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Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Erecciones Publicas

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Golden

Para los que hayan vivido en Madrid, o hayan pasado alguna vez por allí, la Plaza de Castilla suele ser lugar de paso obligado, siempre de camino a algún sitio.

Y poco más.

Sí, hay unos juzgados. Es cierto, hay una estación de autobuses.  Es verdad, están las torres Kio. Incluso hay un par de hoteles. Y poco más.

La Plaza de Castilla es uno de los mejores ejemplos de  No Lugar parasitado y falto de carácter que hay en la capital de reino.

Recuerdo que en su día hubo un concurso, que no llego a nada como tantos otros, para ordenar todo el entorno urbano de la zona o al menos intentarlo. El concurso tuvo escasa repercusión y lamento recordar únicamente una propuesta de Julio Cano Lasso, con unas piezas semicirculares que abrazaban la plaza rematadas por unas torres cilíndricas a modo de fanales de una escala bastante abarcable. No recuerdo mucho mas, aunque sí que al menos el intento era el de conferir a la zona una ligazón hasta el momento inexistente.

Sin embargo, si no me falla la memoria creo que fue mediante un convenio, (La figura del convenio es responsable por si sola del 90% de las tropelías urbanísticas de este país) el Grupo KIO se encargo de construir las actuales torres a cambio de ejecutar el paso inferior que libraba los terrenos para la estación intermodal.

Y así, nos encontramos con lo que hoy en día forma el entorno de la Plaza de Castilla.

El edificio de los juzgados es un mazacote setentero anodino y retransformado ad infinitum. Nada que haga suponer que aquello es un palacio de justicia, nada que inspire confianza o solemnidad, o ya puestos…algo, más bien unas oficinas repetitivas tipo “El Apartamento”.

Cerca algún edificio de viviendas poco destacable y en medio de la Castellana el monumento a Calvo Sotelo.

Y más allá, las torres KIO. Qué decir de ellas. El ahora tan de moda Bjarke Ingels de BIG (Inserte su complejo Freudiano aquí, pero de esto ya hablaremos otro día), publicita sus bolos veraniegos estilo Britney Spears bajo el lema Yes is More. Con ello por lo visto funde el ya cansino Yes We Can de Obama y el Less is More de Mies.

Reinterpretando un poco, querido Bjarke, una cosa es que Yes, efectivamente we can, y otra es si realmente we should.

O hablando en plata, Ya sabemos que se puede hacer un edificio inclinado. Ya lo sabíamos cuando se construyeron ambas torrecitas. Solo tiene uno que procurar que el ascensor ocupe la diagonal menor de la fachada, esto es: Que se ubique en el vértice que divide la misma en dos triángulos rectángulos y luego asumir que parte de la estructura estará traccionada y parte sobrecomprimida.

Por explicarlo de forma más sencilla, Yo puedo ir toda la mañana a la pata coja por la oficina. Pero a menos que lo haga por una promesa a la Virgen del Camino Seco, me será infinitamente más sencillo andar con las dos piernas. Máxime cuando el hecho de ir a la pata coja (O de inclinar el edificio) no significa, ni aporta, absolutamente nada. Para los que se la cojan con papel de fumar, queda el hecho de que el despiece de la fachada, la falsaria estructura vista que la modula, las líneas rojas etc.. Todo se organiza en un sistema de coordenadas recto (A 90º) contradiciendo de forma absolutamente infantiloide la intención “inclinadora” del resto del edificio.

El autor de semejante muerto no es otro que el ínclito Philip Johnson. Autor de algunas de las metáforas tontas más vergonzantes del siglo XX o directamente de los fusilamientos más descarnados. Johnson, un claro ejemplo de cómo saber estar en todas partes,  ha ejercido un poder cuasi omnímodo durante un larguísimo tiempo en el terreno de la arquitectura y la critica estadounidense e internacional, una medianía elevada a categoría de genio por su asombrosa capacidad para no tener un solo criterio propio y la extrema facilidad de pasar por todos los de los demás como el que cambia de marca de café soluble, eso sí, dándole a todo mucho bombo.

Se rumoreo un tiempo, y aun circula la leyenda urbana, que el proyectito de marras estaba pensado para Kuwait, pero que se abandono a causa de la 1ª Guerra del Golfo. Tras criar polvo unos meses en la oficina de Philip, se reutilizo para “colocarlo” en España. Me imagino los cálculos de la oficina del gurú de gafas de pasta y pajarita.

“España, país medio, cultura arquitectónica poca… esto es como Kuwait… ¿No teníamos por ahí algo…? ¿Aquello inclinado? Si hombre esto que era como poner una botella de Coca-Cola en medio de Kuwait. ¿Y si les colocamos esto?”

No me negaran que al menos en cuestiones de reciclaje, de ser cierta la leyenda (Y podría perfectamente serlo) Johnson ha sido un innovador y un pionero.

