Not Tested on Interns

Imagen del libro de Aleix Saló “Simiocracia”. Un “trabajador” (esclavo) de un “estudio” (galera) de arquitectura.
Llamaba la atención la semana pasada un articulo publicado en Dezeen en el que Sou Fujimoto definía el sistema de trabajadores no pagados –y por tanto, explotados- como “nice”. Simpático, divertido o “bueno” (En una acepción algo simplificada del ingles que corresponde mas a “good” y que anula ese componente lúdico-festivo (y en este caso impresentable) que conlleva el “nice”).
Analicemos el asunto.
Asambleas En Streaming YA!
Hoy ha habido Asamblea Extraordinaria del CSCAE para posicionarse contra la #LSP.
Hemos estado siguiéndola, pueden rescatar el timeline del Hashtag #asamblealsp para ver (O al menos ver mínimamente) lo que ha habido allí.
Así que lo primero es lo primero: Desde YA estas Asambleas deben retransmitirse en streaming. O, en el peor de los casos, poner a disposición de los colegiados vía podcast el sonido de la misma (Con un pequeño guión para identificar a quien esté hablando). Si queremos un gremio profesional concienciado necesitamos un gremio profesional INFORMADO. Para bien o –esperemos que no- para mal, la LSP debe suponer cambios en la arquitectura institucional de los arquitectos, unos cambios que se encararan de forma mucho más democrática, mucho más clara y sobre todo mucho más valida si toda la profesión sabe a que atenerse en este galimatías que acaba convirtiendo, lamentablemente, las asambleas en gallineros donde abunda el lanzamiento de patatas calientes y escasea la autocrítica y la coordinación.
A esto añadimos por tanto una reflexión personal: Queridos Decanos, querido Presidente, arquitectos todos:
Tan mal o tan bien, tan bien o tan mal, (Tanto monta, monta tanto) lo han hecho los COA como el CSCAE. Y viceversa. Recordemos que los Decanos de los primeros forman el Pleno de Consejeros, órgano máximo junto con la Asamblea (También formada por representantes de los COAs) del segundo. Así que de escurrir el bulto nada, que cuando haya que cortar trajes… va a haber trajes para todos. Pues de TODOS es la responsabilidad.
Nos parece adivinar -mucho tememos no equivocarnos- lamentables movimientos tipo Iznogud (Quiero ser califa-presidente en lugar del califa-presidente) y, como decíamos, poca autocrítica. Mucho “quítate tu p’a ponerme yo” sin un mínimo análisis de “donde” hay que ponerse o si los problemas en este carajal institucional tienen otra solución que una profunda refundación cooperativa, sin egoísmos, cotos de poder, poltronas ni protagonismos electorales.
Llevamos AÑOS en esta santa casa hablando de este tema. De esta descoordinación. De este sálvese quien pueda. De este colapso anunciado y retrasado. Llevamos algunos de nosotros años preguntando a nuestros Decanos, asamblea tras asamblea, que pasaba con la ley ómnibus, con la posible modificación de la LOE, sin que hubiera otra respuesta que dar largas mientras nos dedicábamos al checklist de visado y otras maravillas que son, en vista de lo que se puede avecinar, completamente RIDICULAS.
[Para el caso que me toca, el de los COA andaluces, es mi deber recordar que mientras los Ingenieros ya estaban defendiendo lo suyo (año 2011) el interés de los Decanos y del CACOA parecía ser buscar la añagaza legal para que siguiéramos visando proyectos básicos a pesar de la Ley Ómnibus. La de asambleas, reuniones e informes que gastaron en aquello, y que podían haber invertido en OTRAS COSAS, resulta a día de hoy un pésimo chiste. Una broma macabra.]
Llevamos muchos colegiados diciéndolo años: Esto es -institucionalmente, en los grandes números, no en el día a día- el camarote de los hermanos Marx y funciona para cuando hay que coordinarse como el ejército de Pancho Villa tras asaltar una fabrica de tequila. Algo de lo que algunos COAs (O para otras cuestiones el CSCAE) parece que se han dado cuenta ¿ayer? Caídas del guindo (nunca mejor dicho lo de Guindo) epifánícas a estas alturas y para según que cosas, no, gracias.
