n+1

Aquí también hay que leer compulsivamente (LFC)

Tools

with 11 comments

Hubo un
tiempo, no tan lejano, en que usar un ordenador en una escuela de arquitectura
estaba prohibido.

No poco
recomendado, no desaconsejado. Prohibido.

Y no echen
mucho la vista atrás ni se imaginen a Sir John Soane con el plumín. Yo, que soy
un imberbe jovenzuelo (ahem), no pude usarlo durante gran parte de la carrera.

Recuerdo la
primera vez que alguien oso llevar un plano dibujado con CAD a clase. Con todas
sus inocentes carencias de principiante (Muchas tramas, descontrol de líneas
etc.). Recuerdo que era en Nivel 0, o lo que se llamaba Elementos de
Composición (Menudos elementos, menuda composición).

Eran mis
profesores por aquel entonces Mª José Aranguren y José González Gallegos, o tal
y como los conocíamos “Los Pepes”. No me quejo, fueron buenos profesores.

Sin
embargo, la bronca que le cayó al pobre e ilusionado compañero, que se sentía
millonario en bytes, fue de las que hacen historia, marcan el carácter y te
dejan trauma Freudiano. Y debió dejárnoslo por que a ninguno se nos ocurrió volver
a arrimarnos a un teclado hasta muchos años después.

Todo se
hacia a mano. O si no se hacia a mano, la maquinaria empleada estaba mas
cercana a la polea que al circuito impreso.

Recuerdo
sobre todo los croquis a mano, sobre papel de calco, recuerdo el Diamond, a 70
pesetas el DIN-A0, y el amarillo a dos pesetas, que quedaba muy bien si le metías
color con lápices REXEL CUMBERLAND (carisisimos).

Los croquis
eran toda una aventura, aun guardo algunos con una mezcla de cariño y síndrome
de Diógenes, pegados unos encima de otros, apilados y recortados, manchados de lápiz,
de esquemas, de círculos de café dejados por la taza.

Se convertían
en una especie de historial del proyecto, podías ver cada desvío, cada cambio,
cada opción descartada o aun no rechazada del todo sobre la que una nueva capa
de papel introducía posibles variaciones.

El
procedimiento parece hoy día antediluviano. Y quizá lo fuese. Tenia algo bueno,
no obstante, te obligaba a tener una visión general sobre algo (Lo que quiera
que estuvieras proyectando) que por una pura cuestión física, debías
representar, manejar y controlar en el entorno limitado de un pliego de papel.

La escala
era visible de forma directa, no había zoom, recuerden. De hecho, se nos
forzaba (¿Aconsejaba?) que dibujáramos de forma que estuviéramos “en todo el
proyecto”, mirando el esquema general.

En años posteriores, descubrí que al pasar a manejar programas de CAD, había una fuerte
diferencia entre tener todo a la vista y el formato digital en pantalla en el
que los planos no tienen una escala definida de forma tan físicamente evidente.
Como Italo Calvino decía en “6 Propuestas para El Próximo Milenio” o quizá, de
forma más didáctica, como en las historias de “Palomar”, el infinito estaba en
la convivencia aparentemente continua, de lo minúsculo y lo enorme. De lo muy próximo
y lo muy alejado.

Aun hoy en
día, me cuesta borrar una línea (o un plano, una superficie) en CAD, sospecho
que es una herencia subconsciente (Y algo tonta quizá) de aquellos días en que
borrar una línea suponía horas de trabajo. Copio y copio partes de los
proyectos y los archivos se acaban pareciendo a un árbol en el que cada rama
implica una variación sobre un tronco común. Me he dado cuenta con los años que
se trata de aquellos croquis apilados, uno encima de otro, en una versión
diferente. Sospecho que es algo un poco risible, pero me gusta pensar que hay
cosas que hago igual independientemente de la herramienta que use.

Tools,
herramientas, así se titula este post. Siempre tengo la duda de hasta que punto
la herramienta permea lo que hacemos. O, en otras palabras:

¿Afecta la
herramienta empleada a lo producido?

¿Pensamos
de manera diferente en digital?

Puede ser
que en parte si. Hablando con compañeros que dan clase, confiesan que el manejo
del Photoshop (Por poner un ejemplo) facilita tanto las cosas como pervierte
aquella magnifica frase de que los artistas crean y los genios roban. Una cosa
es robar, como Picasso o como Steve Jobs y otra muy distinta la mimesis simple
del copypaste. Quizá este sea el
peligro, que somos de imaginario fácil y nos acodamos en ciertos lugares
comunes visuales con generosa facilidad.