Posteriormente se ubicaron a los pies de las inclinadas maravillas unos edificios complementarios, que según recuerdo de algún titular “Establecían un dialogo con las torres”. El dialogo consistía en que tenían una raya roja pintada. Tan tonta casi como la que decoraba (Y esta palabra no se usa aquí de forma baladí) la fachada de sus hermanas más altas. En cuanto al dialogo, aquello era más bien el parlamento Chino, con unos golpes de por medio. Dialogo poco.

El engendro se completo con una estación de autobuses en el centro de las dos torres. Anodina como casi todo lo demás.

Llegado el momento, una sola cosa quedaba clara con respecto a la plaza de Castilla. Que el mejor edificio del entorno y el que menos hacia la puñeta visual y espiritual era ESTE. Y no, esto no es una boutade, es entender que es un elemento limpio. Claro. Honesto. Que se encuentra con el suelo de forma sencilla y sin artificios.

La Plaza de Castilla se ha convertido así en una mezcla de elementos, dispersos y diversos, de difícil encaje y construidos sin orden ni concierto. Un lugar por el que se pasa y en el que difícilmente se está. Un ejemplo más de urbanismo Sim City, en el que la acumulación de elementos, independientemente de la calidad de estos, no es garantía ninguna de la generación de ciudad.

Si los objetos encima son, como poco, cuestionables el asunto alcanza proporciones de tragedia.

Y ahora, cumpliéndose la ley de Murphy y el corolario de que si algo puede hacerse mal, seguramente se hará peor, un nuevo miembro de esta familia de parches construidos viene a añadirse al catalogo de despropósitos.

Cedida, o donada, por Cajamadrid, se levanta ya en las proximidades del monumento a Calvo Sotelo una columna de bronce “diseñada” (Y tampoco es baladí el uso de esta palabra) por EL.

Sospechamos que Brancusi debe estar el hombre al punto de resucitar y meterle una demanda por plagio al Valenciano universal, porque las concomitancias entre la horterada magna que se va a colocar en Madrid y su “Columna infinita” son más que posibles, palpables.

La columna de Brancusi es una escultura homenaje a los caídos rumanos de la 1ª Guerra mundial, un estudio sobre el infinito basado en la repetición sin principio ni fin de una sección piramidal inspirada por la columnas de los monumentos funerarios rumanos.

Lo que en Brancusi es geometría y poética de la muerte, el eterno renacer, el eje cósmico y la abstracción del elemento que niega su principio y su fin entendiéndose como una sucesión geométrica, se convierte en la columna castellanesca en una burda alusión inane. Una mala copia.

El problema de la columna de Calatrava, es que mientras que la de Brancusi tiene significado (Y significante) la imitación Castellana tiene chiste.

El chiste de estar hecha de bronce y de estar mecanizada para que al moverse produzca un extraño efecto pulsante. No hay aquí otra interpretación. No hay ninguna reflexión sobre el principio o el fin, sobre la seriación geométrica, sobre el infinito. Nada.

Simplemente hay un “Mira Pepe, se mueve” para ir a hacerle unas fotos después de visitar el Bernabéu y que puede, tristemente, hacer gracia una vez pero no dos. Incluso en las entrevistas el propio Calatrava habla de “movimiento infinito” (Infinito, ¿recuerdan?). El simbolismo reflexivo de la obra de Brancusi se ha convertido en esta fotocopia distorsionada en infantil recreación mecánica y fallera.

Lo curioso del asunto es que la escasa repercusión crítica de la obra puede deberse a que es una donación de Cajamadrid a la ciudad. A caballo regalado…

Bien, es cierto, no se paga con dinero público, pero INVADE un espacio público. La facilidad e impunidad con la que las corporaciones municipales usan y abusan de él es pasmosa. No hay criterio alguno, y si lo hay es tan variable como la voluntad política, por lo visto pendiente únicamente de “hacerla más gorda” (Y perdonen la metáfora, dado el caso) que sus antecesores y posibles sucesores en la poltrona. “Esto lo hice yo, y es más largo que el tuyo”. Perfecto.

Una muestra más de lo fácil que es colársela a la municipalidad reinante que por lo visto de Brancusi ni ha oído hablar y que tiene más interés por jugar al SIM Alcalde que a arreglar uno de los espacios urbanos rendidos y perdidos para convertirse en un escaparate de lo peor del urbanismo de los últimos 40 años.

Teniendo en cuenta la forma del cacharrito en cuestión, teniendo en cuenta el movimiento “pulsante”, uno no puede dejar de pensar en el tío Sigmund.

Porque oigan, si alguien tiene un posible problema con los tamaños, una latente frustración Freudiana de cualquier tipo o envidia de pene, entiendo que lo normal es que se lo haga mirar tumbado en un diván y con mucha calma.

