n+1

Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Cancamusa House

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Hay objetos que se convierten con el tiempo en símbolos.

Excalibur, el Enterprise de Star-Trek, la teta explotada de Ana Obregón, la Blackberry de Edans.

En nuestro caso, el de los arquitectos, suele ocurrir con los edificios.

Con las casas aun más.

Recuerdo haber visto llorar a una profesora (famosa ella) en la casa de la cascada. No voy a hacer bromas con esto. Yo lloro con las cosas más insospechadas, incluida la muerte de la madre de Bambi.

Casi podríamos trazar una ruta de cambios en la arquitectura siguiendo proyectos de viviendas que se han convertido en míticos. La casa Saboya, la Fansworth, la casa de la Cascada, Villa Mairea, la horterada de cristal del fusileta Johnson, la villa Malaparte, la casa de Koolhas para un minusválido…

En general en todas ellas algo hay característico, y es que el arquitecto era estelar (Al menos mediáticamente estelar), y el cliente… digamos que, como poco, peculiar.

De forma que ya tenemos una parte del titulo clara. Vamos a hablar de una casa.

Ahora bien, ¿Y la cancamusa? ¿No saben lo que es?

Bien, ni siquiera intentare tratar de traducir lo que alguien que escribe bastante mejor que yo, ya ha explicado magníficamente. Lean el genial articulo de Alfredo de Hoces sobre la “Economía de la cancamusa” y quédense con la tecla. Sospecho que, si tienen una cierta capacidad de ver mas allá, (En el articulo se habla del mundo de la red y del 2.0), notaran cierto… aroma conocido.

Así pues, comencemos.

El otro día, vi la entrevista a Victoria Acebo en Estudiobanana. Entrevista al uso, ya saben. Un entorno que de moderno parece una sala de vivisección digna de salir en Bones, mucho blanco, movimientos ad-hoc de cámara, música chill out.

[Nota: El día que me hagan una cosa de estas, si me la llegan a hacer, que no creo, por dios bendito que me la hagan en un bar roñoso con una caña delante y no con pinta de estar a punto de hacerle la traqueotomía a un cadáver, vestido, todo yo, de Prada]

En la entrevista se habla, entre otras cosas, de la Casa Varsavsky, que no es otra que la casa de Martin Varsavsky, padre de Fon y cuñado de Mobuzz y exponente de los nuevos gurus del “dospuntocerismo”.

Entre la entrevista y Varsavsky, no se ni por donde empezar. Estoy como George Michael en una exposición de sanitarios Roca. Efervescente.

Diré de antemano que la casa me parece muy bien. Me gusta incluso. Tengo ciertas dificultades para hacer una crítica exhaustiva sobre las viviendas unifamiliares.

Miento, no la tengo. Es uno de mis deportes favoritos en la intimidad (ejem).

Pero entiendo que una vivienda es algo muy personal, relacionado con mi comprensión del termino hogar, y que cada uno vive como puede o como quiere. Con unas cariátides de exhuberancia yolaberrocalesca en el salón, o con los balcones atribulados de balaustradas.

No me cuesta establecer una crítica general a una sociedad capaz de comprarse un Smart y aparcarlo en la puerta de una copia mala de una villa romana, reconstruida en escayola y a golpe de pallet de mármol. Me cuesta particularizar. O no tanto, pero no es el caso.

Así que entiendan que es en gran medida la actitud, y el lenguaje, el posicionamiento y las formas y no otra cosa de lo que se escribe. O quizá si, nombrar es poseer.

Pero empecemos por el extremo conocido. En la entrevista, los autores, o al menos uno de ellos, hacen un magnifico, brillante, moderno, y rabioso…. discurso emperifollado.

O al menos, inflado. Infladísimo de, lo han adivinado, CANCAMUSA.

Así, a dar clase, se le llama “Desarrollar un proyecto pedagógico”. Aquí por lo visto de pedagogía últimamente sabe todo el mundo como para que le den el Nóbel. Dos veces.

El proyecto pedagógico consiste en que los alumnos (De una escuela TECNICA de arquitectura) se auto-organicen en “Estructuras creativas de participación ciudadana”.

Ahora si que ya lo voy teniendo todo muchísimo más claro. Prístino incluso. Pero ojo que la cosa no acaba aquí. Es que son “Estructuras que ellos (Los alumnos, esos pequeños auto-organizadores impenitentes) argumentan desde un punto de vista empresarial”.