Ya saben,
la caja, la caja dentro de la caja, la ameba, el fractal, la curva de tercer
grado, el algoritmo, el container, la burbuja, el blob, la nube de puntos.
Imágenes que por rozamiento, por embestida o por osmosis todos tenemos en la
cabeza y en las que estamos cómodos, a veces mas por su omnipresencia mediática
que por su valor real.

Por otro
lado, las facilidades geométricas, técnicas, representativas que estas
herramientas nos han aportado con los años, han posibilitado proyectos hasta
ahora inimaginables. No podría haberse construido el Guggenheim sin Katya y
mucha de la arquitectura Rock’N’Roll es hija directa de este nuevo set de
herramientas en nuestras manos.

Sospecho
que, como en muchos otros aspectos de esta profesión, el problema es de
pertinencia. Que algo pueda hacerse, o que pueda calcularse, representarse,
iterarse o diseñarse, no implica que deba hacerse, calcularse, representarse,
iterarse o diseñarse.

La
herramienta, no justifica los fines.

En
cualquier caso, y sea cual sea el resultado, sigo pensando que una herramienta
es solo una herramienta y que adquirirá importancia en función de que quien la
maneje o de cómo maneje la sopa cerebral de obsesiones, aprendizajes y datos
que respalda lo que hace.

Aunque
también podría ser que (Deus Ex Machina) la herramienta nos maneje a nosotros.  Desde luego, y como me recordaba Yaku, si se
trata del LIDER, demos gracias a que no habla, porque de hablar, las llaves de
mi casa que me pidiera…

About these ads

Written by Jose María Echarte

enero 23, 2009 a 10:16

11 comentarios

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. Que te han dado clase “los Pepes”!!??? Ya sabía yo que tu por Sevilla no habías pasado para estudiar…demasiado cerebro te queda…
    Bromas aparte, salvo por el privilegio de haber sido alumno de G&G, podría si hubiera tenido tu facilidad de pluma, haber escrito este artículo (vamos a dejar de llamarlos posts por favor, que hay columnistas nacionales que ni sueñan con escribir así…)
    Los dibujitos en los que coloreábamos con los “carisma” carísimos (los Cumberland nunca llegaron a Sevilla) quedaban parecidísimos a los que veíamos en los libracos de Wright y nos emocionábamos, que inocentes…
    Debo confesar que, aunque trabajo desde hace más de una década con CAD, soy docente de idem y capaz de trabajar con modelos paramétricos, GrassHopper, scripting y demás herramientas digitales, sigo y espero seguir pensando con un lápiz y un rollo de vegetalina.

    Miguel

    enero 23, 2009 at 14:27

  2. Me esta usted sacando los colores ^_^ compañero.
    Es cierto que entre las muchas cosas buenas que tuvo estudiar en Madrid (Y no me refiero a las academicas principalmente) una de ellas fue la lista de profesores.
    Yo aun uso el rollo. Y varios Moleskines garrapateados, y pego fotos en ellos, y servilletas de bar, de las que no limpian porque son impermeables, pero agarran bien la tinta de un pilot…

    Jose Maria Echarte Ramos

    enero 23, 2009 at 21:48

  3. El profesor de autoescuela me decia hace muchos años que tenia que intentar llevar el coche y que el coche no me llevase a mi.
    Pues esto es algo parecido. El lapiz es una herramienta a la que estamos vinculados desde nuestros primeros recuerdos conscientes. No nos supone ninguna restriccion operativa. El camino de la cabeza al papel es el mas rapido y directo.
    El problema del ordenador es que esos programas no nos permiten una interaccion tan natural. Y 2º que exigen un aprendizaje y una adecuacion. Hasta que eso se produce, el ordenador te lleva, el CAD te domina y como dijiste antes, pones las tramas del AutoCAD, que lo unico que hacen es tomar decisiones por ti (a mi tambien me abroncaron por esas piedritas tan cutres).
    Yo tuve la suerte de que no tenia que habituarme al ordenador, era un medio ue ya conocia (recuerdo trastear con un 486 con 12 años) y aun asi, tuve que familiarizarme con aquello que llamaban “Diseño asistido por Ordenador” (asistido).
    Supongo que ese camino sera mas facil ahora que los niños de 12 años dominan internet como si fuese un puzle de 20 piezas. Y yo intento enseñarle a mi prima pequeña photoshop.