Pero esta ley de las compensaciones a la vista del personal y en el espacio público no es de recibo. Máxime cuando cabe la sospecha de que se inspira uno mucho en lo de otros, y encima mal.

Mientras tanto, el depósito de agua sigue en su sitio. Callado. Quizá porque sabe que le pase lo que le pase, sigue siendo el mejor edificio de su entorno.

Sin ser de bronce. Sin pulsiones. Sin movimiento sexy. Sin parecer una broma de mal gusto o un monumento al juguete intimo vibrante.

Y sin necesidad de andar midiendo metros.

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Written by Jose María Echarte

junio 9, 2009 at 10:06

10 comentarios

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  1. Madre mía, ¡sublime!

    Es la mejor crítica sobre el pene de Calatrava (y el urbanismo de la Plaza de Castilla) que se ha escrito. Seguro. Cada párrafo rebosa sabiduría y rabia.

    Sólo falta que nos terminen de sorprender y el pene vibrante funcione también como reloj-fuente y nos eyacule a todos los paseantes con chorritos cada hora (uno a la 1:00, dos a las 2:00… a mediodía sería una fiesta). Además se completaría así la metáfora del lugar, orinándose la actuación sobre todos nosotros, el monumento a Calvo Sotelo y el depósito del Canal.

    Guibuu

    junio 9, 2009 at 19:07

  2. Soy vecino del nuevo pene de calatrava, lo he visto empalmarse dia tras dia
    ¿Cuanto pesará ese chisme?…porque esta sobre un intercambiador de metro y autobuses del ayuntamiento -este sí construido con dinero público- Quiero imaginar que el refuerzo de estructura que han tenido que hacer para sujetarlo, no ha debido ser pequeño ni barato. ¿quien lo habrá pagado?

    Es como si mis amigos deciden regalarme una hipoteca.

    vic

    junio 9, 2009 at 20:18

  3. Gracias Guibuu. Y usted que lo siga leyendo.

    Vic, es de imaginar que esto sera un “todo incluido”. O sea, que incluira lo erecto y la ereccion. Pero vamos, en esta vida salvo la muerte, los impuestos y las nominaciones al Oscar a Meryl Streep, pocas cosas hay seguras.

    jmer73

    junio 9, 2009 at 21:35

  4. philiph jonhson acertó al menos una vez, cuando dijo:
    “los arquitectos somos unas putas caras que se van con el mejor postor”

    http://www.brainyquote.com/quotes/quotes/p/philipjohn114763.html

    amargao

    junio 12, 2009 at 11:30

  5. Terrible. Me pregunto: ¿EL puede ser vulgar pero es un ignorante? ¿es estúpido al pensar que hay tanta gente insensible a la vulgaridad y al plagio? ¿Es posible que ELLOS ya estén colocando una vaina bajo nuestra cama y tengamos los días contados?

    limbo

    junio 20, 2009 at 10:16

  6. Muy grande, as usual¡¡ La espera de este articulo ha merecido la pena.
    Aunque que duda cabe, que cada vez que pasemos por este gran lugar, ya sea en verano asados de calor gracias a la falta de una mínima sombra, o en invierno congelados por los remolinos que se forman, podremos elevar nuestras humildes vistas y decir orgullosos : Por fin DIOS ha tocado Madrid con su “HUMILDE VARITA”.

    Emilio

    junio 23, 2009 at 8:19

  7. […] menos que sea, claro esta, por ciertos homenajes publicos a la jugueteria erotica… que todo podria […]

    Magnetismo Animal « n+1

    noviembre 27, 2009 at 12:06

  8. Por hoy os dejo con una última dosis de inquina.
    Limbo.- la vaina parece que se mueve y quiere sexo.
    Emilio.-¿qué es grande? El artículo o el vástago
    Vic.- Resguarda el trasero todas la mañanas
    Guibuu.-registra esas ideas que luego te arrepentirás.
    Amargao.-Philip pertenecía al partido nazi y un negro le engrasaba los engranajes.(este si era una meretriz)
    Magnetismo.-Si Amsterdam legaliza el sexo y la droga, hagamos de MADRID un sex-shop con neones. Que no se diga que no semos modernos.
    YO PROPONGO EL SEXO SEGURO, cual obra de CHRISTO. Para no verlo (solución políticamente correcta tras horas de meditación porque la castración parece no llevarse aunque tengamos el patio de butacas lleno de castrattis).

    Oscarq

    mayo 11, 2010 at 22:51

  9. Otro bodrio más en el nefasto catálogo de la rotoescultura publica…

    ¿Cuánto nos ha costado el insidioso homenaje?

    Pregunten a la Gurt€l€sa…

    ojO

    diciembre 4, 2011 at 22:06

  10. […] En su día ya contamos lo que nos parecía el cacharrito en un post que titulamos, no pudimos resistirnos: Erecciones Publicas. […]


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