Sobre el resto, nos van a permitir que esperemos al podcast. De no producirse este, haremos resumen con el timeline de Twitter, pero es nuestra sincera opinión que pocas veces como ahora ha hecho falta INFORMACION y CLARIDAD. No solo por lo que está pasando, sino por lo que –pase lo que pase- debe pasar en esta profesión.
Auténticas Entrevistas Falsas (III): Frank Lloyd Wright
N+1, sección “La Chalupa del Misterio” se encuentra hoy en la casa Robbie, foco energético primordial en el que lo mismo se te aparece C’thulhu, que Hisao Suzuki tirando fotos con un Nokia, que los de Vaumm de vacaciones o, como es nuestra intención, el mismísimo Frank LLoyd Wright en etérea forma fantasmagórica.
Tras instalar la app I-ouija en nuestro Ipad, sentimos crepitar el éter, temblar el espacio-tiempo y crujir una ventana. Esto ultimo puede que por el puente térmico, pero ¿Quiénes somos nosotros para cuestionar los designios del más allá, o del CTE?
A los pocos minutos, una voz de ultratumba nos contesta…
Frank LLoyd Wright [FLLW]: Mañoooooo. ¿Hola? ¿Hay alguien?
¿Qué Es Arquitectura?
Hoy, a las 10,30 se entregará el libro-protesta ¿Qué es arquitectura? en el Ministerio de Economía, como parte de las acciones desarrolladas contra la LSP por el colectivo del mismo nombre.
Sirva esta acción para que los señores legisladores abandonen el simplismo que les lleva a considerar que una cosa es otra y por tanto a restar valor a ambas, igualando de forma infantil y torticera “a los de las calculadoras”, mediante la mentira y la estafa.
No se trata pues, como ya hemos dicho, de liberalizar un mercado que no es cautivo –y esta es la falacia suprema- sino de BANALIZAR las formaciones y competencias que han costado un duro esfuerzo a los profesionales de este país (Y al país), reduciéndolas al mínimo que comparten (No llega al 30%) y despreciando de forma estulta el –importantísimo- resto. No se trata de favorecer a la sociedad mediante falsedades propias de quien es desconocedor de lo que habla (Atrevida es la ignorancia) y entre las que se incluyen el mítico y ya rancio “Europa lo quiere” y toda una serie de aventuradas afirmaciones sobre monopolios inventados, sino de destruir el que es probablemente uno de los mejores y mas especializados (por formaciones específicas uy títulos) mercados profesionales de Europa en aras del interés de grandes corporaciones cuyo objetivo es rebajar –aun más- salarios y gastos mediante una masa laboral informe y a la gresca.
Contra ello. Contra la irracionalidad de permitir que sean espurios intereses mercantilistas y ansias de medallero político los que degraden nuestra formación:
NO A LA LSP
[Hoy también, en El País, un interesantísimo articulo sobre la situación de Anatxu Zabalbeascoa, primero que quien esto escribe recuerda en un medio nacional, por el que desde aquí le damos las gracias a su autora]
CONCURSORAMA (1)
B.S.O. No obligatoria: Spanish Flea (1 hour). Julius Wechter (Tema del concurso: The Dating Game)
El arquitecto debe dar liebre por gato. Esta frasecita, en determinado contexto, tiene un sentido. No deja de ser una metáfora. No pasa de un mantra sencillo para explicar porqué a veces el trabajo en esta profesión conlleva abordar cuestiones en las que el cliente no habría pensado o no le parecían relevantes (Y por tanto quizá no solicitó) y que la técnica y la experiencia o el saber hacer de un arquitecto son capaces de prever y ofrecer.
Nada extraordinario, pues. Se trata de lo que hacemos (O de lo que deberíamos hacer). Algo que va más allá de cumplimentar el nefasto CTE, de construir o de que “las cosas no se caigan” [Por cierto, #NOalaLSP].
Sin embargo, la frase, repetida mil veces, acaba por generar un malsano caldo de cultivo en el que no es ya que se de gato por liebre… es que se vende a un hijo como esclavo manumitido para comprar la liebre y ofrecérsela (A la sal rosa del Himalaya y sobre cama de cebollitas confitadas en su humo de chutney de pera) a quienes ni siquiera están dispuestos a pagar el gato que originalmente pidieron.
Veamos, despacito.
Cuestiones de Fe
Siempre he considerado que la crítica es elemento integrante de esta disciplina, entendida como un complejo ecosistema. Uno en el que el fallo de una de las partes empobrece –y no pocas veces pervierte- al resto.
No solo me refiero para esta reflexión a la crítica entendida como disciplina canónica, sino a la capacidad de cuestionamiento basada en el análisis y el desarrollo de una ética y un sistema de responsabilidades propios. Si son lectores habituales de esta santa casa, comprobaran que en el germen de muchos de los textos que aquí aparecen subyace ese interés (Para nosotros irrenunciable) por profundizar, comprender, analizar y cuestionar todo aquello de que una forma u otra configura el devenir de esta disciplina.
Solo a través de ese cuestionamiento, de esa critica si lo prefieren –despojada la palabra de las acepciones más pedestres- es posible un franco debate de ideas. Una contraposición de procesos, conceptos, corrientes… llámenlo equis. Solo cuestionándolo todo somos capaces de aprender y de mejorar.
Es muy probable, no obstante, que tras arduo debate, posicionamiento, acción y reacción, tesis y antitesis, llegue la cuestión sometida a análisis a un punto muerto, o que no se produzca acuerdo o síntesis alguna, sin que esto sea óbice para entender que es en el proceso anterior donde se encuentra la verdadera riqueza de una disciplina que debe, por su propia naturaleza, alejarse en lo posible de las cuestiones de fe apriorísticas que niegan la posibilidad de critica.
De ellas hemos tenido notable empacho en una década (Quizá más) en la que la divulgación se confundió con la critica. Nada en absoluto hay de malo en la primera –no quieran ver fantasmas aquí- y tan necesaria es como la segunda, siempre que su preeminencia no implique la sustitución fagocitaría de cualquier atisbo de análisis critico. Hablábamos al principio de un ecosistema en equilibrio que se descompensa, más aun, cuando esa divulgación evoluciona hacia el cenáculo, hacia el conciliábulo. Hacia el reparto de carnés por intereses determinados y que poco tienen que ver con el conocimiento y si con el pensamiento único -conmigo o contra mi- poco amigo de divergencias que agiten las aguas del estanque. El problema –y de nuevo, ejemplos hemos tenido- es que el agua tiende a estancarse.
La Desvergüenza
La desvergüenza de lo asumido como común –sin serlo, o mejor cuando no debería serlo- puede llegar a cotas impredecibles. La desvergüenza de lo que alcanza timbre de normalidad pese a su absoluta distopía resulta a veces incluso más insultante cuando se exhibe sin resquemor alguno. Cuando –item más- se luce a gala pretendiendo que lo negro es blanco, que lo malo es bueno.
O que la explotación es una suerte de generoso maestrazgo. Una especie de dojo japonés a lo señor Miyagi mirado –eso si- desde un prisma empequeñecido, egoísta y ridículo.
Cuando se intenta subvertir el sistema y la mínima decencia empresarial y deontológica que evite la competencia absolutamente desleal y el empequeñecimiento de esta disciplina, para vender un falso mecenazgo pletórico de infamante paternalismo y de –de nuevo- la más absoluta desvergüenza.
Esto, y no otra cosa, es lo que en esta santa casa opinamos de alguna de las respuestas de Benedetta Tagliabue en la entrevista que le hacen en Diariodesign.
¿Por qué? Lean.












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