Repitan conmigo: “Estructuras creativas de participación ciudadana argumentadas desde un punto de vista empresarial”. Yo aquí necesito ya traductor. Esto que son: ¿Los grupos de trabajo de toda la vida? ¿Es aprender como se monta un equipo de trabajo para formar una empresa? ¿Una banda de amigos que se van de cañas y se ponen hasta la ciudadanía de creativizar tercios y pagan con un bote conjunto de carácter empresarial? ¿Qué?

Es pura cancamusa. Arquimusa si prefieren. Son los eventos consuetudinarios que acontecen en la rua de Juan de Mairena.

Cada vez con mas frecuencia, en una escuela de arquitectura se dedica uno a todo, menos a enterarse de que va la película. Eso si, poniéndole al trasunto nombres cada vez más largos.

Y es que, así nos lo dicen, los arquitectos ya no se dedican solo a construir.

Menos mal. Que epifanía. Que momento House de claridad. Es lupus.

Lo más triste es que esta frase, que es cierta, no lo es por los motivos que se exponen.

Es cierto que no todos nos vamos a dedicar a construir. Y cada vez menos. Lo que no deja de ser óbice para que sea falso de toda falsedad que un arquitecto es alguien que esta para resolver unas etéreas dudas esotéricas de las que no sabemos nada. Estará para dominar una serie de conocimientos técnicos y resolver dudas técnicas (digo yo). Esta para saber. Estará para especializarse. Estará para ser un técnico. Y no un vendedor de humo esdrújulo.

Así, últimamente, a los arquitectos, y los arquipedagogos mas aun, nos gusta (les gusta) ser de todo menos arquitectos. Sicólogos, sociólogos, antropólogos, generadores de actividad, project managers (Aunque no sepan que es eso lo que están siendo, porque lo llamen gestión de sinergias u otra parida rimbombante por el estilo), demiurgos de lo social, y un largo etc.

Y es que oigan, con la mano en el pecho, salvo por el hecho de que las tarjetas de visita quedan tamaño cuartilla, ser “Auto-organizador de estructuras de participación creativa empresarialmente definidas” queda infinitamente más repolludo que ser arquitecto.

En otras palabras, esto es lo que mis mayores llamaban ser aprendiz de todo y oficial de NADA. O mejor, Oficial EN NADA. En gastar oxigeno a base de frases huecas, para vender una moto que quizá se vendería sola sin tanta necesidad de bombo.

Hemos pasado de “Aquí estamos para salir en el Hola y el que no quiera salir en el Hola sobra” [sic] al “Aquí estamos para dedicarnos a la epistemología de la topología de la generación del fomento de las acciones y la actividad creativa de participación múltiple”.

Pero, volvamos a la casa. Que con estos cimientos, aunque fuera la de Heidi, podría llegar a ser, quiza, “Una reconsideración formal de arquetipo literario de la casa, entendida como centro de la cosmogonía creativa de los hermanos Grimm”.

De la casa, la casa Varsavsky, lo primero que sabemos es que enseguida deja de ser una casa para pasar a ser un “objeto arquitectónico“. Yo objeto contra este juandemairenismo lingüístico, por mi parte. Pero en fin…

Parece ser que, durante el proceso proyectual, aparecen unos criterios de formación sobre la vivienda. De donde aparecieron, no lo sabemos. El genio de la lámpara es el principal sospechoso, no obstante no se descarta el mana del cielo. Grissom esta en ello.

Debe ser que decir, “Mientras proyectábamos la casa teníamos una serie de ideas sobre el proyecto” es de un carca que ni el Monasterio del Escorial con bucraneos.

Los criterios son los siguientes. Apunten, y tomen nota, porque esto es lo que hay:

“Formación topográfica”. O sea, no excavar, que es más caro, y a adaptarnos al terreno. Más antiguo que el hilo negro. Pero asumible, lo bueno viene ahora.

Formación estructural“. “las losas se van haciendo especificas en su canto a

las luces del proyecto de manera que van contando en que puntos hay fuerzas estructurales y en cuales no“.

Dejando de lado la sintaxis, y traduciendo, lo que quiere decir es que donde hay mas carga o las luces son mayores, las losas tienen mas canto y donde hay menos carga o las luces son menores, las losas tienen menos canto.

¿Costaba mucho decirlo clarito?

Déjenme que me lo repita a mi mismo: “Las losas se van haciendo especificas en su canto a las luces del proyecto de manera que van contando en que puntos hay fuerzas estructurales y en cuales no”. Abracadabrante.