    Iñigo

    enero 24, 2009 at 13:50

  4. La informática como medio, no como fin.
    CAD sí, programas de cálculo también pero, por favor, ideas, contenido, intenciones y propuestas también.
    Gran parte de los edificios que nos emocionan a todos, y por los que hacemos miles de kilómetros para visitar, no fueron concebidos en una pantalla de un ordenador e incluso muchos de ellos sin rotring ni paralex.
    ¿Son nuestros edificios y nuestras ciudades mejores desde que aplicamos medios digitales para su concepción?
    ¿La facilidad para plantear geometrías complejas no lleva en algunos casos a estructuras y soluciones constructivas irracionales?
    Eso sí… visualmente un número de El Croquis de hoy es más atractivo que otro de hace 15 años pero no creo que contenga más arquitectura.

    ene-factorial

    enero 24, 2009 at 14:12

  5. Por cierto, por curiosidad compruebo que Rotring mantiene abierto el negocio y su página web.
    ¿Alguien ha comprado en la última década un estilógrafo o una plantilla de curvas?
    ¿De qué vive esta gente?

    ene-factorial

    enero 24, 2009 at 14:16

  6. Rotring tiene algún tipo de asociación con Parker y con Waterman, hace tiempo que publican juntos una revista-folleto publicitario que se llama El Club de la Escritura. Me imagino que los plumófilos son los que les seguimos dando de comer. El rasgado de un plumín sobre un A4 blanco sigue seduciendo…

    Miguel

    enero 24, 2009 at 15:55

  7. Rotring sigue funcionando, no se si hace estilografos todavia. Como muy bien dice Miguel, creo que los arquitectos les mantenemos el mercadito.
    Siguen haciendo plumas y rollers… Aunque yo fui siempre mas de los verdes Faber, y de Leroy. Como el Leory 0,13 no habia nada en el mundo. Era el Ferrari de los estilografos. Y que decir del cangrejo de la misma marca, eso era precision y no mi plotter.
    Me van ustedes a sacar la lagrima.
    BTW, buscando, buscando, me he encontrado esto:
    http://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-22196850-leroy-estuche-para-rotulacion-_JM
    !!Yo tengo ese estuche!! ¿700 Euros?. Mmmh, estan en lucha mi hipoteca y mi aficion por guardar artefactos.

    Jose Maria Echarte Ramos

    enero 24, 2009 at 16:44

  8. Yo nunca tuve cangrejo…recuerdo un día que tras ver una lámina terminada del Pabellón de Barcelona de Mies que nos mandaron a rotular a mano le dije a mi profe de procedimientos: “¿la puedo rotular también en alemán?”…”si lo haces en todas…”-me contestó con una medio sonrisa que ahora veo algo malévola….eran 15 A2…

    Miguel

    enero 25, 2009 at 17:27

  9. El ser humano crea la herramienta y juntos van evolucionando, no separados… no me negaréis que alguna vez, simplemente jugando con un herramienta, no os han salido cosas chulas!…El romanticismo esta muy bien, pero que haya habido tiempos buenos no lo resta posibilidades de expresión y capacidad de generar tiempos mejores a las nuevas herramientas…;) saludos!!

    Rtorre

    enero 25, 2009 at 23:28

  10. Estoy de acuerdo, Rtorre, aunque por matizar algo, creo que el hombre evoluciona, y es la necesidad hecha virtud la que hace que perfeccione las herramientas a su disposicion.
    Y si, el uso puramente azaroso de un sistema-herramienta, a veces genera cosas interesantes, aunque ello no signifique que deban ser trasladadas en su literalidad al ambito de la arquitectura.
    No obstante sigo pensando que lo importante es que la herramienta la lleves tu, y no que el uso por el uso de determinada herramienta justifique ciertas cuestiones.

    Jose Maria Echarte Ramos

    enero 29, 2009 at 11:05

  11. EL comienzo de la historia que cuentas me recuerda a algo.

    Yo fuí pionero en mi taller de Proyectos en la ETSAS en entregar un proyecto delineado con ordenador.

    Ni tengo que decirte la bronca que me gané por parte del director del taller. Que si eso no tenía merito que si le das al botoncito y te sale el proyecto todavia estoy esperando que eso sea así) que si sin la expresión de lápiz se pierde la noción de la idea que si …..
    Imaginaros cuando le dije que el anterior proyecto también se lo había entregado a ordenador y no me había dicho nada al respecto, incluídas perpectivas cónicas. Casi le da un ataque de ira, que eso no puede ser, que adonde ivasmo a llegar que si aqui moría la arquitectura …..

    Al final de la clase y aparte me dió una tarjeta suya para que le llamara que tenía que presentar un concurso y que me pasara por su estudio…..

    En fin.

    Anggar

    marzo 2, 2009 at 18:14


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 312 seguidores

%d personas les gusta esto: