo veíamos cuatro gatos, y gracias a eso empezó a ser “famoso”). Luego viene un politicastro con cuatro palabras aprendidas y creemos que nos está engañando. Después aparece un titiritero (ex-político, artista metido a intelectual, o cualquier otra variante) y entonces las masas le escuchan (“es que lo ha dicho Fulanito…”)
    Pero seguimos sin tener ni idea de qué nos están hablando, aunque como parece que hace mucho ruido, por si acaso, nos posicionamos.

    Luego nos encontramos en nuestra profesión con proyectos que pintan una rayita verde en la cubierta y resulta que al jurado del concurso le mola lo sostenible que es. Porque ni saben de qué va la sostenibilidad, ni el ecologismo, ni el proyecto, seguramente.

    Educación. Siempre es lo mismo: la falta de educación y la falta de ganas de aprender cuando uno no sabe algo.

    (Por cierto, al que no conozca los Oils, ya está tardando)

    CCAD - Daniel Moyano

    marzo 8, 2010 at 23:56

  5. En mi opinión, no me parece justo echar la culpa a la gente por no tener el “criterio suficiente”. Se supone que es justamente nuestra labor apoyarlos, darles criterio. Mientras nos sintamos en un “plano superior” a ellos, mientras creamos que nuestra labor “los trasciende”, la gente no confiara en nosotros, y serán presa fácil de vendedores de aceite de serpiente y similares.

    Yo he llegado a una conclusión:
    Las personas solo tienen interés en saber dos cosas: lo necesario para sobrevivir y lo necesario para su felicidad y tranquilidad.

    Hay gente, si, que se sienten felices con el mero hecho de saber, y buscan constantemente nuevos conocimientos. Toda la gente acaso debería ser así? Mi respuesta es un rotundo NO.

    Que podemos hacer ante esta situación. Uno, hacernos sentir. Mostrar que somos mas que meros “showman” del espacio: que somos personas que podemos ayudar a hacer un mundo mejor. Dos, hablar, denunciar la situación. Donde? Dentro de la propia arquitectura. La universidad es clave: los estudiantes, la gente que justamente se esta formando para tener criterio. Y el día en que realmente toquen(toquemos) tierra la gente nos extenderá la mano.

    lartkma

    marzo 9, 2010 at 5:14

  6. PD1: Discúlpenme. He cerrado mal una etiqueta, y el texto posterior a “y tranquilidad” también se ha puesto en negrita.

    PD2: jmer73, cuantos arquitectos realmente trabajan con esa lógica de los “inputs”? Esa visión lógica y estructurada es justamente lo que siento que hace falta en las escuelas de arquitectura, profesión que siento que le gusta mucho estar “en las nubes”.

    lartkma

    marzo 9, 2010 at 5:18

  7. Una vez una funcionaria de diputación me preguntó que si conocía a algún arquitecto almeriense que fuera experto en sostenibilidad y arquitectura bioclimática. Lo necesitaban porque iban a hacer un edificio de oficinas sostenible. Y le contesté que cualquier arquitecto en condiciones le servía, que la sostenibilidad no era, ni algo nuevo, ni algo de expertos. Que cualquier arquitecto en condiciones hacía todos sus proyectos sostenibles y bioclimaticos. Que la sostenibilidad no eran artefactos adosados al edificio sino una manera de hacer y proyectar. (también le dije que yo se lo podía hacer, claro) Pues bien,… siguió buscando a su experto. Esta persona, además, está educada, es ingeniero medioambiental. Lo que me llevó a pensar que más que un problema de educación de los demás tenemos un problema de imagen de los arquitectos .

    enparalelo

    marzo 9, 2010 at 5:53

  8. Vaya… me temo que no me he explicado bien, aunque creo que estáis confundiendo “educación” con “formación”.

    Estoy de acuerdo en que no todos podemos tener el mismo nivel de conocimentos, y por eso creo que la educación nos debería permitir saber cuándo alguien nos habla y le debemos prestar atención y cuándo alguien nos está intentado engañar.
    Por otro lado, hablar de estas cosas en el ámbito profesional y universitario es lo mínimo, pero no me basta, ya que terminamos en la misma endogamia de siempre. Al final no trabajamos para otros arquitectos o para la universidad, sino para todo el mundo, y nuestro trabajo permanece (más o menos) y va dando forma a la ciudad. Es una responsabilidad nuestra el hacerle llegar a la gente que no nos conoce cuál es nuestro trabajo, en qué consiste, y si hay algún malentendido (como este de la sostenibilidad) nadie mejor que nosotros para explicárselo a la gente, puesto que forma parte de nuetro día a día.
    A nuestra familia, a nuestros amigos, a la comunidad de vecinos…
    Y también aquí, que es muy divertido, claro que sí, pero por mucho que lo solucionemos entre nosotros y estemos todos de acuerdo, cuando vayamos a decirle a un paisano que se quiere hacer una casa que igual sería mejor hacerla más compacta para que tenga menos pérdidas térmicas, él se va a seguir pensando que es que no lo queremos hacer como él dice porque somos unos chulos.

    Creo que huelga decir que en absoluto me siento o me pongo por encima de nadie, ni mucho menos. Precisamente me fastidia mucho que gente que se cree más lista vaya tomando el pelo a los que no son tan listos. Eso me fastidia, pero lo que más me preocupa es la enorme cantidad de gente que sin tener ni un pelo de tonta, símplemente por desidia, se deja llevar, como la veleta, a donde mejor viento sople. Y eso, creo, es un problema de educación, no de formación.

    Saludos a todos!

    CCAD - Daniel Moyano

    marzo 9, 2010 at 8:18

  9. Ayer en la compra vi unas “bayetas ecológicas”. Miré su composición y eran 80% viscosa y 20% poliester.(?)(la viscosa no era de celulosa reciclada o al menos no lo indicaba y es cierto que los folios blancos son reciclables, pero eso no implica que sean sostenibles).La diferencia entre una bayeta y un edificio o una urbanización es la misma; falta de conocimiento y/o interés para no quedarte sólo con el super anuncio del envase y darle la vuelta a ver como se justifica la “ecologibilidad” del producto.
    Conozco una asociación de promotores y constructores cuyo lema es “por un desarrollo sostenible”. Creo que entendian que el desarrollo que había de ser sostenible era el de sus respectivas empresas…

    JCM

    marzo 9, 2010 at 12:59

  10. Es una responsabilidad nuestra el hacerle llegar a la gente que no nos conoce cuál es nuestro trabajo, en qué consiste, y si hay algún malentendido (como este de la sostenibilidad) nadie mejor que nosotros para explicárselo a la gente, puesto que forma parte de nuetro día a día.

    Exacto! Por eso lo primero que hay que hacer es, como dices, salir de nuestra endogamia y estar realmente en el mundo. Hacernos sentir, como digo. La discusión universitaria es fundamental pero si este no sale del claustro, o peor aun, no sale ese mundo ideal e imaginario donde a veces muchos arquitectos sienten que estan, pues es igual que nada. Y eso es lo que mucha gente siente sobre los arquitectos: nada.

    lartkma

    marzo 9, 2010 at 18:48

  11. creo que no por ser arquitecto conoces toda aquella rama que nace del tronco común tal y como dice enparalelo.