Que el valor significativo de la casa sea que aquello sea la fiesta del encofrado, es ya cuestión muy aparte en la que no entrare. Porque no es ese el tema.

Una cosa si, el encofrador ha tenido que pasárselo no ya bien, ha tenido que pasárselo de lujo-lujurioso.

Y caro, no lo duden. Pero, oye, siendo la casita de Varsavsky, teniendo en cuenta que esta en la Moraleja, y siendo nuestro cliente un gurú de high standing ¿A quien mejor se le podía vender esta frase hinchada, de la fuerza estructural y la losa que se va haciendo especifica?

El tercer “Efecto de formación” (Aquí nos da lo mismo ya “criterio” que “Efecto” que mi tía la del pueblo haciendo el avión) es la ergonomía.

Pues muy bien. Ya me dirá usted que es esto. Ah, que no. Bueno. Pues como la sostenibilidad. Ahí lo llevas, y si te lo crees bien y si no, pues también.

No se si se referirá a que la casa sea cómoda. Que suena cutre, la verdad, y además ergonomía tiene una silaba mas, que reley.

Así que para saber que es una casa que se adapta a la parcela y que las losas no son todas del mismo canto sino que las han ido adaptando a las solicitaciones, procesionamos por la estrategia, el proceso, el proyectual, los criterios de formación y otra serie de perifollos magníficos.

Y eso, repito estando la casa bastante bien. ¿Había necesidad de ser tan rematadamente críptico, tan estrafalario?

Pero claro, pasemos al otro extremo, el cliente. En este caso, Martín Varsavsky.

El cliente no comparte las albricias y los cánticos proyectuales de los arquitectos, y de hecho lo publico a bombo y platillo en su propio blog.

En defensa de los arquitectos diré que me da que Mr. Varsavsky es de los que quiere ser califa en lugar del califa, o sea, quiere saber mas que sus arquitectos y hacerse la casa el. Apasionante. Pues nada hombre, de seis a nueve años en una escuela de arquitectura y ancha es Castilla (Y la Moraleja no digamos).

Incluso llega a definir el proceso como “Horrible”. Martin, el pobre, se queja de todo. De las licencias, de lo que cuesta traer el gas, de los burócratas, de los planos de los arquitectos, del nivel de definición, de que la constructora quería cobrar más….

Y es que lleva usted razón Martin, es indignante. ¿A quien no le parece dramático sufrir tanto para construirse un humilde casoplón en medio de una parcelita de 20.000 cuadrados en la Moraleja?

¿A quien no se le ha roto alguna vez el motor del Gulfstream G550? ¿A quien no se le ha jorobado la junta de culata del Vanquish?

Que levante la mano el que no sufra con las fiestas de sus vecinas, Top Models de Victoria’s Secret ellas, hasta altas horas de la madrugada cuando vacaciona en su piso 98, en la 5ª avenida de Manhattan.

Si es que esto es un valle de lágrimas, y no hemos venido a este mundo nada más que a sufrir.

En fin, como diría mi abuela “Menos quejarsen, que tampoco es picar en la mina”.

Que luego se disfrace la llorera de una pobrísima reflexión liberaloide sobre la vivienda en España, que además es mas falsa que un billete del Palé, y que apunta donde no es y como es de esperar, falla, es que ya raya en lo kafkiano.

Y así llegamos al objeto pluscuamperfecto. Al símbolo ideal. La casa de un Gurú de la red, hecha por dos Gurús de la nueva forma de contar (y hacer) la arquitectura.

Se juntan el hambre y las ganas de comer. O incluso la hambruna y la glotonería.

Con lo fácil que era.

Hicimos una casa, con losas de cantos variables, adaptada a la topografía, y en la que fuera cómodo vivir.

Y sin tanta historia, que igual no hacia falta.

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Written by Jose María Echarte

marzo 5, 2009 a 19:12

10 comentarios

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  1. Una vez me dijo Campo baeza que una de las mejores virtudes de los que hablaban o escribían sobre arquitectura, incluso los que la hacían, era la sencellez.

    Y no hablo de la simplicidad, sino del poder hablar sin tener que camuflar su discurso con palabras vanas y rebuscadas, tirando del diccinario de sinónimos cada dos por tres, para poder decir que sabían.

    Qué razón tiene…

    PD: Lo de las losas me ha matado… ¬¬

    Álvarez del Vayo

    marzo 6, 2009 at 6:25

  2. Tío (o tía, lo siento pero no se quien eres) ERES GRANDE. Has desmontado en un artículo los dogmas de la escuela de arquitectura de Alicante que tanto me ha amargado la vida. Gracias!!!

    egrojyos

    marzo 6, 2009 at 9:51

  3. Incluso tenemos el Don divino de crear palabras.
    Ej: Transmitancia

    isa

    marzo 6, 2009 at 13:55

  4. Y todo esto, sin contar con la tremenda chapuza que hicieron entre la constructora y la dirección facultativa a la hora de la ejecución, digna de pepe gotera y otilio, hasta que un equipo de profesionales en condiciones cogió la obra. Al final no se como habrá acabado.

    Lo que a mi me pareció entender cuando estuve por allí, no es que la casa se adapte al terreno, si no que es como si el terreno se plegase y la casa fuera un estrato que surge del suelo (que sin dejar de ser cancamusa arquitectoril, tiene su pase)

    Meneillos

    marzo 7, 2009 at 4:18

  5. sois geniales… seguir así…

    De ahora en adelante n+1 será mi última visita del día en la pantalla, siempre conseguís robarme una sonrisa, y eso… si qué no tiene precio (para todo lo demás… MasterCard)

    Un abrazo.

    almalé

    marzo 7, 2009 at 17:51

  6. Gracias Almale.
    Y si lo de las losas es de morirse muy muerto.
    Transmitancia, es muy buena Isa. Cierto. Pero que me dices de “Matriz de usos” eh?
    Proximo post sobre esto, aplicado a ciertos cursos que hay por ahi, que no sabe uno si son de arquitecrua o de sanscrito.

    jmer73

    marzo 8, 2009 at 0:14

  7. De verdad que gracias por el nuevo concepto José Mª, con la cancamusa me explico ya unas pocas de cosas. Y el blog de Alfredo de Hoces es todo un descubrimiento.

    Con respecto a los cursos yo te podría dar un ejemplo.

    Y además me he reído mucho…

    Alvaro Carnicero

    marzo 8, 2009 at 1:36

  8. El artículo es muy bueno pero querría apuntar dos cosas:
    -Vale, está la opinión de que deberíamos ser Técnicos (nada más y nada menos) y me parece respetable, pero creo que somos tantos que además de los que os podáis dedicar a profundizar en ese campo, creo que hay que abrir más frentes, porque ahí no cabemos todos. Y daños irrevesibles se deben a algunos así auto-proclamados. Negar eso es grave.
    -Entre todos esos frentes por abrir, pues se abren puertas muchas veces equivocadas (incluso cómicas e hilarantes como estas que criticas y además certeramente), pero vaya desde aquí mi apoyo a quien por lo menos se atreva a abrirlas. Que entre el aire, que se lleve todo lo que sobra, y sobre todo ese aroma a rancio que nos ha matado.
    -Por último, alguien cita (y dice estar estudiando, lo que lo hace más peocupante) en un cometario anterior a un innombrable que se llena la boca de “sencillez” (mientras dice “saborear un coctail en el Savoy contemplando la obra de Aalto”). Bien, pongamos las cosas en su sitio. Esa “señora” que citan pertenece a la categoría de los vendemotos, puede que a la primera generación “vendemotos 1.0″, los que vendían vespas de extraperlo. Incluso coqueteó abiertamente con el “Elle”, y no el figurado que a veces se cita aquí, no, esto es literal. Si aún alguien no es capaz de detectar esto como parte del problema entonces los problemas son más serios de lo que parece, porque la solución se seguirá escapando.

    Aalto y claro.

    Que los estudiantes sueñen, joder, y que abran nuevos frentes en todas direcciones. Que los dinosaurios no nos arrastren en su propia extinción. (A veces me parece que nos piden la puntilla, mirusté, de no quedarse calladitos en el Savoy).

    Trumbo

    marzo 8, 2009 at 16:23

  9. lo de la autorganización de los estudiantes me recuerda a los vales para un salon de automasaje q daba el gran pepe carrol. muy bueno el articulo

    jc

    marzo 10, 2009 at 17:14

  10. ESPAÑA: País en el que se hace un mega-edificio para albergar dos instituciones públicas que, sin ser inaugurado, debe ser remodelado para adaptarlo a un tercer organismo público diferente.

    jc

    marzo 10, 2009 at 17:22


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