    Si os interesa la arquitectura ecológica os recomiendo un clásico del tema: ‘El Rascacielos Ecológico’ de Ken Yeang. (Gustavo Gili ISBN 84-252-1833-0)…. es riguroso y contiene muchísima bibliografía

    Hay oficinas que, aunque parezcan no conocer el Art. 29 de las normas deontológicas de actuación de los arquitectos, son muy ‘cools’ y ‘eco-friendly’ y no sólo usan este libro como su biblia, sino que incluso toman prestado su propio nombre de éste (ver página 120)

    KY

    marzo 10, 2010 at 0:23

  12. Totalmente de acuerdo con esta mercantilización y mercadeo del concepto de sostenibilidad en la arquitectura (y en otros numerosos ámbitos). A veces pienso que hemos llegado tarde, que en el mundo de la construcción española ya no hay mucho más que hacer para “sostenibilizar” la que hemos liado. Es cierto, tal y como comentáis en el artículo, que tendríamos que haber incidido desde un principio, a la hora de plantear los trazados del transporte, de la ordenación del territorio, de esa baja densidad de vivienda (en la mayor parte de los casos de segunda vivienda) derrochadora de infraestructuras y transporte privado. ¿Entonces qué nos queda? Como muy bien indicáis, la educación. Con este legado atroz que nos han dejado, solo nos queda “sostenibilizarlo” de la mejor manera que se nos ocurra.

    Amaya

    marzo 10, 2010 at 11:46

  13. Muy bueno el artículo. Hoy, las palabras como sostenibilidad o sistemas bioclimáticos son, en el fondo, puro marketing. No importa que “sea”, sino que “parezca”. Entiendo que el marketing y las etiquetas que se le aplican a cada producto dentro de un mercado, son importantes de cara a un negocio, pero es un error centralizar todo el esfuerzo en la imagen si luego realmente no existe nada real detrás.

    Como decimos siempre, las modas pasan, pero el producto bien hecho (derivado del trabajo honesto y profesional) puede perdurar por siempre. Las coartadas sirven durante un tiempo, pero tarde o temprano acaban agotándose.

    ¿Qué estrategia de marketing es mejor…? ¿Poner un cartel enorme que diga quiénes somos y lo bien que lo hemos hecho todo… o simplemente dejar que el producto hable por nosotros, y que sea nuestro trabajo el que avale nuestra profesionalidad?

    Llegará un momento en el que, las instalaciones de fontanería y saneamiento, así como el DB-SI en toda su extensión, sea el último grito en edificaciones guays… y me veo a ciertos personajillos pintando los colectores y las tuberías de ACS de colorines, o marcando con grandes letras impresas en el suelo los recorridos de evacuación… o convirtiendo a las BIEs en verdaderos altares de adoración divina con una estética al más puro estilo bolibudiense.

    Amigos sostenibles… La sostenibilidad es casi tan antigua como nuestra propia profesión… Dejad de autoetiquetaros y simplemente sed honestos y sed buenos profesionales… Y, por supuesto, sed sostenibles… muy sostenibles… todo lo que podáis… Pero no os colguéis medallitas por ello… Joder no seáis tan patéticos…

    La sostenibilidad empieza por uno mismo, y por la calidad y la honestidad del trabajo que realiza para con su cliente.

    Enhorabuena por el texto, Chema… de verdad…

    Julen

    marzo 11, 2010 at 12:25

  14. Hace unos pocos años, aqui EN andalucia se inaguro una “autovia verde” ( TAL CUAL LO DIJERON EN EL TELEDIARIO de canal sur)
    Pero vamos..el mercado es muy veloz fagocitando cualquier tendencia o protesta social..en dos dias lo convierte en producto consumible, en un añadido a la etiqueta.
    Algunos mencionais el cambi climatico como algo ya “vintage”. Eso lo sera en ciertos circulos..pero en los mass media siguen con el rollo dale que dale, y en los circulos de poder todavia estan en las gestiones de poner tasas al CO2 para impedir el desarrollo de los paises pobres. Vamos, que parece que hay cambio climatico para muchos muchos años.
    De momento, hace unos meses ya les pillaron que habian maquillado la grafica famosa del “palo de hockey” pero nada, dos noticias en un periodico y olvidado… a seguir con el plan trazado. De nada sirve quejarse o escandalizarse…al vulgo comun se la pela todo mientras tenga dinerillo en el bolsillo y una tele.

    juanillo

    marzo 11, 2010 at 22:06


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